CAPÍTULO 3

Max cruzó las puertas del dormitorio y llegó a su habitación. Allí comenzó a buscar el pendrive de Warren, pero lo único que encontró entre el caos de cosas que conformaban su cuarto fue una nota de Dana diciéndoles que el pendrive de Warren se encontraba en su habitación y que cuando lo necesitara fuera a buscarlo a allí.

Max salió de su habitación y se dirigió hacia la de Dana, pero se encontró con Juliet apostada en la puerta. Previniendo a los problemas aproximarse Max suspiró. Tenía que darse prisa, Warren estaba esperándola y a ella no le gustaba ser impuntual.

Acercándose a Juliet se enteró del drama adolescente que ella y Dana estaban viviendo. Zachary al parecer estaba manteniendo sexo virtual con su mejor amiga Dana. Otro suspiro más. Max solo quería el pendrive.

Sin andarse en reparos Max se dirigió hacia la habitación de Victoria. Total, si ella se encontraba dentro solo tenía que volver al pasado. Por suerte Victoria no se encontraba en esos momentos en su cuarto. Cerrando la puerta tras ella, Max entro en el cuarto y comenzó a buscar algo que le indicara que lo que Juliet decía no era cierto. Como esperando que una prueba cayera del cielo, Max siguió buscando por la habitación y cuán afortunada fue cuando hurgando en el correo electrónico de Victoria vio un mensaje que está había enviado contando la trampa que le iba a poner a Juliet para que ella y Dana se pelearan. No era poco lista ni nada Victoria. Su plan había funcionado perfectamente.

Con algo de prisa Max imprimió el correo y con las mismas prisas iba a salir por la puerta cuando vio el mural de fotos que Victoria tenía puesto en la pared. Se le ocurrió que podía dejarle un pequeñito mensaje para que supiera de su presencia en la habitación. Total, antes había sido divertido hacerla rabiar. ¿Por qué no ahora? Pero ella no era como Victoria, no podía guardar rencor eternamente. Además no tenía tiempo. Llegaba tarde. No. Tardísimo.

Andando hacía donde Juliet se encontraba le enseñó el correo que traía imprimido. Con impaciencia veía como Juliet leía lentamente todo el correo y lo volvía a releer.

A este paso me hago vieja

El pensamiento de Max se tradujo en una lenta sonrisa burlona que se dibujó en su rostro. Y cuando estaba a punto de transmitirle este pensamiento a Juliet, esta salió de su intenso shock y dijo con un tono forzado:

- Gracias, Max. No sé cómo he podido pensar que Dana me haría esto. Es mi mejor amiga, pero Victoria pagará por esto.

Girándose y abriendo la puerta, suavizó su voz disculpándose por su comportamiento con Dana. Esta parecía aun un poco molesta, pero en cuanto Juliet se disculpó su expresión se relajo notablemente.

Max que hasta entonces se había mantenido más o menos calmada perdió parte de su compostura cuando vio que Dana y Juliet comenzaban a hablar entre ellas medio discutiendo, medio hablando sobre cómo había reaccionado Juliet y cómo había acusado a Dana sin posibilidades de disculparse.

- Ejem…- tosió brevemente para que se notara su presencia.

En cuanto Dana y Juliet se volvieron hacia Max, ella continuó hablando.

- Yo sólo he venido a por el pendrive de Warren. Si puedo cogerlo me voy y os dejo hablar tranquilamente.

- Claro, pasa y cógelo Max- dijo Dana moviéndose hacia un lado.

Y así fue como SuperMax cabalgó sobre dramas adolescentes y se hizo con el codiciado tesoro.

A paso ligero Max dejo atrás los cuartos femeninos y los dramas que sólo estos podían generar. Justo cuando iba a salir hacia se encontró a Kate y a el jefe de seguridad discutiendo. Kate retrocedía hacia atrás mientras el jefe de seguridad avanzaba cuanto más retrocedía Kate. La situación le pareció extrañamente parecida a la escena que había vivido esta mañana con Nathan y la chica punk.

