Desperté confusa, me encontraba sudando, recostada sobre el escritorio de mi oficina, a oscuras en la habitación, me levante para encender la luz, y darme cuenta por el reloj de pared que ya era tarde, a punto de ser las 11 p.m. Salí pronto de mi oficina, no había nadie.

De alguna manera me sentía extraña, todo se veía igual, pero algo parecía diferente. Me dirigí a casa a toda prisa. Estaba inquieta por lo de la tarde, aunque no tenía idea de cómo fue que llegué a mi oficina, lo importante era buscar a Nanoha. Estacione frente a la casa, y bajé del auto. Al estar frente a la puerta saqué mis llaves dispuesta a entrar, esperaba que Nanoha estuviera dormida, pero a fin de cuentas poder encontrarla y aclarar todo este mal entendido, y lo más importante, hacerle saber que había recuperado nuestras memorias.

Pero no pude entrar.

La llave no funcionaba. Qué estaba ocurriendo, intenté forzarla pero no funcionó, debí suponerlo, no se puede forzar un código. Decidí tocar a la puerta, de cualquier manera sería algo bueno, nos reencontraríamos como debía ser. Toqué ávidamente y la llamé entre golpes por su nombre.

-¡Ya basta! ¡Estoy por abrir!- se escuchó desde dentro, parecía ser la voz de un hombre… ¿Qué?

La puerta por fin se abrió y por un momento, me aterroricé.

-¿Quién es usted?

-Eso estaba por preguntar, enforcer Harlaown, soy su mayor inmediato ¿Qué hace importunando a mi familia a tan altas hora de la noche? Si ocurrió algo malo, pudo solo llamar.

-No es…eso.

Confusión…era todo lo que me inundaba ¿Qué estaba pasando?

-¿Desde cuándo vive en este lugar mayor?

-¿Qué clase de pregunta es esa? Desde siempre capitana.

En el interior pude ver a una mujer rodeada por dos niños, a lo mejor creía que algo muy serio estaba pasando, después de todo, este hombre era mi mayor, pero ni siquiera sabía quién podría ser…

-Mis más sinceras disculpas mayor, solo yo…Na-Takamachi ¿sabe dónde puedo encontrar a la capitana Nanoha Takamachi?

-No conozco a nadie con ese nombre, ¿Es de la armada?

-No…- no puede ser, no puede ser…debo…-…es una instructora de la base, en…combate mágico aéreo…

-Pero si la única instructora de la base es Vita Wolkerrinter ¿Se siente bien capitana? Puede entrar para poder ofrecerle algo…- me ofreció amablemente mi…superior inmediato.

-No ¡no!, se lo agradezco mayor, perdone haberle importunado esta noche, creo que me confundí, debo regresar a casa.

Regresé a mi auto, aún extrañada ¿Qué estaba ocurriendo?, Nanoha es la As de Ases, todos la conocen, es la mejor instructora de todos los tiempos ¿Cómo que no sabe quién es? ¡Por favor! ¿Pero…qué puedo hacer ahora? No sé a dónde ir… o tal vez, si voy a casa de mi madre, ella me puede decir dónde está Nanoha.

Aunque dude por unos instantes, decidí hacerlo, saqué las llaves de mi bolsillo y…la puerta se abrió ¡la puerta se abrió! Pero se supone que éstas no son las llaves de la casa de mi madre, pero a decir verdad, no tenía ninguna otra llave.

-Fate por fin has vuelto, me sentía preocupada, creí que te quedarías a trabajar en tu oficina toda la noche, como muchas otras veces y no me habías avisado.

-No madre, yo lo siento…

-Está bien, no importa, ¿Ya has comido? ¿Tienes hambre? Puedo servirte un poco…

-¡Estoy bien! ¡No te preocupes!- dije un poco exaltada por la verborrea de mi madre, tenía algo más importante de lo que hablar…-…quiero preguntarte algo madre, pero quisiera que me tomaras en serio…

-…como tú digas Fate ¿Qué es eso de lo que quieres hablar?- mi madre me miraba con los ojos preocupados, y con su inconfundible amor de madre.

-Nanoha ¿Sabes dónde puedo encontrarla?

El silencio reinó por algunos interminables segundos.

-…Nanoha ¿Quién es ella cariño? ¿La conociste hace poco? No me habías hablado de ella, dime ¿acaso es una linda chica que te gusta?-…no puede ser, madre también.

-Pero que dices madre…Nanoha es mi esposa.

Mi madre abrió sus ojos en sorpresa, se quedó atónita por un momento, y un poco asustada, habló, para decir algo que ya temía…

-Tú…nunca te has casado cariño, siempre has dicho que eso no es para ti, no importa que te gusten las chicas y no los hombres, nunca ha llegado a ti la persona indicada para que quieras dar ese gran paso.

