Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.

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IMPOSIBLE

Capitulo 3: La máscara naranja a tu disposición

Tus regaños fueron más que un dulce beso para mí, cuando observaba tu ceño fruncido me sentía tan pleno. Tu enojo era mi diversión; y ahora que estas tan lejos olvide como reír.

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Había pasado tanto tiempo que había caminado en dirección a Konoha que por un momento pensó, que realmente se había perdido. Es decir todos los arboles se veían exactamente iguales y el rastro que había estado siguiendo se veía perdido en cuanto la segunda noche aconteció. Sin contar que el camino a su costado estaba más destartalado de lo que recordaba.

Dios, estaba haciendo tanto calor que ni siquiera se fijaba correctamente por donde caminaba, a este paso casi podía asegurar que se desmayaría por insolación… que suplicio.

Camino otro trecho antes de finalmente decidir darse un descanso junto al rio, era caudaloso pero lo suficientemente tranquilo para pescar sin temor a que la corriente se la lleve.

Si, era ninja medica, no sabía pescar. Pero sus conocimientos básicos y por supuesto su kunai, la ayudarían en esto… al menos eso esperaba.

Con el kunai en mano, Rin se acerco al rio; finalmente atravesándolo bajo sus pies, estaba helado justo como lo supuso, aunque era soportable por lo que no se quejo en absoluto. Los peces bajo ella pasaban tan rápido que por un segundo se pregunto si de verdad lograría concretar su objetivo, tenía hambre y se veían tan jugosos… sacudió la cabeza levemente prometiéndose a sí misma que pescaría su almuerzo costara lo que costara.

Antes de enterrar el kunai sobre el pez que pasaba por su tobillo, un shuriken lo mato por ella… un shuriken que a ella, por supuesto, no le pertenecía. Dio un largo salto hacia atrás hasta que finalmente llego a la orilla donde se puso en posición de batalla ¿Quién era su enemigo? ¿Quién era que…?

- ¡Ah! ¡Oye! No dejes que se lo lleve la corriente, encima que lo atrape para ti.

El sujeto de capa negra y nubes rojas bajo de un árbol frente a ella, tenía el rostro tapado por una máscara naranja y una voz ligeramente chillona.

Rin quien aun continuaba con la capucha sobre la cabeza, observo al nuevo sujeto con desconfianza ¿Quién era él? ¿Era de esa organización que quería acabar con todos los Jinchurikis? Se forzó a recordar y confirmo que aquel diseño en la capa negra del desconocido era definitivamente de dicha organización maligna.

Trago saliva y empezó su cuestionamiento.

- ¿Quién eres tú?

- ¿Mh? – Tobi alzo la cabeza para ver a la desconocida, la capucha en su cabeza tapaba sus ojos, solo podía ver la cremosidad de sus mejillas y su dulce boca intentando gruñirle – Soy Tobi, soy amigo de mis amigos y tu, bueno, tú me agradas – añadió el desconocido rascándose con el índice sobre la máscara, la zona donde debería estar su mejilla – además tenía hambre y no quiero comer solo.

Su sinceridad la dejo perpleja e inconsciente de su acto, bajo el kunai frente a ella.

- Reconozco tu capa ¿Qué te hace pensar que quiero comer contigo? – enfrento Rin al desconocido, dando ligeros pasos hacia su costado donde sus cosas reposaban. Evito darle la espalda en todo momento, no se iba a fiar en lo absoluto de ese sujeto de voz chillona y alegre. Por supuesto que no.

- Te vi intentando pescar – empezó el – eres un fracaso – prosiguió para luego dar una ligera risa que solo la puso de mal humor – si quieres yo pesco para ti y… tú haces la fogata ¿a que no es un mal trato?

Ella miro en su dirección con total desconfianza, el era un ninja renegado, unido a una organización maldita que había y estaba haciendo mucho daño a los Jinchurikis. Pero… este sujeto, este desconocido se comportaba como un niño, había dicho que estaba solo y que ella recordara dicha organización se movía de a dos. Vale, tal vez quedaría como idiota total pero comería con él, a lo mejor podría quitarle algo de información.

Tobi pesco tres peces más y los hundió en palillos mientras esperaba que la desconocida encapuchada regresara con leña. Mientras sus manos apresaban los peces muertos evitando que se escurrieran, él pensó que aquella muchacha tenía un tono de voz precioso. Melodioso y atrayente, de hecho, toda ella le gritaba que era una persona de fiar, una persona a la que podías sentarte muchísimas horas a contarle todo y ella jamás te juzgaría.

