King of Fighters y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento.
A pesar de lo que se dice, los robots no sueñan con ovejas eléctricas. El sueño de Candy es constante, y lo recuerda con lujo de detalles al despertar, provocándole un sentimiento que creía desconocido en ella: culpa. Porque el sueño de Candy es vestirse con la piel y la carne de una persona normal, o al menos alguien con apariencia cercana a la normal. Y Kula es tan perfecta que imaginar cubriéndose con su ensangrentada pero cálida piel, le resulta irresistible.
