"Detrás de cada persona valiente y decidida, hay una historia que la hirió he hizo más fuerte"

Me casare con Naruto.—la escucho decir con voz suave tras de él.

Volteándose ligeramente la observó, ella vestía un hermoso vestido blanco hasta debajo de las rodillas, con escote de corazón y pedrería de adorno. Su exótico cabello rosa lo llevaba ligeramente rizado y suelto, su rostro portaba un maquillaje natural. En pocas palabras estaba hermosa como jamás había recordado verla.

¿No dirás nada?.—pregunto ella con dolor haciéndolo suspirar.

Felicidades.—susurro dándole un sorbo al vino en su copa.

Ella lo observó unos segundos con sorpresa e incredulidad, para después sonreír con dolor y decepción. Sabia lo que ella esperaba, pero simplemente el no podía, jamás podría ni en esa vida ni en la otra.

Y-yo te amo Sasuke-kun.— y pese a saber que el ya estaba enterado de sus sentimientos, ella seguía insistiendo.

Te casarás con Naruto.—le recordó ignorando el leve pinchazo en su pecho ante las palabras pronunciadas.

Si me dices que me amas yo…

Detente Sakura.—la interrumpió con cansancio, viendo sus ojos empañarse de lágrimas.—Naruto no se merece esto, tu lo sabes mejor que nadie. Él merece ser feliz.—le recordó con seriedad.

¡Pero que hay de mí!, yo también merezco ser feliz Sasuke-kun.—susurro ella con dolor y culpa, acercándose a él tanto que sus respiraciones se entremezclaban.

Sakura.—susurro con advertencia pero ella negó, ahuecando su rostro en sus pequeñas manos.—Esto está mal Sakura. Aléjate.—le ordenó al sentir una mirada penetrante en su espalda.

Solo… guarda silencio por un momento Sasuke-kun.—susurro ella derramando una lágrima mientras sonreía.—Se mejor que nadie que Naruto merece ser feliz, sé que para la mayoría y hasta para el mismo esa felicidad soy yo. Pero no es así y lo sabes, yo no lo amo, lo quiero, si, pero no lo amo. Él es simplemente mi mejor amigo.

Y también el mío, Naruto estuvo antes de ti Sakura. No lo olvides, para mí la felicidad de Naruto está primero que la tuya y que la mía misma.—le recordó con seriedad apartándose de ella.—Cásate con él, se su esposa y hazlo feliz, eso, es lo único que te pido.—susurro dándole la espalda con intención de huir de ella, pero antes de siquiera poder alejarse un paso ella lo detuvo.

¿¡Por qué!? ¿¡Por qué cargas tu con un peso que no te corresponde!? ¡Sabes que la muerte de Kushina-san y Minato-san no fue culpa de tu familia!—grito ella en un susurro con sus esmeraldas brillando en desesperación.—…¿Por qué te sigues culpando?.—preguntó acercándose a él.

Eso no es tu incumbencia Sakura. Jamás a sido de tu incumbencia, no lo olvides.—le recordó con frialdad, soltándose de su agarré, caminando rápidamente hasta la salida de aquel lugar, sintiendo en todo momento su mirada sobre el.

Una vez fuera respiro hondo, restregando su rostro con cansancio. No sabía en qué momento comenzó, pero todo empezaba a caer sobre él, y esos sentimientos que se había obligado a ocultar empezaban nuevamente a resurgir con aún más fuerza que antes, y eso era algo que él no se podía permitir, jamás se permitiría eso sentimientos. Nunca.

¿Cuánto tiempo más seguirás fingiendo que estás bien con este compromiso?.—escucho la voz burlista de Suigetsu tras él.

Metete en tus asuntos.—ordeno en un gruñido volteado su rostro solo para encontrar la sonrisa burlona de Suigetsu.

Esto no terminará bien Sasuke.

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—Y valla que no termino bien…—susurro observando su traslúcida mano con un suspiro.

¿Quién pensaría siquiera que Suigetsu de entre todas las personas tendría razón?

En la oscuridad de aquella pequeña habitación observó el cuerpo de aquella curiosa chica descansar, algunas veces la escuchaba sollozar, otras hablar dormida y una que otras veces levantarse entre gritos, pero había noches cómo esa, en las que ella solo dormía, con tranquilidad, y esas noches el de cierta manera lograba conseguir un poco de paz.

Con un suspiro se levantó de donde estaba sentado caminando hasta la pequeña cama donde ella descansaba, una sonrisa dulce y pacífica adornaba su rostro y antes de siquiera ser consiente se encontró tocando su rostro, en una suave caricia.

—Sasuke-san.—susurro observándolo de reojo, como siempre el caminaba a su lado en completo silencio observando con desinterés su alrededor.

Después de pensarlo durante los últimos tres días ya no tenía duda, ella había dado su palabra como mínimo debía de cumplirla. Ayudaría a esa alma solitaria a encontrar su descanso eterno, aún sin importarle si en el proceso la tomaban por loca. Después de todo no tenía nada que perder ella estaba sola al igual que Sasuke.

—Y-yo lo haré.—susurro chocando nerviosamente sus dedos índices entré si.—Su h-hermano… lo b-buscare, no le p-prometo nada p-pero…

—…—y sin necesidad de palabras solo con una mirada él la interrumpió, y ella lo entendió, un mudo "gracias" era lo que aquella mirada de ojos oscuros le decía.

—Y-yo lo a-ayudare… s-solo espere.—susurro con suavidad y él asintió, en silencio, caminando a su lado.