LA OTRA REI AYANAMI
III Parte: SÍ, ES VERDAD LO QUE SIENTO
Autor: Shield Liger
Todos los derechos de la serie Neon Genesis Evangelion pertenecen a Gainax. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, sólo como un medio de esparcimiento. No me demanden.
Una vez repuesto, la doctora Ritsuko cita a Shinji a su oficina para hacerle los últimos exámenes de rigor. El joven Ikari camina con la cabeza gacha pensando en la declaración de amor que le había hecho a Rei Ayanami en la sala del hospital y que confirmó cada vez que ella lo miraba, con la misma expresión seria e inexpresiva que le conocía, pero el sentimiento que ella le profesaba lo podía ver a través de sus ojos. La certeza de que era un amor mutuo le daba seguridad y, a la vez, algo de inquietud. Habían tantas personas pendientes de él, sobre todo Asuka que le había manifestado su más profundo rechazo a él y, con la furia de su mirada, a la Primera Elegida. Desde ese entonces no la había vuelto a ver. Cuando llegara al departamento de Misato se encontraría con ella. Y realmente, no lo deseaba. Estaba tan cansado de estar siempre peleando con la pelirroja que de sólo pensarlo se le hacía un nudo en el estómago.
Se detuvo en la puerta en donde se leía claramente un letrero que decía: Dra. Ritsuko Akagi. Suspiró profundo para darse valor, golpeó suavemente primero y al no tener respuesta, con mayor insistencia después. Escuchó una voz: ADELANTE. Tomando aire nuevamente, giró la manilla de la puerta y entró.
Hola Shinji – le recibió la doctora Akagi – Me alegro de verte bien.
Gracias doctora – respondió – la verdad es que me siento bien ahora.
¿Sigues con dolor de cabeza? – Le preguntó indicándole con la mano la camilla para que él subiera. Shinji se desabotonó los primeros botones de su camisa. - No hace falta que te desvistas, Shinji – atajó la científica – sólo será una revisión de rigor. Los demás exámenes ya los realizamos cuando estabas en el hospital.
Gra... gracias, doctora – se turbó el joven, abotonándose nuevamente – siento una molestia en la nuca solamente, pero ya no tengo los dolores que tuve cuando desperté, ni los mareos.
Eso es buena señal – respondió la doctora, tomando de su escritorio un estetoscopio y aproximándose a la camilla en donde se hallaba sentado el joven piloto. – Ponte de lado, para escuchar tus pulmones.
La revisión fue detenida sin ser exhaustiva. Observó sus oídos, tocó su cabeza con los dedos largos hurgueteándole entre los cabellos. Cuando quedó satisfecha lo mandó a su casa con orden estricta de que descansará un par de días para que se pudiera restablecer completamente.
No creo que tengamos otro ataque de ángel en estos días, así que las pruebas de sincronización las podemos postergar para pasado mañana cuando ya te sientas bien del todo.
Gracias doctora – entonces, ¿me puedo ir?
Por supuesto – respondió la rubia doctora – sólo procura no tener muchos sobresaltos emocionales. Hay que ver si el ataque del ángel pudo haberte causado algún trastorno, aunque las Magis confirmaron que no hubo consecuencias en la contaminación mental que tuviste.
Se despidió el joven. Ahora venía el momento más difícil, volver al departamento de Misato y enfrentarse a Asuka, y lo peor es sin saber el porqué esta vez de sus insultos. Al salir de Nerv un violento chirriar de frenos lo saca bruscamente de sus meditaciones. Frenando a su lado casi aplastándolo con la pared el auto azul de Misato se detiene con una chofer sonriente a bordo.
Hola Shinji – exclamó alegre la Mayor. – Supe que te habían dado de alta y como yo había terminado mi turno pensé en llevarte a casa, ¿vienes?
Ho… Hola Misato – respondió titubeante – bien, estaba pensando en ir para allá. Gracias – dijo subiendo al vehículo.
