Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.

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IMPOSIBLE

Capitulo 8: Ayuda

Gracias por tu ayuda, en realidad lo aprecio.

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Su mochila cayó junto a las raíces de un árbol sin preocuparse realmente por si alguna cosa importante dentro de esta hubiera sido dañada. Se apoyó en el tronco y lentamente se dejo caer dándose un descanso bien merecido. Había permanecido horas y horas continuas caminando entre pueblos a las lejanías de los territorios del País del Fuego. Incrementó su curiosidad por cada paso que daba; de alguna manera agradecía este viaje, aunque fuera de búsqueda y no tuviera mucho tiempo para admirar su alrededor, en serio agradecía poder conocer todos esos lugares que había obviado cuando estaba viva.

Las personas de las aldeas fueron muy amables, mas cuando ella les hacia determinados favores por ser ninja. Cosas triviales como problemas con animales salvajes o hasta ladrones no habían sido contratiempos para ella, e incluso, a cambio le otorgaban provisiones y un techo para dormir; sin olvidarse por supuesto que tenía que seguir andando por su misión.

Ya había pasado alrededor de una semana desde que había salido de Konoha, así que a este paso había perdido las esperanzas de que la Hokage envíe un equipo de apoyo para su búsqueda. Suspiró sabiendo que sin un grupo adecuado de rastreo ella estaría simplemente perdida. De por sí ya había viajado una semana y el único acercamiento fue la primera noche que pasó fuera de la aldea y aun así perdió su pista tan pronto la consiguió.

Dejándose caer por completo al suelo tuvo que aceptar que sus habilidades de kunoichi estaban siendo cuestionadas por si misma de manera muy estricta. Definitivamente tenía que entrenarse, no estaba capacitada para nada en el estilo en el que estaba. Ella sola no era nada por ser solo una médica, pero eso no debería ser impedimento para ella, después de todo se circulaba los rumores de que hubo una médica muy buena que creó un método para que los médicos pudiera pelear en el frente. Pero por supuesto era un jutsu demasiado elevado para que cualquiera pudiera usarlo.

Era una médica, sin un grupo especializado en rastreo y en una misión de búsqueda… esto se le dificultaría por mil.

Decidió entonces que tomar un poco de agua la calmaría un poco de su inminente frustración, así que abriendo su mochila retiro un botellón para saciar su sed. Sin cerrar los ojos miró hacia el cielo con cierta nostalgia.

Había muchas cosas que ella definitivamente estaba dejando pasar. Sus recuerdos borrados por el dios que le había dado una oportunidad, en definitiva, tenían la clave a la solución de todas sus dudas, era la llave a todas sus preguntas, del porque sentía tantos deja vu al escuchar los nombres de los alumnos que Kakashi enseñaba.

El porqué ver al Sannin de los sapos no le ocasionó ninguna sorpresa realmente, como si lo hubiera visto antes, como si no fuera la primera vez… y además sentía algo extraño proviniendo de él, era como si pudiera ver algún tipo de aura morada a su alrededor que no le traía buenos presagios sobre su futuro.

Pero por supuesto, no quería asustar al Sannin, ni mucho menos a Kakashi; por lo que se guardó sus sentimientos y sus extraños presentimientos. Lo peor es que él no era el único en quien veía eso, muchas personas en la aldea estaban rodeadas de esa extraña aura morada que solo le ponía los nervios de punta. Rin los miraba sin saber realmente que era lo que quería decir.

Guardo su botellón de agua mientras se ponía de pie. Con un suspiro de resignación se obligó a si misma a darse ánimos para seguir caminando, después de todo no estaba ni cerca de encontrar a cualquier miembro de Akatsuki por su cuenta. Colgó su mochila al hombro, sin prestar atención a su alrededor, y siguió caminando para salir del bosque.

Los rayos de sol imposibilitaban cada paso que ella daba, después de todo, el calor se había puesto imposible, era como si el sol estuviera conspirando contra ella haciéndola sudar, sintiéndose inevitablemente pegajosa y cansada para continuar. Rin se mordió los labios antes de empezar a quejarse en voz alta; ella era un ninja con una misión, estos no eran momentos para comportarse como una débil.

