Hey~ traigo nueva actualización!

Bueno, no sé qué decir más que... ¡Muchas gracias por darle su apoyo de nuevo a esta historia!

*N0MBR3: Damn, realmente no cambié nada xD, más que errores de edición y ortografía que cometí en aquel tiempo en que publiqué el primer capítulo xD. Mari es... es... Lo sabremos pronto xD, este fanfic no será muy largo, quizá 10 u 11 capítulos, igual que "The Tower of Ai (the blessed messiah)" o "¿Quieres traerla de vuelta?", así que esa duda quedará revelada muy pronto... "duda", la verdad no he querido hacerlo un misterio, y si tienes una teoría, seguro es cierta. Muchas gracias por tu apoyo!

*LostNeko120: La voy a continuar, no te preocupes uwu. Muchas gracias por leer!

*Fujisaki Naoko: Riko es una buena hermana, siempre lo he pensado, y con Kanan uff!, si no son ship, sin hermanas, he dicho xD. Hahaha muchas gracias por leer! Espero te guste el capítulo.

*Yui Funami Sonoda: En cierta forma~ la historia es KananMari xD, YouRiko y ChikaWooby de fondo, pero para poder sostener el capítulo final. Espero te guste! Aunque no sea 100% YouRiko xD. Muchas gracias por leer!

Y bueno, feliz semana! O lo que queda de ella xD.


Sukha

Capítulo 2:

"Tu ausencia"


— Me preguntó dónde vivía, pero la verdad no le pude decir bien, solo sabía que era saliendo del pueblo, así que ella me llevó a la parada de autobuses que salen para acá, me explicó que solo había un camino donde creía que habían algunas casas y que ese autobús me dejaría aquí, ¡y así fue!— Riko contaba su experiencia como si hubiera sido lo mejor que le hubiera ocurrido en la vida — Fue tan amable...

— ¿Cómo se llama?— preguntó Kanan con recelo.

— You.

— ¿You?

— Sí...

— ¿You Watanabe?— completó la peliazulada, si esa "You" resultaba ser su amiga, quizá podría estar tranquila, pues la sabía una joven centrada, cariñosa, gentil y respetuosa, pero si era otra persona, ese ente indigno podía ir olvidándose de Riko.

— No le pregunté, hermana, pero, ¿de dónde sacas el apellido?

— Una de mis amigas de llama You.

— ¡¿En serio?! ¿Será ella?

— No lo sé, si lo es quizá te deje tratarla más, es una buena chica, pero si no, ni creas que la dejaré pasar el pórtico.

— Y me regañaste por comportarme así con Mari.

— B-Bueno— Riko se la había regresado, y con creces —... Eso es diferente, yo soy mayor que tú.

— Solo por dos años.

— Pero sigo siendo mayor, así que yo debo protegerte a ti.

— ¿Y quién te protege a ti? ¿Mari?

— Eh...— sintió su cara caliente y Riko aprovechó su momento para atacarla, pues para ella no era ningún secreto la atracción que había surgido en la peliazulada.

— De verdad que el amor te pegó fuerte esta vez.

— ¡Claro que no!

— ¿No? Tienes una cara de tonta que no te la creerías si te tomo una fotografía.

— Apenas han pasado tres semanas, sería algo extraño— se excusó, no estaba dispuesta a ceder, al menos no frente a su hermana.

— Has tenido relaciones que han empezado en menos, no creo que sea la primera vez que algo así te sucede.

— Bueno... Si te soy sincera... Es la primera vez que siento mi pecho latir así de fuerte y con ella... No lo sé, es algo inexplicable— admitió, dandose por vencida. Al diablo, necesitaba hablar de eso.

— Entonces, ¿crees que de verdad podrías estar enamorada de ella?

— No lo sé...— tan pronto como dijo esto, la ventana de la habitación de Riko se abrió, dejando entrar el frío viento de la noche.

— ¿Acaso esto es una película o algo así?— la pelirroja se aproximó a cerrarla — No te preocupes, desde que llegamos el broche de las ventanas está quebrado, parece que lo rompieron hace mucho tiempo.

