¿Qué era esa sensación que se había apoderado de ella?

Tokaku salió del despacho acompañada de Nio quién, como "favor especial", le dijo que uno de los objetivos había recibido recientemente un aviso y muy posiblemente estuviese luchando por su vida en ese momento. Miró con desprecio a la rubia. En realidad, no sabía si quería tener conocimiento de aquello. Recordó a Haru. Estaba segura de que Nio se refería a ella con aquellas palabras. No debería importarle la vida de su compañera de cuarto, al igual que no le importaba la vida del resto del mundo. Sin embargo, estaba intranquila. A mitad de camino hacia los dormitorios, cambió su destino. Se dirigió ahora al invernadero que según Haru había en el campus.

Obviamente, no tenía ni idea de dónde estaba así que no le quedó más remedio que preguntar nuevamente. Cuando llegó, encontró que estaba totalmente cerrado y las luces apagadas. Aunque no era muy tarde, la noche empezaba a caer y las luces deberían estar encendidas. A poca distancia de la puerta, vio a un hombre que, por su vestimenta, parecía ser el encargado del invernadero. Se acercó a él y le preguntó si había cerrado el edificio ya.

- No, no lo he cerrado. Le he dejado las llaves a una chica. Decía que tenía una cita o algo de eso, que si no me importaba dárselas y luego me las devolvía.

- ¿Cómo era ella?

- Pues solo me acuerdo de que tenía el pelo púrpura, o quizás fuese morado. No sé, alguna tonalidad de esas raras…

La parsimonia de aquel hombre era monumental. Tokaku se desesperaba oyéndole a pesar de que solo había dicho un par de frases.

- Verá, necesito entrar también...

- Vaya, ¿no serás la amante celosa? - preguntó el hombre con picardía.

Tokaku no terminó de asimilar aquella palabras. Pero, ¿qué más le daba a aquel hombre el motivo por el que quería entrar?

- No soy amante de nadie - replicó -. Es sólo que ha habido un error y necesito contactar con mi amiga - mintió.

El hombre aceptó abrir. Se marchó diciendo que no quería estar mezclado en un triángulo amoroso y que lo avisase al salir para cerrar. Tokaku tenía ganas de golpearle por insistir en que era la amante celosa, pero le había hecho un favor así que consideraba que estaban en paz.

Una vez dentro, Tokaku se percató de la inmensidad de aquel edificio, en el cuál sólo se escuchaba algún pájaro muy de vez en cuando. El silencio era casi absoluto la mayor parte del tiempo. ¿Cómo iba a encontrar a Haru? Si gritaba su nombre, Takechi también sabría que había entrado y no podía dejar que su enemiga contase con aquella información. Pensó en llamarla o enviarle un mensaje, pero se dio cuenta de que no tenía su contacto y además, muy posiblemente, tampoco funcionaría. No le quedaba otra que ir dando palos de ciego hasta encontrarlas.

Se quitó los zapatos y los dejó en la puerta, así no tendría que preocuparse por el ruido de sus pisadas. Intentó agudizar sus sentidos. La vista ya no le servía de mucho ahora que había anochecido por completo. Su olfato no estaba muy alerta últimamente, no se podía fiar mucho. Dependía, principalmente, de su oído. Comenzó a caminar, adentrándose entre todos aquellos arbustos, árboles y plantas. No llevaba mucho tiempo caminando cuando escuchó el eco de un leve quejido.

- ¡No recuerdo haberte dicho que te movieras!

Tokaku comenzó a correr hacía el lugar del que provenía aquel grito. Esa voz pertenecía sin duda alguna a Takechi. Debía darse prisa. No parecían estar muy lejos, pero debía darse prisa. En apenas unos minutos, las había encontrado. Lo primero que vio fueron la falda y la blusa de Haru desgarradas en el suelo. Justo al lado, estaba la propia Haru en ropa interior, tirada en el suelo, atada de manos y pies y una mordaza en la boca. Sobre ella estaba Takechi, en éxtasis tras haberle apuñalado con unas tijeras en el muslo, donde seguía clavado dicho objeto, y esparcir la sangre por el cuerpo de Haru como si para ella fuese algún tipo de afrodisíaco.

- Vaya - dijo Takechi al notar la presencia de Tokaku -. Espero que no vengas a arrebatarme la presa, de ser así tendríamos un problema - añadió acercando su mano a la boca de Haru y haciéndola lamer su sangre a pesar de que seguía con la mordaza puesta.