Misato a toda velocidad como era su costumbre enfiló al departamento, pero antes de llegar se detuvieron en un mirador que había en la ruta para contemplar las luces que se iban a encendiendo en Tokyo 3, ambos en silencio cada uno pensando algo distinto.
- Shinji... - habló como distraída - ¿te encuentras bien?
Sí Misato, me siento bien – respondió el joven sin dejar de mirar la ciudad que despertaba.
Me alegro – exclamó con voz optimista – Si fueras más grande te invitaría a tomar una cerveza. Haciendo que Ikari sonriera.
Gracias Misato, pero sabes que no me gusta la cerveza.
Oh, sí claro que sí. Vamos a casa. Allá comeremos algo... – contempló el rostro del piloto del EVA-01 con los ojos estrechos – ¡está bien, no voy a cocinar yo! ¡malagradecido!, pasemos a comprar algo o ¿prefieres cocinar tú?
Yo cocino – replicó con decisión el joven – tú sabes que me gusta cocinar.
Y te queda delicioso – remató la mujer, saltó a su auto, esperando que Shinji montara para así partir raudamente hacia su destino.
Escucho su informe, doctora Akagi – dijo Gendo manteniendo su típica posición con los dedos entrelazados y tapando la mitad de su cara.
Un sudor frío recorrió por enésima vez la espalda de la científica, no había explicación alguna para lo ocurrido y aunque ahora estaba frente al Comandante Gendo Ikari, aún no sabía que decir. ¿Cómo podía explicar que la Piloto del EVA-00 había tomado la iniciativa e incluso había destruido al ángel Leuviah?
Según las evaluaciones realizadas por la Magis – dijo en forma robótica, casi sin pensar lo que iba a exponer – Rei Ayanami estaba sometida a una presión emocional provocada por la exposición del piloto del EVA-01 al ataque del ángel. Según evaluaciones posteriores no se descubrió ningún trastorno posterior puesto que sus patrones mentales y físicos reflejaban las mismas mediciones realizadas anteriormente...
¿Y como explica usted esa reacción? – Cortó El Comandante Ikari.
No he logrado definir el cambio de actitud durante el combate.
Espero que pronto me dé una respuesta satisfactoria. – Sentenció el hombre fuerte de Nerv dando por terminada la reunión.
La rubia científica caminaba con las manos metidas en los bolsillos y la cabeza gacha meditabunda, ¿qué le podría haber pasado a Rei Ayanami en el combate?. Esa actitud jamás la había tomado antes. ¿Sería efecto de lo que mostró el ángel cuando atacaba a Shinji? ¿o era lo que se alcanzó a divisar cuando el EVA-00 atacó a Leuviah? Esas imágenes eran muy claras y fuertes. Todo indicaba que entre los tres pilotos se estaba desarrollando en forma oculta una lucha de sentimientos en donde tanto Rei como Asuka se disputaban el afecto de Shinji Ikari quien, a todas luces, estaba sintiendo un profundo sentimiento que se parecía al amor... ¿"amor"?. ¿Cuánto tiempo había pasado sin sentir ese sentimiento en su corazón? Porque lo que era evidente que lo que sentía por Gendo Ikari no era precisamente amor, no. Era cualquier cosa menos amor. O por lo menos no ese amor puro que se vio reflejado en el ángel. Sí, eso era lo que había motivado a Rei Ayanami a atacar al ángel sin orden alguna, ella se estaba enamorando de Shinji, pero eso no se lo podía explicar al Comandante Ikari. Sería motivo suficiente para reemplazar a esta Rei por otra más dependiente de las órdenes que el jefe supremo de Nerv le dictara y no con el libre albedrío que había demostrado en el combate. La pregunta que le rondaba ahora era ¿qué podía hacer ella, toda mente y razón, con esta información? ¿Conversar con Rei y sugerirle que fuera cautelosa? ¿Decirle a Shinji que no fuera a cometer el error de enamorarse de la piloto del EVA-00? ¿Y Asuka? ¿Qué rol jugaría de aquí en adelante?
