(¯`·..·- ¿DÓNDE ESTAS? -·..·´¯)
Basado en los personajes de Takao Aoki
(¯`·..·- Nyu Oz Leonhart -·..·´¯)
CAPÍTULO 3: PLAN
Lamió su barbilla lentamente, deslizando la lengua sobre esa piel de marfil, cruzando por el cuello y los omóplatos, esos huesos que sobresalían y mordisqueaba, dejando marcas rojas y en ocasiones sangrantes.
El pelirrojo yacía completamente desnudo e inmóvil sobre la cama del tren. Boris sobre el cuerpo, tocándolo, besándolo, usándolo a su placer. Los ojos azules turbados aun por la droga estaban medios abiertos, mirando a un punto sobre el techo. El hombre mayor sabía que no estaba del todo drogado, que sentía cada una de sus caricias, que sentía el frío de la habitación y sobre todo sabía que no podía ir a ningún lado. El tormento psicológico era su fuerte sobre el físico.
- Nunca existió chico más hermoso que tu Yuriy —le atacó un pezón.
Le mordió y succionó hasta dejarlo hinchado y rojo, más de los labios del taheño no salió palabra alguna.
- De entre todos los que tuve en la abadía. Siempre fuiste mi mayor trofeo.
Yuriy se preguntó si debía sentirse honrado por ello ¿Debía agradecer a la naturaleza por sus encantos, por el color de piel y cabello, por tener los ojos de zafiro? Hubiese preferido ser uno más de la multitud, no tener esas habilidades y ser un mediocre. Eso hubiese preferido
La lengua siguió viajando había la parte inferior del cuerpo del menor, concentrándose en el abdomen bajo, las ingles y el miembro dormido del pelirrojo.
- Siempre deseoso de aprender más, de destacar de entre los ineptos. Lo hiciste bien y por ello fuiste recompensando por el poder.
¿Poder? pensó, debía estar bromeando. Ser capitán de los Demolition Boys y después de los Blitzkrieg Boys, no había sido un paseo por el parque. Había tenido que entrenar más que ningún otro, pasar horas en la sala de entrenamiento, dormir poco y comer apenas lo suficiente para poder ir de nuevo a entrenar, sin olvidar las largas noches en la enfermería por alguna lesión o las noches que Boris deseaba verlo a solas en sus aposentos. No le había dado poder, le había vuelto su muñeca favorita
Se colocó entre las piernas de chico y se las levantó para colocárselas sobre los hombros y alzarle la cadera para tener ese estrecho agujero a su disposición. Le lamió la entrada mientras una de sus manos estimulaba el flácido miembro. El beso negro cedía bajo la presión y empezó a abrirse camino en el canal mientras las facciones del pelirrojo no cambiaban… igual que antaño, se bloqueaba a sí mismo. Más deseaba escuchar una vez más sus gritos.
- Y por todo tu esfuerzo te elegí para ser Tala…
¿Por todo eso? Se resumía en que nadie le extrañaría si moría. Porque su padre le vendió por una botella de alcohol… maldito sin vergüenza. Porque su madre seguramente murió en esa noche de tormenta, la noche en que escapó de los golpes y juró volver por su hijo. Nadie le reclamaría si un día no aparecía en los entrenamientos, porque Boris, se había encargado de moldearlo a su voluntad, de usar su rabia hacia el mundo para su propio bien, porque siempre fue usado para sus fines… hasta que te descuidaste y me elegiste para el prototipo Tala, y desde ese momento yo no fui mas tu marioneta. Me volví fuerte y tus garras no volvieron a tocarme -sonrió- espera a que mi organismo cyborg empiece a metabolizar mas rápido esta droga. Será tu fin"
- … más ese proyecto estaba incompleto- un dedo hurgó en su interior- era un simple prototipo de la verdadera creación.
"¿Prototipo? No esta hablando en serio"
- No quería arriesgar a mi preciso hijo a la prueba final, así que empezamos por la fase 1, más la versión completa de Tala aun no esta finalizada en tu cuerpo, por lo que eres mentalmente inestable.
"¿Mentalmente inestable? No tengo nada de eso, soy perfecto, TÚ mismo lo dijiste millones de veces"
- Es por eso que no pudiste ganar el campeonato. Tu mente no esta del todo fusionada con la parte Cyborg. Están en constante pelea, tus emociones chocan con la fría inteligencia de la ingeniería. Eres inestable… no eres más que un producto defectuoso.