Con la sensación de un fuerte dejá vu, Max se preparó para volver hacia atrás esperándose lo peor de aquella situación como una chica en el suelo desangrada o un desesperado Nathan Prescott de rodillas lamentándose de su decisión. Pero en este momento la realidad en la que Max se estaba situando y el contexto que se estaban viviendo eran totalmente diferente. Aquí no hubo sangre, ni gritos de desesperación sólo una chica asustada y temblorosa que salió corriendo en cuanto un furioso jefe de seguridad comenzó a gritar.

Volviendo a la realidad presente Max se dio cuenta de que Kate había salido corriendo mientras ella se embelesaba en sus recuerdos. Se lamentó de su propia elección, pero esto no hacía más que recordarle una y otra vez lo que había visto esta mañana.

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar, Prescott?

Con las lágrimas acudiendo a sus ojos, Max fue consciente de que de verdad vio a una persona morir, que no era un sueño o una alucinación. Hasta ese momento no se había dado cuenta de las dimensiones de la mierda que había visto. Porque jugar a ser Dios y decidir quien vive y quien muere no era un juego de niños, era una mierda realmente seria. Y ella prácticamente había hecho eso, de manera diferente a Nathan Prescott porque ella no había matado a nadie, pero lo había hecho decidiendo que aquella chica debía vivir cuando quizás su destino era morir. Así, había alterado su propia realidad.

De la misma manera que había abierto los ojos ante la realidad que había vivido, abrió los ojos ante la realidad que su poder o extraño don representaba. ¡Podía alterar el jodido espacio-tiempo!

Sintiendo cómo todo el estrés acumulado se le subía a la cabeza, el cansancio que ya sentía se duplicó. Pero no se dejó superar por él, no quería dejar a Kate a merced del jefe de seguridad. Con su propia necesidad de descansar y la necesidad de ayudar a Kate, ganó la segunda. Su moral se impuso a su egoísmo y con las fuerzas que le quedaban se concentró en la escena que había presenciado momentos antes cerrando los ojos con fuerza. Sintiendo el tirón en el ombligo que comenzaba a hacérsele familiar, se enfocó con toda su voluntad en la memoria de Kate siendo acosada por el jefe de seguridad. Y cuando la imagen comenzaba a hacerse más nítida en su memoria, se dio cuenta que estaba rebobinando al momento que quería. Entonces, abrió los ojos y, efectivamente, se encontraba ahí.

Preparándose para entrar en escena a Max se le pasó por la cabeza documentar el momento, después de todo y guiándose por la experiencia ``una imagen dice más que mil palabras´´. Haciendo rápidamente una fotografía antes de que Kate volviera a salir corriendo, Max se preparó para rebobinar de nuevo. Con la fotografía fuertemente agarrada en la mano, Max retrocedió en el tiempo. Esta vez Max sí que se interpuso mientras disimuladamente metía la fotografía que había hecho en el bolsillo de su chaqueta junto con el pendrive de Warren.

- ¡Ya vale!- gritó Max posicionándose delante de Kate con una postura defensiva.

Cuando el jefe de seguridad se repuso de la sorpresa que le había producido la entrada de Max, advirtió con tono severo.

- Disculpa, esto es una investigación oficial, no se entrometa.

- ¿Investigación oficial? ¿Se cree un agente de la ley?

- No, pero soy su jefe de seguridad encargado de proteger a los alumnos de Blackwell.

- Encargado de proteger a los alumnos, ¡no de acosarlos!- sentenció con un tono furioso Max.

Se sentía exaltada, demasiadas emociones en un solo día y eso que solo acababa de empezar.

El jefe de seguridad arrugó el ceño cuando Max pronunció aquellas palabras, pero no desesperó en su intento de hablar con Kate aunque Max no se lo permitió y Kate por su parte no pronunció una sola palabra. Max podía oír los sollozos ahogados que emitía y eso la hizo sentirse más furiosa aún.

- No se interponga, señorita. Solo intento hablar con la señorita Kate.

- Ni lo intente- dijo Max en el límite de su paciencia.

El jefe de seguridad mostro una expresión claramente enfadada, pero no dijo nada más. Solamente se giró y se fue por donde había venido.

