CAPITULO 11
LUNA
Finalmente conocí a los dos Mau asesores de las Senshi. Al menos en esta vida, durante el Milenio de Plata nuestra relación era algo… complicada, por así decirlo. Pero aparentemente los dos consejeros no recordaban nada de esto… podría ser un nuevo inicio para todos.
-Como es que no te vas a unir al equipo de Scouts? – grito la gata negra sin siquiera dar lugar a las presentaciones – eres Sailor Mercury, debes ocupar tu puesto!
Quizá no
-Cálmate Luna – intervino el gato blanco – ella debe tener sus razones, no es así?
-No hay razones que valgan! Si reencarnaron en esta vida es porque deben cumplir con su misión! Es por eso que la reina les dio esta segunda oportunidad!
Si, la gata no ha cambiado… comienzo a recordar…
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Sailor Mercury regreso a la Luna en cuanto se entero del ataque a las Senshis Mayores, inmediatamente busco a la reina.
Luna la intercepto en uno de los pasillos, sin detener su paso la única Senshi sobreviviente se dirigió a la consejera
-Que dice la Reina acerca de esto?
Sin pensarlo un poco la gata contesto con su tono monótono y cargado de autoridad – Su Real Majestad dijo que lo ocurrido fue una gran tragedia para todos y que debemos tomar precauciones para que algo así no vuelva a suceder
Sailor Mercury reprime las ganas de patear a Luna hasta el final del pasillo, la Mau habla de la tragedia como si no fuera más que un concepto abstracto. Como persona cercana a la Reina, Mercury sabe que lo que Luna dijo fue una cruda abreviación de lo que debió haber sido un sentido discurso.
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-Disculpa? que es lo que crees que estás haciendo? – grita la gata en el primer día de entrenamiento de la princesa y detiene los ejercicios que esta realizaba
-Disculpa? Qué es lo que tú estás haciendo? – respondí con un grito
Debo admitir, de manera personal obvio, que la gata me impresiono levemente. La mayoría de la gente se acobardaba ante mis gritos, sin embargo la Mau se mantuvo firme ante mí.
Pero yo no estaba de humor para ser impresionada, después de unos minutos de más gritos la consejera abandono el salón de entrenamientos con lágrimas en los ojos.
Continúe con los ejercicios de la princesa muy satisfecha. Sé que no debí ser tan dura con ella… pero me sentí tan liberada… en mi camino de regreso me tope con Artemis… el me sonrío y guiño un ojo, aparentemente no fui la única en sentirse bien con el enfrentamiento.
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Debido a indicaciones de la Reina el entrenamiento de las nuevas Senshi termino antes de lo acostumbrado. Desafortunadamente esto se debía a que la Reina tenía planeado un Baile Real.
Sabía que estos bailes eran importantes, recibiríamos una delegación terrestre. Realmente odiaba tener que asistir a estos eventos. Así que decidí buscar a Airi para poder conversar con ella un poco antes de tener que irme a cambiar mi uniforme por un vestido de gala.
Sin embargo ya tengo un buen tiempo buscándola y no encuentro ningún rastro de ella.
-Donde están ellas? – escucho una molesta y conocida voz
-Cómo se supone que deba saberlo Luna? Porqué no te calmas un poco? No es como si se tratara del fin del universo – la voz de un hombre le responde
-Que me calme? Que me calme? Como quieres que me calme cuando la princesa y sus Senshi están desaparecidas?
Se escucha un gran suspiro – Como si ellas pudieran ir muy lejos, sabias?
-Todo esto es tú culpa Artemis! – oigo a la Mau culpar al otro gato… y no puedo evitar el levantar una ceja ante la aseveración de ella
-Y como se supone que soy responsable de esto? – pregunta tranquilamente Artemis
-Es debido a tu irresponsable comportamiento y tu influencia sobre Lady Airi… es por eso que la princesa ha comenzado a actuar como ella cada vez más!
-Tengo tanta influencia con Airi como tú la tienes con la Reina – explicó pacientemente Artemis – en serio Luna, cuando fue la última vez que tuviste algo de tiempo libre? Tú sabes, unas vacaciones?
