Capitulo III
Después de despedirme de Kouga estaba a punto de subir al auto, cuando me detuve al escuchar un alboroto cerca. Mire hacia el parque para ver cuál era la causa de aquellos gritos, mi vista se detuvo a un grupo de jóvenes que se encontraban haciendo un circulo mientras alentaban gritando "¡Pelea, pelea!". Iba a dar media vuelta cuando en medio de aquel circulo improvisado pude distinguir a un joven de cabellos platinos. No podía ser, era el hijo de los Taishos ¡Sesshoumaru! Me acerca lentamente guiada por instinto, pude ver como mi defendido caía al suelo con sangre en el labio para luego levantarse y golpear en la cara con el puño cerrado a otro sujeto el cual lo sujeto de la camisa haciendo que los dos cayeran al suelo. Cuando estaba en el suelo los demás se acercaron para golpearlo a patadas mientras su compañero se levantaba ileso, estaban en una condición desequilibrada todos ellos contra uno. Al ver la escena busque mi teléfono en el bolso y llame a la policía diciendo rápidamente el lugar donde estaba y que un grupo de pandilleros estaban golpeando a una persona. Los segundos parecieron durar horas cuando solo podía mirar horrorizada como mi cliente era salvajemente golpeado. Si esperaba a que la policía llegara, lo que iban a encontrar era a un cadáver. Sin meditar un momento en lo que estaba haciendo me acerque a una distancia poco prudente y grite.
― ¡Será mejor que lo dejen en paz! ― dije con suficiente fuerza para hacerme escuchar a pesar de sus gritos.
Los sujetos dejaron de golpear a Sesshoumaru para darse la vuelta y mirarme.
―Miren que hermosura tenemos aquí ― pronuncio uno de los sujetos mirándome de forma lasciva y vulgar.
Di un paso atrás cuando miré con horror como comenzaban a caminar hacia mí. Busque con la mirada a alguien que me pudiera ayudar, pero el parque se encontraba desierto.
―La policía viene en camino, no tardarán en llegar.
Les deje saber tratando de detenerlos, pero la amenaza pareció no tener efecto. Eran más de seis cada uno de ellos con apariencia descuidada y atemorizante. Comenzaba a entrar en pánico cuando estaban a tan solo un par de pasos de mí. Pero todos pararon en seco cuando escucharon a lo lejos el sonido de la patrulla.
― ¡Maldita mujer!
Pronunciaron entre dientes más un sinfín de maldiciones y amenazas más antes de salir corriendo del lugar como los cobardes que eran. Cuando se habían alejado fuera de vista me acerque a Sesshoumaru inclinándome sobre él, estaba bastante mal herido con el labio roto mientras que un ojo se le estaba comenzando a hincharse era más que seguro que dentro de un par de horas estaría morado.
― ¿Estas bien? ¿Cómo te sientes?
El me miro entrecerrando el único ojo que no se encontraba herido, y sin decirme una palabra se levantó de piso tomando una mochila que no había visto. Cuando se estaba enderezando no pudo evitar hacer un quejido de dolor mientras se llevaba una mano al lado izquierdo de su torso. ¿Podría ser que le hubieran roto alguna costilla? Con semejante golpiza que había recibido era un milagro que no lo habían dejado muerto.
Mire como me dio la espalda y caminaba lentamente alejándose de mí.
―Deberías esperar a que llegué la policía y levantar un acta por el brutal ataque que recibiste ― dije tratando de detenerlo, pero me ignoro siguiendo su camino ― ¿Acaso estas sordo? ― grite molesta.
Esta vez él se detuvo sin darse la vuelta respondió.
― ¿Eres tonta o qué? Tengo una demanda por agresividad en mi contra, si la policía me detiene perderé mi libertad condicional. ― espeto para luego seguir caminando.
A pesar de que me sentí un poco molesta por que un niñato me llamaba tonta; tenía razón, no me había parado a reflexionar sobre ello ya que sus heridas me habían impactado. Si la policía lo detenían en aquel estado podían usarlo en su contra y terminar su defensa en el caso. Pero no podía dejar que se fuera en aquellas condiciones. Tuve que correr para alcanzarlo sus piernas eran mucho más largas que las mías.
―Entonces date prisa. ― lo detuve poniéndome enfrente de el para impedirle el paso, mientras la sirena de la patrulla se escuchaba cada vez más cercana ― Sube a mi auto te sacaré de aquí.
Me dirigí a la dirección donde había estacionado, él se quedó sin moverse por unos segundos parecía reflexionar sobre lo que debía de hacer un momento después dio media vuelta para comenzar a seguirme. Subí al auto deprisa mientras él se sentó en el asiento del copiloto encendí el auto y lo puse en marcha. Mire por la ventanilla como un par de policías caminaban inspeccionando el lugar, mientras pasábamos junto a ellos.
Maneje unos minutos sin rumbo fijo, el sonido de la calefacción en el auto era el único sonido que sobresalía de aquel incomodo silencio.
―Si me dices la dirección de tu casa te llevaré hasta ella― pronuncie mirándolo sin despegar la vista del camino.
Ahora que sus padres se encontraban divorciados, debía de vivir con uno de ellos. Pude ver de reojo como llevaba una mano hacia su cabello dando un fuerte suspiro.
―Puedes dejarme en cualquier lugar que se te ocurra. Por ahora mi domicilio es indefinido. ― pronuncio fríamente.
Voltee la cara para mirarlo. ¿Qué era eso de domicilio indefinido? Al llevar el divorcio de sus padres podía saber que contaban con inmensas y costosas mansiones. Al fin me detuve a pensar en la manera en que lo había encontrado ¿Qué estaba haciendo el heredero de los Taishos en un parque a aquellas horas de la noche? Observe la camisa que llevaba puesta, se encontraba arrugada y levemente sucia. Era imposible creer que aquel niño que teóricamente tenía todo se encontraba viviendo en las calles. No podía dejarlo solo y mal herido, tampoco podía imaginar lo que pasaría si aquella pandilla lo encontraba indefenso.
―Tengo una habitación vacía en mi departamento. Si quieres puedes pasar la noche ahí antes de decidir qué hacer.
Él se quedó en silencio sin decir una sola palabra mientras parecía reflexionar sobre que debía de hacer. Mire el momento parecía dudar para luego asentir mientras pronunciaba un inexpresivo "Esta bien".
Aparque el auto enfrente de un mi departamento; un edificio de solo cinco pisos amaba ese lugar era un lugar tranquilo y a en un buen vecindario, guarde las llaves y tome mi bolso mientras que Sesshoumaru se colocaba su mochila en el hombro bajamos del auto.
Sin saber en que demonios me había metido.
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Hola a todos! A qui esta un nuevo capitulo de esta humilde historia, muchas gracias a quienes se tomaron las molestias de dejar un pequeño mensaje son mi aliento a seguir escribiendo. Espero les haya gustado el capitulo, nos leemos pronto.
