Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.
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IMPOSIBLE
Capitulo 5: Conversación
Yo jure en tu tumba encontrar la manera de llevarte al más allá, para evitar que tu espíritu vagara en la oscuridad. Un día tu espectro dejo de aparecerse frente a mí… y me pregunte, si fui capaz de cumplir mi promesa o nuevamente la quebrante.
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Tsunade no había tenido un buen día especialmente, no había recibido informe de Yamato ese día y no estaba segura si su escuadrón aun estaba intacto o aquel despistado rubio ya había sucumbido ante la energía del Kyuubi, cual fuera el resultado agradecía tener a Yamato para evitar un desastre mayor. La Hokage estaba segura no poder soportar que Naruto muriera en manos del enemigo.
Ella no soportaría ver morir nuevamente al portador de sus esperanzas y anhelos. Por eso ella juro y perjuro tras la muerte de Dan que nunca mas volvería a ofrecer su corazón de una manera tan fresca y libertina, prefería apostar todo su dinero que su vida. Esa no la podría recuperar con el paso del tiempo. Mucho menos a Dan o a Nawaki.
—¿Cambiar nuestro mundo, dices? —la muchacha había entrado en su oficina tras la salida de Kurenai con su equipo. De hecho la Hokage le había cuestionado a la pelinegra quien era el personaje tras su puerta, ese que no había querido ingresar. La de duros ojos rojos le había mencionado que era una ninja esperando dar su informe como cualquiera, pero Tsunade estaba segura haber descubierto una imperceptible sonrisa en aquella jounnin.
—Así es. Me refiero a que se acerca una amenaza que no será capaz de contener por si sola. Una guerra, a eso es lo que me refiero.
—¿Una guerra?
La sola mención de la palabra hizo que Shizune a su costado izquierdo inhalara con fuerza mientras apretaba con algo más de fuerza que la necesaria a Tonton. Tsunade solo se tomo la molestia de cruzar sus dedos frente a su nariz en una pose de pura concentración. Estaba algo confundida, de eso estaba segura, si lo que aquella muchacha desconocida y encima encapuchada decía era cierto.
¿Cómo es que ella lo sabía en primer lugar?
—Discúlpeme, me he atrevido a decir todo eso sin presentarme —la desconocida corrió su capucha dejando a la vista unos preciosos ojos achocolatados frente a la Hokage, quien no perdió el tiempo y guardo a fuego en su memoria aquella apariencia de la muchacha.
Tenía el cabello castaño, ligeramente corto, puesto que no pasaba de sus hombros, tenía la frente expuesta puesto que no había ningún cerquillo escondiéndola. Pestañas alargadas y nariz pequeña. Ojos voraces y bastante seguros de sí mismos.
Si. Tsunade ahora tenía mucha curiosidad.
—Mi nombre es Rin Nohara, kunoichi de Konoha, rango chunnin, durante mis épocas de gennin estuve en el grupo seis liderado por Minato Namikaze, mis compañeros fueron Kakashi Hatake y Obito Uchiha.
Kakashi y Minato fueron los nombres que mas pegaron en su consciencia, repitiéndolos incontables veces antes de dignarse a contestar a la muchachita castaña.
—Me dices… que fuiste compañera de Kakashi y alumna de Minato… ¿es así?
—Es correcto.
—Si fuese así, ¿porque existe una tumba con tu nombre en esta aldea?
Lo recordaba perfectamente, los únicos compañeros de Kakashi cuando fue gennin estaban muchos metros bajo tierra. Ellos fueron la razón del porque Kakashi termino entrando a ANBU.
Rin se respingo, causando mayor curiosidad en la mujer de cabellos rubios.
—Mi compañero Kakashi creyó verme muerta ese fatídico día, pero no fue así —eso atrajo la atención de Tsunade mientras con parsimonia revisaba algunos cajones para ver el historial de aquella ninja que por muchos años se considero muerta.
Ahí estaba, carpeta de Rin Nohara.
—Un sujeto del país de la Rocas me encontró y me cuido —estaba mintiendo y bastante descaradamente—, se tomo la molestia de salvar mi vida, me dijo que la primera vez que desperté fue luego de tres días de haberme despertado, de ahí me despertaba cada cierta cantidad de días, por alrededor de dos meses. Al parecer la herida era bastante grave. Era un agujero en mi pecho, cerca de la zona del corazón.
Tsunade pudo corroborar eso, en el informe general sobre aquella muchacha decía muy claramente que había muerto de un golpe que le había creado un agujero, justo en el corazón.
—Sin embargo, los informes indican que tu cuerpo fue hallado supuestamente. Se te dio santa sepultura como a todos los demás fallecidos ese día.
—No era yo. Definitivamente.
Mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira, mentira.