Levantó la cabeza, se detuvo en medio del pasillo y un brillo inusual en ella asomó en sus ojos. Ya había tomado una decisión al respecto. Por lo menos ahora ya sabía que hacer y tendría que hacerlo lo más pronto posible antes de que el discípulo de Fuyutsuki actuara en contra de los sentimientos de los jóvenes pilotos de los EVAs. No sabía muy bien porqué, quizás por ese silencioso rencor que tenía contra Gendo Ikari, el semidiós de Nerv, o quizás porque ella deseaba proteger el sentimiento que había nacido en los muchachos en esta vida tan inapropiada para su edad en donde cada día exponían sus vidas y su salud mental. Sí eso es lo que haría. El cómo lo vería con calma. Esta vez no permitiría que el Comandante Ikari volviera a destruir más vidas por su objetivo maquiavélico.
Cuando ya iban llegando al departamento Shinji tuvo el deseo desesperado de huir y arrancar a lo que fuera que pasara dentro con Asuka. No recordaba muy bien lo que pasó durante el ataque que Leuviah le causó, pero una cosa era segura, había abierto una significativa brecha entre él y la pelirroja. Se detuvo con la mano puesta en su corazón sin oír la avalancha de palabras que despilfarraba Misato, tan absorta en sus comentarios que no se percató que el joven Ikari se había detenido varios metros antes de llegar a la puerta de entrada. Sólo cuando abrió la puerta y se hizo a un lado para dejar pasar al joven notó que ella estaba sola, volteó a mirar hacia atrás desconcertada y con una ligera turbación en su corazón cuando vio el rostro compungido del piloto del EVA-01. El temor que no había querido asimilar la golpeó con fuerza, comprendió que si el ángel había, efectivamente, desnudado los sentimientos de los jóvenes, la convivencia entre Asuka y su protegido sería intolerable.
¿Shinji? – preguntó temerosa - ¿te sientes bien?
No, Misato – dijo el joven con la mirada clavada en la puerta abierta de donde se escuchaba la televisión encendida confirmando que en la sala de estar estaba la pelirroja como siempre, con seguridad estaría esperándolo para insultarlo por lo que él no recordaba bien por qué. Por lo que dio un paso atrás.
Shinji, ¿no quieres entrar? – Cuándo la mayor hizo la pregunta se insultó por lo obvio de la respuesta a juzgar por las actitudes que el muchacho estaba teniendo - ¿quieres hablar de ello?
No quiero entrar, no quiero estar ahí, no quiero verla a ella...
¿Shinji?, yo... – ella sabía lo que le estaba pasando mucho mejor que él mismo.
Shinji retrocedía, su mente lo estaba traicionando. Sin tener certeza alguna, sabía que ver a Asuka iba a ser un dolor inconmensurable y que traería aparejado un mal rato de grado sumo.
Shinji, ¡espera! – Atajó Misato a un pálido Shinji que aún afirmándose el corazón, con las espaldas en la pared y con los ojos algo desorbitados y anegados en lágrimas.
Misato, no debo entrar – dijo con la vista clavada en la puerta – no debo ver a Asuka...
Pero Shinji, ¿qué vas a hacer?
No lo sé, creo que voy donde...- Las palabras cesaron en la boca del tercer elegido mientras en su mente se dibujaba el rostro de una muchacha de pelo azul y de ojos rojos con tanta fuerza y nitidez que provocó en Shinji una bocanada de alivio y algo de la paz que ya había perdido. – Sí, ya sé adónde debo ir – concluyó tajante. Y cuando se disponía a correr para huir de ahí una voz con marcado acento alemán lo llama:
¡Ikari! – Escuchó el joven con un tono algo dulzón, sospechosamente suave considerando de quien provenía. Giró sobre sus talones con los ojos casi fuera de sus órbitas y con la boca abierta al punto de que casi se tropieza con ella. - ¿Para dónde pensabas ir, Kinder?. Te estaba esperando.
