LA OTRA REI AYANAMI

IV Parte: NO IMPORTA, ES DE VERDAD.

Autor: Shield Liger

Todos los derechos de la serie Neon Genesis Evangelion pertenecen a Gainax. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, sólo como un medio de esparcimiento. No me demanden.

Con escoba en mano el chico barría con los últimos vestigios de desorden del departamento, mientras Rei, sentada en su cama con las manos en su regazo, lo miraba fijamente. Desde que se despertó sintiendo la calidez de la piel de la joven de ojos escarlata, Shinji se había levantado mucho más animoso de lo que había estado en mucho tiempo y había decidido que si iban a compartir su amor como lo había hecho en esa noche, debía, por lo menos tener un lugar agradable y cuidado, y de eso él se encargaría. Él le haría la vida más bella, más plena que hasta el momento. Ya no habría nada ni nadie que se interpusiera en su felicidad, pensaba ilusamente, aquella que siempre buscó y que nunca encontró porque no sabía exactamente qué era. De pronto, sintió una mirada que ya no le era incómoda, más bien era una mirada que ansiaba sentir siempre en su mente y su recuerdo y que amaba con gran intensidad, volteó y se encontró con esos ojos rojos enmarcados en ese pelo azul en el pálido rostro que ahora tenía un leve tinte rojizo, algo de rubor aún coloreaba las mejillas de aquella muchacha excepcional, y así ambos mirándose a los ojos fijamente, Shinji pudo recordar todo lo que había ocurrido desde que salieron del departamento de Misato.

Ambos jóvenes, aún tomados de la mano una vez que cierran la puerta del departamento de Misato emprenden el camino de salida del edificio sin prestar oídos a los gritos y golpes que se oían a sus espaldas. Recordó claramente la fuerte y determinada presión que sentía en su mano izquierda mientras caminaba junto a Rei por los pasillos de su ex edificio y los besos a cada esquina que el semáforo les daba el rojo. Y en cada pausa una mirada y una caricia que no se perdía en la nada. Sin fijar un camino específico y sin previo acuerdo caminaron durante largo tiempo hasta que llegaron a una colina en donde, sin soltarse miraron a la distancia la imponente ciudad de Tokyo 3. Sobraban las palabras y los sentimientos afloraban en la piel. Parados frente a frente ahora se miraron a los ojos con detenimiento mientras jugaban en sus cabezas todos los recuerdos vividos juntos desde que se conocieron y todas las imágenes que Lauviah les había regalado. Shinji entendió muy bien que, a la larga, lo que no te mata te hace fuerte, y eso fue el ángel para él. No lo mató, todo lo contrario le dio mucho más vida de la que había tenido desde que había nacido. Una lágrima resbaló de sus ojos y una gran sonrisa inundó su boca. Agradeció haber sido víctima del ataque porque le hizo ver lo que Rei Ayanami era para él. Ella, por su parte, le daba vueltas a lo sorprendente que era ese extraño impulso que la había llevado a casa de la Mayor Katsuragi y de haber cogido la mano de Ikari. Una paz hasta entonces desconocida inundaba su corazón. Cuando vio la lágrima que se caía por la mejilla del joven ella alzó su mano libre, la detuvo con un dedo muy suavemente y se la llevó a la boca. El sabor salado de esa lágrima la conmovió profundamente aunque su rostro sólo acusaba un ligero rubor. Bajó la mano y cogió la de Shinji con la misma firme decisión que tenía cogida la otra mano aproximándose hasta sentir sus pechos tocándose mutuamente. Su mirada no se alteraba y con una leve inclinación de cabeza de Shinji la impulsó muy sutilmente a imitarlo hasta que sus narices se toparon. Una corriente eléctrica estremeció al joven y con algo de temor por la inexperiencia se atrevió a colocar dulce y suavemente sus labios en los de Rei quien instintivamente, al fin, cerró los ojos.

Cómo no recordar que una vez llegados al departamento de Rei, él se detuvo en el umbral de la puerta pensando que una vez adentro sería pasar el umbral de la adolescencia hacia la vida más adulta. Rei, con la misma decisión con que había entrado en casa de Misato, jaló suavemente de su mano y se dejó llevar al interior. Una vez adentro se abrazaron con ternura y delicadeza, pues para ambos esta era experiencia nueva y sólo se estaban dejando llevar por sus propios impulsos. Sentían ambos una gran necesidad del otro y así como estuvieron, abrazados y besándose suavemente. Así, sin percatarse siquiera perdieron el equilibrio al tropezarse con la deshecha cama de Rei y rodaron en ella en besos cada vez más ansiosos y ávidos de los labios y del cuerpo del otro. Y en la delicadeza de sus torpes movimientos se fueron entrelazando brazos, piernas y, pronto, todo su ser en una entrega total e íntima con un poder envolvente y arrebatador.

Sí, sin lugar a dudas, aquella muchacha que ahora tenía clavados sus ojos rojos en él, era a quién su alma buscaba ciegamente y no podía hallar porque la buscaba en otras personas, sin darse cuenta que Rei Ayanami podía ocupar sin ninguna dificultad ese gran espacio que sentía en su corazón y que no había podido llenar desde la muerte de su madre. Ahora, tenía que preocuparse de que no hubiera problemas con Asuka y sobretodo, con su padre, Gendo Ikari, pues sabía bien que él no aceptaría que ambos jóvenes se comprometieran en una relación que les reportaría felicidad. Eso es lo que había comprendido, dolorosamente, muchas veces desde que volvió a Tokyo 3, el Comandante supremo de Nerv no permitía que nadie se alejara de su función y de los objetivos que él tenía trazados. Ahora sentía que su vida se estaba completando, tal como tantas veces trató de sincronizarse con su EVA-01, ahora su vida intentaba sincronizarse con los sentimientos que Rei Ayanami le había despertado y más aún, tratando de sincronizar con la joven piloto del EVA-00, y ya habían empezado.

