Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

Regresa a mí

Capítulo 2: Olvido

"Ese día fue hermoso, todo, absolutamente todo. Te paraste frente a mí, dijiste -Nanoha te amo- tomaste mi cintura entre tus brazos, me acercaste, yo no podía creerlo, mi mente se resistía a la idea de lo que acaba de escuchar, mi rostro sorprendido, mis ojos te miraban intentando comprobar que eras real, que estabas ahí, perdí la noción del tiempo en mi vago raciocinio que buscaba una explicación o si es que era un sueño, no quería despertar, pero no era necesario, ya estaba despierta, sentí tu calor en la cercanía y como tu mano subía a mi rostro para dejar en el una suave caricia, no sé en qué momento te acercaste lo suficiente, no me di cuenta, hasta que sentí tus labios sobre los míos, mis ojos se abrieron un poco más de la impresión, pero se sentía tan cálido, como si me atravesarás con esa simple acción, cerré mis ojos por inercia, o por que de alguna forma me parecía que así percibiría mejor con mis sentidos, el tacto sobre mis labios que inundaba todo mi cuerpo. Tus labios se presionaron una, dos, tres, ya no recuerdo, tú me buscabas y yo también, nuestras lenguas se rozaron, nuestra saliva se mezclo, te besé con fuerza y te busqué con ansia, y sentía que tú también, no sé cuánto duramos así, para cuando abrí mis ojos la tarde se había transformado en noche, las estrellas brillaban fuerte y alto junto a esas dos bellas lunas que me vieron llorar por ti más de una vez -yo también te amo, Fate-chan- dije sin temor y sin pena a tu rechazo, ya no tenía por qué, sonreíste cual dulce frente a mí sujetaste mi barbilla ajustando mi rostro, me inclinaste, y yo sujeta de tu espalda no temí caer e iniciaste otro encuentro de nuestros labios que terminó en un desvelo que ninguna de las dos resentía.

Por aquel tiempo solíamos pelear tanto y a veces sin razón, que incluso afectaba el desempeño de nuestro trabajo, no lo sé, te irritabas con tanta facilidad, por cualquier cosa, en ocasiones era razonable pero otras no, y yo también me molestaba. No te comprendía, tú no eras así, sin embargo ahí estabas demostrándome lo contrario, pensaba que habías cambiado tanto y yo ni me di cuenta, muchas veces me sujetabas del brazo, y nuestros rostros quedaban demasiado cerca para mi gusto, parecía que me tentabas, tus ojos fuego ardiendo, por la furia, pero se veían tan vivos, tu sonrojo sobre tus mejillas por el enfado, y tu cabello que se alborotaba levemente por la improvista acción, si definitivamente eras mi tentación, y aunque tu agarre fuera brusco nunca me lastimabas, ya ni me molestaba en saber el por qué de tu molestia, mientras por un instante te mantuviera cerca no importaba, sentir tu cuerpo que chocaba con el mío de improvisto, me hacía perder cierta cordura, que masoquista era, pero era un nuevo tipo de acercamiento que disfrutaba. Sí, nunca espere que fuera porque estabas celosa.

Recuerdo que te fuiste una larga temporada aquella vez, yo te extrañaba demasiado, nuestra habitación se sentía tan solitaria, Hayate-chan trataba de distraerme la mayoría del tiempo, pero no siempre funcionaba. Solíamos hablar a través de llamadas, yo siempre trataba de contarte todo y nada al mismo tiempo, con tal de verte el mayor tiempo posible, en ocasiones solía resentirme conmigo misma y contigo, por no dejarme escuchar esa dulce voz, y a ti por no decirme más de lo que preguntara, quería que me hablaras más por motivación tuya que motivación mia, muchas veces tus ojos se desviaban, me dolía y no sabía porque, pero trataba de no reclamarte no quería que se diera un problema en nuestros breves encuentros que eran lo único que tenía, pero al terminar, siempre mis lágrimas se derramaban al verte más esquiva de lo normal, al recordarte distante cuando estabas conmigo ¿Por qué Fate-chan? Si todo lo que hacía era amarte ¿Serás capaz de perdonar mi pecado?

Triste como estaba, una pequeña investigación elemental se llevo a cabo, Yuuno formaba parte de esa pequeña comisión de investigadores por lo que se quedaría un tiempo por el Bureo, el me distrajo de mi tristeza por no tenerte, fue como regresar a mis días de infancia, donde todo era más fácil de lo que parecía ahora, antes no tenía que preocuparme por tu amor, o por el miedo de perderte si alguien te alejaba de mí, pero con él estando conmigo, solo a veces, recordaba el breve tiempo que pase antes de conocerte, donde solo estábamos él y yo, en un nuevo mundo donde yo hacía magia. Era fácil reír a su lado, o sujetarlo por el brazo, o que el me abrazará con cariño, podíamos compartir lo que fuera.

Un día al deshacer ese abrazo con mi mejor amigo, tú apareciste en mi campo de visión, tras él, observándonos, yo había dejado de esperarte, y estando ahí. Mi alegría regreso de improvisto grité tu nombre y corrí a tus brazos, afortunadamente me recibiste, pero fue cuando todo empezó. Yuuno aún rondaba por aquí, y las peleas comenzaron, yo no comprendía por qué ¿Acaso ahora me odiabas? A pesar de eso, no te alejabas. Un día simplemente me cansé de todo, y me fui con Yuuno desde el amanecer hasta el atardecer, y me quejé con él todo lo que pasaba contigo, el me escuchó y me consoló en mi llanto por ti, al regresar era tarde, y escuché por cuchicheos que te habías ido lejos, una vez más, a una misión. Me sentí fatal, culpable por no haber estado contigo antes de que te marcharas, tu último mensaje lo dejaste con Hayate decía –Que la pases bien con Yuuno-.