Este comentario causó tanta sorpresa en Misato como lo estaba causando en Shinji. Se acercó al joven, con la mano le cerró la boca, haciéndole sonar los dientes al cerrarse, lo rodeo con un brazo por los hombros y lo llevó un poco a la fuerza en dirección de la puerta en donde Asuka se había hecho a un lado para dejarlo pasar.
La sorpresa aumentó cuando vieron que en la mesa del comedor estaba todo dispuesto para sentarse a comer, ambos abrieron la boca, incrédulos de lo que veían sus ojos y, sobretodo, de lo que se olía, pues a todas luces en la cocina se estaba cocinando algo y que olía exquisito.
A... A... Asuka – barboteó la Mayor - ¿cocinaste tú?
No, Misato – dijo la pelirroja autosuficiente – pedí comida por teléfono – exclamó sonriente – es bueno poder darse el gusto con el dinero que nos pagan en Nerv. Sobretodo para compartir con Shinji Ikari y contigo para celebrar la derrota del ángel.
Con estas palabras ambos se cayeron al suelo y se levantaron rápidamente quedando estáticos enfrente de la mesa ordenada con la misma pulcritud y estructura germana que ordenaba su pieza la piloto del EVA-02. Pues en la mesa no faltaban las latas de cerveza favoritas de Misato, y una asombrosa fuente de las ensaladas favoritas de Shinji.
Vamos siéntense, ¿qué esperan? – exclamó toda sonrisas la pelirroja – hoy yo les sirvo. – nuevamente ambos cayeron al suelo. Algo pavoroso estaba ocurriendo ahí. Sentían un temor mucho más grande que frente a la aparición de un ángel. Algo le pasaba a Asuka, tanto así que Misato temió que la joven estaba teniendo las secuelas del ataque del ángel.
Ambos en forma autómata se sentaron frente a la mesa con una sensación de incomodidad y embarazo pues realmente ninguno de los dos atinaba a reaccionar frente a la actitud absolutamente inusual de la piloto del EVA-02. Algo así no se lo hubieran imaginado ni es sus más locos sueños. Para Shinji esto tenía algo escondido, pero no acertaba a precisar qué era lo que estaba tramando Asuka, pero que tenía miedo que volviera con una olla de agua hirviendo y se la vertiera en su cabeza, en tanto para Misato, esta anotó mentalmente que debía pedirle a Ritsuko que le hiciera una evaluación médica y sobretodo, mental de Sorhyu Asuka Langley, definitivamente algo no andaba bien en su cabeza, eso se podía ver a simple vista. Todo esto pasaba por la cabeza de ambos mientra una jovial y siempre sonriente colorina iba de la cocina al comedor con platos y fuentes llenas de comida de un olor apetitoso, lanzando de vez en cuando risas algo forzadas, pero sin dejar que nada le molestara.
El departamento vacío y desordenado, ella tirada en la cama boca abajo con el mentón apoyado en sus brazos mirando hacia el frente y con la mente puesta en esa declaración de amor que Shinji le había hecho en la sala del hospital. Ella le había correspondido a su manera, porque no sabía como exteriorizar verbalmente ese sentimiento que abarcaba todo su ser y que la llenaba de una mezcla de alegría casi eufórica y sombríos sentimiento de inquietud provocados por el fantasma de Gendo Ikari.
Me dijo que me amaba. ¿Realmente siente eso por mí? ¿O lo dijo sólo porque estaba agradecido por haberle salvado la vida? Y cómo ella podría corresponder ese sentimiento si ni siquiera sabía de qué se trataba ni como se demostraba semejante sentimiento salvo por el cada vez más frecuente rubor de sus mejillas cuando estaban cerca y podían hablar.