Con ese sentimiento de gran alegría, sólo algo oscurecido por el fantasma del Comandante de Nerv, le sonrió a la joven de ojos rojos quien, a su vez, con un suave sonrojo en sus mejillas, esbozó una pequeña pero dulce sonrisa.

- Sí, señor – informó el agente – durmieron juntos después de haber...ejem...después de "eso".

Está bien – respondió el comandante Ikari – yo me hago cargo ahora, continúen ustedes observando si pasa otra cosa más.

Sí, señor. Lo tendremos informado – respondió el agente – cambio y fuera.

Fuyutsuki, el torpe Shinji está metiéndose donde no corresponde.

Habrá que comunicarse con la doctora Akagi para modificar esa conducta.

Así es. Llámela de inmediato y hágala venir. El plan de la complementación humana no se puede detener porque el inútil de mi hijo se haya acostado con Rei.

De acuerdo, voy para allá.

Una vez colgado el teléfono, la científica puso sus manos en los bolsillos de su delantal siempre abierto y con los pies ligeramente separados inclinó la cabeza pensando en lo que Fuyutsuki le había dicho. ¡El sentimiento de ambos pilotos los había llevado a hacer el amor! Eso significaba que lo que ella había entendido en la batalla contra Lauviah no estaba errado. La vida y, sobretodo, la muerte que los rodeaba en Tokyo 3 y, particularmente, en el Geofrente no había sido impedimento para que un amor pudiera solidificarse entre ambos muchachos. ¡Realmente se aman! ¿Y qué querrá ese hijo de perra de Gendo, ahora que sabe que el amor pudo contruirse en medio de tanta destrucción? Seguramente quiere que elimine a esta Rei y la reemplace por una Rei que no esté enamorada de Shinji. ¿Cómo podré hacer eso? O mejor dicho, ¿cómo LES podré hacer eso a ellos?

Sin tener una decisión tomada emprendió el camino a la oficina del Comandante Ikari, pero con la firme determinación de impedir o bloquear las intenciones del Jefe supremo de Nerv. De alguna forma intentaría proteger a los jóvenes de las garras de Gendo Ikari. No quería ver en sus miradas la desolación y el vacío que ella sentía cuando el se levantaba de su cama y se iba a su departamento dejándola sola tanto físicamente como en su corazón. Esa escalofriante y desoladora sensación a ella la devastaba y, al amanecer de aquellas noches, veía sus manos vacías. No, eso no les pasaría a estos muchachos que habían encontrado el amor en esta vorágine de vida en donde lo que más había era muerte.

Con ese pensamiento se halló parada frente a la puerta de la oficina del Comandante Gendo Ikari. Otra vez. Pero era diferente el motivo y mucho más diferente su actitud al traspasar la puerta de esa oficina. Aún con las manos en los bolsillos caminó lentamente hasta quedar a pocos pasos del escritorio de aquel hombre que no amaba, pero con quien mantenía relaciones sexuales desde...hacía tanto tiempo que ya no lo recordaba.

Me mandó a llamar Comandante – dijo secamente, clavando la mirada en el hombre sentado con sus manos enguantadas cubriéndole la mitad de su rostro.

Sí, doctora Ritsuko – respondió el hombre - ¿qué información me tiene con respecto a Rei?

Ninguna aún – dijo entre dientes, pensando en lo horroroso que era escuchar su nombre en la boca de él y más asco le daba que le preguntara por la piloto del EVA-00 si él ya manejaba toda la información necesaria. ¿por qué no me indica de inmediato que quiere que elimine a esta Rei y la reemplace?

Necesito que lleve a Rei al dogma central y haga los cambios necesarios para que no se involucre con Shinji.

De acuerdo – respondió endureciéndose por dentro y conteniendo la ira que sentía que ascendía hasta su garganta para gritarle un par de verdades y muchos insultos por su maldad - ¿algo más?

No, eso sería todo. Sólo espero que cuando le pida un informe no me oculte detalles doctora, no quiero empezar a buscar una reemplazante para usted o pensar en dejar a su asistente a cargo del proyecto de ahora en adelante.

¿Maya? – preguntó entre sorprendida y molesta – ¿Quiere dejarla a cargo del control de las Magi? – La rabia golpeaba en su garganta y pugnaba por salir, pero por la relación de los dos pilotos pensaba que debía protegerse. – entiendo.

Puede retirarse – concluyó Gendo.

Sin esperar que le repitieran la orden, la mujer giró sobre sus talones emprendiendo el regreso a su oficina, pero ya con un plan en mente.

¿Cree usted que no le desobedecerá? – preguntó Fujutsuki.

No, ella sabe lo que le conviene – sentenció Gendo – yo me haré cargo de que cumpla con lo que le encargamos.

