Capitulo XI

Seshoumaru

Estiro mi cuerpo en el colchón y frunzo del ceño al sentir nuevamente el dolor a mi costado. Cada día se hace menor pero aun así no se esfumado por completo. Coloco mis brazos debajo de la cabeza mi vista perdida en el vacío del blanco techo. Se que es confortable contar con una cama blanda en vez de alguna dura banca del parque. Pero, aun así, no creo que resista demasiado tiempo en este lugar. No me es fácil sobrellevar la presencia de aquella mujer.

Haber visto a su amiga en sostén no había sido para nada comparado con lo que me hizo sentir el simple roce de su pierna contra la mía. Una vez cerrada la puerta, había tenido que tomar un baño con agua fría. Y desahogarme por mi cuenta la frustración que me causa su cercanía.

Llevo una mano para alborotar con irritación mi cabello. No entiendo como una mujer como ella tenga el poder de producir estas sensaciones en mi cuerpo.

Escucho mi celular vibrando por lo me estiro para tomarlo, es una llama de Rin. Dejo que suene, decidido a no responder. Odio hacerle pasar por esto, pero sé que lo mejor para ella es no implicarla en lo que tengo determinado realizar.

Me levanto y camino varia veces por la habitación, sintiéndome con un animal enjaulado en aquel lugar. Necesito salir de aquí para despejar mi mente, antes de volverme loco. Así que decido salir a dar un paseo a los rededores. Cierro con llave antes de salir, y comienzo a caminar sin rumbo determinado.

Es una zona donde existen varios complejos departamentales, no demasiado elegantes, pero bastante tranquilo. Quedan cerca de una avenida principal, así que camino sobre ella pasando enfrente de la tienda que habíamos pasado a hacer las compras, y más adelante encuentro una panadería, florería, librería y cafetería. Camino por varios minutos más y me detengo un momento al ver a un grupo de chicos jugando baloncesto en una cancha improvisada. Cuando en un tiro la pelota llega hasta mi en unos revotes, la tomo y la arrojo hacia ellos, me dan las gracias y siguen con el partido.

Sigo mi camino disfrutando el buen clima que hace, no soy consciente de los minutos que pasan hasta llegar a parque. No es tan grande como los que costumbro visitar, pero tiene un pequeño lago, y existen unos cuantos árboles a sus alrededores y puentes de madera. Recorro el lugar lentamente con las manos en los bolsillos, es grato sentir el aire puro. Me detengo al mirar como un par de niños jugando en el lago colocan unos botes de madera hechos a mano, con la fuerza suficiente para mantenerse flotantes. Contemplo el lugar y creo que podría ser un buen lugar al que venir a disfrutar.

Me siento en una de las bancas y no soy consiente del tiempo que trascurre hasta que el sol comienza a ocultarse volviendo la tarde rojiza. Así que debo apresurarme para que la comida se encuentre lista antes de que mi abogada regrese al departamento.

Cuando cierro la puerta tras de mí, puedo escuchar unos pasos en el pasillo antes de ver a mi abogada salir con unos jeans y una camisa simple mientras que sostiene una toalla en su cabeza. Ella se detiene y sus ojos cafés se amplían con notable sorpresa.

― Ah… hola ― dice quitándose la toalla. ―

Miro el reloj, son las seis de la tarde con unos minutos más. Por lo que había regresado antes de tiempo.

― Hubo un problema con la corriente eléctrica, así que tuvieron que desalojar a todo el edificio. ― dice ella explicando su repentina aparición.

Asiento con la cabeza.

― Comenzare a preparar algo de comer. ― respondo dirigiéndome hacia la cocina.

― Estaba pensando ― la escucho decir y me detengo sin dar la vuelta ― En pedir comida china.

Doy la vuelta y en realidad no estoy de ánimos para preparar algo, la caminata me había quitado fuerzas.

― Esta bien.

Ella sonríe apenas y camina inclinándose sobre un sofá para tomar el teléfono y marcar un número, debe de pedir demasiada comida rápida en ese lugar para saberse de memoria el número. No me pasa por desapercibido como su trasero se marca, en el momento de inclinarse.

― Arroz con vegetales ¿Esta bien para ti? ― me pregunta sosteniendo el teléfono entre su oreja y hombro.

Asiento lentamente. Habla con alguien el cual comienza a tomar su orden. Pide algo de carne con salsa agridulce, y mientras lo hace su vida se encuentra distraída hacia la pared. Y aprovecho a mirarla detenidamente, es la primera vez que la veo en pantalones, sus piernas son más largas de lo que imagine. La camisa es de un rosa bajo la cual le queda un par de tallas más grande de lo que en realidad necesita, en un momento la misma cae dejando un hombro al descubierto. Quiero voltear la vista a otro lado, pero mi en estos momentos se encuentra tomando sus propias decisiones ¿Dios, porque me haces esto? Tengo que meter las manos en los bolsillos de mi pantalón para impedir que la erección se marque.

