LA OTRA REI AYANAMI
Autor: Shield Liger
Todos los derechos de la serie Neon Genesis Evangelion pertenecen a Gainax. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, sólo como un medio de esparcimiento. No me demanden.
VI PARTE: ¿Qué hago ahora con lo que siento?
No recordaba muy bien lo que había pasado sólo imágenes confusas acudían a su cabeza y un dolor repartido por todo el cuerpo lo mantenía inquieto, de hecho lo había despertado del largo letargo que aún sentía en su mente embotada por efecto de los calmantes y de los acontecimientos. Recordaba claramente la lucha con Jeliel y la acción imprevista y efectiva de Rei en el combate con el ángel... Rei? no creía estar equivocado al pensar que ella le había dicho que lo amaba aunque todo el mundo estaba escuchando y viendo lo que pasaba? Y él, en medio de todo el dolor, le había correspondido el sentimiento y, más aún, se lo había dicho también en voz alta. ¿Qué pasaría ahora? ¿Qué diría su padre? ¿Y Misato?
La inquietud lo embargaba y la impaciencia por volver a ver a Rei Ayanami lo agitaba más aún. ¿Qué sería de ella? ¿La habrán amonestado por haber tomado la decisión unilateral de enfrentar al ángel? ¿O será por haberle dicho en voz alta que lo amaba? ¿Qué pasaría con ellos de ahora en adelante?
El sonido de la puerta que se deslizaba lo distrajo de sus pensamientos y su corazón saltó esperanzado de que fuera la joven muchacha de pelo azul la que lo visitara por lo que volvió bruscamente la cabeza hacia la entrada con la esperanza de verla entrar. Grande fue su sorpresa de ver a Misato que venía con la cabeza gacha mirando el suelo mientras se acercaba a la cama donde estaba tendido. Al buscar una respuesta en los ojos de la Mayor vio que estaban enrojecidos y que su rostro transmitía pena y congoja.
- Misato! ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así? ¿Qué ocurre? – dijo tratando de levantar más que la cabeza, pero un dolor violento en su espalda lo obligó a detener el movimiento debiendo conformarse con levantar solamente la cabeza. - ¿Dónde está Rei? – La mujer sólo lo miraba con los ojos llorosos y no podía articular palabra alguna. – Misato! Vamos, habla! No te quedes allí sin decir nada!
- Shinji... - comenzó a decir con voz quebrada – me alegro que estés bien. – paseó vagamente la mirada por la habitación, como buscando un resquicio de fuerza para hablar lo que tenía que contarle al hijo de Gendo Ikari.
- Misato, por favor! – urgió el joven – HABLA DE UNA VEZ!
- Shinji... en el Centro de Mando quieren saber qué ocurrió exactamente durante la batalla de hace dos días atrás...
- DOS DÍAS?! – exclamó sorprendido – llevo dos días acá?
- Así es Shinji. – nuevamente la voz se quebró fastidiando al joven piloto del EVA-01.
- Por favor, explícame qué ha ocurrido – insistió el muchacho – qué pasa con Rei?
- Rei... - dijo con voz muy baja – Rei está detenida en los cuarteles de Nerv. – Shinji, abría la boca para replicar enfadado, pero no podía encontrar alguna palabra que decir. El comandante Ikari la mandó por haber tomado la decisión de atacar el ángel sin haber esperado instrucciones de nadie.
Pero Rei venció al ángel – replicó Shinji – no es eso lo que debemos hacer siempre?
Sí, pero él no está de acuerdo con lo que ocurrió. – dando a entender que se refería a la declaración de amor que ella le hizo y que retumbó en los oídos de todos en Nerv.
Misato – dijo desesperado – tenemos que hacer algo... - se detuvo ansioso y jadeante mirando a los ojos de la morena que mantenía la cabeza baja aún y con lágrimas corriéndole las mejillas.