Misato, al levantarse y encaminarse al baño para su ducha matutina pasó por el dormitorio de Asuka y de un golpe desvaneció el sueño que tenía, pues se encontró con la cama de la pelirroja sin haber sido desarmada. Asuka no había dormido en su cama tampoco, razonó la mujer. Si ya lo de Shinji superaba su capacidad de sorpresa, el hecho de comprobar que la joven no se había acostado como creyó cuando ella se encerró con un categórico portazo cuando Rei y Shinji abandonaron el departamento. ¿Dónde podría estar? Un ligero estremecimiento provocado por una brisa sutil le erizó los pelos y guiada por esa brisa bastante fresca se aproximó al balcón y descubrió a la joven con las manos apoyadas en la baranda y con la vista fija en un punto lejano, mas determinado de la ciudad. La Mayor no le costaba imaginar en qué lugar tenía clavada la vista. Pensó que la encontraría deprimida porque, como mujer, podía saber claramente lo que la muchacha de pelo color fuego le estaba pasando, por lo que se aproximó lentamente con la intención de darle una palabra de ánimo, pero se encontró con una muchacha que había renunciado a los caprichos propios de la adolescencia y se estaba convirtiendo en una mujer. Su mirada era dura, sus ojos estaban secos, ni un rastro de lágrimas surcaban su rostro, como Misato podría haber pensado, y en su boca se mostraba el rictus de la ira, no de los arrebatos que le caracterizaban, sino de un sentimiento que había ido madurando largamente con el correr de las horas de la noche.

Asuka, ¿estás bien? – preguntó temerosa de la mirada de la pelirroja.

Apagaron la luz a las 9 de la noche – dijo sin responder.

¿De quién hablas? – sabiendo de antemano la respuesta. Recibió sólo la mirada gélida de la joven.

Asuka, creo que deberías descansar...

NO ME MOLESTES, MISATO – gritó furiosa la muchacha, pero sin estar descontrolada. Y con el ceño fruncido y la mirada llena de furia volvió a la posición tal como la había encontrado la Mayor Katsuragi, la vista fija en un punto específico y lejano de la ciudad... el departamento de Rei Ayanami.

Misato se alejó retrocediendo y planteándose urgentemente la necesidad de buscar una solución a esta crisis que se venía encima.

Desayunaban sin hablarse pues no hacía falta, por primera vez Shinji no sentía la necesidad de hablar ni de preguntarse miles de cosas y los eternos por qué de cada acontecimiento. En ese silencio cálido con los ojos fijos en los ojos de Rei, sonreía y veía el brillo que esos ojos rojos le devolvían. Nada faltaba. Estaban juntos, sabían que se amaban y que estaban dispuestos a luchar el uno por el otro. Sin acuerdos verbales, sólo sus corazones hablaban y era un diálogo nutrido y poderoso. Así, perdidos en las miradas llenas de ternura del otro no se habían percatado que un sonido lejano pero persistente quería interrumpirlos. Por fin Rei, reconociendo el origen del sonido, endureció su mirada, se levantó sin perder su natural inexpresividad contestó el celular de ella, que sonaba hace bastante rato. Cuando lo cogió vio que tenía 6 llamadas perdidas y al revisar comprobó que eran todas de la oficina de la doctora Ritsuko Akagi. El aparato volvió a sonar. La muchacha de pelo azul miró a Shinji y contestó:

Aló, doctora.

Rei, ¿qué ocurre que no contestabas?

Estaba tomando desayuno – respondió en forma mecánica.

¿Pero es que no escuchabas que te estoy llamando desde hace horas?

No doctora, no había oído hasta este momento.

Rei, necesito que vengas urgente a Nerv.

¿A qué hora?

Ahora. Y dile a Shinji que no te acompañe. – Rei levantó la cabeza al oír mencionar al piloto del EVA-01.

De acuerdo doctora Akagi, se lo diré. – dijo la joven cortando la comunicación.

Camino a pasos lentos hasta la mesa, se detuvo al lado de Shinji.

La doctora Ritsuko me dijo que no me acompañaras a Nerv ahora – este comentario dejó al muchacho con un gran peso en su corazón. Si sabía que estaba ahí en el departamento de la Primera Elegida eso significaba que sabía que habían pasado la noche juntos y esto implicaba que también lo sabía su padre, Gendo Ikari. Shinji tenía la esperanza de que hubiera pasado más tiempo antes de que el Comandante Ikari supiera lo de ellos para alcanzar a prepararse, pero así, con sólo una llamada el tiempo les dijo que ya no había forma de dar pie atrás o de esperar en un futuro plantearle el tema a jefe supremo de Nerv. ¿Qué podían hacer ahora?

¿Qué vas a hacer Rei?

Ir – respondió.

Pero Rei, mi padre se quiere interponer entre nosotros, si vas no nos dejarán vernos nunca más – su voz se quebró con desesperación.

Debo ir. – la muchacha levantó su mano derecha y la colocó en la cabeza agachada del joven que rompía a llorar desconsolado. – Volveré. – aseguró – espérame.

Diciendo esto emprendió su camino hacia la salida.