Sin que ellos notaran mi presencia me aleje tranquilamente de los Mau. Nunca me gusto la actitud todo-poderosa que la gata negra le gustaba presumir y la única razón por la que no termino convertida en un buen par de guantes fue que era muy cercana a la Reina. Por lo que se escuchaba en los pasillos Artemis era una buena contraparte para la figura que ella se había formado. Aunque otra buena parte de los rumores decían que la consejera un buen día terminaría matando al gato blanco para después ser enviada a una institución mental
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Sacudí mi cabeza para detener esos recuerdos, en el presente la gata continuaba su acartonado discurso acerca de la lealtad y deber que tenia a las otras chicas medio dormidas
-Bien – levante la voz – creo que ya todas entendieron tu idea Luna, pero no tengo porque explicarme ante ti. La princesa sabe y acepta mis razones, mi juramento es hacia ella y con mi entrenamiento de Hogosha me ha bastado para mantenerla a salvo
Los rostros de todas reflejaban la sorpresa que sentían de que alguien se le enfrentara a la gata negra, solo Artemis se mantenía relajado en este momento.
-Pero no debe ser así!
-Pero así es! Entiéndelo – la interrumpí – y no tengo más que discutir contigo – dije para finalizar la reunión
-En eso te equivocas Ami-chan – hablo por primera vez Artemis – aún tenemos un asunto que tratar – y dirigiéndose a las demás – podrían darnos un poco de privacidad?
Todas se levantaron y comenzaron a salir, al acercarse Minako a la puerta Artemis la detuvo – Minako-chan, tú también acompáñanos por favor
Si, ya sabía acerca de que quería hablar
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-Bueno, debo decir que no estoy muy segura de esto Artemis – dijo Luna con tono inseguro, se encontraba recostada en las piernas de Usagi. La rubia se había quedado dormida en su silla, su tarea yacía a medio terminar sobre el escritorio enfrente de ella. Artemis había ido a visitarlas después de la reunión, esperando poder discutir entre ellos sobre la relación de Ami y Minako – y no me agrada el hecho de que no me hayas dicho nada antes
-No te lo dije antes porque no es nada de nuestra incumbencia – contestó Artemis lamiéndose una de sus patas, sentado en la cama de Usagi. El gato blanco estaba siendo inusualmente tranquilo y firme, lo que estaba perturbando a Luna – yo me di cuenta de ello porque Minako-chan habla dormida.
-Quieres decir que las chicas no saben acerca de esto?
-Abiertamente no creo… algunas sospechan pero hasta ahí. Por eso les pedí que se retiraran
-Las dos son Sailor Senshi, y Minako-chan se supone que es la líder de las guardianas de la Princesa, no crees que puede haber un conflicto de intereses en esa relación?
-No, no lo creo. Y si en esas estamos tú no dijiste nada acerca de la relación entre Haruka-kun y Michiru-san
-Eso es diferente – dijo Luna rápidamente – las Outer Senshi no son responsables directas de la seguridad de Usagi como lo son las Inner, además de que ellas dos no son mi responsabilidad
-Tampoco Minako-chan y Ami-chan lo son – le señalo el gato blanco – Minako-chan es mi responsabilidad y Ami-chan es libre de hacer lo que ella quiera… y yo digo que Minako-chan también
-Aún creo que debemos discutir acerca de eso – comenzó Luna mientras saltaba a la cama
-No, no lo creo – dijo Artemis de manera firme y sacudiendo su cabeza – no es asunto que te concierna. Confío en las dos y en lo que hacen, sin importar nada. Tú debes confiar en ellas también Luna. Esto es de las mejores cosas que le han pasado a Minako-chan en esta vida y yo la apoyo completamente
Luna suspiro y luego sonrió levemente - supongo que tienes razón Artemis. Minako-chan siempre ha sido un ejemplo para las demás Senshi… y Ami-chan… todas parecen confiar en ella y aceptar el hecho de que no se unirá al equipo de manera formal… creo que al menos debo concederle el beneficio de la duda
-Exacto – dijo Artemis y dio el tema por terminado
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Minako regresó a mi habitación del templo cuando ya todas se habían retirado
-Estas bien? – me pregunto
-Porqué no habría de estarlo? – sonreí acercándola a mí
-Yo no sé cómo se entero Artemis…
-Es tu guardián, es obvio que tiene que enterarse de todo – la interrumpí – al menos tuvo la gentileza de discutirlo en privado, Luna no hubiera dudado en exhibirnos
-Ella es…
-Todo un caso, no vale la pena discutirlo – la conduje hacia mi cama y me recosté a un lado de ella
-Artemis es lo más cercano que tengo a una figura paterna… no me gustaba el hecho de tener que ocultarle algo… en cierta forma esto fue algo liberador
-Es bueno que tengas en quien confiar
-Entonces no estás molesta? – se acorruco junto a mí
-No tengo por qué molestarme, vamos – la bese levemente – disfrutemos el poco tiempo que tenemos y dejemos a un lado esas pequeñeces
-Mi mamá cree que me quedaré con Makoto-chan
Mi sonrisa se amplía – mucho mejor aún
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Rei termino de hacer sus tareas, su abuelo se había retirado a meditar desde temprano así que decidió buscar a Ami para no tener que desayunar sola. Como usualmente lo hacia se encamino a la habitación de la chica y sin tocar abrió la puerta
-Buen día, te gustaría…
Las palabras murieron en su boca al encontrar a la peliazul en compañía de cierta rubia… en la misma cama… sin nada más que una sabana cubriéndolas.
