CAPITULO 12
SAILOR MERCURY
Mientras la creatura se preparaba para lanzar su golpe final, Sailor Moon veía con ojos aterrados a su alrededor. Escenas de su vida desfilaron ante sus ojos… habían subestimado a su enemigo y ahora ella tendría que pagar el precio.
Ella podía ver a las otras prepararse para lanzar sus ataques, o correr en su ayuda, pero sabía que ninguna de ellas llegaría a tiempo.
Llamar a las Senshis Guardianas tampoco era una opción… sería en vano… hasta Pluto necesitaría más tiempo para poder llegar, para prepararse.
Escucho el grito que lanzó el Daimon antes de descargar el golpe mortal.
Sailor Moon se estremeció al sentir que las lágrimas que antes corrían por sus mejillas ahora se habían convertido en pequeños cristales de hielo, sus lágrimas y el sudor formaban una delgada capa de hielo, su agitada respiración la veía en forma de vapor.
La temperatura había descendido tan rápido que el Daimon detuvo su golpe, cometiendo el último error de su existencia.
Todas las miradas se dirigieron a la fuente de ese frio, hacia una mujer vestida de un frío azul.
Sus pies y piernas estaban cubiertos por unas largas botas con tacón, de color blanco, que le llegaban a medio muslo, una falda larga, de color azul índigo, era sujeta con un grueso cinturón negro, la falda tenía una amplia apertura al frente que dejaba ver un leotardo negro cubriendo la figura de su portadora. Las orillas de la falda estaban rematadas por una línea de color plateado. La parte superior del traje era una armadura de una sola pieza, sin mangas, de color índigo y con intrincadas decoraciones en plata, como las de su marca. Guantes largos de color negro y hombreras que completaban la armadura. Las hombreras, de color azul marino, se unían en el pecho de la guerrera por medio de una piedra, un zafiro redondo, que estaba sobre una base de plata. De las mismas caía una capa, un poco más larga que la falda, de color azul. Sobre la frente de la guerrera se posaba su tiara de plata con otro zafiro en el centro. El rostro de la mujer estaba cubierto por un visor de color azul sobre sus ojos.
Las Senshi quedaron congeladas por un momento, solo había una persona que podría ser… pero no… ella…
Fríos ojos azules se dirigieron hacia el Daimon, luego voltearon hacia el dueño de la creatura. La bruja nerviosamente dio un paso hacia atrás, sin saber cómo lidiar con este nuevo enemigo.
Así que solo atino a gritar – Daimon! Mata a Sailor Moon!
La creatura se dispuso a reiniciar el golpe que había dejado pendiente. La mujer de azul no separo su vista de la bruja, solo se limito a levantar su mano en dirección del monstruo.
Un gran trozo de hielo surco por el aire y se dirigió al Daimon, atravesando su negro corazón.
Mimete vio como su creatura se disolvía y dirigió su atención a la mujer de hielo – ni una palabra? – se burló – sin cursis discursos de alguna aliada de las Senshi?
La mujer se impaciento – tú que eres tan ciega ante la verdad de la vida, cuál es tu último deseo?
Mimete se rió – quien eres tú monstruo? Mi maestro estará feliz de que me deshaga de ti – alzó su arma de manera amenazante.
Sailor Moon vio a la mujer de azul voltear su mirada hacia ella, con una pregunta en sus ojos. Moon trago saliva… y asintió levemente.
Mimete observo esta acción, pero no la comprendió ni tampoco le importo. La bruja jaló el gatillo y le disparo a la mujer de la capa, pero cuando el proyectil se acercaba peligrosamente ella lo evito y corrió hacia ella. La bruja intento golpearla con el arma, tratando de ganar espacio y tiempo, pero la mujer hábilmente se movió alrededor de ella y tacleo a la bruja en contra de la pared.
Mimete sintió algo increíblemente frio sobre su cuello, frio y endemoniadamente filoso – tú maestro me conocerá con el tiempo. Tú te encargaras de llevarte mi nombre a la otra vida – le susurro la otra mujer.