Con la mano aún apoyada en el auricular colgado del teléfono un vendaval de pensamientos bombardeaban la mente de la rubia científica. ¿Podría ella burlar al omnipotente Gendo Ikari? ¿Estaba actuando bien al avalar la relación establecida entre ambos pilotos? ¿Cómo podría ella proteger a la Primera Elegida de las garras del Comandante Ikari? Durante toda la vida de la niña él ha estado encima de su evolución y la había convertido en su muñeca... ¡NO! ¡En su robot! Ahora Rei había logrado encontrar los sentimientos, quizás de los genes de Yui, pero lo cierto es que la niña de los ojos rojos corría riesgo de ser desechada por haberse enamorado del hijo del Jefe supremo de Nerv. Podría pedirle a Rei que disimule y que haga cuenta de que no siente nada y así podría informar a Gendo que ya la había reemplazado... pero Rei no haría eso, menos con él, está tan cercana que no podría pedirle que mintiera

Guardó ambas manos en los bolsillos de su delantal, bajó aún más la cabeza y su rostro se ensombreció. ¿A quién podría recurrir? Ella nunca había establecido lazos firmes con la gente que trabajaba en Nerv porque se encerraba y se refugiaba en la Magi como una forma de reencontrarse con su madre. ¿Qué haría ella en su caso? Podría pedirle a la Mayor Katsuragi que hable con ellos... no, no resultará. Si los informes que me han dado de que ambos muchachos se fueron del departamento de Misato con una Asuka gritándoles, está claro que ella no podría hacer nada. Tampoco podría contar con Makoto, Aoba y menos con Maya, aun eran tan jóvenes y le temían tanto a Gendo... Esa frase hizo que levantara rápidamente su cabeza, una idea iba creciendo en su mente, para lograr proteger a los niños del comandante Ikari tenía que ser alguien que se moviera en la sutileza y sea capaz de reírse en las narices del mismo Jefe supremo de Nerv. Sí, él podría hacer algo. No se le podía aun ocurrir qué cosa podría hacer, pero indudablemente era la persona indicada, pues era muy cercano a Shinji y podría influir favorablemente.

Una vez tomada esa decisión, era ver cómo se podía comunicar con él, siempre fue tan escurridizo hasta que su mente dio con la respuesta que necesitaba. Misato. Quién más podría saber de Kaji que ella. Ya después le inventaría una excusa para justificar que Ritsuko Akagi estuviera llamando a este loco sin despertar las sospechas y menos aún los celos de la Mayor. Pero esa era la única forma de evitar ver más tristeza en el Geofrente.

Aló, ¿doctora Akagi? – preguntó la mujer de negra cabellera.

Mayor, necesito pedirle un favor – dijo lentamente, muy temerosa la científica - ¿podría usted indicarme alguna forma como comunicarme con Kaji?

¿Con Kaji? – dijo sorprendida Misato - ¿y para qué lo quiere?

¡Mayor! – replicó con firmeza Ritsuko – no creo que sea usted la indicada para preguntar para qué necesito comunicarme con él.

Lo sé – dijo bajando la voz y pensando en partirle la cara por desagradable a la doctora. – pero no tengo ningún fono. Generalmente él me llama o aparece por acá.

¿Le podría decir usted que necesito hablar urgente con él cuando se comunique con usted?

Está bien – respondió de mala gana - se lo diré cuando tenga noticias de él, usted sabe como es.

Sí, lo sé. Así que entiendo que sea difícil comunicarse con él...- y después de unos segundos de inquietud, volvió a hablar – le quiero solicitar una cosa más eso sí.

De qué se trata – dijo interesada, esperando saber qué se traía en manos la rubia doctora.

No comente con nadie que estoy intentando ubicar a Kaji.

¿Es personal entonces? – dijo mordaz.

Sí, es personal, pero no se equivoque conmigo Mayor Katsuragi, no estoy interesada en él como hombre.

Yo no he dicho nada de eso.

Pero lo está pensando. Y se equivoca. No es por eso que lo necesito. Es su ayuda lo que requiero.

Está bien, está bien. Tan solo era una pregunta inocente. En cuanto tenga noticias de él le diré que lo necesita urgente.

Así es, se lo agradezco Misato. – diciendo esto colgó. No quería verse más comprometida de lo que ya estaba declarándole lo que estaba pensando hacer.

Cuando traspasó las puertas de Nerv, Rei iba pensando en lo que había ocurrido desde el ataque del último ángel.

No podía dejar de pensar en eso que le ocurría cada vez que estaba cerca de Shinji Ikari. Con las manos juntas en su regazo y la cabeza agachada bajaba por las escaleras mecánicas en dirección a la oficina de Ritsuko. Suponía que le haría bajar hasta el dogma central nuevamente donde estaría suspendida en el LCL por largas horas. Muchas veces estuvo en esa situación desde que tenía memoria, pero no recordaba que alguna vez le hubieran explicado por qué tenía que hacer eso cada cierto tiempo. ¿Para qué la meterían ahí? ¿Era necesario oír algún motivo? Nunca había preguntado y nunca preguntaría cuál era esa ignorada razón para ella, pero después de lo vivido en la noche no estaba tan segura de querer imbuirse en ese líquido otra vez.

Pensando así se encontró con una puerta que decía: Dra. Ritsuko Akagi., Jefe Departamento Científico. Proyecto E. Parada ahí y leyendo el rótulo nuevamente se preguntó por qué estaba ahí y no estaba en su departamento con Shinji Ikari con quien sí quería estar. Sin cambiar la expresión del rostro, pero endureciendo levemente la mirada alzó la mano para golpear la puerta. La puerta la abre la misma Ritsuko quien con el rostro serio se hace un lado sin hacer comentarios para dejar pasar a la joven de pelo azul que está detenida mirándola fijamente.

Vamos Rei, debemos ir al dogma Terminal, hay que hacer una evaluación que me pidió el Comandante Ikari.

