El lunes era el día que más le costaba a Haru y al resto de las chicas en su clase; con la única excepción de Tokaku que daba igual el día que fuese, siempre estaba igual. Haru y Tokaku estaban en la biblioteca, se habían quedado estudiando para un examen que el profesor había anunciado esa misma mañana para el día siguiente, a modo de examen casi sorpresa. Mientras su compañera se encontraba concentrada en sus libros y apuntes, Haru fingía hacer lo mismo; pero no podía. Se había llevado pensando en ello desde justo después de que ocurriese. La noche del ataque de Takechi. Haru no podía parar de pensar en el abrazo que prácticamente había obligado a Tokaku a darle, ni tampoco en el deseo de tocar la piel de la peli azul que tuvo momentáneamente. Como ambas no se separaron casi desde entonces, Haru no podía pensar en nada que no estuviese relacionado con ella.

- Voy un momento a la habitación a dejar el móvil cargando. Bajo en seguida, ¿vale?

- ¿Quieres que te acompañe por si acaso?

- No hace falta, no he recibido ningún aviso. Podemos estar tranquilas.

Haru se fue dejando una radiante sonrisa a Tokaku. Llegó en poco tiempo a la habitación y abrió la puerta. Cuando se disponía a cerrar algo se lo impidió.

- ¿Puedo pasar? - preguntó la voz a la que pertenecía el pie que había impedido a Haru cerrar.

- Es que… tengo algo de prisa. Me están esperando - intentó excusarse.

- Oh vamos, y yo que venía a que nos hiciéramos amigas, incluso he comprado té para que lo tomemos juntas. ¿Es tu novio el que te está esperando? - preguntó pícaramente.

- ¡No! - negó con rapidez Haru y, sonrojándose, añadió -. No, no es mi novio quien…

- ¡Mírala! - su interlocutora la interrumpió -. Vamos para adentro, Isuke quiere saber sobre ese galán que hace que te sonrojes.

Isuke empujó a Haru adentro de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Aunque a Haru no le apetecía nada y quería volver cuanto antes con Tokaku, acabaron preparando el té que había traído la chica de cabello rosa. Pensó que sería poco tiempo y acabó aceptando. Sin embargo, daba igual que aceptase o no, Isuke la habría obligado igual. Se sentaron a hablar. O más bien, fue un constante interrogatorio de Isuke sobre la persona que la esperaba.

- Venga, venga, dime, ¿quién te estaba esperando?

- No, no es nadie importante.

- Entonces no debería importarte mucho hacerle esperar, ¿no? Podemos charlar tranquilamente.

- Es que le dije que bajaba en seguida - dijo acabando su taza de un tirón -. Realmente no debería haber tardado ni cinco minutos en volver…

- Oh vamos, venga di, ¿quién es?

- Es… es Tokaku - respondió Haru pensando que Isuke se conformaría y se tardaría menos en marcharse -. Estábamos estudiando en la biblioteca.

Isuke se sorprendió, sabía que Haru no mentiría, pero no se esperaba que se sonrojara en el momento en el que le había preguntado si esa persona era su novio ni tampoco en el momento en el que pronunció su nombre, aunque esta vez fue menos notorio. Eso le llevaba a pensar en dos cosas: una de las dos podía haber intentado tener algún contacto físico un poco más íntimo con la otra o Haru se estaba enamorando de su compañera de cuarto. Realmente, no le importaba mucho cuál de las dos opciones fuese.

- Voy a usar el baño un momento - se disculpó Isuke, dejando su taza de té intacta sobre la mesa.

Haru aprovechó para poner a cargar su móvil, el motivo olvidado por el que había subido a la habitación. Justo después volvió a sentarse, esperando a Isuke. Distinguió un sobre negro sobre la mesa que no recordaba haber visto antes de que la peli rosa fuese al baño. Lo cogió con la intención de abrirlo. Sabía que, irremediablemente, era para ella. Los nervios empezaron hacerle cosquillas en el estómago. "Vas a morir querida Haru" - había escrito en un papel en el interior. Comenzó a sentir mareos y sus ojos se cerraban lentamente, a pesar de toda la oposición que ejercía su voluntad de mantenerse despierta. Isuke salió y se acercó a Haru, que intentó articular palabras, pero le puso un dedo en los labios para evitar que dijera nada; mientras con la otra mano la "ayudó" a cerrar sus ojos, quedando su voluntad de no quedarse dormida hecha añicos.

