- No teníamos que haber subido Tokaku - repetía entre lágrimas mientras regresaban.
- Nadie te ha obligado a venir.
- ¡Pero! ¿Y si el asesino me hubiese encontrado sola en la habitación? Ahora podría estar haciéndome de todo - el miedo reinaba sobre Haru.
Llegaron a la habitación y Haru se metió en el cuarto de baño. La fatiga después de haber visto aquella escena era insoportable y acabó devolviendo la cena.
Mientras Haru se tomaba una ducha para relajarse, Tokaku aseguró las ventanas y la puerta. No pensaba que ocurriese nada, pero no estaba de más prevenir. Aprovechó también para acercarse al escritorio y comprobar la existencia del sobre negro del que Kaiba le había hablado. Haru salió de la ducha algo más calmada aunque aún sollozaba. Se acercó a Tokaku, que estaba distraída, y la abrazó desde detrás.
- Por favor, quédate hoy en mi cama, conmigo - suplicó.
Las lágrimas recorrían sus mejillas a una velocidad frenética. Había dejado de temblar, ahora el miedo había derivado en llanto y en necesidad de abrazar a alguien para sentirse protegida en el calor de otra persona. Tokaku deshizo el abrazo con suma facilidad.
- Cada una dormirá en su cama, no va a entrar nadie aquí a nada - dijo dirigiéndose a tomar una ducha rápida.
Haru quiso replicar pero, debido al tono frio que había utilizado la peli azul, supo que no serviría de nada, seguramente ni la escucharía. Aún así, no se dio por vencida. Cuando Tokaku salió, se encontró con que Haru, ya en su cama, había retirado las mesitas de noche que separaban ambas camas y las había juntado. Su molestia fue bastante evidente.
- Estaremos cada una en su cama, como querías - con una sonrisa forzada y nerviosa añadió-. No puedes quejarte.
Tokaku suspiró dándose por vencida. Estaba cansada, lo último que quería ahora era ponerse a discutir con aquella chica que le resultaba tan infantil. Empezaba a tocarle un poco las narices. Se metió en la cama sin soltar palabra y apagó la luz. Haru se acercó todo lo que pudo a la cama de su compañera, sin salir de la suya propia. A los pocos minutos susurró algo.
- Gracias.
Tokaku abrió los ojos. No esperaba que le agradeciera nada y mucho menos era capaz de comprenderlo.
- ¿Crees que porque estés más cerca te voy a proteger si ocurre algo? - el tono frío e indiferente que usó podría haber congelado a un oso polar.
- No… no es eso. Nos conocimos ayer y, no creo que quieras poner en peligro tu vida por mí.
- Claro que no quiero.
Tokaku quería dar por zanjada la conversación con aquellas palabras. No ocurrió así.
- Aunque creo que no te caigo demasiado bien, me inspiras confianza.
Tokaku no podía creer lo que estaba oyendo. ¿En qué estaba pensando esa chica? ¿Cómo podía inspirarle confianza? Siempre le hablaba de manera fría y n ole daba razones para ello. Le resultaba imposible.
- Estás fatal.
Haru notó que la otra chica no quería seguir hablando, así que le dio las buenas noches, aunque fue totalmente ignorada, y se intentó relajar para lograr dormirse.
Al día siguiente, en la clase, alguien había colocado un jarrón con flores en una de las mesas. Tokaku había llegado tarde y no preguntó la razón de aquel detalle, a pesar de que tenía bastante curiosidad. Sin embargo, tenía varios frentes abiertos y decidió que los iría resolviendo uno a uno. Primero quería saber quién era el segundo objetivo. Aunque para ello, debía conocer un poco al resto de las chicas de la clase. Socializar no era su fuerte ni algo que le gustase así que tardaría un poco. Durante la clase, alguien hizo una pregunta al profesor. Esa voz la había escuchado antes. Estaba segura. Pero no podía asegurar dónde ni cuándo. Por si acaso, se esforzó en quedarse con el nombre de la propietaria de aquella voz. Otoya Takechi. Tampoco esta chica parecía ser el objetivo, tenía una mirada de asesina que se podía distinguir desde la entrada del campus. Tokaku no entendía por qué estaba tardando tanto en darse cuenta de cosas tan obvias que, normalmente, con solo un vistazo podría deducir. ¿Quizás no estaba tan cualificada como todo el mundo creía para su primera misión real? Lo estaba, más que de sobra. Pero intuía que había algo de lo que no se había percatado, y ese sería su principal obstáculo. Durante el resto de la mañana se dedicó a aprenderse los nombres de algunas compañeras y a catalogarlas según alguna característica mientras, de vez en cuando, echaba un vistazo a lo que hacía Haru. Mahiru Bamba, muy callada y tímida, no parecía una asesina, pero no estaba convencida de que no lo fuera. Chitaru Namatame, no sabía que estaba haciendo allí, no podía ser ni asesina ni objetivo, estaba segura. Hitsugi Kirigaya, tampoco sabía qué hacía allí una niña de primaria. Le llamó la atención una chica cuyo pelo era azul celeste, que denotaba una madurez y una serenidad nada propias de una persona de quince años. Su nombre era Suzu Shutou.