Como vio que la joven no reaccionaba salió de su oficina y emprendió la marcha hacia el Dogma presuponiendo de antemano que Rei la seguiría sin preguntar nada. Sin embargo algo extraño ocurría, no escuchaba otros pasos que los suyos. Asombrada volteó para ver hacia atrás y vio a la joven de ojos escarlata parada aún en la puerta de su oficina. No le hizo falta saber qué estaba ocurriendo porque suponía que la joven después de lo que había ocurrido desde el ataque del ángel hasta el momento presente estaba actuando de manera inusual en ella, si bien ella aún se mantenía rígida con las manos en su regazo y con el rostro impasible, Ritsuko adivinaba el recelo que le provocaba ir hacia ese lugar.

- Vamos Rei, es necesario que vengas – dijo no muy convencida la científica. – Es importante que vegas – asumió una actitud casi de ruego. Como veía que tampoco había reacción, decidió imponerse a su manera – Rei, vamos. – dijo en forma tajante y emprendió la marcha sin mirar atrás y sin detener ni variar el ritmo de sus pasos. Esta vez sí, escucho los pasos de la joven aunque a mucha distancia de ella. La rubia doctora estaba algo desconcertada, pero ya tenía en mente como enfrentar esta vicisitud y la decisión que se había ido afianzando tomaba mayor fuerza. El animal de Gendo no iba a destruir a una muchacha que había descubierto el amor, aunque le recordara a... no, no podía dejar que el resentimiento que tenía con el jefe supremo de Nerv y su esposa por lo que vivió su madre y ella misma se interpusieran en los perversos planes del comandante Ikari.

Cuando llegó a la entrada del Dogma tuvo que esperar largos momentos la llegada de la muchacha. Cuando entraron se acercaron a esa réplica de dormitorio de Rei y asegurándose que nadie la escuchaba decidió poner al tanto a Rei de lo que estaba pensando hacer, contraviniendo así las decisiones del dios de Nerv.

Kaji!!! – dijo la morena oficial – me alegra escuchar tu voz.

Gracias Misato – respondió el hombre – siempre es un agrado que me reciban bien después de todo.

¿Cuando te veré?

No lo sé, me mandaron a una misión en Nerv y no puedo volver hasta que ya esté cumplida.

Necesito hablar contigo – dijo con voz algo quebrada la mayor.

Yo necesito estar contigo – respondió el hombre.

Tengo que darte un recado, pero prefiero hacerlo personalmente, ¿puedes?

Te parece que nos encontremos en aquel lugar que tanto odias – Preguntó risueño.

¿Por qué ahí? – bufó la mujer – está bien, después de todo es un buen lugar para hablar sin que nos oigan

cuidado Misato – replicó el hombre de pelo tomado – te puedes meter en problemas.

Ya estoy en problemas... desde que entré en Nerv. – respondió con dureza – te veo allá a las 18:00 hrs. – y colgó sin esperar respuesta alguna pues sabía que Kaji asomaría por ese lado. Había picado la curiosidad de ese hombre y ella estaba buscando respuestas que sólo él podría responder.

No se equivocó al pensar que Kaji vendría a su encuentro, aunque el lugar nunca le fue de su agrado, porque fue el lugar en donde Kaji estuvo con ella antes que desapareciera hasta que retornara años después, con Asuka trayendo al EVA-02. Ese departamento le traía buenos recuerdos. Pero por sobretodo le recordaba las innumerables infidelidades de Kaji y esa imagen recurrente que le recordaba a su padre, ambas cosas que habían gatillado la ruptura entre ambos y que al recordarlas la ponían de un especial mal humor. Pero el objetivo estaba claro y aunque le pesara debía esperarlo ahí. Afortunadamente, y cosa muy inusual en él, llegó a la hora sin hacerse esperar como era su costumbre. Con la mano en el bolsillo y caminando con una seguridad aplastante y con la tranquilidad que le caracterizaba, sonriendo saludo a Misato quien por un momento estuvo dividida en darle un combo de rabia contenida o asaltarlo sexualmente. Optó por comportarse y hablar con él por la razón que se encontraban ahí.

Hola Kaji – saludó la oficial – veo que hoy llegas puntual – dijo en forma irónica.

Y tú como siempre tan acogedora – respondió risueño el hombre de pelo tomado en su desordenada cola de caballo.

Evidentemente sigues igual... –empezó a decir, pero se arrepintió sobre la marcha – bueno, no es para discutir contigo que te pedí que vinieras.

Me imagino que no, pero no deja de ser agradable discutir contigo, te hace ver tan atractiva cuando te enojas.

NO EMPIECES, KAJI!!! – gritó Misato con una vena punzante en la frente – no me provoques que bien merecido tendrías que te golpeara hasta matarte por todo lo que me hiciste y, sobretodo, por hacerme venir a este lugar.

Cálmate Misato, que aunque te ves hermosa así con la cara colorada por el enojo, no tengo mucho tiempo. – dijo misterioso. Esto produjo un efecto sedante en Misato quien dando un resoplido se serenó.

Necesito hablar contigo sobre 2 cosas – empezó a decir la Mayor – lo primero es que la Doctora Ritsuko necesita que la ubiques, dijo que necesitaba hablar contigo.- ante la cara de pregunta de él, continuó – no, no me dijo para qué aunque, como comprenderás, le pregunté.

Bien la llamaré pronto... ¿y lo segundo?

Tiene algo que ver con eso. ¿Qué sabes tú de Nerv que yo no conozca?