Sin darme cuenta, empecé a sudar frió, mi garganta comenzaba a cerrar, se me dificultaba el paso de aire, me sujeté la cabeza con una de mis manos, esa mano donde se supone debía llevar mi anillo…no lo tenía, qué pasó, no era Nanoha quien se había quitado su anillo, o es que fui yo quien se lo quitó, ya no lo recuerdo…justo en ese momento me comencé a desvanecer, oí la voz de mi madre en una extraña lejanía.

Desperté aturdida nuevamente, sobre una cama de hospital. Era de día ¿Cuánto tiempo haría pasado?

-Fate cariño, ya despertaste, me tenías preocupada.

-Madre…

-Chrono llamó, dice que pronto vendrá a verte, pero tú debes descansar.

-¿Qué ocurrió?...

-No lo recuerdas, comenzaste a hablar de una chica y…

-Nanoha…

-Sí…hace dos días cuando me hablaste de ella, te veías tan convencida…si no es una buena chica, no te preocupes Fate, yo aceptaré lo que tu corazón elija…

-¿De qué hablas madre?

-El mayor Christopher me llamó, preguntando por ti, le conté acerca de tu extraña recaída…y bueno, él me contó del encuentro de aquella anoche, respecto a esa chica…Takamachi Nanoha…

-Madre yo…

-No te preocupes…, pero aun así me di a la tarea de buscarla, dijiste que ella era una instructora y capitana, pero ella no está registrada en ningún hangar de STAB, de hecho ni siquiera en el registro civil de mid-childa, lo siento cariño…

-¿Enserio?- en realidad lo dije por el dolor y la desesperación que anido en mi pecho.

-Claro, ya sé que a veces sueles escaparte a lugares extraños, pero mira que pasártela bien en un lugar sin magia, es algo que solo personas como tú harían…esa chica Nanoha Takamachi, pertenece a uno de esos planetas no registrados que sueles frecuentar…en el planeta no registrado conocido informalmente como la tierra. Es el único lugar donde encontré coincidencia con el nombre, cosa que es bastante sorprendente, y debo admitir que es una chica muy bella.

-¡Madre!...- no entendía muy bien todo lo que mi madre decía.

-Descuida, el mayor y yo estuvimos de acuerdo en darte algunas vacaciones, de esas que nunca tomas, puedes ir y buscar tu camino Fate, e ir con esa chica…si deseas.

Esas fueron las últimas palabras de mi madre antes de tomarle la palabra, y hacer como si todo lo que ella había dicho era verdad. Pero la única verdad era que Nanoha no estaba conmigo, y todavía peor, ella no conocía el mundo de la magia, eso no era bueno. Hayate era mi mejor amiga en este mundo, aunque el modo en que nos conocimos no lo tuve claro, era evidente que era casi todo igual excepto por Nanoha, incluso Chrono con Amy y sus gemelas, así que decidí ir a buscar mi camino como dijo madre, y lo más importante, respuestas.

Vine a instalarme en unos apartamentos cercanos a Uminari antes de buscar a Nanoha. La tierra era un lugar agradable como recordaba. Mi madre me dio un trabajo independiente, "investigadora" decía mi gafete, imagino que para facilitarme las cosas, solo debía usar una buena excusa para acercarme sin parecer sospechosa o muy insistente. Tomé un día de descanso para darme valor. Paseé por el viejo puente donde nuestras manos se unieron por primera vez y lloramos juntas. Pasé por la secundaria a la que asistimos antes de irnos a vivir a mid-childa después de graduarnos. Los parques y ciertos puestos que frecuentábamos después de la escuela. Cómo pude olvidar todo eso, realmente era imperdonable, debió ser doloroso para Nanoha, y el modo en que la rechacé, fui terrible aunque no quería dañarla, ¡maldición! Ni siquiera tengo idea de que pasó, como se han torcido las cosas de repente, acaso fue obra de Nanoha, para olvidarme y no sufrir, borró y reconstruyó el tiempo, uno en el que nuestros caminos no se cruzaron…pero ¿Sabes? Duele mucho Nanoha.

Me alisté temprano este día, me puse la mejor ropa, y preparé mis cosas, en realidad no sabía que era lo que haría para arreglar las cosas, Nanoha aún debía poseer sus poderes mágicos, así que todavía había una oportunidad. Me fui en un auto negro de alguiler, muy formal también. Y llegué a mi primer destino: la casa de los padres de Nanoha. Si ya no vivía en este lugar, podría obtener información de su actual paradero. Toqué a la puerta y esperé impaciente.

