Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.
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IMPOSIBLE
Capitulo 6: Kakashi.
Fui tu mejor amigo y confidente, se de ti más de lo que tú sabes sobre ti misma. Sabía que amarte me llevaría al sufrimiento pero no lo evite y caí. Me caí y morí. Nunca más te volví a ver.
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—Hokage sama acepto la misión en su totalidad.
—Partirás sola, te irás mañana por la mañana; buscaré alguien que pueda acompañarte y que sea rastreador para ayudarte en tu investigación. No te prometo nada porque en estos momentos necesitamos todos los jounnin que podamos en la aldea. Así que puede incluso que no te lo consiga. No te esperances.
—Está bien Hokage sama —sonrió Rin con algo de nerviosidad; realmente se moría por preguntar dónde estaba Kakashi desde hace mas de una hora pero entre la conversación por los detalles de la misión que estaban haciendo tan apuradamente, no había tenido la oportunidad.
—Supongo que eso es todo, puedes retirarte Rin.
—Hokage sama, una última cosa —levantó la mano ligeramente la de cabellos castaños mientras Tsunade la miraba curiosa—, me preguntaba si podría ver a Kakashi, es decir… si pudiera saber dónde está.
—Oh —exclamó Shizune al recordar donde estaba el peliblanco desde hace algún tiempo—, ahora mismo se encuentra en el hospital, está en la zona de recuperación y tratamiento. Puedes ir a visitarlo sin ningún problema.
—Si en recepción preguntan por tu nombre, solo dile que eres… Kanna Hataru —concluyó Tsunade revisando algunos informes, entre ellos el de la susodicha Kanna—, así no hará tantas preguntas y te dejaran pasar, es una anbu. Cuando se es anbu no hacen preguntas, ah, y anda con la capucha puesta cuando salgas.
—Si…
Rin salió del despacho algo confusa y por qué no agregar… muy nerviosa.
Hace mucho tiempo que no veía el rostro de su compañero Kakashi, lo recordaba con la cara inocente y algo seria de un niño que aun no cumplía su mayoría de edad.
Se detuvo entre las escaleras de la torre del Hokage, pensando si estaba haciendo lo correcto al ir a ver a su compañero… es decir, el pobre a lo mejor le daba algún infarto al verla. Definitivamente a él no le podía ocultar la verdad. La Hokage era algo muy distinto, pero Kakashi… ese peliblanco que alguna vez amó con toda su alma, se merecía saber la verdad.
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Frente a ella se alzaba la entrada principal del hospital de Konoha, los ventanales eran muchísimo más grandes de lo que ella recordaba. Sin contar la pulcridad y la limpieza; recordó con algo de tristeza que el hospital por aquellas épocas en que era una niña siempre iba desbaratada, sucia, polvorienta y con muchísima gente rondando por todas partes.
Un flash hizo eco en su cabeza, recordando esas camillas llenas de sangre y gente muerta. Ella llorando al no poder salvar a alguno de sus pacientes. Preguntándole a aquellas paredes blancas polvorientas que había hecho mal.
—Buenos días, vengo a ver a Kakashi Hatake, ¿en qué habitación se encuentra?
Para la suerte de Rin, la enfermera no hizo muchas preguntas y simplemente le dijo donde quedaba. Rin solo agachó la cabeza en señal de agradecimiento mientras sostenía la punta de su capucha y avanzaba por los pasillos.
Su nerviosismo aumentaba ante cada paso que daba. Cada vez más cerca… trato de ordenar todas las cosas que le habían pasado hasta el momento para podérselo contar a Kakashi sin tartamudear en el proceso. Pum, inconscientemente llevó una mano al corazón; estaba acelerado, bombeando sangre a todas partes, gritándole de que no estaba lista pero se moría por empezar.
—Cálmate, Rin.
Si no se detenía, tendría otro de esos ataques o tics que le daban. Ya sentía venir el golpe de adrenalina… si así se sentía por ver a Kakashi no se imaginaba como seria con su querido Obito.
Había llegado.
Frente a ella, por fin estaba la habitación de Hatake Kakashi, tan blanca como el resto del edificio. Con una rendija para una pequeña ventana. Tras ella solo pudo observar una cortina blanca y una camilla donde estaban unos pies escondidos entre las sabanas.
Su corazón bombeo nuevamente.
—¡Ya! Cálmate, Rin, no puedes estar así frente a Kakashi —trató de calmarse a sí misma de manera muy inútil, porque no funcionó en lo absoluto—.