Misato – respondió, sin perder la sonrisa, aunque su voz sonaba distinta, más seria y algo endurecida – debes abrir bien los ojos, porque en el Dogma Terminal están todas las respuestas que en este momento bombardean en tu cabeza.

Misato lo miró a los ojos, lo conocía bastante bien como para saber que le decía la verdad y que tampoco le diría más aún de lo que ya le había dicho, sin embargo no dudó intentar algo más.

¿Y qué hay en el Dogma Terminal?

La razón por la cual se provocó el Segundo Impacto y se cuidan tanto de los ángeles que nos atacan.

¿Pero eso significa que estamos protegiendo algo que Dios quiere?

Misato, ya es tarde para mí. Cuídate de todos en Nerv, tú sabes bien en quién puedes confiar y en quien no.

Y diciendo esto se aprestó a salir. Misato se levantó rápidamente y quiso detenerlo, pero comprendió que no lo podría detener así que prefirió ir caminando juntos.

El camino le sirvió para exorcizar los demonios que habían anidado en su alma desde que fue encontrada después del Segundo Impacto hasta el momento presente. Kaji a veces silencioso, a veces locuaz la acompañaba en esta catarsis que le provocó no pocos accesos de llanto que difícilmente podía contener para seguir abriéndose como capullo en flor.

Supe que me buscabas.

Así es – respondió la científica – es urgente que vengas.

Tengo negado el acceso a Nerv, tú debes saberlo.

Es cierto, lo había olvidado. – pensó en voz alta y después de meditarlo un momento, propuso – ¿te parece que nos encontremos en el bar?

¿Ritsuko Akagi me está haciendo una cita? – dijo riendo coqueto.

No te equivoques Kaji – replicó rápidamente la doctora – necesito que hagas algo solamente.

Está bien, está bien – dijo riéndose más aún - sólo jugaba. Nos vemos allá – y diciendo esto colgó.

La rubia científica quedó pensativa dándole vueltas a lo que pensaba hacer todavía no tan segura de si podría llevarlo a cabo, aunque ya había empezado a actuar, y ya no podría dar pie atrás. Por lo que después de ordenar unos papeles, se sacó su clásico delantal. Y sin mirar atrás emprendió el camino que ella sabía era un punto de no retorno.

Llegó al bar tranquila, sabiendo de antemano que con quien se iba a juntar se caracterizaba por ser impuntual así que entró calmadamente y se acercó a la barra a pedir su tradicional trago. Mientras esperaba que le sirvieran sintió una mirada persistente. Le produjo tan sobresalto e incomodidad que tuvo que darse vuelta para ver quien tenía clavados sus ojos en ella, pensando de antemano que era algún ebrio quedando pasmada al ver que era el mismísimo Kaji que la miraba sonriendo con un vaso en la mano a medio llenar dando claras muestras de haber llegado mucho antes que ella al bar. Recibió en forma autómata el vaso servido por el barman y se encaminó a la mesa donde se encontraba aquel hombre.

Me sorprendes – dijo – no me imaginé que ya estarías acá

La vida está llena de sorpresas Ritsuko – respondió aún sonriente. La doctora Akagi lo miró con detenimiento, lo conocía desde hace muchos años y sabía que algo le ocurría. Sabía también que Gendo estaba tras sus pasos por alguna razón, aunque no tenía la certeza de qué era.

Lo sé...- dijo pensativa la científica. Esto hizo que Kaji sonriera irónicamente.

Y para qué me necesitabas – pregunto el hombre de pelo largo – por lo que me dijo Misato parecía urgente e importante.

Necesito asestarle un golpe a...- comenzó a decir la doctora Akagi antes de percatarse que lo había dicho en voz demasiada alta y que podría ser escuchada por las personas que estaban a su alrededor. Bajando un poco la voz, pero manteniendo su característica forma de hablar, retomó la idea – El Comandante Ikari descubrió que entre Rei Ayanami y Shinji Ikari existe una relación de pareja – Kaji se enderezó con una gran sonrisa en el rostro y se apoyó en la mesa con los codos para no perder el hilo de ningún detalle, esto provocó una cierta incomodidad en Ritsuko, porque tendría que explicar con mucho detalle a Kaji el por qué de su actitud y ni ella estaba muy segura porqué quería defender a los jóvenes – por eso me solicitó hacer una revisión de la Primera Elegida para impedir que se hiciera más firme esta relación – bajando levemente la cabeza – sin embargo, he desoído y no he aplicado ninguna modificación.

La vida está llena de sorpresas, Ritsuko – repitió el hombre de la barba rala, soltando una risa estentórea. Ritsuko levantó el rostro y el brillo de sus lentes iluminaron levemente el rostro de Kaji, una breve línea surcaba la frente de la doctora que denotaba algún grado de molestia.

Disculpa, Kaji, pero no veo el motivo de tu risa – dijo secamente casi mordiendo las palabras.

Te pido perdón Ritsuko, siempre he pensado que eres una incógnita para mí pese a todos estos años que te conozco – dijo con voz de arrepentimiento sincero lo que sirvió para que la Doctora Akagi bajara la guardia. – Ahora, aparte de esta novedad entre ambos jóvenes, y tu "desobediencia" al dios de Nerv, ¿en qué puedo intervenir yo? – preguntó vivamente.

Necesito que hables con el hijo de Comandante Ikari y prevenirlo de lo que intenta hacer él – dijo cautelosa.