Max sintió como la furia que había estado experimentado hasta ese momento se disipaba conforme más se alejaba el jefe de seguridad y el cansancio que antes había sentido volvía a instalarse en su interior. Con una mano sobre los ojos, volvió a suspirar por no sé cuántas veces ese día. Con los ojos todavía medio cerrados se dio la vuelta en dirección a Kate y se la encontró todavía llorando.

Sintiéndose en cierta forma forma identificada con ella, Max experimentó a la vez algo de envidia al ver como Kate desahogaba todo su sufrimiento. Pero Max solo había tenido un fuertísimo día de experiencias sobrenaturales y encontronazos con la realidad, no había estado soportado más de un mes de constante acoso las 24 horas del día. No, Kate había sufrido más y se merecía poder desahogarse. Agarrándose a psicológicamente a ese pensamiento abrazo a Kate intentando contener sus propias emociones.

Kate lloró hasta sentirse desahogada, el encuentro con el jefe de seguridad había llevado hasta un límite desconocido para ella sus emociones. La angustia y la desesperación que la había embargado días atrás se había intensificado con ese encuentro y sólo la defensa y el desahogo físico que Max le había brindado le había dado algo de calma y serenidad.

Después de desahogarse Kate se separó de Max.

- Gracias, Max. Gracias por defenderme. Gracias por apoyarme.

Max casi se echa a llorar en ese momento. Ayudándose de su voluntad acompañó a Kate a su cuarto. Cuando llegaron Kate volvió a empezar a llorar y Max se quedó con ella hasta que se tranquilizó y se quedó dormida en su cama, apretando la mano de Max. Durante ese tiempo el móvil de Max vibró varias veces, señal de que había recibido varios mensajes pero no les hizo caso. En ese momento su prioridad era Kate y lo sentía por Warren pero no se atrevía a dejarla sola. Se veía demasiado perdida, demasiado angustiada. Le daba miedo hasta qué extremo sería capaz de llegar. No es que dudara de entereza mental de Kate, pero después de ver a Nathan Prescott ser capaz de dispararle a una persona viva era inevitable que las dudas la asaltaran.

Cuando Kate se quedó dormida, Max salió al exterior para tomar un poco de aire. Por el camino fue leyendo los diversos mensajes que Warren le había enviado. No parecía muy molesto por el plantón, pero Max notaba sus mensajes cada vez más carentes de esa alegría que solía embargarlos, conforma pasaba de un mensaje a otro. Debía estar bastante desilusionado. Max no se lo reprochaba.

Una vez salió al exterior, Max se sentó en uno de los bancos mientras miraba hacia la luna. Había pasado horas en el cuarto de Kate. Ni se había percatado de ello. Dejando que su mente vagara, Max se comenzó a sentir como el huracán de sentimiento que antes la había embargado volvía a la carga ahora que se encontraba sola. Pero Max estaba tan cansada, muy cansada.

Justo cuando pensaba irse a su cuarto a descansar de una vez por todas, oyó unos pasos acercarse. Inconscientemente se giró para ver quién era. Se trataba de Warren que a paso lento se acercó al banco en el que Max estaba sentada y se dejó caer a su lado.

- Hey, SuperMax. Vaya plantón me has dado hoy. Y yo que de verdad necesitaba ese pendrive- dijo Warren con un tono medio en broma- medio en serio.

- L o sé y lo siento mucho Warren, pero hoy realmente he tenido un día completamente loco. Aun así te puedo dar tu pendrive si todavía lo quieres- dijo Max sintiéndose de nuevo mal por Warren.

- Yep. Me parece bien- dijo Warren sonriendo levemente por la disculpa de Max. Aun se sentía algo decepcionado porque lo había dejado de lado, pero no se lo reprochaba y no porque no quisiera hacerlo.

Max fue a sacar el pendrive de Warren de su bolsillo cuando la foto que también estaba en ese bolsillo cayó sobre el banco en el que estaban sentado. Warren que había estado observando los movimientos de Max como siempre se sorprendió cuando vio la foto en la que Kate lucía visiblemente aterrada y desesperada mientras el jefe de seguridad se veía intimidante. Warren con mano rápida cogió la foto y la examinó con más detenimiento. En todo momento no se oyó un solo sonido proveniente de Max.

- ¿Qué es esto? ¿Qué ha pasado, Max?- dijo con la voz en tensión mientras levantaba la mirada hacia Max.