El EVA-00 está congelado hasta que hagan las reparaciones y se vea qué hacer con Rei, pues el Comandante cree que ya no puede confiar en ella en lo sucesivo – la voz se le fue endureciendo poco a poco tomando un timbre cada vez más metálico – así que está evaluando la posibilidad de buscar otro piloto de reemplazo para manejar el prototipo. Según él – y aquí ya se le filtraba un tono de ira que iba corroyéndola por dentro cortando de raíz sus lágrimas – una piloto que haga lo que quiera no sirve, pues pone en riesgo el EVA, el Centro de Mando y el bienestar de la humanidad.
Pero Misato – exclamó el joven buscando las palabras adecuadas – eso no es cierto, siguió tus órdenes...
Hasta que decidió no ser desconectada cuando yo lo mencioné. De hecho, el Comandante Gendo una vez que se destruyó el ángel se retiró y mandó a llamar a la Doctora Ritsuko.
Ritsuko – murmuró él.
Sí, – reafirmó su tutora – lo que me pareció extraño es que tuve la sensación que llevaba una pequeña sonrisa cuando se dio la vuelta para ir a la oficina del Comandante.
Me imagino – dijo lentamente el piloto, haciendo saltar a Misato quien clavó sus ojos en los del muchacho dura y fijamente.
Qué sabes tú de eso?
Bueno, - dijo dudando si contar todo o reservarse alguna parte de lo ocurrido entre Rei y él. – Después de que nos fuimos de tu departamento, nos fuimos al de Rei y... – tragó saliva sonoramente - al otro día, llamó la Doctora Ritsuko a Rei ordenándole ir a su oficina, pero que yo no fuera. – Misato a esa altura ya estaba con el ceño fruncido – Después cuando nos topamos a la entrada de los vestidores me contó que la Doctora Akagi no iba a hacerle caso a las órdenes de mi padre y que Rei tratara de no mostrar lo que estaba sintiendo por mi, pues mi padre supo todo lo que había pasado pues tenía gente siguiéndonos.
Ahora entiendo entonces – dijo pensativa la Mayor Katsuragi – seguramente ahora la debe tener amenazada con la corte marcial por haberle desobedecido... pero, ¿qué le podría hacer la doctora a Rei? ¿Qué le pidió el Comandante a la Doctora que ella no aceptó cumplir? – mientras daba vueltas en su cabeza estas preguntas y otras más que iban surgiendo de a poco se fue alejando de la cama de Shinji que la miraba boquiabierto hasta que traspuso la puerta y ésta se cerró silenciosa y lentamente detrás de las espaldas de la morena mujer.
Estaba flotando en el LCL como siempre, pero en su interior algo le decía que las cosas no estaban igual que antes. Sin poder evitarlo abrió los ojos y se encontró sola en el Dogma Terminal. Trató de no pensar, pero el recuerdo de Shinji en su departamento y su declaración de amor mientras servía de escudo para que ella eliminara al ángel, la acometían a cada instante y le sacudía el pecho con tanta fuerza que agitaba constantemente el líquido en el que se encontraba. Estaba recordando la tibieza de los torpes labios de Shinji sintiendo una leve corriente eléctrica que le recorría el cuerpo cuando una sensación de frío la sacudió haciendo brotar burbujas de la boca y enturbiando un poco el LCL. Sorprendida por la sensación que acababa de percibir, abrió los ojos tratando de buscar el origen de ella. Y ahí, frente a ella, con los ojos clavados en los suyos encontró el rostro inmutable de Gendo Ikari. Un leve tinte rojizo le cubrió las mejillas y mantuvo firma la mirada en esos ojos que ahora ignoraba qué estaba pensando, aunque pensándolo bien, nunca lo había sabido. Al ver que no decía nada, intentó cerrar los ojos para concentrarse nuevamente, pero fue atajada por la voz, esta vez muy dura y metálica del Comandante.
Me has decepcionado, Rei. – la chica guardó silencio, sabía que eso era sólo el comienzo de un momento particularmente duro y difícil. – Doctora Ritsuko, llévela a los cuarteles, a partir de este momento está detenida. Por ahora esto no continúa.
Pero sin ella no podemos seguir avanzando con las cámaras de simulación!
Discute mis decisiones, doctora? – espetó duramente, clavando inmisericorde los ojos en la científica. ¿O quiere hacerle compañía por no haberme obedecido la vez anterior? – ante la evidente amenaza oída, la rubia mujer, bajó la cabeza.
