KOF y todos sus personajes pertenecen enteramente a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento.
Luong está al tanto de que no será ni la primera ni la última mujer en estar con Gang-il. Lo sabe y le da igual: disfrutar del presente es lo más importante.
Pero, aun así, no puede evitar sentir una punzada de envidia ante la suerte de Myeng Swuk: su fiel esposo, sus bellos hijos, su lindo hogar. Entrar a su casa es entrar a un mundo al que, muy en el fondo, desearía pertenecer.
A veces Luong tiene sueños sencillos, esos sueños de mujer común que creyó despreciar tanto.
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