— Ahora que lo pienso, las cerraduras de la casa son muy viejas, me pregunto si no habrán entrado a robar o algo así— si algo le pasaba a ella, sabía que podría defenderse, pero su hermana... Bueno, Riko estaría bien, pero su madre, Mari... Le preocupaban. Ahora entendía por qué la rubia le había mencionado que la casa se veía abandonada tanto por dentro como por fuera — Hablaré con nuestros padres de eso.

— Yo ya les mencioné ese detalle, pero dicen que el jefe de padre asegura que no hay peligro.

— Eso no me convence...

— Ni a mí, pero hazle entender a papá.

— Bueno, es mejor que vayamos a dormir, si escuchas algo raro no dudes en llamarme, ¿sí?

— Sí— Riko besó la mejilla de Kanan —. Buenas noches.

— Buenas noches— dijo antes de salir. Cuando llegó a su cuarto, salió a la baranda y miró el horizonte por un buen rato. El paisaje nocturno era digno de fotografiar, así que tomó su celular y lo retrató con el, no sabía cómo se vería la noche desde la casa de Mari, pero esa era una vista que quería mostrarle cuando la viera de nuevo.

A la mañana siguiente salió a correr por el bosque que se abría a un lado de la ciudad, pasó por el río que podía verse desde su balcón y saludó a algunos vendedores con los que había hecho una buena relación. Su trato con Chika y You había florecido como una bonita y aparentemente, fuerte amistad que quizá duraría años, a veces Kanan no podía seguirles el paso en sus locuras, pero de alguna manera lo conseguía. Ese día en la preparatoria estaban hablando de qué harían saliendo de la escuela.

— ¿Qué tal salió todo ayer, Chika?— preguntó la peliazulada.

— Eh... Bueno— las mejillas de la amante de las mandarinas tomaron color, el día anterior a ese les había dicho que invitaría a Ruby a una cita —... Dijo que sí— sonrió ampliamente.

— ¡Felicidades!— Kanan la rodeó con uno de sus brazos — Me alegra mucho por ti, Chika.

— Gracias, la verdad me estaba muriendo de miedo, pero al final me he atrevido.

Yousoro! Sabía que diría que sí, se nota a kilómetros que tú también le gustas, pero es tan tímida.

"¿Qué acaso no has escuchado lo que le insinúa?" pensó Kanan al escuchar a la ojiazul. Vaya que era despistada, afortunadamente Chika no parecía serlo.

— ¿Tú qué harás You?— preguntó la ojivioleta.

— Yo la invité a venir con nosotras— quizá la amante de las mandarinas sí era algo densa.

— Bueno, creo que iré a nadar o algo, la verdad tengo la tarde libre y sinceramente no quiero hacer mal tercio con Chika y Ruby.

— ¿Quieres venir a mi casa?— Kanan pensó que quizá a Mari le agradaría conocer a una de sus amigas. Hablando de eso, ¿en dónde estudiaría? Quizá le preguntaría algún día, la rubia estaba contándole cosas personales poco a poco, le había dejado en claro que quería que se conocieran naturalmente y sin apresurar nada.

— Claro pero, ¿está bien? No hemos avisado.

— Tranquila, mi mamá ya me está preguntando cuándo es que llevaré a mis amigos a casa, seguro se alegrará de conocerte.

— Bueno, si es así, iré— sonrió la peligrisácea.

A la salida del instituto, Kanan y You se despidieron de Chika, animándola y deseándole suerte en su cita. La amante de las mandarinas llevaba una sonrisa que no se la quitaba nadie; Kanan se preguntó si es que ella sonreiría así cuando se enamorara, o quizá ya lo hacía, no lo sabía, después de todo, no había puesto aun sobre la mesa sus sentimientos por Mari, solo sabía que desde la primera vez que habló con ella, quedó fascinada. Sería bueno que la invitara a salir un día, había visto muchos lugares que quería visitar con ella.

