¡Hola de nuevo! Si ya han leído la historia original, notarán que en este capítulo cambiaron muchas cosas como tenía planeado, así que no les recomendaría saltearlo [?].

Gracias por leer, Cam c:


Emma observó su nueva habitación sin decir palabra, dando pequeños pasos lentos mientras se adentraba en ella. No era mucho en realidad, aunque tampoco era como si ella lo necesitara, simplemente le habían hecho un espacio en un viejo cuarto que solían usar como depósito, acomodando la vieja cama de Ichigo de una plaza en el medio y un cesto con ropa que a Karin y a Yuzu ya no le quedaba. Habían pasado varias horas de la tarde intentando limpiar todo con sus hermanas para que se viera presentable y se sorprendió de la cantidad de cosas que habían logrado tirar y recuperar.

—Sé que no es mucho, pero es lo que pudimos lograr en tan poco tiempo. —Dijo Ichigo, posando su mirada sobre la niña, quien simplemente se dio media vuelta y le ofreció una sonrisa amable.

—Está bien, es suficiente para mi. —Respondió, sentándose sobre la cama mientras veía las pocas cajas que habían dejado en un rincón.

Ichigo no podía dejar de observarla. Pensó que tal vez luego de todos esos años le era inevitable no hacerlo, después de todo era como ver una pequeña versión de Orihime incluso en la forma de tratar con las personas, y no fue ninguna sorpresa que sus hermanas la adoraran. Obviamente tuvo que modificar la verdad ligeramente diciendo que era una "huérfana" que habían dejado en la clínica, historia que a Emi no le agradó en lo absoluto y que las adolescentes no se creyeron ni por un segundo, aunque las tres prefirieron no hacer comentarios al respecto.

Emma, por otro lado, ajena a las miradas constantes del joven hombre, se dirigió hacia una de las cajas abiertas con la palabra "FOTOS" escrita en grandes letras negras, tomando entre sus manos la primera de todas, donde se veía a quien reconoció como a un Ichigo de su edad o menos tomado de la mano de una hermosa mujer.

—¿Quien es ella? —Preguntó con curiosidad, sintiendo los pasos de Ichigo acercándose detrás suyo.

—Es mi madre, murió unos meses después de que tomaran esa foto.

Al escuchar su respuesta, la pequeña no pudo evitar encogerse sobre su lugar como si hubiese hecho o dicho algo malo.

—Lo siento... —Susurró con pena, dejando la foto justo donde la había encontrado con sumo cuidado, como si se tratara de un fino cristal.

—No te preocupes. —Dijo rápidamente Ichigo, ofreciéndole una mínima sonrisa. —Hace años acepté mi duelo.

Emi asintió sin decir más nada prefiriendo dejar el tema por dado, siempre creyó que para todo el mundo era difícil hablar de un padre ausente. Sus ojos verdes se guiaron a lo que lucía como un gran libro a un lado de la foto que acababa de dejar, haciendo a un lado una capa de polvo notó lo que lucía como un logo escolar y abajo la frase "Álbum de Graduación".

—Son las fotos del último año de Instituto. —Explicó sentándose a su lado al ver la confusión en su mirada. —Están Chad, Uryuu... Tu madre. —Aquello había llamado completamente la atención de la niña, quien observaba a Ichigo con entusiasmo y sus ojos brillando de emoción. —Ven, mira.

Abrió aquel gran libro de tapa dura y pasó las páginas hacia una que ya tenía marcada, donde se veía a Orihime y Uryuu posando junto a sus puestos de los mejores alumnos del colegio, luego pasó la página hacia una donde a Orihime y a él les habían sacado una foto desprevenidos mientras estaban hablando. El flash había causado que él cerrara uno de sus ojos, mientra que ella se los había tapado con una mano aunque mantenía aquella sonrisa típica sobre sus labios. Hizo una mueca al leer "Los cabellos más extraños y naturales del colegio". No estaba muy orgulloso de ese título, aunque Inoue lo había hecho sentir mejor diciendo que estarían juntos en eso.

—La extrañas. —A pesar de que quiso que sonara como una pregunta, Emi no pudo evitar afirmarlo al notar como en todas las páginas marcadas aparecía al menos una foto de su madre.

—Si. —Afirmó con voz firme dejando que su vista se perdiera entre las fotos, uno de los pocos recuerdos físicos que mantenía de ella.

La niña contempló al pelinaranja con pena, notando como su ceño se fruncía más de lo común y sus ojos mostraban una clara tristeza imposible de ocultar. Ichigo por su parte, solo salió de aquel trance una vez sintió que Emma se removía a su lado.

—¿Quieres verla? —Preguntó de forma directa, sorprendiendo a Ichigo al notar la madurez en su mirada.

—¿Verla?

Emma asintió, abriendo el bolso que había dejado sobre la cama quitando un album de fotografías algo pequeño, pero aún así con fotos en cada una de sus páginas.

—Supuse que querrían ver fotos de mamá luego de estar tanto tiempo alejados de ella. —La pelinaranja abrió la primera página mostrando un escudo pintado a mano, pero antes de que Ichigo pudiese analizarlo Emma ya había pasado la página. —Esta es de cuando yo era bebé.

El hombre se sentó a su lado en el borde de la cama frunciendo el ceño intentando ver mejor la foto en la luz tenue y amarillenta que la vieja bombilla que colgaba del techo otorgaba.

—Esta es la tía Kairi... —Ichigo siguió el dedito de la pequeña mientras nombraba a las personas en las fotos, comenzando con una mujer rubia y de ojos verdes como los de Emma. —Mi tío Ken... —El siguiente supuso lucía más mayor que la anterior, luciendo mucho más formal y serio aunque dejaba ver una pequeña sonrisa de lado. —Mamá, yo y papá.