Ella voltea su rostro hacia mí, y frunce levemente el ceño. Y creo que se ha dado cuenta de mi estado, desvía la vista de mi para tomar un lapicero y anotar un número en su mano.

― Si, está bien. Muchas gracias, hasta luego. ― cuelga la llamada y regresa el teléfono en su sitio ― La comida llegará en veinte minutos ― dice sin mirarme.

A lo que agradezco ya que no me encuentro en las mejores condiciones. Me refugio en mi habitación. Tomo una toalla para secarme la cara, después de pasar varios minutos enfrente del lavabo rociándome agua fría. Puedo escuchar como la puerta se abre y después se vuelve a cerrar. Espero un momento antes de salir de la habitación.

Ella se encuentra en el sofá sentada con las piernas sobre la mesa de centro que se encuentra enfrente en donde también se encuentra una botella de agua. Levanta la vista en cuando me ve aparecer.

― La comida está en la mesa ― dice señalando con los palillos en la mano y con la otra sosteniendo una caja con comida.

Me dirijo hacia allá, y tomo la otra caja. Sentarme en alguna silla del comedor debería de ser lo más sensato que debería de hacer, pero en vez de ello me dirijo hacia el sofá para tomar asiento a su lado. Necesitaba probar que tanto mi presencia le afectaba, y tal vez así no me sentiría tan mal por lo que me ocurría. Ella se mueve incomoda y con un ligero movimiento se aleja lo mas que puede al otro lado del sofá. Sonrió con satisfacción, al saber que mi presencia no le pasa por desapercibida. Al fin acabo yo tenia que soportar la erección contante cuando estaba cerca de ella.

Apoyo mi espalda en el sofá, y alzo mi pierna para descansarla sobre la mesa junto a las suyas. Y como me lo imaginaba ella retira las suyas poniéndolas en el suelo. Trato de concentrarme en los alimentos. Miro de reojo como ella se inclina para tomar la botella, pero no debío de sostenerla bien ya que esta cae al piso.

Me inclino rápido a recogerla, y ella debió hacer lo mismo. Nuestros movimientos son torpes y en algún momento nuestras cabezas chocan una contra la otra.

― Demonios ― grita ella mientras se lleva una mano a la cabeza.

A pesar del dolor me inclino una vez más para recoger la botella con la mitad del líquido y la otra mitad derramada en el piso.

― Gracias ― dice cuando al fin sostiene la botella entre las manos.

― Lo siento ― pronuncio.

― No fue tu culpa ― responde.

Para después dar un sorbo a la poca agua que quedo en la botella. Mira hacia abajo donde un pequeño charco se ha hecho.

― Tengo que limpiar ― dice después de lanzar un suspiro.

― Espera ― le digo en el momento que ella comienza a levantarse.

La sostengo del ante brazo haciendo que se queda sentada. Su vista se detiene en el agarre mientras que la mía se encuentra en su rostro, cuando levanta los ojos hacia a mí, puedo ver la confusión y como la vena de su cuello late con rapidez.

― Tienes arroz en el rostro ― y antes de esperar respuesta mi mano se dirige a hacia ella. Le limpio el grano con los dedos, puedo ver como su respiración se detiene, mientras que mi pulso se acelera.

― Gracias ― pronunció casi en un susurro.

Y sin pensar en las consecuencias que esto me traerá. Acerco mi rostro lentamente hacia ella decidido a besarla. Liberando al fin el impulso que desde hace tanto tiempo llevo reprimiendo. El cual no me dejaba dormir por las noches. Desde que se había presentado como mi abogada, en aquel traje gris que delineaba a la perfección su cuerpo. Decidido a corroborar si probar sus labios eran mejor o peor que mis fantasías.

Cuando mis labios están a punto de rosar los suyo, un ardor en una de mis mejillas aparece. No pude ver el momento en el que su mano se acercó a mí, pero el sonido pareció retumbar por toda la habitación. En un rápido movimiento ella se levanta dirigiéndose hacia su habitación. Llevo una mano al rostro y el sonido de su puerta al cerrarse retumba en mi cabeza más que el dolor del golpe.

Muy bien Sesshoumaru hasta aquí termina el placer de dormir sobre una cama blanda. Después de esto, estoy seguro de que tendré que regresar a dormir en la calle.