Decidieron hacer una pequeña carrera hasta llegar a la mitad del camino. Para su sorpresa, You le ganó por algunos metros de diferencia, Kanan pensó que quizá debía hacer un entrenamiento más demandante, ya que nadie antes le había ganado en una carrera. Esperaron el autobús y compartieron sus predicciones de cómo saldría la cita de su amiga, You pensaba que Chika apenas podría hablar con la pelirroja, Kanan era un poco más optimista e incluso aseguró que después de esa tarde, Ruby no estaría lejos de ser la novia de Chika. En su mente surgió la duda de si su amiga era la persona de la que había hablado su hermana con tanto entusiasmo, si sí lo era, quizá había sido mala idea invitarla, pues no sabía cómo reaccionaría Riko.

— ¡Es enorme!— gritó la peligrisácea una vez estuvo frente al hogar de su amiga.

— Pensé lo mismo cuando llegué, pero creo que ya me he acostumbrado— Kanan avanzó a las escaleras y You la siguió —. Posiblemente mi hermana ya haya llegado, así que si la ves algo malhumorada o sobreprotectora conmigo no lo tomes personal, ella es así.

— Claro, no te preocupes, sé lo que es tener familiares protectores— sonrió la peligrisácea.

— ¡Ya llegamos! ¡Traje a una amiga!— anunció Kanan mientras entraba en la casa y le abría paso a You para que hiciera lo mismo — Creo que mis padres siguen en el trabajo, ¿quieres algo de tomar?

— Jugo de lo que sea— sonrió You mientras miraba las pinturas, acabados y demás curiosidades que la casa poseía en su interior — ¡Vaya! No quiero ni respirar.

— Creo que tú y yo nos parecemos un poco al reaccionar a cosas ostentosas— Kanan sonrió a su amiga y se dirigió a la cocina.

Una vez estuvo ahí, abrió el refrigerador en busca de jugo, ahora solo debía decidirse en si llevar uno de uva o el de naranja. Un grito la alertó y, dejando los cartones de jugo en la mesa, corrió hacia la sala, encontrándose con su hermana en el umbral, mirando a su amiga con total asombro.

— ¿E-Estás bien? Oye... ¿No eres la chica de la tienda de ropa?— preguntó You.

— Y-Yo... ¡S-Sí! Bueno... No trabajo ahí, pero sí era yo... ¡Soy yo!... Estaba viendo los diseños pero... ¡Ay por la luna! ¡Eres la amiga de Kanan!— su emoción era totalmente evidente.

— Así que tú eres su hermana eh... ¡Riko!— la ojiazul extendió su mano para saludarla, y la pequeña Matsuura la tomó torpemente sin dejar de sonreír.

— Sí, soy su hermana... Pero bueno... ¿Ya te invitó algo?— la pelirroja reparó en la presencia de Kanan y avanzó hacia ella — ¡Por la luna Kanan! ¿Dónde están tus modales? ¡Olvídalo! Suban ya, yo llevaré algo de tomar.

— E-Eh, sí.

Una vez estuvieron en su habitación, You no dejó de mirar asombrada el acabado del cuarto, parecía como si hubiera retrocedido en el tiempo.

— Tu habitación es increíble— finalizó la peligrisácea —. En mi casa comparto habitación con mi prima, así que se podría decir que no tengo nada de privacidad.

— Espero que tu prima no sea como mi hermana, si no, creo que estás arrinconada en una esquina, rodeada de ropa.

— Pues no tanto así, pero digamos que un cuarto del guardarropa es mío y lo demás es de ella, pero lo que le gusta es el cosplay, tiene muchos trajes ahí.

— Bueno, mi hermana ama la moda y quiere ser diseñadora, así que tiene mucha tela y creaciones propias.

— Riko es... Interesante— dijo You con una sonrisa —. Se nota que tiene mucha energía.

— Sí...— Kanan prefirió no decir nada de más, pero se notaba que la ojiazul tenía encantada a su hermana, nunca la había visto tan nerviosa, ni siquiera al presentar sus trabajos a diseñadores profesionales. Eso y... se sentía un poco celosa de la admiración que se veía en los ojos de Riko, la hermana mayor era ella, ¿verdad?

— He traido jugo de naranja, ¿van a hacer algo?— la pelirroja se invitó sola a pasar la tarde con ellas. Riko tomó un repentino interés por cálculo de sexto semestre, así que se pegó a You para que le diera algunos consejos para resolver problemas de matemáticas, cosa que la peligrisácea hizo con gusto, pues era muy buena en esa materia.

