I don´t know you anymore

Capítulo 16

Por Lu de Andrew

OoOoOoOoO

Era de madrugada y Candy se sentía en las nubes. Su entrega había sido completa, se había quedado dormida entre los brazos fuertes de Albert, sobre su amplio pecho, escuchando los fuertes latidos de su corazón.

De pronto lo quiso abrazar, pero solo abrazó a la almohada. Se despertó por completo, desorientada. Estaba sola en la amplia cama, él no estaba.

-¿Albert? – Lo llamó, la desesperación se apoderó de ella, una angustia llegó de pronto a su corazón.

Se puso de pie y lo buscó en el baño y en el amplio closet, pero su búsqueda resultó infructuosa. Se tranquilizó un poco, y supuso que tal vez había bajado a la cocina. Se colocó su bata y justo cuando se disponía a abrir la puerta, esta se abrió estrepitosamente.

Eso la hizo retroceder temerosa. Por un momento se sintió segura, era Albert el que había entrado, pero algo en su mirada le dijo que nada, absolutamente nada iba bien.

-¿Qué pasa? – Quiso demostrar calma, pero por dentro temblaba, Albert demostraba una ira contenida.

-¿¡Que qué pasa!? ¿¡Y todavía lo preguntas!? – Ella retrocedió hasta la cama. – ¡Lee esto! – Le aventó una hoja estrujada y ella la tuvo que recoger del suelo, encendió la luz para leerla y al hacerlo, sintió que la sangre se congelaba en sus venas, el color abandonó su rostro y sintió el entumecimiento a lo largo de su cuerpo. No podía ser cierto.

Mi querida:

Espero que no te hayas olvidado de mí. Yo no te he olvidado, al contrario, te he mantenido viva en mi mente, esperando el momento para volver a tenerte junto a mí. Pero al parecer, has decido mantenerte alejada, ¡hasta te casaste! Pero eso no importa, ¿sabes? Y no estoy enojado, pero mi buen ánimo no durara mucho si no te reúnes conmigo. Esta vez estoy bien asegurado, a no ser que quieras dejar de ver a tu querida hija. Ven a mí, Candy. Estaré en un lugar parecido a donde te hice saber mis planes futuros hace años. Espero que lo recuerdes. ¡Ah! Y no pienses en avisar a tu…esposo, o de lo contrario, esa pequeña rubiecita sufrirá las consecuencias.

Candy la leyó tres veces, no podía creerlo, ¿cómo había llegado hasta ella? Y de pronto, lo intuyó todo, de la misma forma que la otra vez, Elroy Andrew. Miró a Albert que solo la observaba furioso esperando una respuesta de su parte.

-¿Hace cuánto…?

-Cuando decidí darle hospedaje, le pedí a Philip que estuviera al pendiente de él. Hace una hora que vino a verme para decirme que algo raro pasaba. – Habló con calma, pero se estaba conteniendo. – Le vio cerca de la habitación de Rosemary y cuando llegamos, ya no estaba, solo estaba la nota. – Pero de pronto explotó - ¿¡Quien carajos es ese hombre, Candice!? ¿¡Qué clase de… relación, o cuenta pendiente tienes con él, como para que haya decidido chantajearte con mi hija!?

-¡Por favor , Albert! – Lo miró suplicante, profundas lágrimas ya recorrían su hermoso rostro –. No es lo que tú piensas ese horrible hombre, es…es…es mi padrastro. – La miró incrédulo.

-Me dijiste que eras huérfana. – Ella lo miró con los ojos llorosos, lo que Albert vio en ellos, le dio la respuesta. – Me mentiste. – Y no fue una pregunta.

-No fue mentira, soy huérfana, mi padre murió cuando era muy pequeña. Y ese hombre no significa nada para mí. Mi madre se casó con él y desde entonces…

Pero él no la dejó terminar, se sentía traicionado y tenía la imperiosa necesidad de que ella le dijera en donde estaba su hija.

-¿Sabes qué? Déjalo, la verdad es que me has mentido desde el principio y al parecer nunca merecí tu confianza. ¿Te has puesto a pensar, que si me hubieras dicho de la existencia de ese hombre no estaría en peligro mi hija? ¡Tú la has puesto en ese peligro! Si algo le pasa, te aseguro que…

-¡No, por favor! Ni siquiera lo digas, no puede pasarle nada, yo me encargaré de ello.

Candy tragándose las lágrimas, se dirigió al closet con rapidez. No había tiempo para seguir discutiendo, pero no permitiría que ella figurara como la única culpable.

-Si estás buscando culpables entonces ya debiste hablar con tu tía. – Le dijo una vez que se hubo vestido con unos vaqueros y una playera holgada. Albert estaba hablando con George y el mayordomo. Cuando la oyó, se interrumpió bruscamente.

Precisamente después de buscar infructuosamente a su pequeña hija durante una hora, había visto a Elroy, exigiéndole una explicación. Pero ella ni se inmutó, decidió guardar silencio con una sonrisa triunfal en el rostro. Claro, ella pensaba que ese hombre era su amante. Cuando hace años, se conocieron, no se molestó en averiguar quién era, para ella había sido fácil pensar eso, pues así la alejaría de su sobrino.

-¿Cómo lo sabes? – Inquirió él mientras caminaban a la salida.

-Utilizó la misma jugada hace años. – Albert no contestó nada, meditando en lo poco que sabía de Candy.

Con un silencio incómodo, todos la siguieron. Hasta que comprendieron que se dirigía a las caballerizas, él la detuvo bruscamente.

-Procura que no le haga daño a Rose, ya avisamos a la policía, no sé si va armado. Por lo tanto, entraré por la parte trasera, George y los demás, estarán atentos a lo que pase. – Ella asintió, sintiendo la misma preocupación. Conocía a su padrastro, pero ya habían pasado muchos años y tal vez ahora tomaría medidas más drásticas.

-No te preocupes, estaremos bien.

Él la observó durante unos instantes, casi con resentimiento.

-En estos momentos, la única que me preocupa es mi hija. Lo que pase contigo me viene sin cuidado.

Le dio la espalda, y entró sigilosamente al lugar. Ella sintió la libertad de derramar algunas lágrimas. No había esperado que Albert le dijera algo tan cruel como eso, en especial algunas horas después de haber compartido algo tan íntimo. Pero ¿qué podía esperar? Siendo sincera consigo misma, había permitido que el miedo y la cobardía, dominaran su vida, evitando decirle la verdad a Albert. Y lo que más le dolía, era que sus peores pesadillas se estaban haciendo realidad. Había perdido la confianza de Albert, y tal vez su amor. Y ahora estaba en peligro su pequeña. ¡Qué estúpida había sido!

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CONTINUARÁ...

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¿Qué tal? Para que vean, otro capítulo, para este finde. Es chiquito, pero sustancioso, jajaja.

Gracias por sus comentarios y no olviden decirme qué piensan. ¿Hizo bien Candy al ocultar tanto tiempo su pasado?

Hasta la próxima!