Que día, fue el único pensamiento del residente del departamento, mientras ingresaba a su domicilio y se quitaba su corbata, arrogándola sobre el sofá en verdad necesitaba relajarse un poco.
El jugo de manzana frio, le supo a gloria, renovando su frágil paz mental, minutos después, ya sin esa estúpida corbata, playera o zapatos, se encontraba más relajado, se quitaría los pantalones, pero si desidia ir a comer afuera esa noche, era preferible ponerse solo alguna playera usada y sus tenis.
Su celular sonó, justo en el momento que se ponía cómodo en el sillón, maldiciendo en voz baja que no lo dejaran continuar viendo su maratón de star trek, Discovery.
— — Hola — contesto desganado, al escuchar la voz del otro lado de la llama, su jefa en verdad, podría ser controladora, cuando se lo proponía, a un que debía de admitir que nunca pensó conocer a una persona, tan singular en su nuevo empleo.
Angela Li, era sin duda, digna de aparecer en alguna película de acción, como la jefa final de una organización dedicada al contra espionaje, casi llegando a niveles de paranoia dictatoriales, cuando dirigía su empresa, más de la forma en que el partido comunista chino vigilaba a su poblacion, que de una pequeña empresa dedicada a la seguridad empresarial.
— — Deja reviso la configuración y te regreso la llamada — respondio algo cansado, intentando que la mujer del otro lado de la línea, lo dejara finalmente descansar.
Suspiro cansado, una vez que logro colgar, pensando en que si era hora de cambiar de empresa, pero negando levemente, no podía hacerle eso a miss Li, no desde el momento en que ella fuera la única persona que confiara en el para empezar.
Flash Back.
Dos años atrás.
Reviso el periódico nerviosamente, mientras hacía cuentas en su cabeza, el dinero se agotaba antes de lo que pensaba, y la verdad, no quería recurrir a sus padres para un préstamo, debido a que un tenían varias bocas en casa a quienes alimentar.
Sin contar que Lori estaba comprometida además de sus dos hijas del otro lado del atlántico intentando labrarse un futuro en sus respectivas carreras, más otra en new york, y con Lynn con esa maldita actitud de yo lo puedo todo sola.
Arrugo el periódico, maldiciendo no poder continuar estudiando su carrera universitaria, en seguridad informática y tecnológica, sacrificándola para que Lucy entrara en la universidad, a veces pensaba que era un completo tonto.
Remarco con rojo, otro empleo, mal pagado, pero que no requería mucha preparación, a un que fuera de en el ramo de la comida rápida. Cerro sus ojos, sintiéndose más miserable, antes de que alguien tocara la puerta — Loud la renta — gruño su "amable" casero, mientras continuaba golpeando en la entrada.
— — Voy — se limitó a decir, antes de tomar parte de sus últimos ahorros — aquí tiene míster White — intento decir con una sonrisa, al furibundo cajero — con eso cubro la mensualidad — comento entregando los billetes a un hombre, que simplemente se los arrebato de las manos y dio media vuelta sin mirar atrás.
Gordo de mierda, pensó cerrando la puerta, el lugar no valía el precio que pagaba, solo se quedaba en él, por la facilidad con la que podía llegar prácticamente a cualquier parte de la ciudad, por lo demás, el departamento sufría de humedad, no dejaban tener visitar y podía jurar que el vecino de arriba traficaba con estupefacientes, se dejó caer tomando de nuevo el periódico, abriéndolo en una página diferente.
Volvió a leer el anuncio, era pequeño, a una sola tinta, pero la caligrafía era pulcra y concisa.
Empresa especializada en seguridad, busca especialista en seguridad informática y tecnológica, los solicitantes presentarse….
Arranco el anuncio, un poco inseguro, al menos no era un trabajo donde estuviera friendo algún tipo de carne, o preguntando si agrandaba el combo, rio ante sus pensamientos, mientras se levantaba, era idea suya o tenía un poco de hambre debido a la emoción.
Fin del flash back.
Camino desganado hacia su computadora, poniendo en la tv Smart algo de música electro pop, para animar un poco su humor, mientras revisaba por octava vez el código, que a su parecer estaba correcto, o al menos eso parecía ante sus ojos entrenados por la práctica.
Llevaba ya dos horas, cuando el error salto de improviso, arrancándole una maldición de sus labios, estaba seguro que eso no debería pasar, tendría trabajo toda la noche, y conociendo a Miss Li, muchas explicaciones que dar en la mañana.
Estaba tan sumergido en su trabajo, que no escucho el timbre, hasta que sonara por tercera vez, miro el reloj de pared, intentando recordar si había pedido comida, un gruñido de su estómago le avisaba que no era así.
Se paró desganado, agarrando una playera algo vieja con el logo de Ace Savvy, si era otra una broma, iba a tomar medidas para evitarlas.
Abrió la puerta, antes de ver a una de las últimas personas en ese mundo delante de la misma — — ¿Jordán? — Pregunto bastante confundido — ¿Qué haces aquí? — continuo con sus preguntas ante el nerviosismo visible de su vieja compañera en el colegio.
La cual bajo la mirada apenada mientras se abrazaba el vientre, algo que no pasó desapercibido para el chico, a un que no lograba descifrar su significado.
— — Tenemos que hablar — —
Fue la respuesta que la chica dio a sus preguntas, abriendo una caja de pandora, imposible de volver a cerrar.