- Tranquila, ya te he preparado el baño, vas a poder relajarte en un largo baño - dijo en tono de sorna con una sonrisa burlona en el rostro mientras comenzaba a desvestir a la chica dormida.

Habían pasado unos veinte minutos desde que Haru se había ido cuando entró en la biblioteca una chica de pelo rubio que, aunque el lugar estaba prácticamente vacío, se sentó en la misma mesa que Tokaku, justo en frente de ella. La chica le brindó una sonrisa agradable que Tokaku ignoró por completo. Le molestaba que esa persona que no conocía y que ni siquiera había visto antes, teniendo todo el sitio del mundo para sentarse, se hubiera quedado allí.

- Disculpa - no tardó ni un minuto en hablarle -. ¿Eres de décimo curso?

Tokaku levantó la vista mientras la chica le preguntaba, asintió para responderle y volvió a lo suyo.

- Eres de la clase negra, ¿verdad?

- Sí.

- ¡Lo sabía! - exclamó enérgicamente - Se os distingue porque no os obligan a llevar el uniforme. ¿Es cierto que la clase negra es para gente especial, para gente famosa, ricos y eso?

- No sabría decirte…

- ¡Pero si estás en la clase!

La bibliotecaria mandó a callar a la chica, cuyo tono de voz había ido subiendo poco a poco. Después de que le llamaran la atención estuvo unos cinco minutos en silencio, haciendo como que miraba su libro pero, en realidad, miraba de reojo a la peli azul.

- ¿Podrías ayudarme con este problema de matemáticas?

Tokaku volvió a levantar la vista. Estaba molesta. ¿Qué le pasaba a aquella chica?

- ¿Cuál? - preguntó suspirando.

La chica se levantó sonriente y se sentó al lado de Tokaku, en el lado contrario al que estaban los libros de Haru. Le señaló el problema, que no tenía ninguna dificultad, luego la peli azul lo interpretó como una excusa para estar cerca de ella o para mantener una conversación. Le molestaba aquella rubia, que le sonreía demasiado. Como Haru. Haru. Hacía ya más de media hora que se había ido. No debería haber tardado más de diez minutos.

Tokaku se disculpó con la chica y le pidió que le cuidara las cosas antes de salir corriendo hacia su habitación. Una vez allí no vio nada demasiado extraño. Lo único que le llamó la atención fueron las tazas que había sobre la mesa. Se acercó. Una llena, la otra vacía y un sobre negro. Le habían tendido una trampa a Haru. También había un frasco con restos de un líquido transparente. Lo abrió. Desprendía un olor muy fuerte y al contacto con el aire producía humo blanco, como si fuese nitrógeno líquido. Era un refrigerante. ¿Habían hecho que Haru se bebiese un refrigerante mezclado con té? No, eso era muy poco efectivo, seguramente primero habrían usado un somnífero. Dio un nuevo vistazo rápido por la habitación. La puerta del cuarto de baño estaba cerrada.

- ¿Ichinose? - preguntó dando un par de toques en la puerta.

Ante la nula respuesta abrió la puerta sorprendiendo a Isuke, que estaba dejando caer el cuerpo inerte de Haru en la bañera llena de agua.

- Oh, Azuma, no te esperaba - dijo Isuke sonriente soltando a Haru en el agua -. ¿Has visto las cicatrices de esta chica? Me pregunto cuántas veces habrá estado al borde de la muerte.

Tokaku acometió contra Isuke y lanzó un par de golpes que su contrincante esquivó con suma facilidad. No importaba, el objetivo final era alejarla de Haru. Por suerte, la cabeza de Haru no había quedado bajo el agua, lo que le dio a Tokaku un poco más de libertad a la hora de enfrentarse a Isuke.

- No te pongas así, no está muerta, solo la he dormido. Eso sí, vas a tener que apartarte si no quieres morir también.

- Déjalo Inukai, no tienes posibilidad de hacerle nada. Márchate de aquí.

Isuke se enfadó al escuchar que Tokaku le daba aquella pequeña contienda por perdida. Sacó otro frasco de refrigerante que tenía en la chaqueta y se lo tiró a la peli azul, que se cubrió con los brazos. El frasco se rompió al impactar ocasionando a Tokaku varios cortes. El líquido se esparció por su piel provocándole quemaduras. Isuke aprovechó mientras Tokaku se dolía y se lanzó hacia ella para propinarle varios golpes, sin embargo, Tokaku no había bajado del todo la guardia y reaccionó dándole un codazo en la cara antes de que lanzase ningún golpe.