Pero lo que más chocó a Warren fue el choque de sentimiento que mostraba la expresión de Max. Ella aun sujetaba el pendrive en una mano mientras que la otra se encontraba fuertemente apretada. Sus ojos se veían llorosos hasta que un sonoroso sollozo escapó se sus labios e inevitablemente se echó a llorar. Warren no dudó en consolarla, pasando sus brazos alrededor de su pequeño cuerpo y acercándolo al suyo.

Max estaba experimentando en ese momento todo tipo de emociones diversas en lo que algunos llamarían un choque de emociones. Pero esto se acercaba más a un desahogo emocional por todo el estrés sufrido en un día que junto al cansancio por el uso continuo de su poder. Todo había sido como una patada a su esquema mental. Era como si en un día su mente hubiera visto, hecho y pensado más que en toda su vida. Era un cambio muy brusco.

Mientras Max lloraba y Warren la consolaba, ninguno de los dos se percató como las pisadas de un iracundo Nathan Prescott se aproximaban. Nathan estaba furioso no lo siguiente. Por si fuera poco, una pequeña zorra punk lo había chantajeado y posteriormente amenazada. Luego, la jodida zorra se le escapó y ahora se encontraba a la puta que les había estado espiando en brazos del jodido científico marica que baboseaba por ella.

Al contrario de lo que los demás pensaban, Nathan no era imbécil. Quizás se le iba la pinza de vez en cuando, pero no era imbécil y era rápido de reflejos. Después de que la zorra punk se escapará de sus garras, se había dado cuenta de la fotografía rota que se encontraba a su lado en el suelo y de inmediato había reconocido a la puta rara que Victoria solía molestar. Así que cuando la vio con el baboso, rápidamente tomó una resolución impulsiva como todas las decisiones en su vida.

De un brusco movimiento sujeto el brazo de Max y la atrajo con fuerza hacía sí mismo, pero por suerte o desgracia Warren tenía en ese momento la mano de Max fuertemente agarrada y cuando sintió que algo o alguien tiraba de ella inconscientemente tiró también de ella. La consecuencia de estas acciones fueron los fuertes tirones que Max sintió en sus hombros al verse jalada hacia ambos lados, como si dos fuerzas completamente opuestas tiraran de ella.

Nathan al ver que Warren le impedía llevarse a Max, la soltó y esta cayó sobre el banco con un sonoro golpe. Pero Nathan no se paró allí. Con una voz tremendamente grave le gritó:

- ¡Tú! ¡Tú eres la jodida puta que ha estado espiándome! ¿Qué has oído? ¡Dime qué coño has oído antes de que te mate!- amenazó Nathan antes de oír una sola respuesta.

Max por un momento se sintió intimidada por el tono y la amenaza de Nathan, pero todo eso decayó rápidamente. Max sabía, sabía de qué era realmente era capaz Nathan Prescott, hasta dónde era capaz de llegar. Aun así no lo temió, lo despreció. Sintió verdadero desprecio hacía una persona por primera vez en su vida y no se arrepintió de una sola palabra que dijo.

- ¡Tú! ¡Tú eres el hijo de puta que casi dispara a esa chica! ¿Qué esperabas? ¿Qué dejara que la mataras? ¡Vete a la mierda, Prescott! - gritó en el mismo tono que Nathan.

Warren que en ese momento había estado observando cómo discurría la escena, se sorprendió increíblemente cuando oyó el grito amenazante de Max. Nunca la había visto así, con ese carácter, defendiéndose como si de un animal salvaje se tratara. Pero no le desagradó, al contrario que el desprecio que mostraba el rostro de Max a él le encantó la fuerza de su personalidad, que a pesar de ser pacifista, supiera defenderse y no se permitiera ser pisoteada por nadie.

Al ensimismarse en sus pensamientos Warren no pudo ver el instante en el que Nathan se descontroló y, con toda su rabia contenida en un solo movimiento, extendió su mano con intención de estrangular a Max. Solo fue consciente de como a su misma vez, a quién estaba mirando fijamente, levantaba la mano y gritaba:

- ¡BASTA!

Entonces todo se paró.