-Buenos días, ¿En qué puedo ayudarle?- Momoko-san me saludó amablemente.

-Takamachi-san ¿cierto? Mi nombre es Fate T. Harlaown, soy investigadora, y estoy buscando a su hija, Nanoha Takamachi, estoy entrevistando a maestros jóvenes para un proyecto pedagógico en Uminari, escuché que no hace mucho, ella obtuvo su título, ayudará mucho a su curriculum si ella está dispuesta a participar, y será de gran ayuda para nosotros ¿Se encuentra ella en casa?- sí, muchas gracias madre, tu información adicional fue de utilidad.

-Oh, que sorpresa…pero lamentablemente ella ya no vive en esta casa, supongo que no ha cambiado la dirección y eso debió causar esta confusión, hace un mes que se fue a vivir al centro de Uminari.

-Que inesperado.

-Sí, pero puede buscarla en su lugar de trabajo, la Facultad de Ciencias en la Universidad de Uminari. Siento no ser de más ayuda Fate-chan… ¡Oh! Perdón por mi descortesía no sé qué me sucedió.

-Descuide, gracias por su amabilidad, le agradezco la información.

Sí, se lo agradezco Momoko-san.

Me costó encontrarla, la universidad era muy grande. Hasta que al fin la vi entre tanta gente, ya era tarde y sabía que estaba pronto por retirarse. Así que hice lo mejor que sé hacer, la seguí a hurtadillas, no, quiero decir, quería conocer donde vivía, y poder hablar con ella por largo tiempo, en lugar de solo un encuentro fortuito.

Bajó del autobús que seguía con mi auto, me parqueé lo más rápido que pude y la vi dirigirse a unos apartamentos no muy lejos de ahí. La vi subir hasta el tercer piso, tuve que persuadir al casero para que me permitiera entrar, bueno no importa cómo ¿eh? Entonces ella entró a su apartamento, estoy segura la 309. Esperé 20 minutos más, eran las 8:30 p.m., me preparé psicológicamente y llegué, iba a tocar el timbre cuando, noté algo extraño, en la puerta no decía "Takamchi", ponía claramente "Ishida".

Otra vez este dolor en mi pecho, seguramente no es lo que creo, debe ser otra cosa, hay una explicación lógica y razonable, Nanoha no puede tener un amante, ella…no es así. Al fin toqué el timbre. Para mi mayor sorpresa, un hombre atendió.

-Buenas noches- me saludó- ¿Quién es usted?

-Buenas noches, soy Fate T. Harlaown, buscó a Takamachi-san.

-Ah, busca a Nanoha- maldito cómo se atreve a llamarla solo por su nombre, y sin honoríficos-…cariño, te buscan- ¿Eh?- lo lamento, muchos todavía no saben, pero Nanoha y yo ahora estamos casados, y ella ya no usa el apellido de sus padres- ¿Qué? Momoko-san no me dijo de esto, pero pensándolo bien no tendría por qué.

-¿Sí? ¿Quién es usted?- Nanoha salió a atender el llamado de…su esposo porque yo la buscaba pero… ¿Qué estoy haciendo aquí?

-Soy…

No recuerdo lo que dije, ni lo que ella me dijo, algo de aceptar las palabras que salieron de mi boca, incluso extendí una pequeña tarjera con mi nombre, pero ella no tuvo ninguna reacción ni al verme, ni al pronunciar mi nombre, aunque más bien solo balbuceo mi apellido, incluso Momoko-san fue más familiar al estar ante mí. No sé cómo no tuve ningún accidente al conducir por la calle. No encendí la luz al llegar a mi apartamento, solamente mi desolación era lo más palpable en todo mi ser, en cabeza, en mi piel, en el aire, en mi corazón. Me sujeté la cabeza con ambas manos, cerré mis ojos fuertemente, me asfixiaba por querer dejarlo salir…hasta que no me pude contener más, grité, con todas mis fuerzas, y caí de rodillas, mis lágrimas salieron rauda de mis ojos…y quedé flotando en el aire, un espacio vacío me rodeaba, y el peso de mi existencia se redujo a la nada, no debí existir en primer lugar. Invoqué a bardiche, y le pedí que se transformara en una espada, esta luz amarilla será mi verdugo, como fue el de muchos, no esperé al tiempo ni pensamiento, simplemente no existía razonamiento por el cual vivir, así que atravesé mi ser sin dudarlo, terminando por fin con mi despreciable existencia, una que no quiso mi madre, que no pudo sustituir a Alicia, y que no pudo amar a Nanoha.