¿Estás de casamentera, Ritsuko? – exclamó riendo el hombre.

NO – fue la categórica respuesta. Y después de una pausa, añadió – acá en el geofrente hay tanto dolor y tristeza, tanto daño que hacemos que quiero ver a alguien feliz... - su voz fue tomando un tinte metálico – y, además quiero ver mordiendo el polvo de la derrota al Gendo Ikari y por la mano de su propio hijo.

Eso ya me suena más normal en ti. – replicó el otro – ¿tanto lo odias que quieres darle un golpe en sus narices?

No es la única razón – respondió firmemente la rubia científica – creo que ellos pueden ser felices sin que ese hombre meta sus narices allí.

¿Y qué gana la mayor científica que ha tenido el mundo con eso?

¿Ganar?... Nada – respondió entre dudosa y desconsolada – pero quiero ver a la gente feliz sin sentirme la culpable de las desgracias y tristeza que hacemos pasar a los jóvenes pilotos. Manejamos sus vidas, manipulamos sus emociones y los sometemos a todo tipo de pruebas y situaciones que ni nosotros los adultos estaríamos dispuestos a aceptar.

Se oye como de una mujer despechada...

Quizás tengas razón – respondió – llevo tanto tiempo entregado acá cuidando por los avances que hizo mi madre con las Magi que me he negado a ver que el mundo no gira en torno a Nerv.

¿Y además...?- Preguntó insidioso.

Además odio a Gendo Ikari y su infernal plan de mantener a Dios alejado de los hombres y conseguir...- calló incómoda, pues sin darse cuenta se estaba dejando llevar por la labia de este hombre casi desconocido.

Entiendo, no te preocupes, no hace falta que me expliques más – tranquilizó Kaji - ¿y por qué yo?

Porque para hablar con Shinji y demostrarle el peligro que están corriendo tiene que ser alguien que no le tema al Jefe máximo de Nerv, y ese sólo eres tú.

¿Por qué no Misato? Ella es la tutora de él.

Porque Misato arremetería contra Gendo y acabaría... no, creo que no es lo mejor.

Comprendo. Está bien. Hablaré con él. ¿Sabes donde está?

Según la información que me dio Fuyutsuki estaba en el departamento de Rei desde ayer en la tarde.

Así que así van las cosas – rió el hombre – ¿así que ya pasaron una noche juntos? Bien. ¿Algo más que decirme?

No, nada más que tú no sepas ya de antes.

Entonces me voy, pues corres riesgo en mi compañía – y levantándose, bebió el último sorbo de su vaso con una mano en su bolsillo y en la otra mano un cigarrillo encendido, hizo una breve reverencia a Ritsuko y sin borrar su eterna sonrisa irónica salió del bar. La doctora lo vio marcharse y quedó pensando en si realmente era de confiar Ryoji Kaji...y después de breves segundo se dijo a si misma que no, pero no había nadie mas en quien pudiera hacerlo. Con esta conclusión en mente, encogió los hombros y salió.

En el Dogma Terminal sumergida en el LCL Rei flotaba y en su cabeza daban vueltas las palabras de la doctora Ritsuko... "Debes disimular lo que sientes por Shinji" "Sólo así podrán seguir juntos".

¿Por qué le habría dicho eso? Y más extraño aún, no le había hecho absolutamente nada como en otras ocasiones.

Al sentir el timbre, Shinji, con el rostro aún empapado en lágrimas que derramaba desde que Rei se había marchado, pensó que venían a buscarlo a él para encerrarlo por haberse involucrado con la Primera Elegida. Se secó los ojos para poder ver bien con la manga de su camisa, se levantó titubeante y con el corazón saltando disparatado en su pecho golpeándole fuerte en la cavidad torácica, se acercó a la puerta y la entreabrió con temor esperando el golpe de alguno de los hombres de seguridad de Nerv intentando entrar a la fuerza al departamento. Quedó asombrado al ver una gran sonrisa que le reglaba el hombre de afuera. Abrió la puerta de par en par y pudo ver sin problemas de cuerpo entero a Kaji que con su infaltable cigarrillo en la mano y con la otra enfundada en su bolsillo lo saludaba con amistad.

Kaji!!! – exclamó asombrado - ¿qué haces aquí?

Vine a hablar contigo, Shinji – respondió el aludido sin perder su amplia sonrisa.

¿Pero cómo supiste que estaba acá?. ¿Te lo dijo Misato?

No, y no creo que adivines quien me mandó a hablar contigo – respondió soltando una risa estentórea.

¿Quién fue? – dijo tragando saliva sonoramente, temblando de miedo, pensando en su padre.

Ritsuko Akagi

¿La doctora Akagi? – sintió que se le iba el alma del cuerpo y que un agujero se abría a sus pies. Sus temores eran peor de lo que él pensaba. Si ella estaba al tanto de eso con mayor razón Gendo Ikari. – ¿Y qué fue lo que te dijo?

Mejor aun. ¿Qué te parece si me haces pasar y conversamos adentro mejor? – esto desconcertó al joven que no se había percatado que no lo había invitado a entrar al departamento de Rei y lo estaba atendiendo en la puerta misma-

Oh, sí, perdona Kaji – se disculpó haciéndose a un lado para darle el espacio para que entrara – pasa por favor.

Gracias.

Una vez dentro del departamento hizo un reconocimiento del departamento silenciosamente con la mirada hasta que llegó al comedor y se sentó en la silla en donde había estado llorando Shinji.

