KOF y todos sus personajes pertenecen enteramente a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento.
—Yo no soy un cacharro…
Mian la sujetó contra sí y la dejó llorar libremente. Se estremeció al sentir una ligera corriente eléctrica bajando por su columna, pero se resistió a alejarse: sería incapaz de hacerlo en un momento como ese. La voz de la rubia la devolvió a la realidad:
—Ella dijo que soy un cacharro, pero eso no es cierto, ¿v-verdad? —preguntó Sylvie, dudosa. Mian negó con la cabeza antes de acariciar su espalda.
—Por supuesto que no lo eres —respondió, sin apartarse a pesar de que una nueva descarga le recorrió el cuerpo. Pero jamás podría dejarla, ¿qué sería de Sylvie sin una amiga?
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