¿Y yo? ¿Qué siento realmente por Ikari? ¿Estoy enamorada de él? Lo que tengo cierto es que me siento muy bien con él y que desde que me dijo que me amaba en el hospital no puedo dejar de pensar en él...¿Será eso el amor? ¿Estar pensando todo el día en otra persona y querer estar con esa persona, Shinji, todo el día? ¿Y el comandante Gendo Ikari qué es realmente para ella? ¿Es sólo un protector? ¿O me necesita sólo como un instrumento para sus fines?
Ahí estaba otra vez, dándole vueltas a la imagen de Shinji Ikari. Ella allí tumbada en su cama y él en su departamento con la Mayor Katsuragi y con Asuka... al llegar a este pensamiento sintió un pinchazo extraño en su corazón, algo la hizo sentirse incómoda, tanto así que se levantó bruscamente y quedó sentada en su cama con la mirada fija en la pared que tenía enfrente suyo. Su mente dibujó el rostro de Shinji Ikari siendo besado por Asuka Langley y su rostro inmutable sufrió un leve cambio, de sus inexpresivos ojos adquirieron una sombra de dureza. Sin pensarlo, se levantó y salió tal como estaba de su edificio rumbo al departamento de Misato Katsuragi.
Después de un opíparo y muy alegre almuerzo, Misato y los dos jóvenes acababan de reírse por otra increíble ocurrencia de Asuka. Cuando se acabó la risa se produjo un silencio que cada vez era más profundo en la medida de que cada uno se iba metiendo en sus pensamientos. La mirada de la pelirroja estaba clavada en el rostro de Shinji que en ese momento caminaba mentalmente por las calles con una dirección definida y querida a donde él quería ir desde hace bastante tiempo atrás aunque había pasado un momento muy agradable con sus compañeras de departamento. En su corazón la imagen de Rei Ayanami lo inquietaba al punto de provocarle una incomodidad de estar sentado allí con ellas y no con Rei, quizás abrazados, quizás besándose, quizás... Un violento rubor golpeó sus mejillas haciéndole bajar la cabeza bruscamente, cosa que no pasó desapercibida para ambas mujeres, sobre todo para la piloto del EVA-02 que no perdía detalle de los gestos y expresiones del joven.
¿Qué te pasa, Kinder? – Preguntó la pelirroja – ¿Por que estás tan colorado?
Eh... na… nada – contestó ruborizándose más aún.
¿Estás seguro, Ikari? – Volvió a preguntar insidiosamente.
Eee... sí – contestó titubeante. – Voy al baño y vuelvo – dijo levantándose bruscamente casi derribando la silla con el rostro bajo y caminando apresuradamente al lavabo.
¿Qué le pasa a Shinji? – le preguntó la piloto del EVA-02 con los codos en la mesa y sosteniendo la barbilla con sus manos a Misato que estaba con la vista fija en la puerta de entrada del baño cuando esta se cerró
Creo que el ataque del ángel lo dejó confundido – respondió en forma autómata.
¿No será que descubrió que estaba enamorado de la niña modelo? – replicó endureciendo en lago su tono de voz.
No lo sé – respondió sin pensarlo la Mayor, después dándose cuenta de la mirada clavada que tenía de la joven enmendó – no lo creo, debe ser que el ángel como hizo un ataque sicológico lo ha dejado inseguro, las Magis reflejaron una gran cantidad de emociones que se sucedía una tras otra y...
MIENTES, MISATO – gritó enfurecida la pelirroja – ese tonto de Shinji se enamoró de la muñeca y por eso no quiere estar más con nosotros. ¿Crees que soy tonta? Yo también vi esas imágenes llenas de amor que el ángel reflejaba. Shinji se enamoró de esa estúpida niña y por eso está así...