Tenía que compensar su falta de habilidades en la batalla y otras áreas, con su fuerte voluntad de fuego.

—Hola.

Interrumpiendo sus pensamientos súbitamente, miró a su alrededor tomando una pose de batalla, kunai en mano. Si bien no se sentía preparada totalmente por estar recriminándose hace unos momentos, se tuvo que obligar a decirse que podía con las amenazas justo como sus compañeros y su maestro le habían enseñado a hacer.

Cuando escuchó una rama crujir, volteó su cuerpo hasta chocar su mirada con el sujeto en cuestión.

O mejor dicho… perro en cuestión.

Rin entrecerró los ojos. Ese perro se le hacía ligeramente conocido… además de que portaba la ropa de de un perro ninja junto a la bandana y ella pudo reconocerlo como el de Konoha.

Su sonrisa se ensanchó al verlo, ¡ya podía reconocerlo! Era un perro ninja de Konoha, se utilizaban comúnmente para los rastreos así que definitivamente la Hokage había un enviado un grupo especialista en rastreo para ayudarla en su misión. Bajo sus defensas y guardó su kunai antes de saludar al pequeño perro marrón frente a ella.

—Hola —respondió Rin con una sonrisa—, disculpa mi atrevimiento. Me tomaste por sorpresa…

—Está bien —respondió tranquilo el perrito mientras se sentaba—, ¿tú eres Rin Nohara, verdad?

—Así es.

—En unos momentos llegará el grupo de rastreo que se asignó para tu protección y ayuda mientras cumples la misión.

—Eso me alivia, gracias por su tiempo.

—No es nada —sonrió el perrito mientras se estiraba para luego tumbarse a esperar a su invocador.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —inquirió Rin con curiosidad.

—Claro —respondió el perrito sin tomarse la molestia de levantarse de su sitio.

—¿Quién es tu invocador? —inquirió la castaña pero sin llegar a tener una respuesta venir del perrito en sí.

—Soy yo.

Rin ni siquiera tuvo el tiempo para pensar cuando, de la impresión, subió la vista hacia los árboles, en dirección a la voz que la había interrumpido. Frente a ella había un grupo de tres personas y otro perro pero de color blanco muy grande.

Frente a ella, sobre la rama más alta estaba Kakashi sonriéndole bajo la máscara, con un brillo singular en los ojos que denotaba camaradería. Si Rin no fuera una adulta, hubiese saltado a abrazarlo y tirarlo de la rama al reconocerlo como su compañero de misión nuevamente. Pero Rin era una adulta, así que se controló para no saltar a sus brazos, pero no hizo esfuerzo alguno en ocultar su sonrisa.

Al lado derecho de Kakashi había un joven que ella no reconoció en ese momento, tenía el cabello castaño y una sonrisa de suficiencia que mostraba sus largos colmillos. Sin contar que tenía dos marcas de clan en sus mejillas. Solo pudo reconocerlo como un integrante del clan Inuzuka, por las marcas y por el perro blanco a su lado, que ladró cuando chocaron miradas.

Al otro lado de Kakashi, sobre otra rama, por supuesto, estaba una mujer preciosa de largos cabellos negros y ojos de demonio. Rin la reconoció enseguida por esa posición de orgullo, sosteniendo su mano derecha sobre la cadera y los pies ligeramente separados. Era Kurenai.

—No esperaba que tan pronto salieras de una misión, te inmiscuyeras en otra —observó Kurenai sin dejar de sonreírle.

—¿Otra vez con ella? —preguntó el castaño ensanchando su sonrisa al verla. Entonces Rin lo reconoció, era uno de los estudiantes chunnin de Kurenai. ¡Qué despistada!

—Así es, equipo —asintió Kakashi antes de poner su mirada profesional, haciendo que los dos ninjas a su lado se pusieran rectos—. Rin Nohara, nosotros seremos los encargados de tu protección y ayuda en lo que completas tu misión. Tsunade me puso a cargo como el capitán de este grupo. Actualmente Kiba Inuzuka y yo tenemos habilidades de rastreo así que será de ayuda en la búsqueda del objetivo. También formaré parte de la ofensiva si ocurre algún ataque en el frente. Kurenai es ofensiva a mediana y larga distancia, posicionándose en la retaguardia, debido a sus habilidades con el genjutsu y finalmente tú irás al centro como el médico de nuestro grupo. ¿Objeciones o acotaciones?