Mimete sintió la congelada hoja atravesar su cuello y como su propia sangre empapaba su cuerpo – yo soy Sailor Mercury… y tú te vas a ir a un frio infierno.
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Deje caer el cuerpo sin vida y limpio mi cuchillo con un hechizo de hielo. No he volteado a ver a las otras, pero sé que deben haber muchas más preguntas que antes. Escucho a una de ellas situarse detrás de mí… podría ser Sailor Moon, quizás venía a reprimirme por mi fallo.
-Pai?
Peor que Moon – si Airi? – podía escuchar incluso su respiración, ella se movía para acercarse más a mí. Qué había pasado con sus pasos?
Me sobresalto al sentir sus brazos enredándose alrededor de mi torso y encerrándome en un apretado abrazo por detrás. – Yo quiero… - ella comienza
-Lo sé – le digo. Me volteo y le devuelvo el abrazo. Las otras se acercan y nos rodean, esperan a que terminemos.
Dándome cuenta de esto suelto lentamente a Airi y me paro en frente de Sailor Moon. Me inclino frente a ella y… qué le digo? Qué puede ser apropiado?... – Serenity, yo Sailor Mercury, lamento el haberte fallado y no estar a tu lado cumpliendo con mi juramento… por favor perdóname
-Mercury… - Moon murmura suavemente. Respira profundamente – Pai… yo no tengo nada que disculparte… gracias por salvarme la vida – ella me abraza de repente de manera muy fuerte mientras me susurra al oído – Pai no vuelvas a pedirme una disculpa, nunca… sé el trabajo que te cuesta… me duele que hagas algo así.
Le regrese el abrazo de manera breve y retrocedí un paso. Sentí una mano sobre mi hombro, giro mi cabeza y es Uranus la que llama mi atención
-Te importaría darnos una explicación?
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El viejo sacerdote había terminado sus actividades por el día y de disponía a descansar en las habitaciones familiares del templo para dar por finalizado su día.
Al parecer no era el único que había pensado en eso.
Justo cuando terminaba de servirse una taza de té el sonido de varias personas caminando dentro de la vivienda llamó su atención.
Asomándose a la sala vio a su nieta acompañada de todas sus amigas. Era extraño puesto que ya era bastante tarde para que las chicas anduvieran por la calle.
Rei lo vio y se quedo congelada, sabía que su abuelo no permitiría que sus amigas se quedaran en un día de escuela… y que no le gustaba que anduviera fuera tan tarde.
Ami observo al viejo sacerdote, varias veces se había preguntado si el pequeño hombre conocía el secreto de su nieta… o el de ella. No había usado su hechizo de Pregunta/Respuesta por respeto. Pero ahora que se veía tan calmado ante la llegada de todas era un buen momento para intentarlo.
El hombre sonrió levemente cuando la peliazul no pudo obtener nada de él… le divertía el semblante de la chica. Volteo a ver a su nieta, quien seguía sin saber que decir
-Ah tenemos invitadas, debiste haberme dicho para tenerles algo preparado
-Abuelo… yo… - intento explicar Rei
-Está bien pequeña – sonrió ampliamente – solo mantengan la fiesta dentro de estas paredes… después de todo este es un templo respetable
Y sin esperar una respuesta se dirigió a su habitación.
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Sentadas alrededor de la habitación, con bebidas calientes frente a nosotras esperamos que alguien comience con las preguntas.
Minako se sienta a un lado mío y se recarga en mi hombro.
Sé que tienen muchas preguntas.