Suspiró.
Solo le quedaba rogarles a los dioses que su corazón no explotara al ver aquel ojo negro.
Su mano temblorosa, reacia a dejar de picotear sus nerviosos músculos, tomo la manija de la puerta; trago saliva, era el momento.
Rin abrió la puerta mientras Kakashi decidía que era el momento de parar de leer la tercera entrega del libro Isha Isha. El peliblanco, que no contaba tener una visita a esas horas, de hecho no pensaba tener una en todo el día; se volteo algo confuso hacia la puerta, la cual no podía observar como quería por la cortina frente a él.
Unos pasos débiles le indicaron que la persona que se acercaba estaba algo nerviosa, el aura que emanaba le traía mucha nostalgia; de hecho esa misma persona se paro justo al lado de la cortina. Hubo un gesto que a Kakashi no le paso desapercibido, fue el suspiro de valor que se hecho la encapuchada.
—Hola, Kakashi.
—Hm, hola, señorita encapuchada. ¿A qué debo tu visita?
Vale, así no esperaba Rin un reencuentro.
La gracia del momento la hizo relajarse un poco. Rin decidió jugar un poco y se sentó con mucha confianza en la cama del enfermo, con una sonrisa de oreja a oreja que Kakashi pudo notar muy bien. El peliblanco no podía ver sus ojos por la dichosa capucha, pero sus cremosas mejillas y aquella dulce boca sonrosada sí que podía.
—Nada, solo quería pasarme por aquí a visitar a los enfermos. Soy ninja médica, ¿sabes?
—¿Si?
—Sí, nunca esta demás checar a los enfermos y hacer unas cuantas prácticas con ellos. Ya sabes, un bisturí por aquí, un corte de canal de chacra por acá.
Kakashi que hasta el momento tenía su libro de Isha Isha en la mano, se tomo la molestia de dejarlo en la mesilla de su costado, mirando a la desconocida con algo de gracia— ¿vienes a tomarte un minuto de tu tiempo hasta mi habitación para diseccionarme? Me siento halagado.
—Sí que deberías— rió ella de una manera melodiosa mientras Kakashi alzaba la ceja— de hecho…
La desconocida tomo las solapas de su capucha y las hizo hacia atrás mientras Kakashi la observaba inaudito.
—No me molesta en lo absoluto curarte unas cuantas veces más. Ya sabes, como en los viejos tiempos.
—No puede ser…
El peliblanco la observaba con los ojos enteramente abiertos, incapaces de procesar la información; aquellos ojos marrones resplandecientes, aquella sonrisa capaz de esperanza, las mejillas sonrosadas, el cabello castaño en tan característico peinado de cerquillo alto…
Era ella, Rin.
O se había vuelto loco para ver espejismos de ella en su habitación o estaba muerto.
—Soy yo, Kakashi —ella tomó su mano para demostrar que nada era una ilusión—, estoy aquí otra vez… ¿no me darás la bienvenida como Hokage sama?
—¿Hablaste con la Hoka…? Quiero decir… —Kakashi tomo su frente con su mano libre y cerró los ojos fuertemente, al volverlos a abrir volvió a encontrarse con la imagen de Rin, sentada en su cama de hospital, con la sonrisa más bella que alguna vez le haya visto y tomando su mano con mucho cariño.
—Se que crees que es imposible —la cara de tristeza de Rin lo decía todo—, sé lo que hay en tu cabeza y piensas que sigo bajo tierra, pero no es así. Kakashi… —Rin se tomo el atrevimiento de tomar su mejilla, trazando con algo de dolor como su piel estaba descuidada, más vieja que la de la época en que ella lo conocía. Era un adulto, un jounnin maestro con un equipo bajo su ala. Rin sufrió, por ese tiempo que no pudo estar con él. Por el tiempo que no pudo disfrutar siendo su amiga— te extrañe muchísimo.
Sin evitarlo, las lágrimas empezaron a caer y antes de que Rin pudiera ver los ojos humedecidos de Kakashi, este la atrajo a sus brazos. Envolvió su menudo cuerpo con la esperanza de que esto no fuera un sueño. De que al separarse, ella se esfumará con el viento y se volviera polvo ante sus ojos.
Que sus manos se empaparan de su sangre nuevamente. Como las pesadillas le hacían recordar inevitablemente.
—No te vayas.
—No me iré a ningún lado. Estoy aquí para ti.