Lanzo un fuerte suspiro, tratando de liberar la energía contenida. Estaba de más decir que aquello no había salido como pensaba. Si hubiera sucedido como lo esperaba, en esos momentos estaría haciéndola mía sobre ese mismo sofá. Muevo mi cabeza con brusquedad de un lado a otro, tratando de sacar ese pensamiento. ¡Por todos los cielos Sesshoumaru! Había perdido la cabeza. Me levanto decidido a ir por mis cosas y salir de aquel lugar antes de ser echado, antes de ello me dispongo a limpiar el agua derramada.

Me encuentro terminando de limpiar, cuando escucho pasos en el pasillo acercándose.

― Te voy a decir esto una sola vez ― la miro y su rostro se encuentra enrojecido y con los ojos negros de enfado. ― Si intentas hacer algo parecido otra vez, sales de mi departamento.

La miro con el ceño fruncido, y tuerzo los labios en un gesto arrogante.

― No soy bueno con las amenazas ― seco mis manos con una toalla y la lanzo a un lado ― Así que será mejor que me valla de una vez. ― le dijo pasando a un lado de ella, para dirigirme en la búsqueda de mi mochila.

― Bien ― dice tras de mí y me sigue hasta la habitación, no tardo más de unos segundos en guardar las pocas pertenencias que tengo. Me coloco la mochila en un hombro. ― Pero asegúrate de decirle a tus padres que contraten a otro abogado. ― doy la vuelta enfrentándola. Lanzo un suspiro, odiando porque a pesar de la situación luce hermosa enojada.

Rio fuertemente, ella alza una ceja creyendo que al fin me había vuelto loco. Y callo enseguida.

― No hace falta. No necesito que nadie me defienda, lo puedo hacer solo. ― termino de decir y me dirijo a la puerta.

― ¿Vas a ir a agarrarte de golpes con esa pandilla? ―dice en un tono más bajo, pero no respondo a aquella interrogante ― Muy bien. ¡Bien! Has lo que quieras. ― levanta las manos exasperada ― Poco me importará si terminar muerto en algún callejón.

Me detengo bruscamente y le dirijo una dura mirada, y al instante puedo ver como su rostro cambia del enojo a uno de arrepentimiento.

― Yo… no quise decir eso. Lo lamento ― dice sincera, pero decido no hacer ningún comentario al respecto.

Era momento de salir de este lugar. De hecho, no tenía que haber aceptado el ofrecimiento que me había hecho de alojarme en su departamento. Tenía que haberla rechazado. Camino en dirección a la puerta de salida.

― ¿Vas a regresar con algunos de tus padres? ― dice de tras de mí.

Niego con la cabeza sin darme la vuelta para mirarla. Prefiero dormir en las calles antes de regresar con alguno de ellos.

― Si estas en la calle, no podrás asistir a juicio. Puedes quedarte hasta que tu caso se resuelva ― Me detengo ― Si quieres que todo esto termine pronto, entonces ayúdame a terminar todo esto. Has una declaración acerca del día de los hechos, y el porqué de la agresión hacia aquel tipo.

― No voy a hablar de nada de lo que sucedió aquel día. ― digo dándole la cara.

― Debes de ser consciente que, si no lo haces, te estas arriesgando a pasar una buena temporada tras de las rejas. Puedo apelar a que la sentencia sea menor, pero te aseguro que no saldrás librado de esto.

― ¿Crees que me importa una mierda? ― escupo con enfado ― No me interesa.

Ella me observa fijamente y asiente lentamente, como si comprendiera en realidad la razón de mi molestia.

― Si no tienes donde más ir entonces quédate, por favor. En dos semanas, es el primer juicio. ― la escucho decir, pero decido ignorarla. Llevo la mano al pomo de la puerta y añade ― Demuestra que no eres un cobarde y tomas responsabilidad de tus actos.

Me freno en seco molesto por aquel significativo, ya que no era no tenía intención de huir. Debo de decirle que me aseguraría de estar pendiente de asistir a la corte.

― No puedo quedarme. ― digo sin moverme.

― No tienes que irte si no lo deseas. Pero más te vale no volver a hacer algo como eso. Porque me asegurare que la paliza que te dieron esos bandidos será poca cosa comparada con la que te haré.

― Entonces será mejor que me vaya ya que no me creo capaz de poderme resistir.

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¡Hola a todos! Ufffff creo que deje pasar un par de semanas, antes de publicar este capítulo. He estado trabajando en esta historia, cambiando un par de cosas antes de que sea demasiado tarde para cambiarlo, pero los adelantos son cada vez mayores. Muchas gracias por tomarse el tiempo de escribir un mensaje. Nos leemos pronto.

Pd. Se que algunas de ustedes se encuentran esperando también que continuo con mi otra historia "Amor en Venta". Pero creo que llegue a un bloqueo en que me imposibilito poder continuarla hasta ahora, ya casi tengo dos capítulos adelantados de esa historia, esperando tener un poco más avances antes de sacarlos a ustedes.