Las clases habían terminado pero Tokaku seguía inmersa en sus pensamientos. Haru se acercó a ella con su típica sonrisa amigable.
- ¡Tokaku! Me han dicho que hay un invernadero en el campus y voy a ir con una amiga, ¿quieres acompañarnos?
Quería que la peli azul respondiese que sí aunque sabía que era poco probable que eso sucediese. Tal y como esperaba, la respuesta fue negativa. Se despidió diciendo que posiblemente llegaría a la habitación por la noche. Tokaku, que se había quedado la última en la clase por estar muy ensimismada, recogió sus cosas y se fue al dormitorio.
Llevaba un par de horas tendida en la cama sin hacer nada, reflexionando, cuando llamaron a la puerta. Era una chica que decía llamarse Kouko y ser la encargada de las habitaciones. No entendió muy bien la conversación que tuvieron. Solo retuvo la parte importante: la directora de la academia la había citado en su despacho en apenas media hora. No tenía nada mejor que hacer, así que en cuanto Kouko se fue, se dirigió a dicha cita.
Realmente, no tenía ni idea de donde estaba el despacho y se perdió. Shiena, una chica que resultó ser de su clase y la había reconocido, le indicó el camino. Una vez allí, tuvo que esperar un rato hasta que la ¿secretaría? le dijo que pasara. Juraría que había visto a la secretaría en su clase. Además, lucía demasiado joven.
- Bienvenida, señorita Azuma - saludó la directora -. Mi nombre es Meichi Yuri y, bueno, soy la directora de Myojo. Pero, por favor, toma asiento, vayamos a lo importante, que no nos sobra precisamente el tiempo. Supongo que Kaiba te habrá explicado tu cometido aquí y las reglas que hemos impuesto.
- Así es.
- Realmente la tarea es más fácil de lo que parece: sólo tienes que matar a los dos objetivos antes que el resto de asesinas y se te concederá una recompensa por cada blanco. Pero te veo muy estática, eres la única que no ha hecho ningún movimiento. De hecho, tenemos ya tres bajas. Alguien ha matado a tres asesinas, una ayer y dos hoy.
Tokaku se sorprendió al oír aquello. En apenas dos días habían caído tres asesinas, que con total seguridad no serían tres asesinas del montón.
- Pero, directora, Tokaku no lo sabe. Como llegó la última no estuvo en la sesión de orientación.
- Oh, tienes razón Nio.
- ¿Los objetivos saben que están en el punto de mira?
- Así es - contestó la chica rubia proyectando dos fotos en la pared -. Son las señoritas Sumireko Hanabusa y Haru Ichinose. Ha sido fallo nuestro que fueses la única en no saberlo.
- Entonces, todas saben a quién hay que matar - dijo pensativa, con la mirada fija en una de las fotos proyectadas.
- Y han comenzado a moverse.
Aquellas palabras no le gustaron nada a Tokaku, que comenzó a sentir algo parecido a la preocupación. ¿Temor quizás? ¿Temor a que alguien se le hubiese adelantado? Temor… ¿pero qué es lo que temía exactamente?
Holaaaa!
Espero que les esté gustando este fic ^_^
De momento está siendo un poco pausado, pero si todo va como he ido pensando a partir del próximo capítulo habrá bastante más acción y puede que algún giro. Decir también que intento subir un capítulo cada dos semanas o así (pero al final todo depende del tiempo que me deje la universidad claro).
Y muchas gracias a los que habéis dejado un review. Soy un poco noob y no sé muy bien como responderles, pero mil gracias, me animáis a seguir escribiendo :D