Ichigo se salteo por completo a Orihime y a la pequeña Emma, concentrándose completamente en el padre de la niña a su lado. Sus ojos eran iguales a los de ella, pero sus facciones más duras y su cabello de un rubio oscuro. Sabía que era malo recordando pero por más que se esforzara, no había ningún momento en su memoria donde él estuviese presente.

—¿Como es su nombre? —Cuestionó sin quitar la vista de la foto, en cambio Emma subió sus ojitos hacia su rostro. Sí que su madre había olvidado los detalles importantes.

—Kane Kira. —Contestó con simpleza.

Ichigo escaneó la foto unos segundos más antes de intentar dedicarle una sonrisa serena, colocándose de pie mientras apoyaba su mano sobre su hombro por un momento.

—Ya es tarde. Deberías prepararte para ir a la cama.

Emma soltó un suspiro dramático. Normalmente la dejaban quedarse hasta más tarde dibujando, pero no desobedecería a Ichigo, por lo que tomó su pijama de su bolso junto a su cepillo de dientes antes de dirigirse hacia el baño a arreglarse. El Sustituto siguió a la pequeña con su mirada hasta estar seguro de que había obedecido para así tomar el álbum y dirigirse a su cuarto con él.


Siempre y para siempre.

Kenji Kira.

Genkai.

El Ciervo misericordioso.

Nacido con astucia, vigor y generosidad.

Debió elegir entre la generosidad y la sangre.

Eligió la sangre.

Kane Kira.

Genkai.

El Tigre orgulloso.

Nacido con ferocidad, amor y control.

Debió elegir entre el amor y la fuerza.

Eligió la fuerza.

Kairi Kira.

Genkai.

La Serpiente protectora.

Nacida con inteligencia, amabilidad y sensibilidad.

Debió elegir entre la amabilidad y el poder.

Eligió el poder.

Keitaro Kira.

Genkai.

La Rata Ingeniosa.

Nacido con ambición, debilidad e intelecto.

Debió elegir entre la debilidad y la agresividad.

Eligió la agresividad.

Orihime Inoue.

Híbrida.

La Princesa renacida.

Nacida con belleza, ingenuidad y poder.

Al renacer debió elegir entre la ingenuidad y la manipulación.

Eligió la manipulación.

Aratani Kira.

Híbrida.

La Piedra Preciosa.

Hija de Kenji Kira.

Nacida con la astucia y generosidad de su padre, y los poderes de su madre.

Emma Kira-Inoue.

Híbrida.

La Fortaleza.

Hija de Kane Kira y Orihime Inoue.

Nacida con el control y la ferocidad de su padre, y la belleza y dulzura de su madre.


Ichigo cerró se dejó caer sobre la silla de su escritorio con pesadez, queriendo alejarse de aquel viejo papel que parecía estar a punto de romperse con la mirada, mientras que a un lado de este se encontraba el álbum donde la había encontrado, abierta en la misma página donde la foto que Emma le había mostrado se encontraba.

—¿Que estás leyendo?

El pobre hombre dio un salto sobre su lugar al escuchar la voz de Rukia prácticamente sobre su nuca.

—¿PUEDES DEJAR DE HACER ESO? —La Shinigami rodó sus ojos de forma exagerada ante los gritos de su mejor amigo. —¡Además! ¿Que se supone que haces aquí? Ya ni siquiera te quedas en esta casa.

—Cálmate, ¿Quieres? Solo vine a buscar un libro que dejé en tu closet hace una semana. —La azabache estiró su mano mostrando la portada de lo que lucía como una de sus novelas románticas que Ichigo tanto aborrecía.

—¿Hace una semana?

—Vengo cada vez que quiero relajarme. Renji puede llegar a roncar mucho, ¿Sabes? Y el cuarto que nos dejó Urahara-san es demasiado pequeño-

El pelinaranja la calló con un muy corto grito arrugando su ceño.

—No quiero saber sobre tu intimidad con tu esposo.

Rukia estuvo a punto de discutir cuando sus ojos se toparon con aquella foto, siéndole imposible sonreír ante la tierna imagen de Inoue cargando a una pequeña Emma sonriente.

—¡Aw! ¡Pero mira que adorables se ven! —Exclamó tomando el álbum entre sus manos. —¿Lo trajo Emma?

Ichigo asintió, volviendo a girar sobre su silla para volver a inspeccionar el árbol familiar frente a él.

—Es bueno... —El Sustituto alzó sus cejas al escuchar el tono dulce de Rukia. —Es bueno que Inoue se vea feliz, ¿No es así?

Ichigo sintió su corazón encogerse en su pecho ante la frase de su amiga, preguntándose nuevamente si Orihime de verdad era feliz como lo aparentaba en aquella fotografía tomada hace casi una década. Como sea, tomó uno de los libros de medicina que reposaban sobre su escritorio y lo apoyó justo sobre la antigua hoja de papel, asegurándose de que Rukia no fuese capaz de verlo.

—Si, claro. Es bueno.

La azabache elevó su vista del álbum entrecerrando los ojos al ver la pequeña sonrisa en el rostro de Kurosaki, la misma que había visto más de una vez cuando pretendía que nada pasaba, pero teniendo en cuenta la situación, lo dejó pasar sin más.

—Bien. —Volvió a dejar el álbum sobre el escritorio de su amigo. —Volveré con Renji, avísame si hay noticias de Inoue.

El pelinaranja asintió una sola vez volteando su mirada de nuevo hacia su escritorio, ignorando por completo la mirada de Rukia sobre su nuca justo antes de desaparecer por completo, dejando la ventana abierta al salir.

Ichigo prefirió no dormir esa noche.