De acuerdo. Rei, hemos terminado – Pero si Gendo Ikari se hubiera fijado con más detención en el rostro de la doctora Akagi hubiese determinado no sólo la detención preventiva de ella sino la Corte Marcial aplicando la pena máxima, pues una sonrisa irónica y burlesca cruzó imposible de atajar. Una vez que la chica se vistió y llegó a su lado echó a andar sin mediar palabras pues sospechaba que habrían oído lo que quería decirle a la joven piloto. Cuando llegaron a los ascensores, oprimió un botón que no correspondía, lo que hizo que Rei se sorprendiera y la mirara desconcertada:
Doctora Akagi – dijo dubitativa – ése no es el piso de los cuarteles...
Lo sé – replicó rápidamente a la vez que se volvía para ver el rostro de la muchacha. – Necesitamos ganar algo de tiempo, puedo decir que en forma mecánica nos estábamos yendo al Centro de Mando. Pero no nos perdamos en explicaciones vanas. Es hora de actuar. Rei deberás seguir mis consejos si quieres estar con Shinji otra vez. – la chica asintió – estarás retenida un tiempo, seguramente hasta que ataque nuevamente un ángel pues está comprobado que Asuka no es muy eficiente a la hora de enfrentar a los ángeles y menos aún presta gran ayuda cuando el EVA-01 está en peligro. Por eso yo creo que cambiará la orden de descongelar al EVA-00 cuando ya la situación sea insostenible y necesiten de los tres Evangelion para enfrentar el ataque.
¿Por qué? – interrumpió la chica.
Porque debes tener cuidado con lo que haces y dices de ahora en adelante.
No, le pregunto por qué quiere ayudar.
Porque en este mundo espantoso de Nerv, ver que dos personas son capaces de amarse pese al horror que estamos metidos vale la pena, Además... envidio a la gente que puede amar así como ustedes lo han demostrado y yo no pue... y porque quiero ver a Gendo Ikari... - miró los ojos indiferentes de la muchacha, pensando si continuar y vomitar todo el odio que sentía por quien era su amante desde hace tanto tiempo. Rei siempre estaba tan cerca de él y lo obedecía ciegamente... ¿habría cambiado tanto como para soportar que hablara mal de él sin que ella se molestara o lo defendiera? – Creo que he dicho mucho y no lo más importante. – tomó aire, levantó el rostro un rasgo de agobio le surcó el rostro, cerró fuertemente los ojos, pulsó el botón del piso correcto esta vez y continuó – Mira Rei, seguramente el comandante me va a pedir hacer algo que desde hace mucho tiempo me está repugnando, pero no lo voy a hacer como él quiere, tal como la vez anterior. Te recomiendo que por un tiempo te distancies algo de Shinji. Ya habrá tiempo para que estén juntos, pero por nada del mundo le digas que lo amas, menos aún en vivo. Él entenderá, estoy segura. ¿Me entendiste?
Sí, doctora.
Sin mediar más palabras continuaron bajando hasta llegar a los cuarteles en donde dos hombres de seguridad las recibieron.
Se demoró bastante doctora Akagi – le dijo el más alto.
Olvidé que veníamos para acá y no al Centro de Mando – acá está Rei Ayanami.
Lo sabemos. La estábamos esperando. – Y sin mediar otra palabra cogió a la muchacha de un brazo y se la llevó hacia el interior.
Ritsuko los vio alejarse, dio media vuelta y volvió al ascensor pulsando el botón. Una vez que las puertas se cerraron, cargó su espalda en el fondo del ascensor, bajó la cabeza apesadumbrada. Se venían períodos muy difíciles para todos. Además, los ángeles estaban apareciendo en forma demasiada continua y eso significaba que no tendrían paz por bastante tiempo. Y Gendo Ikari, iba a estar pendiente más que nunca de todo y de todos.