Haru intentó apartar el rostro y miró a Tokaku. La peli azul vio lagrimas reflejando la poca luz de la recién salida luna en los ojos de Haru, que pedían, o más bien suplicaban ayuda. El subconsciente de Tokaku, al ver así a su compañera de cuarto, la hizo reaccionar sacando una pequeña pistola que llevaba oculta y disparando dos veces a Takechi quien esquivó con relativa facilidad ambos disparos, aunque aquello le obligara a distanciarse de su presa. Tokaku volvió a disparar varias veces, hasta quedarse sin balas, momento que Takechi aprovechó para acercarse a ella con tijeras en sus manos preparadas para abrir en canal a su contrincante. Tokaku reaccionó tarde. Su enemiga se había abalanzado sobre ella haciéndola caer sobre su espalda, aunque logró detener el ataque agarrándola de los brazos. Con un ágil movimiento, mandó a volar a Takechi de una patada. Se puso de pie para quedar de nuevo en igualdad.

- Vamos Azuma, quítate de en medio. Déjame terminar mi trabajo. ¡No voy a permitir que te lleves el mérito por solo dar el golpe final! ¡Yo he hecho el trabajo sucio de engañarla y traerla hasta aquí!

- No voy a matarla.

La respuesta de Tokaku dejó a su interlocutora traspuesta. ¿Qué iba a hacer entonces? Si ese era el único objetivo de la clase negra. Takechi comenzó a reír como una maníaca sin creer a la peli azul.

- ¿Entonces qué vas a hacer? ¿Vas a ser su ángel de la guarda? Aunque te pegue más ser un demonio…

- De momento, solo sé que no voy a hacerle nada, mucho menos matarla.

Haru sintió calidez en su pecho y comenzó a llorar de alegría al oír aquellas palabras, que la tranquilizaron bastante a pesar de que la situación en la que se encontraba no era nada fácil. Estaba justo detrás de Tokaku, que no se percató de la reacción de Haru. Takechi, en un ataque de rabia, embistió en la dirección de Tokaku en el que había decidido que sería el último ataque, el que definiría aquella pequeña contienda. Y, efectivamente, fue el último ataque.

Tokaku aprovechó la fuerza de su oponente en su contra lanzándola hacia la valla que delimitaba el espacio en el que podían estar los visitantes. Takechi estaba aturdida tras golpearse la cabeza y cayó inconsciente tras recibir un efectivo golpe en la nuca.

La peli azul se acercó rápidamente a Haru.

- ¿Estás bien? - preguntó mientras le quitaba la mordaza y observaba sus lágrimas caer.

Desató sus manos y pies con cuidado de no dañar más la piel que había soportado aquellas ataduras. Haru, tras conseguir reprimir su llanto y recuperar un poco el aliento, respondió:

- Estoy bien Tokaku, muchas gracias. De verdad, muchas gracias. ¿Puedes ayudarme con eso? - preguntó señalando las tijeras que aún seguían en su muslo.

Tokaku asintió y procedió a retirar el arma blanca. Al comenzar, Haru sintió tanto dolor que abrazó a Tokaku para intentar calmarlo. Conforme la peli azul extraía las tijeras Haru sentía más dolor y, para evitar gritar, mordió la parte inferior del cuello de la chica que la estaba ayudando. Tokaku, sorprendida por el inesperado movimiento de Haru, paró un segundo, pero enseguida reanudó su cometido. En apenas medio minuto, al terminar de sacar las tijeras, dejó de sentir la presión de Haru sobre su cuello. La miró. Haru, vencida por la gran cantidad de emociones que habían pasado por ella en apenas unos minutos y por el dolor físico, había caído inconsciente en los brazos de alguien con quién se sentía segura y tranquila, en los brazos de su compañera de cuarto. En los brazos de Tokaku.


¡Buenas a todos!

Lo primero, espero que les esté gustando este fic :)

También, quisiera pedir disculpas por no publicar este capítulo a pesar de que lleva como dos semanas terminados, pero se ve que se me olvidó en su momento y como me puse a escribir el siguiente pues pensaba que estaba subido.

El segundo como imaginaréis pues está acabado también, así que en un par de días estará subido también. Y, además, como pequeña compensación por el error de no publicar este capítulo intentaré tener el que sería el séptimo listo a finales de semana.

¡Gracias a todos por leer!