Y si así fuera, Asuka – escuchó la joven sorprendida de la voz segura de Shinji que volvía del lavabo - ¿cuál es el problema? ¿Acaso te importa? – Dijo endureciendo el tono de la voz - ¿acaso te importa algo de mí? – Replicó con voz metálica – si sólo te interesa hacerme daño, ¿o lo vas a negar?
La joven estaba con la boca abierta, jamás Shinji se había atrevido a desafiarla descaradamente. La sorpresa era también parte de Misato que veía que le tímido muchacho llorón y tímido que había llegado tiempo atrás a Tokyo 3 aparecía ahora más alto y más seguro y con una determinación que abismaba, pues ella sabía lo que Asuka le había hecho a Shinji, incluso el beso que le había dado tapándole la nariz y no recordaba una sola vez que Shinji le hubiese replicado en forma tan dura a la pelirroja joven.
- Claro que me gusta molestarte, tonto – replicó con el mismo tono de voz la muchacha – porque eres un idiota y es entretenido reírse de ti – completó y sobre la misma arrepintiéndose de haberlo dicho, pues eso no era lo que ella quería. Había practicado tanto recibirlo bien y demostrarle que ella no lo odiaba como había gritado cuando lo atacó el ángel. Se había propuesto demostrarle que ella valía mucho más que la muñeca, que era más mujer, más inteligente y que podría hacerlo feliz si él la aceptaba, en cambio ahora, estaba tirando ella misma por tierra lo que se había propuesto. Le acababa de confirmar que no lo quería y eso...¡Oh, mein Gott! Eso no era cierto.
- Shinji – dijo con voz arrepentida – no es cierto. Lo dije para molestarte, pero te aseguro que no es cierto. Por favor no creas que no me importas, todo lo contrario... yo... yo quería decirte...
El timbre del departamento interrumpió la declaración que Asuka iba a hacer.
¡¡Scheisse!!. ¿Quién viene a interrumpir? – Exclamó furiosa, roja de ira fue a la puerta a ver quién se atrevía a molestarla en semejante trance. Misato miraba todo con los ojos abiertos. Los alcances del ataque de Lauviah estaba provocando esta actitud decidida y fuerte de Shinji y suave de ¿Asuka?. ¡¿Es que acaso les cambio las personalidades a los dos jóvenes?!. La insistencia del timbre la trajo nuevamente al departamento.
¡YA VOY! – Gritó furibunda la pelirroja - ¿cuál es el apu...? – Su voz se cortó en seco cuando vio parada en el umbral a Rei Ayanami con su acostumbrado uniforme de escuela y con los ojos rojos mirando más allá de ella ignorándola.
La muchacha de peliazul, pasó al lado de Asuka encaminándose al comedor en donde Shinji aún se hallaba parado en la puerta del baño y Misato estaba con los ojos desorbitados viéndola llegar a su departamento. Asuka, venía furiosa dando grandes zancadas para darle alcance a Rei, dispuesta a golpearla por haber entrado de esa manera y no haberla mirado siquiera, más aún cuando vio que la recién llegada, se acercaba a Shinji, tomaba su mano y se la apretaba.
Misato se cayó del asiento de la sorpresa pensando definitivamente que el ángel había trastornado a los tres jóvenes con su ataque de luz, mientras Asuka abría la boca que le llegaba al suelo.
Shinji, con los ojos brillantes de alegría correspondió el apretón de manos y juntos se encaminaron a la salida, al pasar al lado de Misato, Shinji se agachó, enderezó la silla que había volcado Misato, le tendió la mano para ayudarla a levantarse y se encaminaron a la puerta ayudando a Asuka a cerrar la boca sosteniéndole la mandíbula y haciéndole sonar los dientes al entrechocar.
Misato – dijo el joven piloto del EVA-01desde la puerta antes de cerrarla por fuera – no sé si vuelva.
Ante esta escena la Mayor Katsuragi quedó con el rostro inexpresivo y con dos puntos en los ojos mirando la puerta hasta que un grito desgarrador y violento la aterrizó, atemorizándola.
- ¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHH!!!!!. ¡¡¡¡MALDITO COCHINO HENTAI!!!! – Gritaba totalmente fuera de sí la pelirroja - ¿QUÉ SE HA IMAGINADO ESE IDIOTA KINDER!! – ¡¡¡¡NADIE SE RIE DE SORHYU ASUKA LANGLEY!!!! ME LAS VAN A PAGAR – amenazaba mientras golpeaba la puerta de entrada con pies y puños – ¡¡¡ESE BAKA Y LA ESTÚPIDA NIÑA MODELO ME LAS VAN A PAGAR!!! – Bufó con los brazos caídos y la cabeza gacha – esto no se va a quedar así – remató entre dientes.
En esa espaciosa oficina en el mismo escritorio y en la misma posición de siempre con el brillo reflejado en los lentes y con el perenne Fuyutsuki de pie a su costado, Gendo Ikari le da una quinta vuelta a la idea de que hay que hacer algo con Rei Ayanami después de lo ocurrido durante la lucha contra el ángel Lauviah.
Va a ser necesario revisar la estructura de Rei – dijo sin mover un solo músculo del rostro el Comandante Ikari.
Habría que hablar con la doctora Ritsuko para que revise en la cámara lo que está ocurriendo con ella – Le contesto su antiguo maestro.
Le pedí un informe y no me dijo absolutamente nada.
¿Cómo explican las Magis esos cambios que experimentó la piloto del EVA-00?
Según la doctora Akagi informó que fueron muy rápidos los movimientos que realizó el EVA-00 y, más aún, cuando recibió el impacto del rayo del ángel lo que no les permitió evaluar lo que pasaba con ella.
Dijo qué exámenes iba a realizarle para hacer una evaluación más acuciosa.
No. Al parecer la situación la superó y no sabe cómo actuar en este momento.
¿Tendríamos que buscar a alguien para reemplazarla?
No, Fuyutsuki, de eso me encargo yo.
¿Y qué va a hacer con Rei, Comandante?
Ya lo hice.
Ambos jóvenes, aún tomados de la mano una vez que cierran la puerta del departamento de Misato emprenden el camino de salida del edificio sin prestar oídos a los gritos y golpes que se oían a sus espaldas. Sin fijar un camino específico y sin previo acuerdo caminaron durante largo tiempo hasta que llegaron a una colina en donde, sin soltarse miraron a la distancia la imponente ciudad de Tokyo 3. Sobraban las palabras y los sentimientos afloraban en la piel. Parados frente a frente ahora se miraron a los ojos con detenimiento mientras jugaban en sus cabezas todos los recuerdos vividos juntos desde que se conocieron y todas las imágenes que Lauviah les había regalado. Shinji entendió muy bien que, a la larga, lo que no te mata te hace fuerte, y eso fue el ángel para él. No lo mató, todo lo contrario le dio mucho más vida de la que había tenido hasta el momento. Una lágrima resbaló de sus ojos y una gran sonrisa inundó su boca. Agradeció haber sido víctima del ataque porque le hizo ver lo que Rei Ayanami era para él. Rei, por su parte, daba vueltas sobre lo sorprendente que era ese extraño impulso que la había llevado a casa de la Mayor Katsuragi y de haber cogido la mano de Ikari. Una paz hasta entonces desconocida inundaba su corazón. Cuando vio la lágrima que se caía por la mejilla de joven alzó su mano libre, la detuvo con un dedo muy suavemente y se la llevó a la boca. El sabor salado de esa lágrima la conmovió profundamente aunque su rostro sólo acusaba un ligero rubor. Bajó la mano y cogió la de Shinji con la misma firme decisión que tenía cogida la otra mano aproximándose hasta sentir sus pechos tocándose mutuamente. Sus miradas no se alteraba y una leve inclinación de cabeza de Shinji la impulsó muy sutilmente a imitarlo hasta que sus narices se toparon. Una corriente eléctrica estremeció al joven y con algo de temor por la inexperiencia se atrevió a colocar dulce y suavemente sus labios en los de Rei quien instintivamente, al fin, cerró los ojos y dejándose llevar por este extraño e inusual sentimiento abrió un poco los labios. Shinji, sin soltarle las manos la abrazó, apretándola a su cuerpo que temblaba de emoción contagiándola. Un beso cuya finura y ternura arrobaba los corazones de ambos jóvenes se fundieron en un beso profundo que decía mucho más que todas las palabras que Rei pudiera decir. El beso duraba aún cuando otra lágrima de Shinji cayó sobre el rostro de Rei corriendo hasta la comisura de los labios de ella confundiéndose el sabor de ese beso con el salobre de la lágrima. Una extraña magia los envolvió y tras ellos en forma nítida para quien estuviera viendo, menos para ellos, aparece el rostro sonriente de Yui.