-Porqué te transformaste? – preguntó finalmente Rei
-Porque era la única manera de poder teletransportarme hasta donde estaban
-Puedes tú sola usar la teletransportación? – se sorprende Michiru
-Ahora sí – le contesto
-Nosotras lo hacemos pero sólo de forma grupal – me explica Minako
-Mi maestro Chronos podía hacerlo… yo creía que era parte de su entrenamiento… ahora… no lo sé – suspiró
-Porque tu uniforme es distinto al de nosotras, al de Sailor Moon? – interviene Makoto, cambiando radicalmente el tema
Recobro mi seguridad y comienzo a explicarles – es debido al contacto que tengo con mis poderes… la transformación va cambiando de acuerdo a como ustedes vayan creciendo en el uso y comprensión de su magia. La manera de desarrollar nuestros poderes ha sido muy diferente, ustedes han tomado un camino autónomo, no contaban con alguien que conociera su potencial, es por eso que aún tienen sus transformaciones básicas
-Es por eso que aún no tenemos nuestras armas – me interrumpe Haruka
-Las recuerdan? – me sorprendo
-No, Minako-chan nos conto acerca de ellas… pero no hemos podido convocarlas
Sonrió y asiento – denle un poco más de tiempo, ellas llegaran
-Cómo pudiste transformarte? – de nuevo Rei con la pregunta justa – Luna nunca te entrego una pluma transformadora
Me pare frente a todas y me levante la camisa mostrándoles mi marca – hasta hace poco yo pensaba que esto era mi marca como Hogosha, ahora sé que es mi pluma transformadora
-Cómo hiciste eso? – se sorprende la pelinegra acercándose a tocar el signo en mi cadera
-No lo sé, mi maestro fue el que se hizo cargo de esto… pero de nuevo dentro de un tiempo ustedes tampoco necesitaran una pluma transformadora, podrán transformarse con solo invocar el poder de su planeta.
-Se imaginan – dice Makoto – poder viajar sin tener que subirse a una horrible caja de metal?
-Tener armas para destruir más rápido a esos monstruos? – la secundo Haruka.
-Usar una capa como parte del uniforme – rio Minako.
Y así después de unos minutos todas las chicas discutían y reían de las ventajas que podían obtener si desarrollaban sus poderes. Las veía y no dejaban de sorprenderme.
Usagi de acerco a mí y me pregunto qué me pasaba.
La mire fijamente y una corta y amarga risa escapo de mis labios, Usagi me veía de manera curiosa
-Estuviste a punto de morir hoy… y en este momento están bromeando de cómo se verían en un nuevo uniforme… es demasiado raro
-Es la manera que tenemos para sobrellevar estas situaciones – me aclaró – tú lo dijiste antes… tenemos formaciones diferentes… tú nos llevas años de experiencia, nosotras solo somos un grupo de chicas intentando cumplir con un destino, que estamos aprendiendo sobre la marcha como usar este poder… cometemos errores, pero aprendemos de ellos y cuando tenemos la oportunidad tratamos de comportarnos como lo haría cualquier chica de nuestra edad… es la manera que tenemos para poder continuar en este camino
Asentí… tenía sentido lo que decía
-Pero ya es suficiente de esto – continuó – relájate y disfruta que el abuelo nos dejo quedarnos aquí y consiguió que nuestros padres nos dieran el día de mañana libre.
Y ella se reintegro a la plática mientras yo no pude más que sorprenderme ante este inusual grupo de chicas. Respiro profundamente y comienzo a relajarme, ya mañana me preocupare del porque no pude obtener nada del viejo sacerdote.
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Me desperté alrededor de las cuatro de la mañana, todas nos habíamos quedado dormidas alrededor de la mesa en las más ridículas posiciones… Airi me abrazaba por la cintura y su cabeza estaba en mi pecho.
Me relaje e intente volver a dormir cuando sentí que algo me llamaba hacia afuera, con cuidado de no despertarla me escape de sus brazos y salí hacia el jardín.
Ahí sentado a un lado de un viejo cerezo estaba el abuelo… así que él me había llamado… bien era hora de aclarar quiénes éramos en realidad.
-En realidad yo sé quién eres Mercury – me sorprendió el hombre – tenía tiempo esperándote
-Cómo…
-Ven siéntate y no levantes mucho la voz… no queremos despertar a las señoritas que duermen dentro
Asentí levemente y me acomodé a un lado de él
-No te sorprenda lo que yo sé de ti… después de todo tenemos amigos en común…
Me sobresalte, acaso el viejo era un…
-No – me interrumpió de nuevo – no soy uno de los tuyos… pero he sido fiel colaborador desde hace mucho tiempo
-También eres una reencarnación? – esta vez si me dejo terminar
-Si… yo nací mucho antes que ustedes, al igual que muchos otros, para poder recibirlas y ayudarlas en esta vida
-Rei sabe…
-No… nunca creí que alguien tan cercano a mí podría llevar una responsabilidad más grande que la mía… aunque eso no impide que me sienta muy orgulloso de ello
-Entonces…
-En mi otra vida también fui sacerdote, guardián del fuego del planeta Marte, no en el sentido de una Senshi claro, nosotros servíamos a la familia real y a su Senshi. En reconocimiento a mi puesto fui enviado como embajador a la luna cuando Nae fue elegida como la siguiente Senshi de Fuego.
