Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.
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IMPOSIBLE
Capitulo 2: De camino a Konoha
Mi tumba se había vuelto el nido de los pájaros más hermosos que en vida pude observar, se había adueñado de la tierra, de las flores y había logrado un bebedero de sueños. Cada vez que cerraba los ojos, los pájaros chillaban para que no durmiera. Eso me ayudo a no perderme de nada y observarte hasta que me acompañes bajo tierra.
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Empezó a caminar cuando creyó que ya era suficiente descanso, se había permitido a sí misma sentarse a pensar toda la noche de lluvia. Sinceramente no pensaba que tenía siquiera tiempo a pensar cuando una guerra a contrarreloj iba a llegar en tan pronto. Si la memoria no le fallaba para estas fechas el líder de Akatsuki aun no había decido atacar Konoha presencialmente… pero llegaría muy pronto. Se regaño a sí misma y casi maldice al dios que la trajo de vuelta a la vida, como era posible que recordara tantos sucesos e historias de vida pero no la de Kakashi ni la de Obito ¡Maldita sea!
"- ¿Es posible que yo vuelva a la vida? Es decir, eso debería estar prohibido en más de un sentido…
- Mujer, soy un dios, si yo digo que puedes volver a la vida es porque puedes y no tengo la necesidad de cómo algunos humanos del mundo terrenal, hacer algún experimento y traer de manera carnal su espíritu aun cuerpo ajeno… yo personalmente ya tengo preparado tu recipiente, pequeña alma en desgracia.
- Pero…
- No te preocupes, no tienes que agradecérmelo, solamente quiero que algunas de estas pobres almas consigan la felicidad plena… aunque ya sabes – el dios sonrió retorcidamente – tan solo sea un sueño, pero este no es el caso, anda acompáñame"
Recordó casi con dolor como aquel sujeto brillante la había llevado lejos del Lago de la Verdad donde recurrentemente se la podía encontrar. Aquel dios le había otorgado un nuevo cuerpo moldeado a sus manos, le había dicho entrecortado que perdería la mitad de sus memorias de la vida espiritual. Le dio exactamente 3 horas para acostumbrarse a sentir la solidez de sí misma, la calidez que emanaba por sí sola, ella recordaba haberle mostrado su nuevo cuerpo a algunas almas conocidas, personas que ella ya no podía recordar haber visto.
Aquel dios al cumplir las tres horas exactas la había embarcado en el rio Aqueronte para regresar a la vida.
- Mi señor, yo acabo de dejar a un alma en pena al otro lado de esta orilla, usted sabe que es imposible que yo regrese con una carga en mi bote.
- Pequeño hombre barquero, no te lo estoy preguntando, es una orden, no solo mía sino de los grandes dioses. No querrás tener problemas con ellos ¿o sí?
El barquero ante los ojos de Rin empezó a temblar, y sumisamente le dio espacio dentro del bote para que ella lograra introducirse. El dios solo sonrió ante la acción del hombrecillo.
- Aquí tienes, se que esta costumbre se perdió hace mucho tiempo pero te mereces esta recompensa – el dios le dio una moneda de oro, estaba maltratada y no se veía una moneda de cambio actual, sino como una donde ni siquiera había prensas para fabricarlas, parecían moldeadas a base de pulso de piedras. Aunque bueno, ella no tenía interés en eso…
- Gracias mi señor – el hombrecillo subió su capucha escondiendo con mas ahincó sus ojos saltones, mientras hacía perder la moneda de oro entregada entre sus ropas.
- Toma – Rin recibió de aquel dios con aura amenazante, una mochila marrón desgastada con varios implementos de ninja adentro, encontró con algo de alivio, una cantimplora y un estuche de kunais lleno, había implementos de primeros auxilios y una capa que inmediatamente saco y se la puso – Es una capa que contiene la bendición de los dioses, si bien no es indestructible, te concederá suerte cuando camines sobre la maldad, hace que la gente confié en ti ciegamente y cumple su rol como armadura, te repito, no es indestructible, tiene resistencia para parar el golpe de una espada común pero no te salvas de lo demás – ella asintió ante la sombra brillante que se hacía llamar dios y siguió rebuscando dentro de la mochila, también había una banda ninja de Konoha.