Dos dedos entraron en su canal y un tercero se les unió removiéndose en sus entrañas. Yuriy apretó los labios y sus piernas se estremecieron. Dolía… estaba seguro que sentía el dolor físico y su orgullo empezaba a desmoronarse. En su alta pared que usaba para protegerse del mundo exterior aparecían grietas irreparables.
Bajó el cuerpo y sin darle más información le perforó. Le embistió con violencia mientras el pelirrojo temblaba bajo la violación.
"¡SOY PERFECTO! Perfecto… no soy mentalmente inestable. Perdí aquella vez porque Takao era mejor rival…"
- Tus sentimientos- jadeó por la calidez de su pelirrojo; seguía húmedo allá a dentro- no me digas que no eres inestable… recuerda- vio la duda en los ojos de su taheño- cuando dejaste a Bryan por otro… y a ese otro por otro, y cambiaste de parejas tantas veces porque ninguno era perfecto para ti…
"Ellos no eran dignos de mi"
- Pero el imperfecto eras tu Ivanov. Eres un objeto roto- Apaleó más contra esas estrechas y delicadas caderas. Tomando con más fuerza el cuerpo y profundizando las estocadas- por eso corriste de vuelta con el único que te soportaba.
- El me ama- escuchó su voz bajo un sollozo.
- ¿Cuántas veces has querido dejarle? ¿Cuántas veces le haz engañado?- Su voz estaba llena de éxtasis, de poder y de orgullo.
- Yo…
Yuriy sentía que la cadera se le abría, el dolor era real, muy real y casi insoportable. Le embestían con brutalidad. Su canal le rechazaba, su cuerpo tensado y apretado intentaba repelerlo, más Boris seguía invadiéndolo a la fuerza… Dolía.
Ivanov apretó los dientes y enfocó a su violador. Analizó con rapidez lo que podía hacer y lo hizo. Dobló una de las piernas a su cuerpo y con todas las fuerzas que reunía de su coraje y de su mentalidad inestable le pateó en la cara. Boris fue tumbado en la cama, las manos estaban sobre su boca y gritaba maldiciones por debajo de los dedos. El taheño rodo libre sobre el colchón y se ayudó de la pared para levantarse y caminar hacia la puerta. Sus piernas eran lentas y las sentía como de hule… más le llevaban hacia la puerta. Sus manos sudorosas apenas le sujetaban y un líquido cálido se le regaba por las piernas, no tenía que mirarlo para saber que era sangre, sú sangre.
- Tomó el pestillo de la puerta y giró. Se abrió ligeramente, vio el pasillo y la libertad.
Un golpe en el muslo le hizo quedar estático. Boris a su lado me miraba con la cara apenas roja por el golpe. Recorrió el cuerpo desnudo del hombre para bajar la mirada hasta su propio cuerpo y ver la jeringa clavada en su piel, estaba vacía.
- Déjame ir- suplicó ya sin recordar su orgullo.
- ¿Dejarte ir? Si aún no llegamos a casa- le tomó de la cintura.
Sus manos resbalaron de la puerta, sus rodillas se doblaron y quedó sujeto por el hombre que mas odiaba en el mundo. Le llevó de regreso a la cama, seguramente a concluir en lo que le había interrumpido, más esperaba que la droga actuara rápidamente para sedarlo a tal grado que no pudiera sentir.
- Y terminaremos el proyecto Tala. Completaremos lo que debiste ser y ahora serás mi soldado perfecto Yuriy. Todo déjaselo a papá.
Le besó en la boca, a la par que cargaba el cuerpo y cerraba la puerta. Era un largo viaje y aun tenía mucho que disfrutar.
La reacción del Detective Ren fue rápida, es minutos ya conocían los movimientos hechos por Boris esas últimas semanas, he iban de camino a la estación de trenes fuera de la ciudad. La sirena del auto patrulla retumbaba por las calles a la par que las llantas derrapaban en cada esquina, esperaban que tuvieran suerte y el tren tuviera un retraso, apenas eran diez minutos después de la hora de partida.
Bryan apretó los dientes mientras veía la construcción hacerse más grande conforme se acercaban, estaba ansioso por llegar y recuperar a su pelirrojo. Intercambió mirada con Hitoshi que iba en el asiento trasero, ambos asintieron.
El auto se detuvo en un lugar prohibido frente a la estación y los tres hombres subieron aprisa por la escalinata y los amplios pisos brillantes hasta llegar a la zona de andenes.
- ¿Dónde esta en tren 306?- Ren mostró su placa al hombre viejo que cuidaba la zona y revisaba los boletos.
- Salió a tiempo- respondió este.
- La estación fue notificada para que se detuviera.