Kanan miraba la escena con una sonrisa, pero aun así tenía sentimientos encontrados. Si You fuera otra persona, ni siquiera la habría dejado entrar a su casa y menos si sabía que iba a terminar así con su hermana, pero la confianza que le daba su amiga le permitía estar tranquila, o quizá era porque no sabía si You era demasiado amable o también estaba coqueteando con Riko de una manera demasiado inocente.

— Oh, ya son las seis y media— Kanan se asomó a la baranda y, tal como esperaba, Mari ya se encontraba en ese lugar.

— ¿Ya llegó Mari?— preguntó Riko.

— ¡Sí!— afirmó con emoción.

— ¿La famosa Mari? ¡Quiero conocerla!— dijo You mientras se levantaba — Quiero ver quién hace que te pierdas en clases.

— Vaya Kanan, parece que no solo yo lo he notado— Riko la miró con los ojos entrecerrados y Kanan sintió ganas de replicarle algo acerca de su extraño comportamiento, pero no quería perder tiempo alegando con su hermana menor.

— Bajemos— la peliazulada salió del cuarto, como una indicación silenciosa de que la siguieran hacia el kiosko.


— Hola Mari— la peliazulada llegó primero —. Hoy traje a una amiga.

— ¿De verdad? ¿Quién es?

— No debe tardar en bajar, venían detrás de mí.

— ¡Con permiso!— You justamente iba saliendo al patio trasero junto a Riko, ambas chicas avanzaron hacia el par y Mari se levantó — Hola, me llamo You.

— Soy Mari, un gusto— extendió la mano para saludar a la peligrisácea y ella la tomó.

— ¡Oh! Eres de sangre fría, mi padre siempre tiene las manos frías pero es porque siempre está al aire libre.

— Bueno... Yo hago algo similar— Mari mordió su labio inferior y bajó la mirada —. Entonces, ¿qué tal es Kanan en los estudios? Me dice que es una buena alumna, pero esa es su versión — volvió a recuperar el ánimo.

— ¡Hey!

— Es buena alumna— You sonrió con malicia —. Aunque la verdad es que siempre que te saca como tema se pierde de una manera terrible.

— ¡You!— la cara de Kanan estaba completamente roja, se abalanzó sobre su amiga y rodeó con su brazo el cuello de su víctima para hacerle una pequeña llave de castigo. Mari y Riko rieron ante esto, esas dos se llevaban muy bien y se notaba.

Mari volvió a sentarse para mirar el atardecer, Riko tomó lugar a su lado en lo que su hermana terminaba de castigar a su futura novia.

¿Qué? ¿Acaso creyeron que la pelirroja se andaba con rodeos? Una vez ponía el ojo, también ponía la bala, y en este caso, atravesaría el corazón de la chica de ojos azules, pues nadie se resistía a Riko Matsuura.

— ¿Todo está bien?— preguntó a la rubia.

— ¿De qué hablas?

— Te veías triste hace unos momentos, ¿todo bien en tu casa?

— Sí— los zircones que Mari poseía por ojos se centraron en los rayos de luz que el sol dibujaba entre las nubes rojizas —... Es algo difícil, pero no deben preocuparse, no pasa nada.

— ¿Segura?— aunque Riko se había mostrado a la defensiva con la rubia en un principio, al pasar los días le había agarrado cariño, así que no podía evitar preocuparse por ella. Sobre todo porque sabía que Mari se había vuelto alguien importante para Kanan, y no le gustaba la idea de su hermana deprimida.

— Segura, todo está bien— la rubia sonrió y volvió su vista al frente. La hermana mayor de Riko y You se les unieron minutos después, justo a tiempo para ver el último rayo desaparecer del cielo, dando paso a la noche.

— ¿A qué preparatoria vas Mari?— preguntó la peligrisácea.

— Estudio en casa.

— ¿Y eso?

— Estoy en una situación difícil con mis padres... Así que estudio en casa para su tranquilidad.

— ¿Cuántos años tienes?