Ninguno de los presentes se atrevió a discutirle.

—Bien, entonces —continuó Kakashi luego de saltar de la rama hasta posicionarse junto al perezoso perro, que incluso ante su presencia, no movió ni la cola—, te presento a Pakkun. Él y Akamaru serán los encargados de seguir el olor del objetivo y guiarnos hasta ellos.

—Hola nuevamente, Pakkun —saludó Rin.

El perro en cuestión, solo ronco en respuesta. Se había quedado dormido.

Kurenai ahogo una risita mientras Kiba reía estrepitosamente. Kakashi solo negó con su cabeza, totalmente rendido con respecto a Pakkun y Rin… Rin solo sonreía al ver como las cosas pronto se habían tornado a su favor. Con ese grupo definitivamente todo saldría bien. Encontrarían a Obito, se lo llevarían de la oscuridad y ella finalmente curaría las heridas de su alma.

Volverían a ser un equipo con Kakashi y ayudarían a cumplir el gran deseo de Obito de cuando era niño, ser Hokage… y esta vez, Rin no le quitaría la mirada de encima.

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—¿Desde cuándo el capitán esta exonerado de armar las campañas? —inquirió Kurenai mientras terminaba de agregar los últimos ingredientes a su sopa y miraba, con el cejo fruncido, a la vaga presencia de Kakashi.

—Desde que el capitán del equipo puso las reglas.

La respuesta de Kakashi no satisfizo a Kurenai, quien estaba encargada de la comida, en lo absoluto. Mientras Rin buscaba el lago más cercano para traerles agua y finalmente Kiba se encargaba de las tiendas de campaña, las cuales eran dos y el castaño iba a encargarse de ambas, el peli blanco leía su porno muy tranquilo en la rama de un árbol.

Ni a Kiba, quien gruñía para levantar las campañas, ni a Kurenai este hecho les parecía justo.

—¡Ya llegué! —acotó Rin llegando de entre los matorrales, ignorando las miradas asesinas dirigidas a Kakashi. Ella era consciente que su compañero causaba sentimientos encontrados en las personas, a veces buenos sentimientos, y otras veces sentimientos de asesinato.

—¿Tu nombre es Rin, verdad? —preguntó el Inuzuka mirándola de reojo para evitar perder la concentración en lo que hacía.

—Sí.

—¿Puedes ayudarme sosteniendo la otra parte de la campaña? —preguntó ligeramente avergonzado Kiba—, siento que si jaló muy fuerte el arco se romperá.

—Está bien —respondió ella con una sonrisa. Se acerco a Kiba luego de dejar todos los botellones de agua que traía en las manos cerca de donde Kurenai preparaba la comida, y procedió a ayudarlo para terminar de armar las campañas.

Finalmente llego la hora de cenar.

Kakashi se sentó entre Kurenai y Rin, justo al frente de Kiba. Formando los cuatro las puntas de un cuadrado.

—Esto esta delicioso, Kurenai —mencionó Rin mientras sorbía lo último de su cuenca y pedía un poco más. Últimamente no había probado vegetales y carne, puesto que solo había comido pescado del rio, podríamos decir que ya le había agarrado el truco, a la pesca, después de tanto intentar y fracasar.

—Gracias.

—Le falta sal —agregó Kakashi ignorando la mirada sombreada de la especialista en genjutsu, pero al final, Kurenai ya estaba acostumbrada a los comentarios que Kakashi soltaba sin pensar en las consecuencias.

—No llegamos a hablar mucho cuando fuimos juntos a la torre del Hokage —empezó Kiba observando a Rin con una pequeña sonrisa—, pero quería preguntarte, ¿qué clase de misión tuviste que te mantuvo fuera de la aldea tantos años?

Ella suspiro deteniéndose de comer—La verdad es que no era una misión en sí pero no podía dar los detalles así nada mas antes de hablar con la Hokage. Ahora que he obtenido nuevamente mi nacionalidad en Konoha, puedo decir la verdad.