¿Por qué pensaba eso? No tenía la menor idea, nunca se había sentido así desde que…

- Tal vez no sea el momento de decir esto pero no tengo la naturaleza del fuego, así que me costara un poco prender la fogata – la muchacha dejo caer las ramas a su costado, cortando vilmente la ilación de sus pensamientos con su presencia.

El volteo a verla con su único ojo visible, ¿podía confiar en ella de verdad?

Rin acomodo las ramas y las envolvió en piedras para evitar la dispersión del fuego; cuando hubo logrado su cometido empezó a regañarse a sí misma, eso le pasaba por confiar las fogatas de todas sus misiones a Obito, posteriormente a Kakashi. Obito tenía la naturaleza del fuego por lo que podía prenderlas con un chasquido de dedos, después de su fallecimiento, Kakashi con su Sharingan había copiado muchas técnicas de fuego por lo que entonces, él era el nuevo encargado de las fogatas.

¡Qué suplicio! Ella nunca había tenido que prender una.

- Mh… no habrá problema con eso – dijo el enmascarado con una timidez que ella no pensó verle, sinceramente.

Ella frunció el ceño sin que él lo notara.

- Yo tengo naturaleza de fuego así que no se me hará problema.

Ella sonrió ligeramente, así que tenía naturaleza fuego eh. Si sumaba dos más dos, podía sacar que este renegado provenía de Konoha, que era la aldea que contaba con muchísimos ninjas que manejaban naturaleza fuego.

Tobi hizo algunos sellos en sus manos e inflando su pecho, soplo sobre las ramas logrando una fogata perfecta, rojo y vibrante ante los ojos de Rin.

- Por cierto, mi nombre es Tobi – menciono el de la máscara naranja tratando de conseguir un ambiente relajado.

- Mi nombre… - ella trago y se dijo a si misma que decirle su nombre no traería consecuencias ni nada por el estilo, después de todo ella no era la única en el mundo que tuviera ese nombre – soy Rin.

Tobi sintió su espalda enfriarse justo en la zona de su columna, acababa de tener un escalofrió. Solo por oír un nombre que hace muchísimos años no escuchaba y le traían unos terribles recuerdos de su pasado, recuerdos que muchas noches lo obligaron a jurar venganza sobre la almohada. Tuvo que manejar su pierna que inconsciente empezó a temblar de impaciencia, obligándose a sí mismo a controlarla diciéndose que había muchas Rin en el mundo.

Y su Rin ya estaba muerta.

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La comida paso demasiado rápido, antes de que pudieran procesar la información ellos ya habían acabado con los pescados que Tobi había obtenido.

Rin no quería permanecer un momento más con él, ver la capa que tenia puesta no le traía buena espina a pesar que el dueño de dicha capa fuera una persona que ella podía calificar de amable y hasta divertida. Tenía sentimientos encontrados al verlo, quería seguir ahí y a la vez solo quería correr lejos. A lo mejor ese pescado le había caído mal y por eso los retorcijones en su estomago solo eran por eso.

Tobi por su parte, se levanto sacudiendo su capa. Vio que ella también hacia el ademan de levantarse así que siendo caballeroso le ofreció la mano.

¡¿Por qué hice eso?!

¡¿Por qué hizo eso?!

Rin dudo serios segundos si de verdad tomar su mano o no mientras Tobi sudaba internamente, ¿Por qué le había ofrecido la mano? Ella sabía que pertenecía a una organización criminal, tenía la maldita capa puesta justo frente a sus ojos y esperaba que ella recibiera su gesto de "amabilidad" ¿en serio? Era obvio que jamás lo haría; Tobi se resigno y antes de que pudiera esconder la mano tras su espalda y salir de ahí, ella la recibió y se levanto.

El contacto le causo un estremecimiento a pesar de que él usaba guantes.

- Voy en dirección de Konoha, ¿a lo mejor sabes el camino? – soltó ella de pronto mordiéndose la lengua por boca floja. Lo había soltado sin pensar.

El no se inmuto.

- De hecho sí, no iba hacia allí pero te puedo guiar un tramo hasta que estés cerca, si… quieres, claro…

Sin notarlo Tobi había adquirido la personalidad que tenía cuando era un niño, ligeramente tímido y sonriente. Cuando era Obito Uchiha.