Rin subió sus brazos hasta envolver el cuello del peliblanco y acarició su cabello con dulzura. Susurrándole en el oído cuanto lo había extrañado y cuanto le hizo falta; mientras el jounnin derramaba todas sus lágrimas, acumuladas tras el paso de los años, en el hombro de la chica quien no se quejo de los hombros temblorosos del peliblanco ni de la excesiva presión que usaba para abrazarla. Lo dejo desahogarse de sus penas mientras ella se amoldaba a su nostalgia.
El sol cayó y se dejo entrever de un color muy naranja. Pintando a su paso todas sus tierras antes de desaparecer.
—¿Estas mejor?
—Un poco.
—Me alegra saberlo.
Kakashi sin mucho esfuerzo pasó su brazo izquierdo por debajo de las rodillas de Rin y la alzo hasta acomodarla como una princesa sobre su regazo, sonrojándola en el proceso.
—Disculpa que este siendo algo atrevido… es solo que, siento que si dejo de tenerte cerca, simplemente desaparecerás.
Ella se resigno sin pelear y solo apoyo su cabeza en el hombro del jounnin.
—Ya te dije que no pienso irme a ningún lado.
—Aun no entiendo… como es que… es decir…
Rin suspiro antes de empezar su relato—En el otro mundo había un dios que me concedió la oportunidad de volver al mundo terrenal, me quito mis recuerdos, todos mis conocimientos sobre el futuro y mi vida ya creada en el mas allá. Me dejo mis recuerdos del pasado terrenales y alguna que otra visión general sobre el futuro pero nada concreto.
"Me otorgó esta capa, la cual hasta el momento me ha sido muy útil, me ha salvado en muchas ocasiones y una mochila con equipamiento básico para sobrevivir pero… obviamente todo esto no me lo entrego gratis. Tengo una misión que cumplir si deseo terminar mis días aquí con ustedes."
—¿Una misión?
—Así es, una misión que involucra el futuro ninja como lo conocemos y una vida que tu y yo conocemos muy bien.
—No te estoy siguiendo el paso, una de las personas que tú y yo conocemos ¿está en peligro?
—Sí y no.
Kakashi suspiro y cerró los ojos —vale, ahora si estas confundiéndome.
—Obito está vivo —soltó Rin sin más causando una verdadera impresión en Kakashi—.
—Tienes que estar bromeando.
—Yo no jugaría con algo así, me conoces bien, Kakashi.
Sin poderlo evitar, Rin cerró los ojos obligándose a recordar donde estaba Obito, como era la máscara que usaba si es que la usaba; cuál era su siguiente plan. Pero por más que intentaba recordar, no podía y eso la frustraba.
—¿Estás bien?
—Si —concluyo Rin con una sonrisa nostálgica—, Obito es parte de Akatsuki, para estas alturas ya debes saber quiénes son, una banda de criminales con el objetivo de atrapar los bijuus.
—Eso es seguro pero… ¿para que los necesitan?
—No puedo recordarlo, me encantaría decírtelo pero mis recuerdos de eso son confusos.
—Entonces…
—Obito está con ellos, es parte de la organización pero no solo eso. Él será el responsable por la cuarta guerra ninja.
—Rin… —Kakashi tomo la mejilla de la chica y la obligo a verlo a los ojos— ¿estás segura de lo que estás diciendo? Todo lo que me dices, que Obito está vivo, y que habrá una guerra por su culpa…
—Kakashi yo lo vi. Se lo que vi, él nunca murió cuando… —suspiro— un tipo de la organización se lo llevo y lo tiene controlado, no quiere dejarlo ver otro caminos y esta empecinado con la venganza.
—¿Venganza?
—Él nos vio Kakashi, esa vez cuando atravesaste mi… —de manera involuntaria Rin llevo la mano hacia la zona donde estaba su corazón causando en el peliblanco una mirada de arrepentimiento.
—Oh, Dios.
Kakashi apoyo su cabeza en el hombro de Rin con algo de dolor, en definitiva si el Uchiha había visto eso; incluso Kakashi en su posición hubiera gritado por venganza.
—Tenemos que detenerlo. Sé que si hablo con él, se detendrá de cuál sea que sea su plan.
—¿Estás segura?
—Mas que segura.
La determinación en los ojos de la chica mantuvo en Kakashi una llama de esperanza.
—Entonces tendremos que detenerlo, confió en ti, Rin.