¡Hey, está mojado acá! – exclamó sorprendido – ¿diste vuelta un vaso con agua? – dijo intuyendo de antemano qué había ocurrido-

Eeeeh... no, no precisamente... pero dime, qué te dijo la doctora Ritsuko.

Ah, veo que estás intrigado – respondió sonriente – pues bien, no te haré esperar más. Me dijo que Gendo Ikari está tras los pasos de ustedes dos – calló un instante para ver como palidecía el joven piloto – y que la relación que tienes con Rei no es posible, pues el comandante Ikari no la aprueba.

Shinji dejó caer la cabeza y una lágrima rebelde se asomó por sus ojos... y en una inesperada reacción se abalanzó sobre Kaji agarrándolo por el cuello de su camisa y escupió una gran furia en sus palabras:

Pues ve y dile a la doctora Ritsuko que le avise a mi padre que ni los ángeles de Dios me han detenido no va a ser él el que evite que siga amando a Rei y que aunque tenga que usar el EVA-01 contra él, seguiremos juntos. – la fuerza con que asía a Kaji y su mirada feroz le confirmaron que el cambio que se había operado en el hijo del Comandante ya había empezado y si no se le llevaba por buen camino corría el riesgo de volverse inclaudicable e indiferente al daño a los demás por conseguir sus objetivos como lo hacía Gendo. Tomó las manos de Shinji y sin hacer demasiada fuerza lo instó con la mirada a soltarlo.

Me alegro escuchar eso Shinji, - respondió sonriente Kaji – y espero que no haga falta llegar a esos extremos para defender este amor que sienten ambos. Por eso estoy aquí.

Pero si me acabas de decir que mi padre no está de acuerdo con esto – exclamó confundido.

Mira, no voy a entrar en muchos detalles, sólo explicarte el plan que Ritsuko.

Así, una vez que logró que Shinji bajara la guardia y estuviera receptivo a lo que necesitaba explicarle, fue desarrollando las siguientes acciones. Poniendo especial énfasis en que por nada del mundo podían seguir ventilando su amor y que la científica estaba conversando en este momento con Rei explicándole que mientras estén cerca del control de Gendo Ikari hicieran como si nada pasara y lo que ya había ocurrido era sólo una aventura hormonal juvenil. Shinji quiso protestar, pero Kaji no lo dejó hablar insistiendo que esto no era para siempre, pero que por lo menos ayudaría a aquietar las aguas hasta que ya fuera el tiempo adecuado para darlo a conocer a todo el mundo. Muy a su pesar Shinji aceptó lo que le indicaba Kaji después de que éste le confirmara por enésima vez que volvería a ver a Rei y que Ritsuko no la aislaría para que no se vieran.

Dicho esto, se marchó dejando a un joven piloto enamorado con el pecho descansado de tanto pesar que había sentido en estas últimas horas.

En tanto, Kaji, una vez que salió del departamento de Rei, llamó por su celular a Ritsuko y le informó brevemente lo que había ocurrido en su entrevista con Shinji. Después de cortar, pensó un momento, cogió el celular nuevamente, marcó otro número telefónico, al oír que le contestaban sólo dijo: "Todo marcha mejor de lo esperado". Y colgó.

Acodado en la barandilla del departamento, Shinji miraba a lo lejos el complejo de Nerv, su mirada si bien fija, no estaba a la busca de nada en particular, pues sus pensamientos se encontraban lejos de ese lugar e incluso que del departamento. En su cabeza giraban como un tiovivo las palabras de Kaji. Por una parte se resistía a tener que fingir delante del Comandante Ikari, pero, por el otro, la débil esperanza de poder seguir juntos también tenía algo que decir en su mente. ¿Qué podría hacer? ¿Seguiría el consejo de Kaji? ¿Por qué la doctora Ritsuko se estaba oponiendo a las decisiones de su padre si siempre lo había apoyado en todo? Había algo de lo que estaba ocurriendo que no entendía plenamente.

Mientras se agotaba mentalmente un sonido, primero lejano y después más inmediato y familiar le volvió el sentido al departamento. Su celular. ¿Sería Gendo Ikari exigiéndole explicaciones o, mejor dicho, imponiéndole sanciones? Un nuevo temor empezó a anidar en su corazón. Cogió el aparato y escuchó una voz que le informaba la posible presencia de un ángel y se le necesitaba para pilotear el EVA-01.

- ¿Un ángel? ¡Y justo ahora! – exclamó sorprendido. Las cosas se iban a precipitar una vez que llegara a Nerv. Cogió su chaqueta y partió corriendo raudamente en dirección del Geofrente.

Fin del Capítulo IV

Nota.- Por fin tuve tiempo para poder terminar este capítulo, espero que para el 5° capítulo no esté tan limitado de tiempo. Costó pero salió.

Quiero darle las gracias nuevamente a Jiraiya que tan bien me ha motivado a escribir un fic que me ha orientado en todo lo que tiene que ver con el orden de la historia, y las características de cada personaje, para acercarme lo mejor posible a los personajes de la serie. Y lo mismo le agradezco a Fantastic Man que se la ha jugado como Jiraiya para hacer de este fic una historia creíble. Muchas gracias a ambos.

En el próximo capítulo tendremos la venganza de Asuka, el ataque del ángel Jeliel y una demostración del poder del amor de dos EVAs.

Gracias por leerme.

Nos comunicamos.