— Tiene 17, igual que nosotras— respondió Kanan, de alguna manera se había puesto celosa de que algo que a ella le tomaría semanas sacarle a Mari, se lo dijera a su amiga como si nada. Quizá esa personalidad alegre y activa de You le provocaba seguridad a la rubia, pero de cualquier manera, eso le molestaba un poco.

Al terminar la tarde, Riko y Kanan fueron a dejar a You y Mari a la parada de autobuses, cada par se enfrascó en su propia conversación, y la peliazulada aprovechó eso para preguntarle a la chica de ojos color zircón el porqué de su extraña confianza con su amiga.

— Mari...

— ¿Mm? ¿Qué ocurre?

— You... Ella... ¿Por qué le respondiste lo de tus estudios?

— ¿Eh? Bueno, ella me lo preguntó.

— Pero cuando yo te lo pregunté no me quisiste decir...

— Bueno... La verdad no quería decirte...

Kanan se quedó en silencio, sin saber qué contestar o hacer. El camión que iba en dirección a la casa de Mari llegó y ella subió sin decir nada más. Las puertas se cerraron y el transporte siguió su ruta. Más tarde llegó el autobús de You y esta se despidió de sus amigas, notó a la peliazulada un tanto triste, pero sus padres la matarían si llegaba más tarde de lo que iba, así que decidió arreglar eso en el instituto al día siguiente.

— ¿Estás bien?— preguntó Riko a su hermana.

— Sí— mentira, la pelirroja lo sabía, pues las cejas de Kanan estaban fruncidas. A pesar de lo que pareciera, ella estaba al pendiente de su hermana a pesar de estar coqueteando con You, y pudo escuchar la respuesta de Mari. No entendía las ganas de esa chica por ser "misteriosa" pero si insistía en esa tontería, el poco cariño y aprecio que le tenía se iría por la borda; y si le hacía daño a su hermana, así llorara y suplicara ver a Kanan, Riko se encargaría de que nunca más volvieran a cruzar siquiera las buenas tardes. Aunque la ojivioleta también tenía mucha culpa en esa situación, primero debía hablarle con sinceridad.

Sin decir nada, tomó la mano de Kanan y la llevó a su habitación, cerró la puerta y empujó a su hermana a la cama para que se sentara y ella hizo lo propio a su lado.

— No me mientas.

— No es nada, de cualquier manera no es como si Mari me debiera explicaciones... ¡Auch!— la chica de ojos color miel estiró una de las mejillas de su hermana lo más que pudo — ¡Riko!

— ¿Qué no es como si debiera darte explicaciones? ¡Ella es la que te llama honey o dear! Si va a jugar con tus sentimientos que lo diga de una vez, habla con ella y tú también se clara, no puedes esperar a que la atracción que sientes por ella cumpla los tiempos que según tú deben seguir— soltó por fin la mejilla de su hermana — Creo que con eso solo estás alargando lo inevitable, simplemente arriésgate.

— Que tú te lances a la primera oportunidad no quiere decir que todos debamos hacerlo, lo que siento por ella es diferente a cualquier cosa que haya sentido antes, una buena relación debe cosecharse, cuidarse, procurars... ¡Auch!

— ¡Cosecharse una mandarina! Ella te gusta, se nota que tú le gustas, ¿qué esperas? Oh sí, un supuesto momento indicado— Riko había jalado de nuevo su mejilla, la soltó después de terminar de hablar.

— ¿Qué hay de malo con ello?

— Que si te vas a poner así cada que Mari hable de alguien más o conozca a otra persona es mejor que de una vez la reclames como tu novia y ahí sí, se tan sanamente celosa como quieras, pero si te pasas, no la culparé si te deja.

— Sí, sí, ya entendí— Kanan sobó su lastimada mejilla —... ¿de verdad parece que le gusto?

— Tan claro como lo que hoy me explicó You.

— Hablando de eso, ¿desde cuándo te interesa cálculo?

— Desde que una linda chica con cabello gris dijo que era buena en eso. Además me ayudará en un futuro, ¿o no?

— Si tú vas a una preparatoria especializada en moda...