Bryan y Hitoshi buscaron con la mirada el famoso tren, a Boris o al Pelirrojo.
- No fuimos informados de ello- parecía incomodo el hombre.
- Buscamos a un pasajero en especifico- mostró una fotografía del pelirrojo- reconoce a esta persona.
- Sí- no tenía porque mirarla demasiado, era el chico drogadicto en mejores condiciones con su nombre debajo como todo un criminal- fue de los últimos en abordar ¿Qué hizo esta vez?- quiso saber, para compadecerse de pobre padre. Si él fuera su hijo le enderezaría con una buena paliza.
Bryan estuvo a punto de preguntar a que se refería con: ¿Qué hizo esta vez? Así que se acercó a Ren, pero antes de que pudiera hablar con ese hombre, volvió a tomar la palabra.
- Pero Ivanov no era su apellido, ni mucho menos Yuriy su nombre- revisó su lista- aquí esta- señaló un espacio en la hoja- Tala Balkov- leyeron en el espacio que era designado al acompañante del que había adquirido los boletos.
- Yuriy Ivanov es el verdadero nombre del ex miembro de policía- dijo con energía el detective Ren
- El dijo que su nombre no era ese- recordó.
- Fue secuestrado de su hogar hace algunos días, y por culpa de su ineficiencia el raptor se ha escapado.
- Pero… pero… dijo que era su padre.
- Necesito que paren el tren ahora mismo.
- No podemos hacer eso, podremos retenerlo cuando llegue a la próxima estación.
El platinado se había alejado de aquella pelea burocrática. Recorrió el andén, el mismo andén que su taheño había recorrido apenas 10 minutos atrás, quizás le arrastraban o le cargaban, pero estaba consiente, de eso estaba seguro y eso significaba que podría intentar escapar.
- Se fuerte Yuriy, estoy muy cer…- una opresión en el pecho le hizo olvidar todo lo que decía o pensaba.
Era una sensación poderosa y llena de dolor. Se sujetó el pecho sobre la ropa intentando respirar, ansiando saber que significaba ello… aunque lo sabía, muy en el fondo siempre supo cuando Yuriy sufría, cuando le lastimaban. Boris le estaba haciendo daño en ese mismo momento y el no podía hacer absolutamente nada, igual que en el pasado.
- Conduciré hasta la siguiente estación- gritó Bryan- no puedo quedarme más tiempo aquí mientras Yuriy esta con ese demente.
- Detendrán el tren en cuando llegue a la siguiente estación. Allí le atraparemos.
- Si Boris se ve acorralado no creo que terminen bien las cosas- Hitoshi habló con razón.
- Será un operativo silencioso. Se detendrán a cargar combustible, un equipo abordará el tren, e irá al compartimento que les fue designado. Nada fuera de rutina.
- No debe haber policías merodeando- advirtió Bryan- tu no conoces a Boris.
- También yo deseo recuperar a Ivanov intacto.
Quería decirle mil cosas, quería que se enterara de las muchas cosas que Boris les había hecho, de las torturas a los que habían sido sometidos, de las violaciones a sus cuerpos. Que de ser necesario mataría a Yuriy para librarse de eso, más se mantuvo cayado y regresaron al auto para ir a la siguiente estación situada a 80km, debía estar allí antes de que el tren arribara.
Fueron los 40 minutos más largos de su vida, no podía pensar en otra cosa que el pasado. Boris y sus incontables noches con Yuriy, de las mañanas donde apenas podía mantenerse en pie para la práctica matutina o de sus ausencias de ellas por estar en la enfermería. Más su pelirrojo siempre había sobrevivido a todo ello, era fuerte y ahora más. Estarían juntos muy pronto, estaría a salvo en sus brazos… más no podía decir lo mismo de Boris.
La siguiente estación estaba cerca de la frontera de Alemania, era la última oportunidad de detenerle antes de que se volviera un caso fuera de la jusdirección del detective. No era algo que les hubiese dicho Ren, pero Hitoshi y él lo sabía. Si salía del país atraparlo con la justicia sería un trámite lento.
Un grupo de agentes vestidos de civil les esperaban en el estacionamiento. El tren estaba a cinco minutos de arribar así que todos ocuparon sus lugares. Bryan y Hitoshi entraron en las oficinas aunque deseaban ayudar.
- Si los identifica no creo que piense que es una coincidencia. Esperen aquí- ordenó y se movilizó con el resto.
El tren se detuvo, se anunció el retraso en su itinerario por causas de combustible. Algunos aprovecharon para estirar las piernas otros simplemente esperaron pacientes a que volviera a seguir su curso.