La sacerdotisa se quedó congelada en la puerta, con los ojos abiertos como platos, fue Ami la que reacciono primero, jalando la sabana para que las cubriera un poco más se dirigió a ella – te importaría?
Sin decir ninguna palabra la pelinegra cerró la puerta y se encamino a la cocina.
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En la habitación Airi se cubría el rostro – tenía que ser mi suerte
-En algún momento tenían que enterarse…
-Pero no así Pai!
-Vamos… tenemos que ir a hablar con ella
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Rei estaba sentada en la mesa con una taza de café frente a ella… no la molestaba haber encontrado a una de sus amigas, quien hasta hace unos minutos ella podría haber jurado que era una chica tan obsesionada con los chicos tanto como Makoto, en brazos de una mujer… ni que esa mujer fuera la integrante más misteriosa del grupo de Senshi… el haberlas encontrado así le hacía pensar en cosas que ella trataba de evitar… suficiente tenía con ser una sacerdotisa sintoísta en entrenamiento que estudiaba en una escuela cristiana, encima tener una identidad secreta, salvar al mundo de manera regular y saber que en el futuro compartiría la responsabilidad de gobernar al mundo junto con la futura Reina como para todavía tener que lidiar con ese tipo de dudas… no Rei Hino definitivamente no tenía tiempo para ese tipo de pensamientos… y sin embargo a veces se preguntaba si…
La entrada de la pareja interrumpió sus pensamientos, Minako se veía preocupada mientras Ami… bueno la mayor parte del tiempo la chica era un misterio para ellas
-Siento que te hayas enterado así – comenzó la peliazul – debí habértelo dicho antes… perdón por haber abusado de tu hospitalidad
-N-no, no tienes por qué disculparte… en todo caso yo no debí haber entrado sin tocar… fue una falta de respeto por mi parte y…
-Rei-chan – la interrumpió Minako – de verdad siento no habértelo dicho antes… es solo que… bueno no sabía cómo decírtelo… a ti y a las otras… espero puedas perdonarme… perdonarnos
-No hay nada que perdonar – comenzó a recobrar su habitual seguridad – es solo que me sorprendí… es todo… teníamos nuestras sospechas, no lo voy a negar… pero de ahí a comprobarlo…
-Entonces…
-Me da gusto por ustedes… y yo les guardare el secreto hasta que estén preparadas para decirles a las demás
La rubia soltó un grito y se lanzo a abrazarla mientras Ami sonreía ante la escena.
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Es sorprendente para mí las ocasiones en las que pienso en Airi. En la escuela o en un día normal pienso en ella, pero no trato de contactarla. Sin embargo he descubierto que hay un momento en especial en el que siempre la contacto.
Siempre ha sido cuando estoy en una misión.
Como ahora que me encuentro en Abashiri, en Hokkaido.
El viento frio me azota mientras escalo por fuera del alto edificio, sin importarme a la altura en que me encuentro.
Cuando comencé a matar a las cabecillas de los Yakuza, los líderes principales corrieron a esconderse en todos los rincones de Japón, cada uno de ellos esperando que persiguiera a cualquier otro de sus compañeros, o que tal vez podría olvidarme de ellos si se alejaban lo suficiente de Tokio.
Ellos, por una parte, tenían razón. En este momento trabajo por sus rangos, de abajo hacia arriba de manera tranquila… pero sin detenerme. Uno de ellos reside en este edificio: Suichirou Tanaka.
Estoy por llegar a su piso, utilizando los balcones y ventanas como escalones, cuando decido contactar con Airi.
Sacudo mi cabeza al llenarme de pánico y preocupación, entonces ella me siente y la esperanza llena su pecho. Ellas están peleando, y el Daimon es poderoso. Mimete está ahí también, intocable, alimentando con más poder al monstruo.
Encierro mis emociones para no preocuparla más, pero Airi siente mi desconcierto. Casi puedo escuchar sus preguntas. Ella quiere saber donde estoy y porque no estoy con ellas en la batalla.
Me enfoco y le envío la respuesta No puedo! Estoy en Abashiri! Siento de nuevo su pánico y de repente nuestra conexión es interrumpida.