Ella navego el rio durante muy poco tiempo, cuando hubo llegado a la siguiente orilla bajo del barco sin evitar mojarse los pies, se sentía extraño de alguna manera.
- Sigue caminando hasta llegar a un pozo de donde veras salir algunas almas salir. Lo único que tienes que hacer es tirarse por el mismo, no me preguntes cómo pero llegaras al mundo terrenal, no se sabe donde caerás pues esta práctica de revivir no es muy común. Solo hazlo y reza por no caer en el mar o en una cascada, tendrás que aprender nuevamente a aprender cómo cuidar tu vida – el hombre no dijo nada más y recibiendo unas dos almas dentro de su barco navego hasta la orilla de enfrente, donde ella había salido.
Ella no lo pensó demasiado en realidad, y camino hasta el pozo donde solo se lanzo antes de arrepentirse y quedarse en el limbo para toda la vida envuelta en un cuerpo de materia solida."
Había aterrizado en mitad del bosque, ni siquiera había caído del cielo, simplemente cuando abrió los ojos ella ya se encontraba envuelta en hojas y con el cielo hecho un mar, lloviendo como si lo único que hicieran las nubes fuera llorar y llorar.
Desde que había recuperado la capacidad de respirar se había sentido como si se estuviera ahogando, váyase a saber porque, pero cuando piso el mundo terrenal nuevamente, entre lagrimas, había inhalado el aire como si fuera la primera vez que lo hacía. Se sentía como nueva y a la vez se sentía como la mierda.
Ella sabía que debía estar feliz por el hecho de que había recibido una nueva oportunidad para ser feliz, por dios, había revivido y podía recuperar a Obito y a Kakashi, podían ser felices nuevamente. Ser un equipo y ella…
Se sonrojo ligeramente por la manera en que sus pensamientos se desviaron, viéndose inevitablemente a ella enfundada en un vestido blanco de muerte y con cierto Uchiha tomándola de las manos muy cariñosamente.
Vale, se había dejado llevar.
Poniéndose seria, empezó a preguntarse cómo es que llegaría a Konoha, sabía que antes que nada debía hablar con la Hokage sobre todo lo que estaba sucediendo. Debía recuperar su rango como ninja nuevamente para poder seguir viviendo en Konoha, si, es cierto, primero tenía que encontrar a Obito para seguir haciendo su vida como una ciudadana en la aldea de las hojas, y no morir en el intento, pero Rin estaba lo suficientemente segura de que lo lograría por lo que prefería ir a Konoha, asegurando su búsqueda con el respaldo del Hokage.
Si tenía suerte le confiaría un equipo de rastreo, aunque era bastante imposible que eso pasara.
- …todavía está en cama… lo sé… puerta del cie… tierra
Rin escondió hasta el mínimo su presencia como en los entrenamientos con Minato sensei, evitando que los sujetos lograran encontrarla, con suerte en ese equipo de ninjas no había un apoderado del Byakugan, si era así jamás la encontrarían.
El equipo siguió su camino saltando por los arboles, de tanto ajetreo solo pudo divisar a una ninja que tenía el cabello tan rosado como el chicle. Reconoció su banda, era de Konoha. Empezó a atar cabos, de lo que pudo escuchar los ninjas iban de misión a la puerta del cielo y de la tierra, por lo que Rin debía procurar seguir el camino de aquellos ninjas pero de reversa.
Así llegaría a Konoha. Dio un salto y empezó a detallar el rastro que aquel equipo había dejado tras de sí, eran bastante descuidados… eso era bueno para ella, así que sin más que pensarlo, voló sobre las ramas siguiendo el camino de ramas ligeramente dobladas, ramitas cortadas y pisadas sobre el lodo debajo de ella. Si, definitivamente con eso ella podría llegar a Konoha.
Sonrió con soltura.
- Espérame Kakashi… nos volveremos a ver muy pronto.