—Como le digo, aquel señor cuido de mi todo ese tiempo, luego de los dos meses desperté definitivamente pero no recordaba nada de mí, ni siquiera mi nombre. El hombre menciono que no sabía nada de mí, y yo no pude agregar nada a su conocimiento.
—¿Cómo se llamaba ese hombre?
—¿Eh?
—¿Qué cómo se llamaba ese hombre?
Rin se mordió los labios antes de contestar.
—Takeshi.
La castaña pudo observar desde su posición como la Hokage le hacia un ademan a su consejera para que apuntara lo dicho por ella. La mujer soltó al cerdo que cargaba y empezó a escribir con rapidez en una tabla de madera que cargaba varias hojas.
—Continúa con tu relato.
—Sí. Durante doce años ayude a Takeshi en los terrenos de vegetación que pertenecían a su familia. El vivía solo y era muy anciano como para hacerlo por su cuenta.
—¿Sabes su edad?
—Alrededor de 54 años, Hokage sama.
Rin sabía que toda la información estaba siendo apuntada para usarla después en su contra cuando tuviera que corroborar su propia historia, de hecho, sospechaba que la rubia no le creía ni uno solo de los sonidos que salían de su boca.
A lo mejor, la túnica acababa de perder su efecto. Solo era temporal, quien sabe.
—Aproximadamente hace un año empecé a recuperar parte de mis recuerdos. Iban fragmentados por lo que no los pude recuperar todos de una sola vez. Tarde un año completo en recuperarlos todos. Al saberlo, le dije a Takeshi que tenía que volver, él no se opuso, y estoy viajando desde hace dos semanas para llegar hasta aquí. Por suerte encontré a Kurenai, ella fue mi compañera en la academia así que me ayudo a llegar hasta aquí.
—Comprendo —Tsunade hizo a un lado un mechón que acababa de tapar su vista mientras le daba una mirada socarrona—. Me estás diciendo que jamás moriste, que aquel cadáver en esa tumba que dice tu nombre no es Rin Nohara, y que además por alguna razón sabes que abra una guerra que Konoha no podrá manejar.
Rin se mordió los labios, malditos detalles, ahora como metería la historia de cómo se entero de que habría una guerra y quien la causaría, eso le pasaba por mentir tan miserablemente.
—Así es, Hokage sama.
—Explícame como sabes que abra una guerra que involucre el país del fuego.
—De hecho —Rin callo al notar que su mente estaba completamente en blanco, no sabía cómo llegaría al punto de cómo se había enterado de algo tan importante y lograr que le creyeran— yo…
—Habla, Rin.
—Fue antes de perder mis recuerdos, hace doce años— soltó Rin sin pensar, tenía una idea, solo esperaba que saliera bien—, cuando fui herida de muerte sentí alguien llorar sobre mi cuerpo, al principio pensé que era Kakashi pero en realidad había sido Obito.
Shizune había dejado de escribir para mirarla con desconcierto… ¿de verdad acababa de mencionar a su otro compañero?, quien también supuestamente estaba muerto.
Tsunade soltó una carcajada sarcástica al ver el rumbo al que la señorita desconocida iba.
—Tienes que estar bromeando. Ahora resulta que tu compañero Obito Uchiha quien… —Tsunade se detuvo para confirmar la información en los informes del grupo de gennin, notando que efectivamente Obito había muerto aplastado por algunos escombros—… había muerto incluso antes que tu, estaba vivo en ese entonces… me estas tomando el pelo.
—No señora, todo lo contrario, yo tamb-
—¡Y un cuerno! —con furia, Tsunade dio un golpe envuelto en chacra hacia su escritorio logrando de esta manera que se partiera, no solamente en dos, sino en varios fragmentos de madera— ¡Tu solo eres una espía, tomando el nombre de un ninja muerto! ¡Shizune!
—Si, Hokage sama.
—Llévate a esta mujer de mi vista, no seguiré escuchando esta sarta de mentiras y menos cuando espero un pergamino importante de Yamato —sin poderlo evitar, Tsunade mordió su dedo pulgar en un gesto de genuina preocupación. Pensando en aquel personaje de puntiagudos cabellos amarillos.
—¡Obito está vivo! —gritó antes de que Shizune la alcanzara, de hecho se corrió de ella, pero dentro de la oficina—, está siendo manipulado por alguien, lo está haciendo por mí, él también creyó que estaba muerta, como todos ustedes.
Shizune trato de atraparla nuevamente pero Rin salto y se sostuvo con chacra de la pared, quedando de reversa.
—¡Si no lo detenemos ahora, el causara una guerra sin poderlo evitar! ¡Sé que seré capaz de acabar con sus planes, lo traeré de regreso, a esta aldea, donde pertenece!
—¡Si lo que dices es cierto, quiere decir que solo quieres traer a un traidor a esta aldea!