Oscuro, muy oscuro. ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué hice? En sus oídos escuchó nuevamente la voz del Comandante que decía duramente: Me has decepcionado, Rei. ¿Y lo que ella estaba sintiendo cómo se llamaba? ¿Cometí algún error al sentir algo por Shinji? ¿No debo amarlo? Shinji... Shinji... ¿dónde estás? ¿Sabrás que estoy acá sola sin ti? ¿Sin nadie? Oscuro, frio. Está muy helado este lugar. Cerró los ojos e imaginó cuando se abrazó Shinji y sintió su calor. Se apoyó en la pared fría como el hielo y se dejó deslizar hasta quedar sentada en el suelo. Abrigada con el recuerdo del joven que estaba llenando su alma se empezó a alejar del frío y de ese lugar. Su mente se empezó a despegar de su cuerpo, traspasó la puerta de su celda, subió por los ascensores y llegó hasta el hospital. Recorrió los pasillos hasta llegar a la habitación en donde se encontraba Shinji Ikari. Cruzó la puerta y se aproximó a la cama en donde estaba el muchacho con los ojos cerrados, aparentemente dormido. Al llegar a la cama, miró el rostro apacible y se inclinó para besar los delgados labios del muchacho cuando una alarma resonó en todo el edificio. Se enderezó violentamente y sintió que era como si regresara rauda a su celda exhalando un suspiro muy sonoro. Notó que la sirena de alarma resonaba aún en el edificio.
¿Qué pasó Makoto? – preguntó Misato en cuanto entró corriendo.
No lo sabemos, pero las Magi dieron la alarma de un campo AT similar a un ángel dentro del edificio en el hospital.
¿Un ángel?
No lo sabemos, porque así como apareció la señal, desapareció bruscamente.
¿No estarán fallando las Magi?
Imposible – se escuchó a sus espaldas, era Ritsuko que venía entrando. – Algo debe haber entrado al hospital si las Magi así lo indican.
Pero doctora no hay nada ahora... – replicó Makoto
Manden un equipo de seguridad a investigar. – ordenó la Mayor Katsuragi.
Pasó un momento que les pareció eterno mientras Aoba iba indicando por los pasillos del hospital. Una voz por radio avisa que no habían encontrado nada.
Esto es muy extraño – murmuró Misato. – Makoto, ¿dónde fue detectado ese campo AT?
En el pabellón 5, por el pasillo 23... - alcanzó a responder el asistente antes de que Misato lo interrumpiera bruscamente.
Imposible – exclamó exaltada la Mayor – ese es el sector en donde se encuentra Shinji. – Y sin pensarlo dos veces, se largó a correr a toda velocidad en esa dirección.
Usted piensa que un ángel quiere atacar al piloto del EVA-01, doctora? – preguntó Makoto.
No lo sé – respondió la rubia científica sin dejar de mirar la pantalla que indicaba el pasillo 23 del pabellón 5.
Misato llegó resollando al pasillo 23 con su Beretta 98 en la mano y avanzando cautelosamente llegó hasta la puerta de la habitación de Shinji. Abrió la puerta y apuntó con su pistola recorriendo con la vista la habitación.
- Shinji... SHINJI SHINJI! ¿ESTÁS BIEN? – gritó tan fuerte que hizo saltar al muchacho despertándolo violentamente.
- Misato? - exclamó cuando pudo recuperar la respiración y los latidos del corazón volvieron a su ritmo acompasado. - ¿qué ocurre?
¿No te ha pasado nada? ¿Estás bien? – insistió sin responder.
Sí, Misato. Estaba durmiendo.
¿Estás seguro?
Sí, aunque tuve un sueño... - empezó a decir Shinji haciendo que la mayor se acercara y clavara la mirada en él – soñé con que Rei me venía a ver y me iba a dar un beso.
Shinji, por favor. Si sigues así tendrás problemas más serios que Rei – exclamó molesta. – Bien. Cuídate y avísame si pasa cualquier cosa extraña. – Diciendo esto se dio media vuelta y se marchó sin dejar de examinar nuevamente la habitación completa.