-Fate-chan…no llores- es extraño…se supone que acabo de suicidarme, pero la escucho pronunciando mi nombre- Fate-chan…- y un extraño calor se apodera de mis mejillas y se esparce lentamente.

Siento el peso de mi cuerpo, mis piernas, mis brazos…quiero abrir mis ojos, despacio levantó mis parpados, una sombra me cubre. Los abro por completo para ver que es ella, sujetando mis mejillas, con sus ojos cerrados, derramando lágrimas. No entiendo, pero que visión más hermosa.

-Nanoha- digo quedamente y ella se despierta de su ensueño y me mira fijamente.

-Fate-chan… ¡Fate-chan! ¡Fate-chan! ¡Fate-chan! ¡Fate-chan! ¡Fate-chan! ¡Fate-chan!...- Nanoha me abrazó y lloró mi nombre incontables veces, su llanto desgarraba mi ser, y los sentimientos en mi interior también, solo que ahora, habitaba en él, cierta luz con esperanza, al saberme entre sus brazos.

-Na…no…ha…

-Perdóname Fate-chan, no debí dejarte de esa manera, debí ser más fuerte por ti, por nuestro amor, te prometo, que jamás volveré a decir algo como eso…yo, jamás te abandonaré, incluso si no vuelves a recordarme, podemos crear nuevos recuerdos y…yo solo, no quiero abrumarte, sé que es difícil para ti, pero por favor, no me dejes, quédate aquí conmigo…tuve tanto miedo cuando me dijeron que estabas en el hospital, que temí lo peor, pero por favor Fate-chan…

Correspondí el abrazo y, y junté nuestros cuerpos lo más que podía, quería sentirla tan cerca como nunca antes, continué derramando mis lágrimas a su par, no entendía muy bien, a lo mejor es que Dios tiene piedad de mí a la vez que me hizo pagar el dolor que hice sentir a Nanoha por olvidarla, no lo sé, pero estoy feliz, de que solo haya sido otro sueño, y esta vez prometo, no olvidarte Nanoha, pondré de mi parte, no volveré a dejar que mis recuerdos se vallan, no me resignaré a ello, estaré contigo hasta que llegué el momento, pero viviré todo lo que me queda de vida a tu lado.

-Nanoha…-la separé un poco, para mirarla de frente, se le notaba cansada y agotada…triste y afligida…-…tú perdóname a mí…- estaba a punto de refutarme, pero antes de que dijera nada, selle sus labios con los míos, y aún entre lágrimas nos fundimos en un apasionante beso. No recordaba la última vez que probé el calor de su boca, la suavidad de sus labios, la humedad de su aliento, y es que aunque al inicio quise que fuera una suave beso, creo que no pudimos evitar profundizarlo hasta que nuestras lenguas se encontraron, era demasiado deseo no satisfecho que llevábamos cargando, tanto que hasta se nos olvidó respirar por un buen tiempo.

-Eres tú…- dijo simplemente. Así es Nanoha, soy yo, tus recuerdos han regresado a mí.

-Ya no tienes que esperar Nanoha, ni renunciar a nuestro pasado, te he recordado, y nunca más olvidaré cuánto te amo y que, tú eres mi esposa.

-¡Fate-chan!...- nos fundimos una vez más en besos y un abrazos, hasta que ella se cansó.

Creo que nadie se atrevía a entrar a la habitación con tantos ruiditos, tampoco es que llegamos tan lejos.

-¿Fate-chan?...

-¿Si, Nanoha?

-¿Por qué llorabas? En tus sueños…

La última vez que desperté le conté de mi sueño, y le hice sentir culpable por mi desconfianza, pero ya no más, Nanoha estará siempre conmigo, ella es solo mía, porque estar juntas es algo que desea tanto como yo.

-Porque quería verte Nanoha, y no podía despertar por mí misma…pero tus suaves caricias a mis mejillas me hicieron despertar.

-¿En serio? No me estarás mintiendo…

-Este sargento jamás se atrevería a engañar a su bella capitana…tú eres mi superior…

Ella me miró con una sonrisa, aunque más bien parecía que comenzaría a llorar otra vez, sus ojos se miraban demasiado brillantes.

-¿Coqueteas con tu capitán?...

-Por supuesto, mi capitán es demasiado hermosa para no hacerlo, además…

-¿Además?...

-Eres mi esposa…y yo te amo.

Volvieron a perderse en un apasionado beso. Nanoha se sentía dichosa, por fin su vida marcharía como debía.

Fin

Lo siento si no es tan buen final, pero ahí está por fin.

Nota: Que la luz de la Estrella y el Rayo ilumine sus corazones.