Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia sí que es mía.
KIBA
Para mí el equipo 8 hacía mucho que significaba más que un simple grupo con quien hacía misiones, tanto Shino como Hinata se habían vuelto una parte muy importante en mi vida. Los tres éramos muy distintos, pero esa distinción es la que nos hacía grandes, lo que nos mantenía en equilibrio.
Recuerdo la primera vez que vi a Hinata, tan callada y tímida, tal vez por ello tampoco le presté toda la atención que debía, muchas veces me preguntaba cuan diferente hubiera sido si yo fuera quien la había salvado de esos matones. ¿Sería que ahora a quien amaría sería a mí? Si así fuera yo no sería tan tonto como Naruto como para no percatarme de una chica como Hinata. Aunque claro, ahora eso ya no importaba, ninguno de los dos había vencido.
Muchas veces me molestaba cuando Naruto estaba cerca de Hinata, pero igual trataba de ayudarla a que se desinhibiera en presencia del rubio, más siempre acababa con un desmayo.
Ella era una chica de más cualidades que defectos, pero parecía que su padre le hacía creer todo lo contrario. Pero poco a poco había progresado hasta convertirse en una gran kunoichi. Me sentía tan orgulloso de ella, y no solo como compañero, sino también como amigo y casi hermano.
Pero claro, aquella mejora en su ninjutsu no había venido sola y yo no lo había sabido hasta que había sido demasiado tarde. Tal vez si me hubiera dado cuenta que ella ya no se sonrojaba cuando veía al rubio podría haber tenido una oportunidad, pero ya no podía ser, su corazón era de otro.
Miré a mi amiga caminar al altar, se veía tan hermosa con aquel hermoso vestido blanco que la hacía ver como una diosa, mi fem fatale. Mi eterno amor secreto, uno que nunca había podido ser, que no estaba destinado a ser. Miré de reojo al novio, y la rabia se apoderaba de mí, pero la mantenía oculta tras una forzada sonrisa, igual que la que el Uzumaki tenía. Aunque esperaba que no yo me viese así, con esa sonrisa tan forzada y nada real.
Posiblemente si hubiera perdido a Hinata frente a Naruto no me habría importado, es decir, todos sabían lo mucho que Hinata amaba a Naruto y durante años había aceptado que de una manera u otra él y ella estarían juntos. Lo acepté, ya que, aunque nunca lo decía admiraba al ojiazul. Pero sencillamente no podía creer que al final mi ángel, mi Hinata había acabado escogiendo aquel demonio de la venganza.
Claro que gracias a ella todos habían notado como el morocho había cambiado, pero no por eso era más fácil de aceptar y si era sincero tampoco era como si me importara que el Uchiha se volviera un buen samaritano. Aunque tras ver como a ella se le formaba un dulce sonrojo al soltar un anhelado "Si quiero" en el altar, entendía que amaba mucho al azabache y eso era suficiente, al menos para calamar un poco el dolor de mi corazón.
Recordé la vez cuando había descubierto la relación de ellos, mi primera reacción fue ir directamente con el Uzumaki y querer golpearlo, pero lo había visto hecho polvo, con ojos rojos que solo podían significar una cosa, había estado llorando y lo entendí, él también la amaba, pero había llegado tarde.
Aquella noche nos habíamos embragado como locos, arrepintiéndonos por cada decisión que habíamos hecho respecto a la muchacha. Él por no había sido capaz de verla y yo por apoyarla en vez de enfrentar mis sentimientos, por no haber sido atento y tal vez haber conseguido su corazón.
Miré a la pista de baile, encontrándome a los recién casados, bailando y riendo. Mientras tanto Naruto como yo estábamos hechos polvo.
No había sentado con él porque si uníamos nuestras depresivas auras estaba seguro de que al final alguien se acabaría dando cuenta de que no lo estábamos pasando nada bien y ninguno de los dos queríamos eso, no queríamos preocupar a la peliazul.