Después de ese beso largo y dulce, que hubieran querido prolongar más aún eternizándolo en sus cuerpos y corazones, emprendieron, nuevamente, el camino, pero, esta vez, ambos sabían a dónde se dirigían aunque no se lo había comunicado y acordado anteriormente. Cogidos de la mano y con paso seguro se dirigieron al departamento de Reí Ayanami. Tenían todo el tiempo, no cabía en sus mentes ni Misato, ni los ángeles, ni los EVAs, ni Gendo Ikari ni mucho menos Asuka Langley. En este momento el tiempo se había vuelto generoso con ellos y nada podría perturbar esa íntima comunión que se enriquecía cada segundo que pasaban juntos. Nada los entorpecería.
O, al menos, ellos quisieron creer eso, pues detrás de los jóvenes enamorados caminaba una pareja de hombres que a simple vista pasaban por ser inocentes transeúntes, pero al ser observados con detención, se podía descubrir que eran agentes de seguridad de Nerv, uno de ellos con la especial función de seguir a Rei Ayanami y, el otro, a Shinji Ikari. Así pues es como se encontraron que ambos complementaron sus informes.
Sí, Comandante – dijo uno de ellos en voz baja – así es, ambos ahora van caminando tomados de la mano. – Y después de una pausa le hizo gestos a su compañero de funciones para que se conectara la radio - Sí, aquí está también escuchando.
Sí, señor – respondió el agente – sólo observar e informar sin intervenir. Muy bien, próximo reporte a las 2100. Cambio y fuera.
Está bien, yo voy a la azotea del edificio del frente.
Yo me posicionaré en la Plaza de aquí enfrente.
Dicho esto, ambos oscuros personajes se separaron para apostarse en sus lugares.
Doctora Ritsuko Akagi al habla – respondió la científica cuando descolgó el auricular. E inmediatamente endureció su rostro y su mirada se volvió metálica.
Necesito que realice un examen acucioso de Rei – se escucho una voz dura.
De acuerdo, Comandante – respondió con evidente fastidio – mandaré a llamarla. Sí, hoy mismo. Bien, así lo haré. Le informaré inmediatamente en cuanto tenga los resultados.
Colgó con violencia cuando sintió el click al otro lado de la línea.
Bastardo, animal – bufó molesta la científica – seguramente teme que se le escape la muñeca.
Fin del Capítulo IIINota.- Aquí está el tercer capítulo en donde, por fin, los sentimientos salieron a flote.
Quiero darle las gracias nuevamente a Jiraiya que tan bien me ha motivado a escribir un fic que hasta lleva 3 y se viene caminando el cuarto.
Ahora en el próximo capítulo veremos los alcances de la ira de Asuka, lo que Gendo está tramando, que siempre es en perjuicio de los demás. ¿Qué hará Ritsuko ahora que parece dispuesta a ayudar a los enamorados?
Gracias por leerme.
Nos comunicamos.
