Esa misma tarde, Tokaku llegó a la academia Myojo. Buscó, entre toda la documentación que le habían facilitado, el edificio en el cuál estaba su habitación. Aquel complejo era tan excesivamente enorme que le costó cierto trabajo llegar a su habitación. Una vez allí, descubrió que tendría una compañera de cuarto pues había dos camas y una de ellas ya estaba ocupada, sin embargo, esa chica no estaba allí. Se percató de un extraño aroma que circulaba por la estancia pero decidió no darle importancia, estaba cansada y necesitaba una ducha.

Al salir de la ducha, encontró a dos chicas sentadas en la cama que no era suya. Una de ellas, con una radiante sonrisa, se levantó y se acercó hasta quedar frente a ella.

- ¡Hola! Soy Haru Ichinose. ¿No es genial? ¡Vamos a ser compañeras de cuarto! - dijo mientras no dejaba de sonreír y, cogiendo la mano de Tokaku, añadió - Encantada de conocerte.

- Ig-igualmente - dijo Tokaku sorprendida -. Me llam-

- ¡Tokaku Azuma! - la interrumpió Haru -. Me alegró mucho saber que dejaría de estar sola en la habitación y no pude evitar preguntar tu nombre. ¡También somos compañeras de clase! - exclamó con sus ojos brillando por la emoción.

- Eh… vale - a Tokaku no le gustaba aquella chica, le resultaba demasiado alegre y además no soltaba su mano -. ¿Y tú? - preguntó a la otra chica mientras conseguía que Haru soltase su mano.

- ¿Yo? Haruki Sagae, mucho gusto - respondió -. También soy tu compañera de clase. Haru, deberíamos darnos prisa en bajar al comedor que en media hora cierra.

- ¡Es verdad!¡Tu también tienes que darte prisa! - dijo volviendo a agarrar la mano de Tokaku -. ¿Quieres bajar a cenar con nosotras?

La sonrisa de aquella chica le decía a Tokaku que no la iba a dejar negarse, que no pararía hasta conseguir que las acompañase. Y así fue, intentó negarse varias veces pero Haru no dejó de insistir hasta que la peliazul accedió a bajar con ellas. Mientras comían, Haru no paraba de hablar y contar cosas que Tokaku ignoró completamente. Apenas asentía con la cabeza a lo que le preguntaba la chica sentada a su lado mientras que la otra chica observaba el panorama entre risillas. Estaba más centrada en su cena, arroz con curry, pues debía haber algún añadido respecto al curry que ella acostumbraba a comer ya que el sabor le resultaba un poco diferente. No le quiso dar mucha importancia.

- Por favor, id terminando para poder cerrar - les dijo una de las cocineras se había acercado a ellas.

- ¡Claro!¡En seguida terminamos! - exclamó nuevamente Haru sonriendo.

La mujer le devolvió la sonrisa amablemente y fue a avisar a varias alumnas más que aún quedaban en el comedor. Las tres chicas se levantaron y se fueron a sus habitaciones. Tokaku, tumbada en la cama, recibió un mensaje de su profesor, que le había dicho que le facilitaría información según la misión avanzase.

"Me han dicho que en la clase habrá dos objetivos a los que tendrás que matar. Una de ellas es la que ha puesto a las asesinas de su parte. Ambas conocen al otro objetivo y ganarán si consiguen matar a la otra o sobrevivir todo el curso. Sin embargo, no pueden mandar a nadie a 'hacer su recado', deben matar a la otra con sus manos. Ese dato quizás te sirva en el futuro."

Tras leer el mensaje, dirigió la mirada hacia su compañera de habitación, que ya se había quedado dormida. Dejó su móvil y se dispuso a dormir, sin muchas ganas de que llegase el nuevo día.

Aún no había sonado la alarma cuando Tokaku, aún medio dormida, sintió como alguien subía a su cama. En el intento por despertarse un poco y agudizar sus sentidos para ver de quién se trataba volvió a percibir el aroma de la tarde anterior, que le impedía percibir y distinguir más aromas. Notó que la persona invasora apoyaba una rodilla a cada lado de su cuerpo a la altura de la cadera y las manos a la altura de sus hombros. Escuchó una pequeña risita de… ¿nerviosismo?¿entusiasmo? Debía ser Haru. Estaba segura que era ella. Con un par de movimientos rápidos, en un abrir y cerrar de ojos, Tokaku consiguió invertir las posiciones y agarrar de la camiseta del pijama a la otra chica que, tal y como pensó, se trataba de su compañera de habitación.

- ¿Qué intentabas hacer? - preguntó en un tono poco amigable.

- Que-quería despertarte haciéndote cosquillas - dijo sorprendida por el repentino cambio de posición -. Desde que nos hemos conocido nunca te he visto sonreír y pensé que las cosquillas te sacarían una bonita sonrisa - explicó con un leve sonrojo que Tokaku no vio.

Tokaku se preguntó cómo aquella persona podía llegar a ser tan inocente o, quizás, fingir una inocencia tan grande. Al no encontrar respuesta, se molestó. Aunque aquella molestia no duró mucho, pues sonó la alarma de su móvil, que hizo que volviese del mundo de sus pensamientos. Se apartó de Haru y bajó de la cama para acabar con aquel sonido.

- Lo siento, no era mi intención molestarte - dijo Haru, que aún seguía en cama ajena.

- No te preocupes, no pasa nada - al ver la cara de culpa de su compañera, Tokaku decidió dejarlo estar, aquella chica parecía ser así de espontánea.

Fueron las dos últimas en llegar a la clase, escasos momentos antes de que lo hiciera el profesor. Haru se sentó en un hueco que quedaba en primera fila mientras que Tokaku se dirigió a la última fila. Desde atrás podría fijarse más en las acciones de cada una y determinar con más facilidad cuáles eran los objetivos. Había quince alumnas en aquella clase, si se contaba a sí misma. Diez de ellas eran asesinas que repetían en la clase. Dos de ellas eran los objetivos. Y las otras dos restantes eran asesinas que habían sido enviadas este año, al igual que ella.

Reconoció con facilidad a la chica que había estado en su habitación la tarde anterior. Con su extenso cabello rojo era complicado no reconocerla. Tokaku tenía claro que la tal Haruki Sagae no era uno de los objetivos, aunque no sabía de qué información disponía la pelirroja.

Para Haru tenía dos ideas en mente. La primera opción es que fuese una asesina muy experimentada que supiese guardar muy bien las apariencias. Esta opción quedó descartada en seguida. La segunda opción, aunque se le antojaba demasiado sencillo, era que fuese uno de los objetivos. Tras un vistazo rápido, le quedó muy claro. Haru era su primer objetivo.