Ella sonrió dulcemente mientras los tonos rojizos de la tarde pintaban sus mejillas—seremos un equipo nuevamente y finalmente… —Rin cerró los ojos, recordando todas las veces que podía como es que Obito había ido hacia ella, desde niño, para saludarla o pedirle algo. Esa imagen, de Obito acercándose a ella, la tenia arraigada como fuego caliente en su memoria. Rezando a todos los días que suceda otra vez y muchas más en el futuro.
—Estas…
—¿Mh?
—¿Estas enamorada de Obito?
—En el más allá, hay un lago conocido como El Lago de la Verdad, te permite ver el pasado, presente o futuro de todas las cosas. Yo he visto todo, Kakashi, tu futuro y el de Obito y aunque en estos momentos no lo recuerde como debería, se que el de Obito no fue agradable y aunque… su camino no haya sido el correcto. La forma en que avanzaba, obligándose a sí mismo a continuar, nunca se rindió aunque no haya sido un objetivo digno de admirar. Su esfuerzo me atrajo, su forma de… de ser. Era Obito, el niño que siempre quise, Obito, el muchacho que lucho para regresar con nosotros, es Obito tras una capa negra…
—Rin…
—No lo sé, Kakashi. Solo sé que cuando me había dado cuenta, mi mejor amigo se había vuelto el objetivo de todos mis sueños y esperanzas. En él albergue todo mi corazón, mis rezos y mis bendiciones. Cuando empecé a notar calentura en las mejillas cuando lo veía es que me di cuenta de que ya no lo veía como mi mejor amigo. No sé cuando cambio mi forma de pensar de repente.
—Me alegra saber que correspondes sus sentimientos.
Ella se sonrojo inevitablemente—Aun no sabemos si sigue gustando de mi…
—¿Estas bromeando? Hará una guerra en venganza… por ti.
—Es porque fui su mejor amiga, llevo muerta muchos años, para este tiempo, solo debo ser un recuerdo bonito para él.
—Te recuerda, así es, como yo lo hago siempre. Pero él siempre te miraba de forma distinta. Puedo dar de fe de eso y un amor así no se olvida tan fácilmente. Él te amaba como… como Sakura quiere a Sasuke.
—¿Qué?
—Ah, lo siento, son mis alumnos.
—¡¿Tienes alumnos?!
—Ni que fuera tan asombroso —sonrió Kakashi con parsimonia mientras Rin lo observaba insólita—.
— Pensé que serias anbu para siempre, aunque no me gustaba lo que hacías, pegaba muy bien contigo. Lo vi —señalo ella con su índice, su ojo, dando a entender que lo sabía por haberlo visto en el Lago de la Verdad—.
—Al tiempo me canse de eso, se volvió pesado además de que el Hokage quería que me retirara y también Maito Gai.
—¿Maito Gai? ¿Tu eterno rival?
—Pensé que él era el único que me llamaba así.
—Se me hacia gracioso cada vez que te llamaba así —sonrió Rin con nostalgia mientras se despegaba del pecho de Kakashi y se levantaba frente a la mirada consternada de Hatake—, no me mires así, tengo sed.
—¿Me pasas un vaso también, por favor?
—Seguro.
Mientras Rin le daba la espalda a Kakashi, este volteo la mirada hacia la ventana; una presencia conocida se acercaba y llegaría en pocos segundos. Se pregunto si ese personaje sería capaz de reconocer a Rin. A lo mejor sí, o lo mejor no.
—¿Qué tal, Kakashi?
—Buenas tardes, Jiraiya sama.
—¿Mh? —Rin volteó para encontrarse; totalmente descubierto y relajado, apoyado en la ventana, al maestro de su maestro. Jiraiya, el Sannin de los Sapos. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho y el cabello blanco tan largo como ella lo recordaba. De hecho se veía exactamente igual.
—¿Qué lo trae por aquí?
—No me digas que no puedo visitarte sin ninguna excusa, muchacho.
—Yo no tengo problemas en realidad.
Jiraiya se fijo entonces en la menuda muchachita que traía consigo dos vasos llenos de agua en las manos.
—¿No me vas a presentar a esta hermosa jovencita?
—Sí, ella es Rin, una ninja de Konoha.
—¿Rin…?
Por un instante, la castaña pudo notar un brillo de reconocimiento en los ojos del viejo Sannin, pero si efectivamente la había recordado, no lo dejo entrever.
—Es un placer conocerte, Rin.