Kiba solo ladeó la cabeza mientras Kurenai la miraba curiosa. Estaba demás decir que Kurenai la había reconocido al instante en que la vio, pero no quería incordiarla haciendo tantas preguntas que la marearían, Rin hablaría cuando tuviera que hacerlo.

—Rin Nohara fue una kunoichi que formaba parte del equipo del Cuarto Hokage, por lo tanto, mi compañero gennin fue Kakashi —explico de manera tranquila Rin, dejando a Kiba muy sorprendido por la información, pero sin atreverse a interrumpirla—, también fui compañera de la academia con Kurenai.

—Nunca tuvimos un contacto muy íntimo pero te reconocí muy bien.

—¿Lo hiciste?

—Sí.

Rin se rió ligeramente antes de asentir—debí esperarme que algo así sucediera…

Kurenai asintió en su dirección con otra pequeña sonrisa.

—En una de las misiones fuera de la aldea, tuvimos unos percances y mi cuerpo pereció en la batalla… o al menos eso es lo que pensaron todas las personas que fueron a recoger los cadáveres. Fui recogida por un civil de la zona que me curo las heridas y me mantuvo consigo durante varios meses.

Kurenai entrecerró los ojos pero no acoto nada, estaba segura de lo que había visto en el pasado pero no quería interrumpir su relato. Sin embargo repasó en su mente aquel fatídico día, cuando los ninjas de Konoha entraban por la puerta principal con varios cuerpos en camillas como heridos de batalla y hasta incluso camillas con cadáveres que estaban tapados por sabanas blancas.

En unas de las tantas personas que entraban estaban algunos ninjas cargando otra camilla con un muerto pero Kurenai pudo distinguir algo adicional que los cadáveres normales que ingresaban a la aldea; que junto a esa camilla había otro ninja que cargaba a Kakashi en su espalda y este estaba llorando profusamente.

Kurenai no tuvo que ser adivina para saber que en la camilla, bajo esa sábana blanca, estaba el cadáver su compañera de equipo, Rin Nohara. Tenía que admitir que este hecho la hizo trastabillar para que luego fuera sostenida y calmada por Asuma quien también había deducido lo ocurrido.

Así que Kurenai no podía tragarse tan fácilmente ese cuento de que no era ella ese cadáver, debía haber otra cosa tras esa mentira, un trasfondo, lo que sea.

—Me quedé con este sujeto varios años pero, poco a poco empecé a recuperar mis recuerdos, todos ellos. Entonces me di cuenta de que tenía que volver a Konoha, y eso hice. Volví.

Rin subió su mano hasta su cuello descubierto. Desde que había visto al grupo de rastreo y reconoció a Kakashi entre ellos había decidido dejar de usar la capucha y hasta el momento no se la había vuelto a poner.

—Entonces esta misión que te han dado, ¿de qué va? —consulto Kiba sin saber exactamente porque la Hokage le había, de pronto, otorgado a la chica un misión de rango súper alto cuando acababa de regresar de la muerte. No se sabía nada de ella durante muchísimos años y de pronto Tsunade le daba una misión de búsqueda a un personaje de Akatsuki, como aclaraba en el informe, pero sin saber bien quien era él.

—Esta misión impedirá que ocurra una verdadera desgracia, es por eso que está clasificada con el rango más alto—suspiró Rin antes de continuar—. Kakashi y yo teníamos otro compañero que había fallecido mucho antes que yo. Su nombre era Obito Uchiha. Resulta que él no había fallecido…

Kurenai escupió su sopa nada más escucharla.

—¡Tienes que estar bromeando!

—Yo no podría jugar con algo así, Kurenai. Él está vivo y está en Akatsuki, él es nuestro objetivo.

—No puede ser…

Kiba, al ver tan alterada a su maestra, supo que la cosa no era de bromas, que ese tal Obito Uchiha era alguien que los tres conocían muy bien, y ver tan afectada a su maestra significaba que era una información chocante para ella. Ese tal Obito debía estar enterrado en el cementerio de Konoha, sin embargo, estaba andando muy tranquilamente por ahí, causando estragos en el mundo. Kiba supuso que no sería fácil de digerir una noticia de tal calibre.