- ¡Sí! – respondió ella con una sonrisa brillante que el pudo visualizar sin pudor – Me encantaría… hace mucho tiempo que no me dirijo a esa aldea así que había olvidado el camino – continuo ella tratando de comenzar una conversación mientras tomaba su mochila y la colgaba en su hombro.

- Al ser un errante, conozco la mayor parte de rutas de todos los países, son los gajes del oficios – rio Tobi con soltura mientras seguía detrás de ella, encaminándose hacia los bosques profundos.

Ella acompaño su risa - ¿habías entrado a Konoha anteriormente?

- Cuando era un niño – soltó sin pensar totalmente contento de tener una conversación normal después de tantos años – solo que pasaron algunas cosas y no pude volver, recuerdo que la aldea tenia la tienda de dangos mas deliciosa que había probado alguna vez, me hubiera gustado volver pero… - Tobi se corto dándose cuenta de que había soltado demasiada información.

Ella con una confianza desmedida, tomo la manga de la capa que Tobi usaba, entre sus dedos señalándole que entendía que él no podía entrar a Konoha por el hecho de ser miembro de una organización criminal.

- Antes de llegar al barrio de los Uchiha – comenzó ella sin notar el estremecimiento en Tobi – cerca de la calle principal, en mitad de todas las tiendas, con una cortina azul esta la tienda de dangos que una vez probé en Konoha con mis compañeros.

Rin se detuvo mientras bordeaba un árbol y finalmente llegaba al camino de grava que la llevaría en dirección a Konoha. Tobi la siguió hasta posicionarse a su lado y finalmente seguir caminando juntos.

- No sé si esa era la tienda a la que te referías pero definitivamente eran los mejores dangos que alguna vez probé; la señora era muy amable, incluso nos ofreció una nueva ronda por parte de la casa, uno de mis compañeros casi se atraganta con ellos por intentar decir, con la boca llena, que estaban deliciosos – ella rio sin quererlo – fue tan divertido.

Tobi asintió queriendo decir que a él también le paso algo parecido estando con sus compañeros en Konoha, que su sensei Minato tuvo que tomarlo del abdomen y empujar para hacer que el dango saliera de su garganta mientras Kakashi lo miraba malhumorado.

Pero no podía decir eso, era demasiada información.

- Cerca de aquí, mas bien, a unas cuantas horas siguiendo este trayecto, hay un puesto de dangos, no son tan buenos como los de Konoha pero son verdaderamente deliciosos, ¡Vine con mi senpai una vez! ¡Incluso él admitió que de verdad tenían un sabor bueno! Y para que lo diga el senpai es que tiene que ser cierto.

- ¡Me encantaría probarlos! Pero en realidad no tengo nada de dinero así que se me haría imposible comprar algunos.

- No te preocupes por eso, Tobi invita.

Rin se sorprendió un poco al escucharlo referirse a sí mismo en tercera persona pero evitando mostrar su ligera incomodidad siguió caminando junto a él, escuchándolo contar divertidas anécdotas sobre su compañero de aquella organización. Anotando en su mente cualquier dato interesante que pudiera servirle en un futuro.

Tuvo que admitir que muchas veces, sin querer, la hizo reír a carcajadas. La había hecho llorar de la risa como nunca jamás había llorado por dicho motivo. Él la había hecho sentirse especial, al compartirle tales cosas que probablemente él no soltaba así nada más. A pesar de que ella se sentía como una embustera al absorber cualquier dato importante para usarlo en su contra en el futuro. Ella admitía que se lo estaba pasando de maravilla con Tobi.

No pasó mucho tiempo hasta que chocaron con la tienda de dangos que ofrecía sus servicios en mitad del camino. Ambos se sentaron en las bancas para el público de afuera luego de pedir su orden. Siguieron conversando amenamente antes de recibir rápidamente la comida que habían estado esperando desde que la palabra "dangos" se menciono en la conversación.

- Mh – expreso Rin mientras masticaba con delicadeza bajo su capucha – es muy buena pero… prefiero las de Konoha.

- Yo también aunque estas tampoco pierden su encanto – espeto el criminal mientras en un rápido movimiento introducía los dangos bajo su máscara; se había ocultado al mirar hacia el costado donde la chica no llegaba el rango de visión. Ella suspiro, una verdadera decepción. Se moría por la curiosidad de saber que era lo que escondía bajo esa mascara naranja. Podía tener un rostro totalmente quemado o deshecho y por eso lo escondía. Tal vez solo era feo y tenia vergüenza. Tantas opciones y ninguna respuesta clara.