- ¿Tienes tanta envidia que quieres estropear mi perfecto rostro? - dijo Isuke al ver cómo salía sangre de su nariz.

- Te he dicho que te vayas.

Isuke se fijó en los pies de su rival, estaba pisando la blusa de Haru así que aprovechó y tirando con fuerza de la prenda hizo que Tokaku perdiese el equilibrio y cayese sobre Haru sumergiéndola por completo en el agua, que estaba cuanto menos helada. Era normal si había vertido el refrigerante, ya que su función principal es absorber el calor. Salió rápidamente del agua y tras comprobar que Isuke se había ido sacó a Haru, que se había despertado pero se encontraba un poco entumecida debido al frío. Haru había rodeado con sus brazos el cuello y con sus piernas, la cintura de Tokaku. Abrazaba a la peli azul con toda su alma, sintiendo el calor de su cuerpo a través de su ropa mojada.

- ¿Estás bien?

- Sí - susurró Haru -. Solo tengo algo de frío.

Tokaku cogió una toalla y ropa para su compañera, y se dirigió a la cama de Haru, cerca de la cual había un radiador. Lo encendió y se sentó en la cama dejando que Haru quedase sentada sobre sus piernas. Haru no deshizo el abrazo ni siquiera cuando Tokaku la secaba. No era solo por el frío, le gustaba estar así con la peli azul. Una vez que la terminó de secar, Tokaku pidió a Haru que la dejase ir, para así poder cambiar su ropa mojada. Pero Haru se negó.

- Ayúdame primero a vestirme.

- ¿No puedes hacerlo tu sola?

- Nop, tengo mucho frío - dijo mientras sonreía.

- Vaya excusa más mala.

A pesar de todo, Tokaku la ayudó a vestirse. Haru había deshecho el abrazo, pero no quiso moverse y permaneció sobre las piernas de la otra chica. Prácticamente, le rogó para que le dejase quitarle la blusa empapada alegando que se sentiría mal si no le devolvía el favor ayudándola de alguna forma. Sin saber exactamente por qué, Tokaku aceptó.

- Creía que te ibas a negar - anunció Haru mientras le aflojaba la corbata. Llevaba puesta la que le había regalado un par de días atrás y eso le hizo mucha ilusión.

- Yo también lo pensaba.

- ¿Entonces?

Tokaku no respondió. No sabía qué responder. No tenía una respuesta. No sabía por qué había accedido.

- Luego tenemos que ir a la enfermería a que te curen esto - dijo al ver las quemaduras y cortes en los brazos de Tokaku, quien simplemente asintió.

Tras unos instantes de silencio, Haru continuó su tarea de desvestirla. Nerviosa, desabrochó los botones de la blusa y la retiró. Se fijó en una marca que tenía Tokaku en la parte baja del cuello, justo por encima de la clavícula. Parecía que alguien la había mordido.

- ¿Qué te ha pasado aquí? - preguntó Haru desanimada, pensando que Tokaku podía tener pareja, y acariciando la zona afectada con la yema de sus dedos.

- Me mordiste.

- ¿Yo? - la sorpresa era más que evidente en sus ojos - ¿Cuándo?

- Fue cuan-

- ¡Ya sé cuando fue! - interrumpió Haru.

No recordaba mucho del incidente con Takechi, pero en aquel momento aparecieron en su mente imágenes del cuello de Tokaku, en el momento en el que la estaba mordiendo para acallar su dolor.

- Lo siento mucho - procedió a disculparse -. No… no quería haberlo hecho…

- No te preocupes. No me dolió. Además, con el mismo cuello de la blusa no se ve, no me importa mucho.

- Pero… te dolería…

- No realmente.

Haru estaba afligida. Le había hecho daño a su… ¿amiga? ¿Se consideraban amigas siquiera? No sabía muy bien cómo referirse a ella o la relación que pudieran tener en ese momento. Tokaku se puso en pie sosteniendo en brazos a Haru, que aún seguía con las piernas entrelazadas en su cintura. Haru, finalmente, la liberó totalmente. Tokaku terminó de desvestirse junto a su armario y cogió ropa seca. Una vez se hubo vestido recordó a Haru que ambas habían dejado sus cosas en la biblioteca y que no estaría de más bajar a por ellas. Aún era temprano así que cenarían después de dejar las cosas en la habitación.