Así que me fui, a llorar por ti una vez más, todavía era tarde, el sol aún se alzaba, y grité porque no te comprendía ¿Por qué no me amabas? Me calmé sin darme cuenta, no importaba el pasar del tiempo, hasta que sentí unos brazos halándome para que me volteara, y ahí estabas tú, y sin ninguna razón aparente, pero si que había, nuestra historia de amor comenzó, me hiciste volar por el cielo sin necesidad de la magia, y me hiciste tan feliz, como solo tú sabías hacerlo. No es que estuvieras celosa de Yuuno, si siempre lo habías estado, es que ya no pudiste soportar más, estabas llegando al límite igual que yo, pero que bueno que fue así."

Ahí estaba sosegada por lo inevitable. Ya no se sentía ella misma. Cada día se aferraba más a intentar recordar lo que poco a poco olvidaba, como ese sueño antes de despertar, era una mentira pero era lo más real que recordaba, lo que le decía que una vez estuvo enamorada, que en su infancia conoció a la chica a la que amaba. Recuerda haberle dicho "te amo" con el vivo recuerdo y sentimiento que ahora perdía, desde la primera mañana en que despertó a su lado, tuvo un breve susto al no reconocer a la persona con la que compartía la cama. Al verla la intriga surgió en ella, la inseguridad y una asfixiante opresión, hasta verla abrir los ojos, de sus labios salió un nombre "Nanoha", para no preocupar decidió guardárselo, porque por un instante todo pareció regresar a la normalidad. Pero los días comenzaron a pasar, y cada vez que la miraba, el recuerdo más se le iba, se sentía tan confundida, que no sabía qué hacer.

Pero llegó el punto de no retorno, cuando la abrazaba sin apego, cuando la besaba sin sentimiento, o cuando le decía te amo, y correspondía con inseguridad. Una tarde se sentó en la terraza, Nanoha salió por unas compras, dijo que no tardaba en regresar, ella le respondió que no importaba, que podía tomarse su tiempo.

Cada vez que la veía, cada vez que le sonreía, cada vez que la recordaba acercándose, era desesperante, le asustaba, ni su cuerpo, ni su mente, ni su corazón parecía querer hacerle recordar, ni el tacto, ni el latido, ni lo vivido un día a lo que trató de aferrarse, su mirada se arrastró al piso, sujetando su cabeza con ambas manos, trataba de recordar o más bien de no olvidar, su vida se le escapaba a pasos agigantados sin poder evitarlo.

"Fate-chan"

Esa voz haciendo eco en la lejanía, primero se iban esos ojos, luego su cabello, el rostro, su cuerpo, y por último ese sonido que producía su nombre.

Por eso mejor le dijo que quería volver a trabajar, tal vez así se distraía, tal vez así no se esforzaría por recordarla y volvía a ella con naturalidad. A lo mejor así todo volvería a la normalidad. Si alguien le hubiera dicho que tan equivocada estaba. Pero era difícil, al verla querer acercarse, al ver cuando la lastimaba, ver que en cualquier momento derramaría esas lágrimas, ni si quiera era con intención pero la lastimaba, esquivarla era un acto reflejo que a veces no podía controlar. Todo daba vueltas sobre su cabeza.

-Mi sargento primero- dijo mi entras le arreglaba el cuello a ese traje verde de antaño que aún le quedaba.

-Gracias, Nanoha- su aprecio podía notarlo, y por todo lo que hacía por ella en verdad se lo agradecía con sinceridad, pero no era suficiente.

-Recuerda que soy tu capitán- Nanoha la rodeó con su brazos, despacio como tentando su suerte, pero no fue alejada, junto sus labios, presionó un poco ansiosa. La hiel bajo por su garganta hasta terminar en un punto bajo como si fuera un retorcijón, Fate casi que se quedó inmóvil sin corresponderla, eso la destrozó- Debes irte ya, se te hace tarde.

-¿No iremos juntas?- sin saberlo le estaba echando más leña al fuego.

-No, hoy llegaré un poco más tarde no te preocupes, te veo en la cena, ya que en tu nuevo puesto no creo que podamos almorzar juntas- su sonrisa difuminada, solo un leve resquicio era lo que quedaba, sin querer presionar más, Fate decidió mejor marcharse.

-Te veré después entonces- dijo y se marchó.

Al cerrarse la puerta principal, todo quedó en un silencio escuálido y desesperanzador.

Cayó de rodillas al suelo, en un golpe seco al dejarse caer con todo el peso de su cuerpo, perdió toda vitalidad y fuerza por el dolor que en ese momento atosigaba su corazón, dolía demasiado, sus lágrimas no tardaron en brotar, su garganta la percibía apretada, intentando contenerse, pedía a gritos dejar salir los desgarrantes alaridos que estaba conteniendo, tapó su boca, no quería hacer un escandalo a plena mañana y porque pronto ella también debía partir a trabajar.

-¿Te casarías conmigo?- Nunca la había visto tan segura al pronunciar unas palabras, excepto cuando actuaba como enforcer, eso hizo de aquel momento algo en verdad extraordinario, le decía que ella era tan importante, y que no le podía fallar, no a Nanoha.

Llorar, la última vez creyó que lo haría de felicidad, sobre esos brazos acogedores, de los que creía no la dejarían caer jamás.

.

.

.

Notas:

Les gustó, no les gustó, comenten igual.