El viejo sonrío ante estos recuerdos
-Ahí fue donde entre en contacto con los tuyos… dos Senshis y uno de los asesores eran pertenecientes a la Hermandad de los Hogosha
-Dos? – me sorprendí, siempre creí que solo era yo la que representaba a los Hogosha entre las Senshi… quien era la otra… porqué no podía recordarlo?
-Así es… la Hermandad siempre ha "trabajado" de la mano con el Reino de la Luna, un reinado no se gana con solo sonrisas, sabes? – sonrió el abuelo de manera irónica – en fin ahora ellos están en esta vida preparando todo para que nuestra joven princesa finalmente cumpla su destino, solo que ha sucedido algo que no estaba contemplado
-La traición a la hermandad
-De nuevo aciertas joven Mercury… mucho me temo que una nueva misión te será impuesta
-Ya invoque una Ley Cero para poder ayudar a la princesa – replique – no creo poder invocar a otra para anular a mi contratista… aún estoy a la mitad de la tarea que se me encargo
-No debes preocuparte por eso… yo soy tu contratista y creo que esa tarea puede esperar un poco más
-Entonces…
-Por un tiempo las cosas estarán tranquilas por aquí, creo que será una buena oportunidad para visitar tu vieja ciudad… y averiguar qué está pasando con los traidores
-Pero…
-Tus viejos pasillos ya están aquí, creo que este fin de semana podría ser un buen momento para comenzar
Y sin dejarme contestar el hombre se levanto y entro de nuevo a la casa, me quede en ese lugar digiriendo la nueva información… de la identidad de la otra Hogosha solo tenía dos probabilidades, del otro… aún me faltaba mucho que recorrer para saber cuántos sospechosos tenía… me quede en ese lugar hasta que el amanecer llego.
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Algo me falta, pensó Minako mientras su mente peleaba por despertarse. Mirando alrededor vio a las otras Senshi desparramadas por la habitación y recordó lo que había pasado la noche anterior.
Ver a su futura Reina ser casi asesinada, mientras ella no podía hacer nada por detenerlo, la había sacudido hasta las raíces. La oportuna llegada de Sailor Mercury había sido un rayo de esperanza para el futuro.
Y hablando de dicho personaje, Minako sabía que ella no se había dormido sin nada entre sus brazos. Dónde estaba Ami?
Se levanto con paso vacilante y miro alrededor de nuevo, tratando de encontrar a la chica de cabello azul. Alcanzó a escuchar sonidos de metal contra metal en el jardín, así que decidió salir a investigar afuera.
Ami estaba ahí, sentada en el pequeño porche, con una gran cantidad de piezas de metal alrededor de ella. Ella estaba tomando pieza por pieza y limpiándolas con un trapo lleno de aceite. Minako se sentó a un lado de las piezas y decidió disfrutar el día soleado. A lo lejos comenzó a escuchar a las otras despertando, algunas mucho más adoloridas que ella por la posición en la que habían dormido, una suave risa escapo de sus labios.
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Minako es hermosa, es toda una visión sentada en la orilla del porche con las ropas arrugadas después de haber dormido en ellas, pero sus ojos son brillantes y ella se funde en este pequeño refugio en medio del caos de la ciudad.
Sé que me estoy enamorando de ella.
O tal vez ya lo estoy, me he enamorado de ella y es solo hasta ahora que me estoy dando cuenta de ello.
No lo sé
Y pienso… creo que me gusta no saberlo, me doy cuenta de que no todas las preguntas deben ser contestadas instantáneamente. Por algunas respuestas vale la pena esperar.
-Te amo – le dije