Cuando ambos hubieron terminado de comer siguieron su camino por el sendero de piedras que los llevaría hasta las gloriosas puertas de Konoha. A decir verdad, Tobi tenía que admitir que jamás se había sentido tan a gusto con nadie. Se había comportado como de verdad era, no con esa estúpida faceta de idiota. Solo se había dejado llevar y con aquella chica había relucida la personalidad que lo caracterizaba cuando era un pequeñajo, aquella que tenía muy arraigada en su alma.

Por su parte Rin, quien andaba dos pasos a la izquierda de Tobi, sentía mecer ligeramente la capucha que traía puesta, estaba demás decir que tenía miedo de que esta volara y dejara al descubierto su blanquecina piel y por ende los rasgos más distintivos de su ovalado rostro. Por el momento había permanecido tranquila ante su presencia puesto que contaba con la seguridad de que él no podría reconocerla en un futuro… si es que llegara el momento de un enfrentamiento.

Al principio trato de mentirse a sí misma, pero al final no pudo hacerlo, si en algún momento ella tuviera que pelear contra él, al ser de una organización criminal. Era muy probable que ella se quedara atrás para evitar pelear contra él. ¡Por dios! Era el primer sujeto con el que había establecido una conexión después de volver del otro mundo; sin contar que era tan divertido, amigable, amable y hasta caballeroso. Siempre tenía la delicadeza de ayudarla cuando había obstáculos en el sendero.

Tomaba la mano que este le ofrecía para poder pasar encima de alguna roca o tronco en el camino. Incluso una vez, podría decirse que olvidando que ella era una ninja, la tomo de la cintura cuando estaba sentada sobre aquel tronco y la alzo para finalmente dejarla en el suelo.

Esos breves instantes que ella se mantuvo en el aire, tuvo que sujetarse de los hombros anchos de Tobi; sobre sus palmas sintió el calor que emanaba incluso por encima de la capa que usaba. Pudo sentirlo, aquel muchacho estaba tenso; casi con miedo, sintió fluir por su cuerpo aquel picor que no sintió hacia tantísimos años.

Cuando por fin pudo ser consciente que aquellas fuertes manos se instalaban en su dulce cintura para ayudarla a bajar, sintió su toque incluso aunque sus guantes le obstruyeran la total libertad, sintió un escalofrió recorrerla desde el inicio de sus pies hasta el último cabello que la cubría.

Contra su voluntad, su imaginación voló hasta terminar en los más insanos pensamientos.

Sus pies terminaron en el suelo muy pronto pero se mantuvo reacia a moverse mientras aquellas dulces descargas todavía recorrían su espalda y aquel aleteo de mariposa no solo sobrevolaba su estomago, sino se convertía en picor frio que entumeció los dedos de sus manos.

Su cuerpo reacciono solo ante la sorpresiva confianza que tomo el chico por ella.

Rin, se soltó finalmente y sonriendo temblorosamente le pidió seguir caminando para llegar lo antes posible. Tobi, con su voz chillona de siempre, sin notar nada fuera de lugar se acomodo a su lado para darle la razón.

Rin tuvo que admitir que no supo que paso durante esos instantes en que él la toco, es decir, jamás se había sentido así en todo su vida. Era como si alguien le hubiera dado un golpe directo en el estomago y luego le hubieran hecho muchísimas cosquillas.

Era extraño, pero no desagradable.

Cuando dejo sus pensamientos atrás, Rin por fin pudo reconocer su alrededor, frente a ella, se alzaba imponente el gran árbol milenario. Aquel que decían tenía mas años que la misma Konoha; ese que la vio llorar más veces de las necesarias por Obito.

Ver sus ramas extenderse por el claro al que había llegado, le trajo recuerdos hermosos y tristes, las de veces que había comido en sus raíces las delicias de la esposa de su maestro, Kushina. Cuando Kakashi había caído dormido en su hombro después de consolarse a sí mismo por lo que había pasado con Obito. Cuando Minato tomando los hombros de ambos les prometió que los protegería con su propia vida de ahora en adelante y para siempre. Todo en presencia de aquel árbol milenario.