—Igualmente, Jiraiya sama. Un honor también, estar frente a uno de los Sannin —le respondió Rin, acercándose lentamente a Kakashi y otorgándole el vaso con agua ante su mirada agradecida—.
Jiraiya rio con galantería—tonterías, muchacha.
—Jiraiya sama, a lo mejor es una pregunta algo tonta pero… ¿tendrá maquillaje morado? —Kakashi se atrevió a preguntar temiendo una negativa, pero para su total sorpresa, de entre sus ataviados ropajes coloridos, Jiraiya saco una pequeña concha de perla que le entregó con una sonrisa picara.
—No se para que lo necesitas pero aquí tienes.
—Gracias Jiraiya sama —de un movimiento extendió su mano hacia el Sannin y recibió el objeto, era una concha muy pequeña que albergaba en su interior un ungüento que calificaba como maquillaje de rostro—Toma, Rin.
—Oh, gracias.
Ella no se esperaba dicho detalle por parte de Kakashi, ni siquiera pensó que él recordaría los signos en sus mejillas. Con mucha paciencia se sentó en la cama de Kakashi mirando hacia la ventana que la reflejaba mientras se colocaba el maquillaje morado frente a ambos hombres.
—Son tus marcas de clan, eh.
—Algo así —le sonrió Rin al viejo Sannin sin detenerse en su labor—.
—Usa esto después de acabar —le soltó Jiraiya mientras le tiraba una especie de envase chiquito con una crema transparente que ella no pudo reconocer—, es una crema que fija el maquillaje. Algo así como un asegurador. Para evitar que las marcas se borren.
—Gracias, Jiraiya sama.
Su sonrisa se ancho mientras Jiraiya se echaba para atrás y seguía conversando con Kakashi sobre la misión de un tal Naruto que Rin recordaba haber escuchado antes pero no le llegaba a la cabeza con claridad. Aunque sabía que sería un personaje importante durante la guerra.
—Termine.
Para cuando Jiraiya volteó a ver a la chica una vez más, todo finalmente le quedo claro. Si es que había tenido dudas al respecto de ella quedaron automáticamente esfumadas. Era ella, la única alumna de Minato. La niña de sonrisa fácil, la médica.
Movió ligeramente la cabeza para ver a Kakashi, este tenía un brillo en los ojos muy singular que hacía muchos años que Jiraiya no había visto en él.
—Te queda genial, Rin.
—Extrañaba verme así.
Jiraiya pensó entonces que era muy probable que ellos dos necesitarían hablar muchas… muchísimas horas para ponerse al día y que él estaba interrumpiendo su plática.
—Acabo de recordar que tengo que dejar un informe con Tsunade. Tengo que irme.
—¿Ya se va, Jiraiya sama?
Esa niña en serio era un amor cuando era pequeña y ahora de adulta, esa mirada achocolatada con genuina compasión y ganas de que se quede, lo hicieron llenarse de ternura.
Minato había enseñado a una excelente chica. Era una verdadera lástima que no haya podido disfrutar de los resultados de su enseñanza.
—Sí, pequeña Rin pero te aseguro que nos volveremos a ver.
—¡Me encantaría! ¡Ah! Su maquillaje… muchas gracias por prestármelo.
El viejo Sannin rechazo la mano de Rin que le otorgaba la concha y el envase. Con un gesto muy dulce hizo la mano de Rin para atrás mientras le sonreía con genuina ternura.
—Quédatelos, son mis regalos por tu regreso a Konoha.
—¿Eh?
—Bueno, que disfruten su charla. No mas no se queden hasta muy tarde, empieza a oscurecer. Hasta luego.
Sin más, Jiraiya salto de la ventana y desapareció entre los tejados. Kakashi solo soltó una pequeña risa mientras Rin se quedaba observando la ventana embelesada.
—Te reconoció.
—Definitivamente.
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N/A: que ondas, ya está el hermosísimo reencuentro TvT me puse emotiva al escribirlo. Disculpen algunaa fallas ortográfica, soy humana, suele pasar :,v el próximo capítulo saldrá en unas dos semanas supongo. No tengo la fecha clara, de todas formas gracias por pasarse.
Saben? Estaba pensando crear un fb para poder avisar sobre mis fics… me encantaría que pudiesen decirme que tal es la idea… de todas formas gracias por leer 3
Dejen un review, dicen que si lo dejas alcanzaras la iluminación de Buda, nada cuesta ver si es cierto o no.