Tsunade se unió a la persecución con Shizune buscando una manera de hacerla bajar del techo. Aunque cada vez que intentaban saltar para agarrarla o aferrarse con chacra como ella, se corría hasta el otro extremo de la oficina y seguía hablando.
—Obito Uchiha no es ningún traidor, el murió con honor, como seguramente lo puede leer en su informe, él nos salvo y pensando que moriría le dio su ojo a Kakashi. ¡El busca venganza porque cree que estoy muerta y porque alguien lo manipula para que siga creyendo eso! ¡Estoy más que segura!
—¿Cómo sabes que causara una guerra, y encima por ti? ¿No estás siendo algo arrogante? —se digno a gritarle Shizune en un último intento de atrapar al menos algunos cabellos de la castaña, pero ella se agacho y siguió corriendo por el techo hasta caer detrás del escritorio de Tsunade.
—¡Lo escuche antes de caer desmayada! Un sujeto lo llamaba por su nombre de pila y le decía que era hora de empezar a planear una venganza por lo que me hicieron, era una voz oscura y escalofriante —esto era cierto, si bien Rin no lo pudo escuchar de verdad porque en ese momento estaba bien muerta. Logro verlo tras el reflejo de la Laguna de la Verdad —, Obito se negó en un principio, quería darme sepultura, pero aquel hombre le dijo que no era necesario porque los de Konoha lo harían y que era mejor irse antes de que lo atraparan.
Los ojos de Rin se empañaron antes de gritar una última vez y caer al suelo desganada.
—¡Te lo prometo, Rin! ¡Te vengare aunque sea lo último que haga! —soltó Rin mientras sus ojos dejaban largar una serie de lagrimas que parecían no querer detenerse—, eso fue lo último que me susurro antes de alejarse.
Tsunade y Shizune, se destensaron al verla llorar a lágrima viva tras el escritorio de la Hokage. Se la veía tan menuda y pequeña, pero sobre todo, se la veía sincera.
—Estoy segura de que si me ve, y sabe que no estoy muerta, cesara de hacer lo que haga, lo hare comprender que es un malentendido, que todo cambiara. ¡Lo sé! Solo, denme la oportunidad de poder traerlo de vuelta…
Tsunade tragó.
—Por favor.
Shizune se dio cuenta que sería incapaz de hacer daño a esa muchacha, mucho menos atraparla y encerrarla en una celda. Aquel temor que mostraba por su compañero era verdadero, era miedo a perderlo, ella comprendía ese miedo. Por supuesto, la sinceridad en los ojos castaños de Rin le hizo preguntarse, nuevamente, si en verdad todo era una mentira. A lo mejor si era verdad por más increíble que sonara.
Tsunade se quedo muy quieta mientras veía como Rin se levantaba del suelo, los ojos de la castaña estaban inflamados por las lágrimas y parecía que se pondrían mucho peor por la forma agresiva en que ella se restregaba con la punta de su capa. Sin embargo no la detuvo y espero lo que sea que dijera a continuación.
—Quiero verlo. No solamente me refiero a Obito, quien es a quien quiero salvar principalmente pero… también deseo ver a mi otro compañero… Kakashi.
Tsunade observo la preocupación en los ojos de Rin como una chispa interminable que no se apagaría hasta que muriera. Sus puños fuertemente cerrados le dejaban en claro que no quería estar ahí, quería salir y empezar su misión. Sus ojos ya no lloraban pero estaban empañados; y su cuerpo, tenso por la futura respuesta que se le daría, evitaba cualquier movimiento amenazante o extraño.
—¿Puedo confiar en ti?
Esperaba que Shizune la regañara por intentar confiar en una total desconocida pero la muchacha de cabellos negros no parecía oponerse a su decisión. Sonrió, al parecer Rin no solo la había cautivado a ella sino a su dura consejera.
—Eso es más que seguro, Hokage sama. Soy ninja de esta aldea desde que me pusieron esta banda —con mucho cariño, Rin paso sus dedos sobre la banda que colgaba en su cuello—, protegeré a esta aldea y a sus habitantes con mi vida como siempre lo he hecho. Este es mi hogar.
—Entonces, Rin —Tsunade sonrió ligeramente antes de sentarse en su escritorio mientras Shizune tomaba nuevamente a Tonton entre sus brazos y se posicionaba justo al lado de la líder de la aldea, dándole una mirada de ternura—, déjame darte la bienvenida a Konoha. Bienvenida a tu hogar.
Los ojos de Rin se empañaron nuevamente sin poderlo evitar.
—¡Si!
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N/A: Es realmente increíble que a este punto no se me haya hecho pesado el seguir escribiendo, todo lo contrario, lo hago con muchas más ganas con la anterior, estoy esperanzada en serio, me parece que será el primer long fic que acabe sin mayores inconvenientes ¡! Agradezco de corazón a quienes aun siguen aquí, esperemos a ver cómo se desarrolla todo, ja neee
