KOF y todos sus personajes pertenecen enteramente a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento.


Billy no se esperó encontrar esa escena al abrir la puerta de la oficina sin tocar. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y una expresión cercana al horror desencajó su pálido semblante, eso antes de entreabrir los labios:

—S-señor Geese… —balbuceó —¿Está llorando?

Geese no respondió: se limitó a cerrar el relicario y volvió a colocárselo debajo de la tela del traje.

—Vuelve inmediatamente a tu puesto, Billy.


67 palabras