Era como saber que Shikamaru había muerto, hacer la ceremonia y luego de muchos años enterarte que estaba vivo y hasta era malvado. Con un escalofrió tuvo que aceptar que la sola idea era horripilante.

—Es por eso que tenemos que encontrarlo y detenerlo lo antes posible —intervino Kakashi luego de terminar su tercer cuenco de sopa—, mañana partiremos al alba para empezar la búsqueda. El primer turno de vigilancia seré yo, luego Kurenai, Kiba y Rin finalmente.

Los tres asintieron mientras veían a Kakashi acomodarse en una piedra y seguir leyendo su libro porno frente a ellos, con un suspiro acepto que su compañero se había vuelto un pervertido después de su muerte. Muchos años con esas costumbres eran imposibles de quitar ahora.

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Al di siguiente, Rin procede a levantar a los ninjas y continuar con la misión, rápidamente todos se despiertan, guardan las campañas, alistan los utensilios de cocina y preparan sus elementos ninjas para partir al viaje.

—¿Estamos todos listos? —pregunto Kakashi alzando ligeramente la voz mientras los tres restantes volteaban a verlo y asentían—bien, entonces empezaremos la búsqueda.

Antes de que cualquiera pudiera moverse, Kakashi metió la mano en su mochila y saco unas pequeñas gafas que Rin pudo reconocer como las que usaba Obito cuando este era niño. Sorprendida se acerco al peli blanco para consultárselo directamente.

—¿Esas son…? ¿Cómo es que…?

—Sí, son de Obito. Me las llevé de ahí el día en que lo aplastaron los escombros y durante algunos días lo deje junto a la roca de los caídos con toda la intención de que alguien se lo llevara y nunca verlo pero nadie lo tomaba de ahí. Al final decidí llevarlo a casa y abandonarlo por ahí en un rincón de mi armario. De alguna manera agradezco que nadie lo haya tomado cuando lo abandoné.

Ella sonrió—definitivamente es una gran ayuda.

Rápidamente, Akamaru y Pakkun se pusieron en fila mientras Kakashi les extendía las gafas para que memorizaran su olor.

—Este es el olor de nuestro objetivo —aclaró Kakashi mientras observaba como Akamaru y Pakkun, luego de oler las gafas, ponían rostros pensativos.

—¿Sucede algo, Akamaru? —inquirió Kiba al ver como el perro blanco miraba hacia el cielo y movía la cola inquieto. Akamaru solo ladró en respuesta dejando a Kiba aun mas confundido por su respuesta.

—El olor se me hace vagamente familiar, no es la primera vez que lo huelo —dijo Pakkun generando una sorpresa en los presentes.

—Definitivamente no hemos tenido que cruzar con él antes —pensó Kakashi mientras sus memorias tomaban forma, ¿se había encontrado con Obito y no lo había notado? Sobre todo, Obito no había generado ninguna reacción al verlo…

—¡Kakashi! Permíteme —dijo Kiba mientras se acercaba al capitán del equipo y daba una ligera olisqueada al aroma que se emanaba de las gafas, su mente al igual que los perros empezó a divagar en su memoria, había un olor my familiar en sus recuerdos pero que a la vez era diferente, tenía una matiz y esencia muy imperceptiblemente distinta.

Kiba ladeó la cabeza.

—Sí, yo también la reconozco. Pero… es ligeramente distinta. La esencia en sí es la misma pero el aroma de mis recuerdos es… no sé cómo explicarlo, vamos a ponerlo en un ejemplo, digamos que las gafas huelen a jazmín. El aroma en mis recuerdos ciertamente también huele a jazmín pero tiene piscas de otro aroma, como orquídeas… es… confuso.

—Comprendo —terminó Kakashi mientras observaba los rostros pensativos de Pakkun, Kiba y Akamaru, como si estuvieran ante un dilema sin respuesta—, ya averiguaremos eso cuando lo encontremos, ¡andando!

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N/A: Se que dije que lo subiría el 5 de febrero pero no quería dejarlos tan a la deriva, el próximo capítulo si se viene lo chido, espérenlo con ansias porque las cosas se pondrán intensas, ni si quiera yo se que sucederá exactamente, la mano se me irá sola xD en fin gracias por pasarse por aquí.

Un review?