Invoco mi magia, ahora sé que ella está bien, que fue Jupiter la que la salvo del ataque del Daimon por encontrarse distraída durante la pelea.
Maldigo al cielo y continúo escalando hasta mi objetivo. No hay nada que pueda hacer por ellas, no puedo teletransportarme. Entro al penthouse y corro directo a la habitación principal y de manera sencilla me deshago de los dos hombres que hacían guardia en la sala. Me rio al darme cuenta de que los otros guardias están sacando sus armas, me envuelvo con hechizos protectores y atravieso el lugar sin preocuparme por la seguridad de aquellos que se cruzan en mi camino.
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Venus grita al romperse su conexión con Pai, siente otro cuerpo chocando contra el suyo. Al abrir los ojos se da cuenta de que fue Jupiter es la que está sobre ella, también ve la ala del Daimon, con sus garras extendidas, donde su cabeza estaba antes.
-Gracias – ella dice tratando de controlar el temblor en su voz
-No me agradezcas todavía – grito Jupiter – donde está Ami-chan? Porqué ella no está aquí?
-Ella no puede! – contesta Venus rodando ambas hacia un lado y evitando otro ataque del montruo – ella está en Hokkaido!
-Qué? – gritan varias de las Senshi
-Demonios! – grita Uranus – que buena hora para ella de estar en una misión!
-Nosotras podemos hacerlo! – grita Moon – solo tenemos que trabajar juntas!
Todas ellas se prepararon mientras el Daimon gritaba "Nevermore" y se preparaba para una nueva ronda de ataques.
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Aprieto mis dientes mientras repaso la situación actual de la batalla de las Senshi. Estoy a punto de llegar hasta mi objetivo, pero estoy más preocupada por Airi… por mis amigas.
-Mierda! – maldigo en voz alta, no me puedo concentrar en mi misión. Yo debería estar con ellas. Trato de pensar… debe de haber alguna manera por la cual yo pueda llegar hasta ellas… teletransportarme… pero aún no tengo ese poder… a menos…
Solo puedo teletransportarme como Senshi.
Una Senshi que no puede ser leal a la Princesa.
Eso trae algo a mi memoria, algo que Chronos me enseño cuando hablábamos acerca de los contratos… de los compromisos de un Hogosha. Algo acerca de…
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-Considéralo como leyes. Las directivas de tu misión pueden ser priorizadas por número, por así decirlo, dale la mayor prioridad, el número uno al blanco mismo… o cualquier cosa que tu contratista quiera
-No siempre será la muerte de alguien?
-No… hay cosas perores que la muerte… eso también debes saberlo
-Y qué tal si el objetivo de tú misión compromete nuestra seguridad?
-Ah… tengo el concepto de un autor muy respetado al respecto. Él también buscaba la respuesta para esa pregunta, así que él creó una ley que va por encima de todas las leyes previas. Así que yo modifique de manera simple para que esa ley aplicara en nuestro caso. En cualquier caso en el que te encuentres en una situación en la que el contrato ponga en peligro tu vida o tus juramentos, puedes reemplazar el contrato, apelando a esa ley.
-Cómo es que se llama esa ley?
-Es la Ley Cero
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-Necesito una Ley Cero – digo en voz baja mientras busco debajo de mi playera y toco el símbolo de Mercury en mi cadera. Mi mente rápidamente se pone a trabajar, pero antes de que pueda crear un plan de acción, mi línea de información de la pelea de las Senshi me dice algo que no puedo creer… que no puede ser cierto.
Giro mi cabeza hacia el sur mientras me escucho gritar
-PRINCESA!
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Las Senshi lanzaban sus ataques, pero el Daimon alado los burlaba con facilidad e incluso se los regresaba.
La cruel risa de Mimete se escuchaba por toda el área, desesperando a las guerreras. Uranus logró ponerse en pie solo para ser enviada de nuevo al suelo por cortesía del Daimon. Ella vio desde esa posición como todas sus compañeras eran víctimas de los certeros ataques de la creatura.
Justo cuando todas parecían reponerse un poco y tomar una posición defensiva Mimete lanzo un paquete en medio de su formación, para que luego explotara.
La bomba no fue muy potente, pero la ola expansiva se encargo de enviar a las Scouts al suelo una vez más.
-Vamos Daimon! – llamó la bruja – deshazte de ellas ahora!
El ave-monstruo voló directo hacia Sailor Moon y la aprisiono con sus brazos.
Antes de que cualquiera de las Senshi pudiera reaccionar, el Daimon desplego sus alas con garras y con un grito de guerra las lanzó contra el cuello de Sailor Moon.