Shino me miraba preocupado, pero yo le sonreía tratando de calmarlo. Él era, a parte de Naruto el único que sabia sobre mis sentimientos por mi compañera de equipo. La verdad era que él me los había hecho ver, porque yo no los había querido aceptar, negándolo por mucho tiempo. Es decir, para qué, Hinata siempre había amado a Naruto, de nada servía que yo la amara, eso no iba a cambiar, o al menos eso creía.
Pero en los caprichos del corazón nadie mandaba y ahora lo sabía porque todas sus risas iban hacia aquel Uchiha.
Observé a todos los demás, que reían y se divertían, pero luego miré a Sakura, esperando verla en el mismo estado que Naruto y yo, pero se veía bastante mejor que nosotros, posiblemente las mujeres exteriorizaban el dolor de otra manera. Pero grande fue mi sorpresa al ver que le plantaba un espontaneo beso a Lee. Tal vez por eso no estaba tan afectada.
No pude retener una torcida sonrisa al rememorar aquella tarde que la peliazul le había pedido perdón a la pelirosa, pero la chica maduramente le había dicho que Sasuke nunca había sido suyo, que por más que lo había intentado él no le correspondía y que se alegraba que al menos ahora fuera feliz.
Me levanté decidido, al menos quería bailar una pieza con mi amiga, ya sabía que no sería mía, pero al menos un baile sí.
—¿Puedo? —dije intentando hacer buena cara haciendo que Hinata asintiera, mientras que el pelinegro me miraba mal, más poco me importaba.
Empecé a moverla por toda la pista, haciendo que riera divertida, me encantaba ver aquella sonrisa, más si era yo quien la conseguía.
—¿Feliz? —pregunté mientras ella me asentía con otra adorable sonrisa, haciendo que le diera un casto beso en su frente logrando que me abrazara.
Sentirla tan cerca me hacía tanto bien como daño, porque sabía que jamás iba a ser mía. Y el daño fue peor al ver como Sasuke se acercaba con la clara intención de recuperar a su esposa. "Maldito egoísta" pensé, podría habérmela dejado solo un rato más. Pero el chico era demasiado celoso.
De mala gana le dejé seguir bailando, para luego volver a sentarme en mi sitio con Shino, que notaba como me mandaba una mirada reconfortante, a pesar de que llevaba sus usuales gafas oscuras, pero con todo el tiempo que llevábamos juntos era capaz de ver a través de ellas.
Después de un rato observé de nuevo la pista de baile, para esta vez toparme con Naruto y Hinata bailando, una canción lenta. Parecía que el chico había aprovechado que Sasuke había ido a controlar a Kakashi.
Había notado como mi amiga se había tensado con aquello que él le había dicho, para luego volver a su actitud normal, preguntándome si solo lo había imaginado. Mas luego al ver como Naruto parecía a punto de romperse noté que definitivamente algo había pasado.
—Será mejor que me vaya—le dije a Shino. —Diviértete—bromeé para luego salir de allí, tenía que buscar a Naruto estaba seguro que al igual que yo estaba necesitado de más alcohol.
—¡Naruto! —grité consiguiendo que el rubio se volteara. —¡Vamos a beber! —decía animado, pero aun así me salía la voz un poco rota.
Vi como sonreía, aceptando. En ese momento solo él entendía como me sentía. Al menos en parte, porque tal vez su situación era peor que la mía. Él había tenido el amor de Hinata y lo había perdido, pero yo nunca lo había tenido. Y no se siente tanto dolor al perder algo que nunca fue tuyo.
Notas de la autora: Ya lo dije, me siento inspirada y me agrada, así que lo prometido es deuda, un capítulo desde el punto de vista de Kiba. Sé que también desean uno de Hinata y Sasuke, pero no sé si lo haga, más con este estado podría ser.
Gracias :D
Ya nos leemos.
