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La desesperación infunde valor al cobarde.
— Thomas Fuller
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Porqué… estoy muerto...
Sus ojos se abrieron cuando aquella gruesa voz resonó nuevamente en sus oídos. Rápidamente se sentó en su cama recorriendo con sus claros ojos su pequeña habitación y no fue hasta que sus ojos se encontraron con unos negros y vacíos que lo entendió.
—No fue un sueño.— susurro en medio del terror que la abordaba, ese chico estaba ahí sentado en el suelo y con la mirada fija en ella, recordó las palabras que él le había dicho en lo que creía era un sueño.
Él estaba muerto.
Por varios minutos ninguno dijo nada ambos permanecía inmóviles con la mirada fija en el otro.
Restrego sus ojos mientras la incredulidad se mezclaba con el terror, jamás había creído en fantasmas, aunque sabía que había algo más allá de la muerte jamás espero que dicha sospecha se hiciera realidad.
Con su rostro pálido se levantó de su cómoda cama sin apartar su mirada de aquellos pozos negros que seguían sus movimientos.
—¿C-como..?— no tenía palabras, ellas simplemente no querían despegarse de su lengua.
—Eso debería preguntartelo yo ¿Cómo y por qué me puedes ver?.—lo escucho preguntar.—¿Acaso eres alguna clase de médium?.—pregunto nuevamente con aquella voz hueca, fría y gruesa.
Negó sin ser capaz de apartar su mirada de él.
Él se levantó del suelo donde estaba recostado sacudiendo sus manos del inexistente polvo en ellas.—¿Entonces por qué me puedes ver?.
—Y-yo no lo sé.—fue capaz de decir mientras retrocedia un paso al verlo querer acercarse.
Aquello era una locura cerró sus ojos cuando sintió que su respiración empezaba a entrecortarse y el temblor en sus manos se acrecentaba.
"Esto no está pasando"
Se dijo mentalmente sin abrir los ojos, tomando una profunda respiración.
—No voy a desaparecer.—aclaró y la seguridad se podía apreciar en el tono de su voz.
—¿Por qué?.—pregunto con un hilo de voz, completamente aterrada. ¿Por qué ella?.
—Nesecito que me ayudes.—lo escucho decir y hasta entonces fue que abrió los ojos centrándolos nuevamente en aquél chico de cabellera negra y ojos vacíos.
—Yo no puedo.—normalmente era una persona que ayudaba a quién pudiera, pero normalmente a quiénes ayudaba eran a personas vivas y no a almas tangibles como aquella frente a ella.
Aquellos ojos no cambiaron al igual que su semblante, permaneció impasible como si ya se esperase su negativa.
—No me iré de aquí, no hasta que me ayudes.—volvio a decir aquella alma y en su voz se coló la exasperación.
Lo miró aún aterrada y en sus ojos, aquellos pozos negros carente de brillo pudo apreciar y reconocer la desesperación, el dolor, la soledad y también la resignación algo que ella sabía muy bien cómo se sentía.
—E-esta bien, pero si le ayudo me dejará en paz verdad.—y si, puede que aya sido por que conocía muy bien aquellos sentimientos que reflejaban sus ojos que acepto ayudarlo, que aceptó tan disparatado favor pero de inmediato supo que había hecho la decisión correcta cuando aquellos ojos carentes de brillo resplandecieron levemente aunque su rostro estoico no cambio en lo absoluto.
—Hmph.—y nuevamente el silencio reinó en aquellas blancas paredes en donde la situación más inédita se llevaba a cabo.
El chico de negros cabellos camino hacia ella y por inercia ella retrocedió con su corazón golpeteando fuertemente contra su caja torácica y aquello por alguna extraña razón causó una sonrisa en aquella alma. El siguió acercándose, y no se detuvo hasta que su espalda chocó contra la pared tras ella.
Su pulso se aceleró cuando lo vio extender una de sus pálidas manos hacia ella.
—¿Q-Qué…?—mas la pregunta murió en sus labios cuando vio como aquella pálida mano traspasaba su hombro.
La palidez se acentuó más en su rostro y en cambio en el de él no hubo más que resignación.
—Hmph.—dijo viendo su mano con irritación.—No puedo…—lo oyó susurrar para después soltar un suspiro, iba a preguntar a qué se refería más no pudo, su móvil vibró en la cama. Rápidamente se precipitó a cogerlo cuando reconoció el número en la pantalla brillante.
—¡H-Hai! Oto-sama.—hablo maldiciendose mentalmente cuándo tartamudeo.
El chico de cabello negros la miro con una de sus cejas alzadas acercándose levemente y quedando lo suficientemente cerca como para escuchar la conversación.
—Se me ha informado que has faltado a dos de tus clases, explícate.—escucho su severa voz y a pesar de no estar en su presencia se imaginó sus ojos molestos atravesarla como al papel.
—Estuve enferma…. Lo siento mucho Oto-sama, no volverá a ocurrir.—prometio apartándose un poco del chico quién solo la miró y después se encogió de hombros.
—No eres más que una mancha en el registro de mi familia. — lo escucho suspirar, una sonrisa triste y resignada se formó en sus labios mientras era vista con curiosidad por aquella alma.—Espero esto no vuelva a ocurrir Hinata.—dijo finalizando la llamada.
Permaneció con el móvil en sus manos por unos segundos mientras trataba de que las lágrimas no resbalaran de sus ojos, aquello siempre era así, desde el día en que la exilió de su hogar, solo llamaba cuándo se le avisaba que había faltado a una clase y en esa llamada se daba el placer de recordarle que no era más que un estorbo, alguien insignificante que no merecía su atención, una vergüenza para él y su apellido, alguien que debió morir en lugar de su madre.
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N/A
¡Hola! Gracias, muchas gracias a los que se dieron el tiempo de leer el pequeño prólogo.
También gracias a ROMANA quién a demás de darse el tiempo de leer también me aconsejó.
Sabes apliqué tus consejos en este capítulo y con lo referente al estancamiento creó que todas formas me sucederá ya que no conozco el amor y no sé cómo desarrollarlo a pesar de que me he leído infinidades de Fics y también libros. La trama en si me pareció difícil hasta después de leer tu review XD no había tenido en cuenta lo difícil de una relación entre un muerto y un vivo, pero hace unos días me ví una película (no recuerdo su nombre) donde una chica—el espíritu— y un chico se conocen g se enamoran y de ahí selio la idea por cierto, tomaré como referencia para mí Fic aquella película.
Segundo también tuve otro review pero este me llegó a mi correo, Liz, gracias por leer XD. Jajaja quería decirte que acertaste al menos en una de tus teorías, no te diré cuál pero si acertaste jijiji.