Sin desearlo sus pies corrieron lejos del árbol, hacia aquel lugar que una vez Obito le mostro y que ella jamás mostro. No pudo quitarse jamás de la mente la carita inocente del Uchiha cuando en medio de susurros le hacía prometer que jamás se lo contaría a Kakashi o incluso a Minato.

"No quiero que piensen que soy algún tipo de afeminado por gustarme este lugar"

Obito la había semi arrastrado hacia una cueva escondida entre el bosque, no tan lejos del árbol milenario. La entrada a la cueva estaba como la recordaba, tenia crecimientos de hierba en el suelo y enredaderas en el techo que dificultaban su ingreso. Tomando su kunai se abrió un espacio que le permitiría mirar adentro.

Justo como Obito lo había hecho hacia tantos años. Con las mejillas sonrosadas le había mostrado su pequeño paraíso personal.

Era un lecho de flores azules, flores que tenían la total apariencia de lirios, pero eran de un azul eléctrico chillón que incluso resplandecía en la oscuridad de la cueva. Ante sus ojos se alzaban tranquilo, aquel lecho de flores que brillaban para ella. Entonces como si hubiera retrocedido en el tiempo volvió a tener 13 años y junto a ella estaba la carita brillante de Obito diciéndole que de ahora en adelante seria su secreto también.

Sería un secreto de los dos.

Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras observaba como una simple espectadora uno de sus recuerdos más preciados. Obito la había tomado de la mano con la cara tan roja que parecía estar aguantando la respiración, y mientras la apretaba ligeramente le decía que ella era su mejor amiga y que la protegería de todo y todos.

"Te prometo que te protegeré Rin… porque tu…"

Con sorpresa sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir una mano apoyarse en su hombro, era Tobi quien acompañaba su vista, disfrutando de la belleza del lecho de flores azules, junto a ella.

- Es hermoso – aquel tono ronco que había utilizado le recordaba muchísimo a Obito, era como escucharlo otra vez pero más maduro, mas adulto.

Tuvo que regañarse a sí misma por dejar que sus fantasías la atraparan de nuevo y esta vez compararan la voz de su querido Obito con la de aquel criminal.

Con parsimonia se levanto de donde estaba y siguió su camino evitando que Tobi viera el mar de lágrimas que se desbordaban por sus mejillas. Disimuladamente envió su mano hacia su rostro para limpiarse. Ya era suficientemente vergonzoso andar con aquel criminal y sentirse a gusto como para que ahora la viera vulnerable. ¡Dios! ¿Qué clase de ninja era?

Ambos caminaron en silencio hasta volver al sendero del que se habían desviado para observar el árbol milenario. El viento soplo tan fuerte que Rin tuvo que agarrar la capucha para que no volara de su rostro mientras Tobi la observaba disimuladamente.

Obito sabía que ya era hora de separarse, estaban demasiado cerca de Konoha y no podía arriesgarse de esa manera para acompañarla. Se detuvo cuando pasaron el primer árbol que tenía dos kunais incrustados, esa era la señal que la aldea daba para demostrar que cualquier persona que pasara esa señal estaba obligada a seguir la ley de Konoha.

Se detuvo y la miro, ella volteo entendiendo que le iba a decir.

- No te puedo acompañar mas, aquí se separan nuestros caminos.

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N/A: waaaaaaaaaaaaaaa

Por fin logre terminar el capitulo, uff, me costó un poco seguir la ilación después de la ultima vez donde lo deje pero logre engancharme y seguir. Solo quiero decir que adoro la pareja que hacen Obito y Rin.

Si alguien se pregunta cuando vera a Kakashi pido paciencia, sucederá en el capítulo 6, hasta entonces se quedaran con las ganas 7w7

En fin, muchas gracias por los reviews dados hasta el momento.

vane18porras Gracias por tu review 3 aca esta la continuación, espero verte más seguido 3

Nohara-Cirene Muchas gracias por tu comentario, he de aclarar que también amo el team Minato, si bien no soy mucho de KakaRin, adoro la relacion de amistad que tienen. Sin embargo, soy una fan obsesiva del ObiRin, si bien en fanfiction no hay muchas historias de ellos, me sentí casi en la obligación de aportar un poco de esta pareja que me encanta. Prosigo; gracias por tomarte la molestia de pasarte y dejar un comentario ¡espero volver a leerte!

Sin más que decir, gracias queridos lectores3