Yuriy dormía por la fuerza, seguía desnudo sobre las sabanas manchadas de rojo. Tanta actividad le había despierto el apetito así que se arregló para salir al carro comedor y satisfacer otra de sus necesidades. Llegaban a una colorida estación en medio de vegetación. La bocina del tren les anunció que permanecerían 10 minutos en la estación.
Boris apenas lo escuchó, estaba concentrado en lo que pediría… aunque nada más suculento que el trozo de carne que tenía en su camarote. Un grupo de 4 hombres subía al tren, quizás trabajadores, más algo en ellos hizo que el viejo les observara con mayor atención. El último parecía tener un arma de bajo calibre en la cinturilla del pantalón.
Observó fuera de la estación, otro grupo subía por la parte trasera y allí en el estacionamiento podía ver la torreta apagada de un auto patrulla. Quizás simple coincidencia más el pánico le inundo el torrente sanguíneo y regresó con su pelirrojo. Seguía donde le había dejado. Le vistió con un abrigo largo y le cargó fuera para ocultarse en el cuarto de limpieza del un coche vecino. Justo a tiempo, uno de los grupos se amotinaba frente a su puerta.
En cuanto se cerraron las puertas del vagón salió con el pelirrojo en brazos hasta el final. Bajó con dificultad, pero ya estaba en las vías caminando aprisa hacia la espesa vegetación.
- ¿Como?- se preguntó- Estoy seguro que estas tras todo esto Bryan, pero temo decirte que sigo siendo mas listo que tú. Será mejor que te despidas de Yuriy porque jamás volverás a verlo.
Oculto entre la flora avanzó con cautela, la frontera estaba muy cerca, tanto que podía oler el triunfo alemán en el aire. Estado allí nadie los encontraría. Observó las facciones relajadas del taheño en sus brazos y se dio el valor de seguir adelante.
- Boris Balkov- llamaron con fuerza- salga.
Silencio era lo que obtuvieron. Después de unos segundos Ren dio una señal y abrieron la puerta de un golpe para entrar cubriendo todos los ángulos por si se encontraban con algún tipo de emboscada. Más estaba vacía, una notificación se dio por radio.
- 'Sospechoso fugitivo, cierren la estación. Será revisado cada centímetro del tren- se escucho en la radio de la oficina donde estaban el ruso y el japonés- los pasajeros serán evacuado'.
Bryan salió disparado hacia el tren, no era posible. Simplemente no era aceptable que Boris no estuviera allí, tenía que encontrar a Yuriy, debía hacerlo en ese momento porque algo en el corazón le decía que era su última oportunidad.
Se empujó contra los miembros de seguridad que hacían guardia a la entrada del compartimento de Boris, otros ya se desplegaban en todo el tren entrando a los camerinos vecinos, en la cocina, las bodegas, los cuartos de limpieza, el comedor y todo lugar donde pudieran esconder un cuerpo.
Ren investigaba ya la "escena" le señaló primero las maletas que estaban dentro del armario.
- Sin duda abordaron, estuvieron aquí hasta hace poco.
- ¿Cómo es que lo sabes? Pudieron haberse bajado desde un inicio, dar la impresión de que subían pero irse en auto a cualquier parte.
- Las mantas siguen tibias- entre sus manos enguatadas sostenía una jeringa vacía- debe llevarle a cuestas o semiinconsciente por lo que su marcha si ya salió del tren será lenta.
Eso no le ayudaba en lo más mínimo, no quería saber si seguían en el tren o se habían bajado, necesitaba saber donde estaba, necesitaba tener a Yuriy en los brazos y llevarlo de regreso a casa, abrazarle y crear ese mundo seguro que necesitaba la persona que más amaba.
- ¿Esto es sangre?- era una pregunta demasiado obvia. Manchas rojas y secas se hallaban en las mantas y el piso. No eran demasiadas, pero era lo necesario para que Bryan tuviera la certeza de que mataría a Boris en cuanto tuviera oportunidad.
- Hemos tomado muestra de ella, aunque creemos que es de Yuriy.
Hitoshi miro a Bryan sin decir nada, ambos habían pasado por las manos de Boris para saber exactamente como era que esa sangre había acabado en las sábanas. Pero pensar en ello no les devolvería al pelirrojo, debían pensar como el ruso, meterse en la piel de esa escoria para tener una idea de donde estaba y para que deseaba a su antiguo capitán, porque el placer sexual era demasiado para una mente demoníaca como la de Boris Balkov