Oscuro... muy oscuro... hace frío... tengo frío, mucho frío Shinji? ¿Dónde estás? ¿Por qué no estás aquí? Tengo frío, mucho frío! ¿Cuánto tiempo llevo acá encerrada? ¿Cuándo podré salir? ¿Cuándo volveré a estar con Shinji? Estando en sus brazos no sentiría el frío que ahora siento... Una imagen borrosa pasó por la mente de la chica de pelo azul ¿Comandante Ikari? ¿Por qué no me deja estar con su hijo? ¿Shinji? ¡Shinji! ¡SHINJI! SHIIINJIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! - el grito emergió incontenible desde su pecho, se abrió paso por su garganta y fue ampliado por su boca provocando que el eco de la celda se repitiera una infinidad de veces rebotando de un lado al otro de las paredes.
Rei? – se escuchó una voz en la oscuridad de la sala. Shinji abrió los ojos y con un extraño dolor en el pecho recorrió la habitación de lado a lado. Dando un suspiro adolorido, cerró los ojos y evocó la imagen de la chica de ojos escarlatas envolviéndose con esa imagen se acurrucó durmiéndose profundamente.
Una semana después, Shinji, ya recuperado del todo, camino por los pasillos del hospital hacia la salida, solo, como siempre. Esta vez iba cabizbajo pues durante su convalecencia no fue visitado ni una sola vez por la chica de ojos escarlata y muy pocas veces por Misato, quien siempre rehuía a cualquier pregunta y sólo se conformaba por saber cómo evolucionaba su salud.
El otro rostro conocido que lo visitaba era la doctora Ritsuko Akagi, quien lo auscultaba, preguntaba solo las cosas de rigor sin dejar de incomodarlo con su mirada clavada en su rostro haciéndole sonrojar. De ella ni una sola palabra extra logró sacar, ningún comentario sobre lo que ocurría en las afueras de su habitación.
Al llegar a las puertas del nosocomio se detuvo perplejo, pues recién caía en cuenta de que no tenía a donde ir, pues el departamento de Rei Ayanami debía estar cerrado y vigilado por los esbirros de su padre ahora que Rei se encontraba detenida en los cuarteles de Nerv. ¿Qué hacer? ¿Volver donde Misato y al infierno de convivir con Asuka nuevamente? Decidió caminar sin rumbo hasta que la decisión final llegara por si sola por lo que se encaminó al centro comercial de Tokyo 3. Una vez llegado ahí fue de un lado al otro deteniéndose casi en cada tienda del gigantesco centro hasta que escuchó por los parlantes que debía abandonar el recinto porque iba a cerrar.
Nuevamente estaba en ninguna parte y la decisión, como siempre, había rehuido y no había sido capaz de tomar una resolución. Se sentó en una banca en las afueras del Centro Comercial y repasó nuevamente las alternativas posibles. En un instante fugaz, pasaron por su mente los rostros de Touji y de Kensuke, pero el ir a quedarse en cualquiera de ambas casas implicaría tener que explicar que ya no vivía con Misato que se había ido a vivir con Rei y, explicar que estaba enamorado de Ayanami… uf! Oh no! Eso era peor.
Casi sin percatarse había comenzado a caminar y había quedado detenido en la entrada del edificio en donde vivía la Mayor Katsuragi. Resignado, entro en el ascensor y pulsó el timbre del departamento de Misato. Secretamente deseaba en su corazón de que no hubiera nadie o, en su defecto, que estuviera sólo la Mayor y que Asuka estuviera en casa de una compañera o estuviera durmiendo. Pensaba en eso cuando sus ideas y sueños fueron interrumpidos con un violento metalizado y conocido acento alemán:
¡TÚ! ¿Qué haces aquí, baka inútil y malagradecido?
FIN DEL CAPÍTULO VI
Nota.- Hola de nuevo. Acá estoy actualizando lo que dejé pendiente hace muuuucho tiempo por problemas de trabajo y de tiempo. Espero poder volver a caminar lo andado y darle el cierre que siempre quise para este fic que alguna vez nació con la ilusión de ser un One Shot… y aquí voy terminando el Capítulo VI y redactando ya el capítulo VII.
Espero que les guste y gracias por los reviews que seguí recibiendo pese al paso de los años. Ustedes me alentaron a retomar la historia.
Un abrazo y gracias a todos y en particular a mi amigo Jiraiya.