— ¿Acaso crees que mido con las manos o que tengo un sistema métrico alejado de las matemáticas?

— Bueno... No lo sé, de cualquier manera, no seas muy intensa con ella, es una chica muy inocente.

— ¿No deberías decirle esto a You? ¿Qué pasó con la hermana celosa?

— You ni siquiera entiende las indirectas que Ruby le lanza a Chika, sé que en esta ocasión tú eres más peligrosa para ella que ella para ti.

— Qué mala.

— Solo aprobaré una relación para ti si es con ella y de verdad te gusta.

— Bien, bien, entendí, ¿qué harás con Mari?

— Hablaré con ella mañana... Quiero disculparme por mi reacción de hoy.

— Vale, entonces hasta mañana.

— Hasta mañana... Y gracias— Kanan abrazó a su hermana —... Oh, pero antes...

— ¡Kanaaan!— la peliazulada tomó ambas mejillas de Riko y las estiró. Antes de que la menor pudiera responder, su hermana la sacó de su habitación — ¡Me las pagarás mañana!— gritó.

— ¡Sí, claro!

Después de escuchar la puerta de la habitación de su hermana cerrarse, se echó en su cama y tomó sus cobijas para cubrirse. No pudo evitar que la chica de cabello rubio volviera a adueñarse de su mente, recordó sus abrazos o los besos en la mejilla y frente que le daba, se preguntó qué sería lo que ocurriría en su hogar para que siempre su semblante se tornara serio y triste cuando le preguntaba por su familia. ¿Abusaban de ella? Esperaba que no, ¿la maltrataban? Si era así, las marcas estaban muy bien escondidas, ¿acaso vivía en malas condiciones? Si era así, la ayudaría. Pero eso no lo sabría a menos que Mari se abriera con ella, y Kanan ansiaba ganarse su confianza; aunque quizá no lo haría siendo tan infantil como había demostrado ser aquella tarde.


Mari no se presentó al siguiente atardecer, ni al que siguió, ni después de ese. Kanan se estaba volviendo loca, se preguntó si es que lo que había dicho Mari no solo era un "no quería contarte" sino también un "no quiero volver a verte", las dudas inundaban su cabeza y no podía hacer más que esperar cada día en el kiosko con la esperanza de ver su silueta acercarse para ver el atardecer.

Un mes transcurrió sin noticias de Mari. Ella había salido ya de vacaciones así que los días pasaban tortuosamente lentos, por más que quería dejar de esperar a la rubia, cada tarde se encontraba a la misma hora en el mismo lugar, mirando a todas direcciones en busca de su amiga.

— Pft— Riko se sentó a su lado — ... ¿Aun no entrarás? Ya hace mucho que anocheció.

— Sólo... Quiero esperar un poco más.

— Cuando dije que te arriesgaras, no me refería a tu salud, estás helada— Riko compartió con su hermana la cobija que había llevado.

— ¿Crees que de verdad no quiere volver a verme?— preguntó Kanan. Nunca había conocido la tristeza como tal, más que la que surgía en ella al perder alguna competencia en la escuela o cuando sus padres las regañaban, pero lo que experimentaba ahora no solo la ponía mal, la lastimaba, desgarrándola desde el interior de su pecho, y lo peor, es que cada día dolía más y más en lugar de disminuir.

— Seguro tiene sus razones para no venir, si algún día la volvemos a ver, hay que preguntarle si está bien, seguro algo le pasó.

— Espero que no— Kanan ocultó su cara en la cobija — Realmente espero que no.

Riko no necesitaba ser adivina para saber que la chica de cabello color azul estaba llorando. La abrazó y miró la luna. Nunca había entendido la velocidad de la mayor para empatizar con las personas, pero si podía ser así con una persona que no fuera tan importante para ella, preocuparse por Mari debía estar haciéndola trizas.

"Más te vale venir pronto Mari Ohara" pensó mientras fruncía el ceño con notable molestia, "Porque si no, no te dejaré ver a mi hermana nunca más".

— Vayamos adentro— tomó del brazo a Kanan. Un destello rubio se asomó por el rabillo de su ojo, pero al mirar alrededor, no logró ver nada.