Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.

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IMPOSIBLE

Capítulo 9: Reencuentro

La última vez solo te sostuve en mis brazos, rogando a todos los dioses que todo fuera una mentira. Pero te habías ido, habías dado tu ultimo suspiro mirando a los ojos de tu asesino. Sin embargo, no pude vengarte, no pude engañarme porque… te amo demasiado como para hacerte daño.

Incluso después de muerta.

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El equipo de Kakashi ya llevaba alrededor de tres días buscando las pistas que evidenciarán el paradero de su objetivo, Obito Uchiha. Estaba de mas decir que no habían logrado absolutamente ningún tipo de acercamiento a dicho miembro de Akatsuki; ni siquiera habían estado remotamente cerca de alguno de los miembros de tan temida organización, no sabían cómo se darían las cosas, en realidad.

Kakashi tenía un miedo muy profundo en su interior, que se alzaba ante cada paso que daba sin lograr encontrar siquiera un retazo del aroma de su compañero. Su miedo era perderlo nuevamente, y no solamente a él, sino a su compañera Rin. Él sabía que ella era una médica fuerte, que sabia pelear y defenderse sola, pero… ya había visto su sangre en sus pequeñas manos una vez, había visto como aquella chica había caído muerta al suelo frente a él. Nadie podía culparlo, ahora, de que se pasara de sobreprotector con ella por todo lo que él había visto, no cuando finalmente volvía a verla y tenerla a su lado. Kakashi no volvería a dejar que alguien le hiciera daño a esa chica, nunca más.

Rin tenia unos pensamientos muy parecidos a los de su compañero de equipo gennin. Solo que ella estaba centrada únicamente en cierto Uchiha perteneciente a una organización maligna. Ella sabía que Obito se había lamentado por mucho tiempo su muerte y había llorado noches y noches enteras al recordar todo lo que había perdido. Ella sabía. Por eso estaba dispuesta a perdonar los pecados que cometió y los que cometería; porque ella, más que nadie, debía estar ahí para él.

Ya lo había dejado solo una vez por evitar arriesgar a su aldea. Murió frente a sus ojos causándole muchísimo dolor, solo por proteger a Konoha; pero ella ahora iba a proteger a su aldea y a salvar a Obito en el proceso. Con un gruñido de determinación, se aseguró a si misma que cumpliría su misión y volvería a formar un exitoso equipo con sus dos compañeros.

Con una sonrisa triste, se preguntó si su maestro Minato podía verlos ahora.

—¡Un momento! —contra todo pronóstico, Kiba se detuvo y empezó a olisquear el aire atrayendo la atención de una ilusionada Rin y un confundido Kakashi, el cual hasta el momento no había notado nada fuera de lugar.

—¿Encontraste algo, Kiba? —cuestiono su maestra observando la mirada que se estaba formando en la castaña, de cortos cabellos, del equipo. Esperanza, creyendo fervientemente que Kiba había sentido el aroma del objetivo.

—Es… ese olor es…

Akamaru ladró en confirmación y empezó a mover la cola.

—¿Recuerdan el ejemplo que les di con respecto al olor de mis recuerdos? Lo encontré, pero puro… es decir, si las gafas que nos dio Kakashi olían a jazmín, el olor de mis recuerdos era jazmín con orquídeas. Ya, encontré ese olor a orquídeas solamente. Es exactamente esa misma esencia, no puedo equivocarme…

—A lo mejor es una persona común —espetó Kakashi restándole importancia.

—No, tú más que nadie sabe que las esencias de las personas no funcionan así. Todos tenemos un olor que nos caracteriza, así que es imposible que haya una persona que contenga un olor a jazmín y orquídeas a la vez; y además ese mismo olor a orquídeas que no debería estar en otra persona, está en esa dirección —con determinación, Kiba señalo una ruta en el bosque que habían estado ignorando hasta el momento.

—No perdemos nada con ir por allá —indicó Kurenai observando al capitán del equipo, ella podía opinar, pero la decisión final la tomaría única y exclusivamente Kakashi.

El peliblanco empezó a repasar en su cabeza los pros y contras de la idea que acababa de soltar Kurenai… si ellos seguían aquel aroma que había cautivado los sentidos olfativos de Kiba definitivamente podía haber dos caminos que abrirían puertas a su búsqueda.

Si no lo seguían, podían estar perdiendo una valiosa fuente de información que podía brindarles mas ayuda en la búsqueda. Y en su defecto, si es que iban tras dicho personaje, podría haber dos opciones alzándose en neón naranja ante ellos.

Podía ser solamente una persona común y corriente que nada tenia que ver en el asunto, por ende, perdían el tiempo… o a lo mejor era alguien que si pudiera aportar información.

Kakashi ladeo la cabeza, pensativo. Que dilema… a este paso se lo dejaría todo al azar.

—¿Kakashi? —cuestionó Kurenai al ver como el peliblanco ladeaba la cabeza cada vez más, a cada segundo que pasaba.

Rin se mordía las uñas al verlo, ella quería ir hacia donde señalaba Kiba, confiando ciegamente en que el olor que sentían los guiaría hacia su objetivo. Hacia su compañero Obito. ¿¡Qué tanto lo estaba pensando Kakashi!? ¡Estaban perdiendo tiempo valioso esperando su veredicto!

—Está bien, nos arriesgaremos y seguiremos a ese olor para ver de quien se trata y si nos servirá de algo.

—¡Perfecto! —exclamó Kiba para seguidamente saltar de la rama donde se encontraba y liderar el trayecto hasta dicho aroma. Detrás de él se encontraba Kakashi, tratando de captar el aroma que Kiba tanto indicaba como importante. Detrás del de la máscara estaba Rin, extremadamente nerviosa y feliz a la vez. Por último, en la retaguardia, estaba Kurenai con un kunai en mano, probablemente la única del grupo que de verdad estaba verificando la zona para que no fueran tomados por sorpresa.

El grupo guiado por Kiba saltó entre los arboles por alrededor de una hora, pero Rin casi no sentía el cansancio, la adrenalina se le había subido a la cabeza mandando alertas a todos sus músculos y está era clara: estaba prohibido detenerse.

A partir de la hora y media, Kakashi se sentía más y mas desesperado, parecía que no estaban llegando a ningún lado siguiendo al sujeto del olor imaginario que solamente Kiba sentía y alejándose, por consiguiente, del rastro de Pakkun y Akamaru, los cuales habían sido divididos por la zona para buscar.

Esto no podía estar peor en lo absoluto, ¿verdad?

—Aquí —Kiba se detuvo cuando pasaron exactamente dos horas desde que empezaron a seguir el rastro—, está en esta aldea.

El grupo observó sin mucho entusiasmo la aldea comercial frente a ellos, dada la temprana hora que era, las personas realizaban sus quehaceres de forma normal y los mercaderes se inmiscuían en los asuntos de los demás para vender sus servicios. Todo pintaba de maravilla si no fuera porque supuestamente había un sujeto de olor extraño entre ellos.

—La aldea es pequeña pero no podemos dividirnos para abarcar el terreno. El olor solamente lo tiene Kiba —indicó Kurenai.

—No podemos distraer la búsqueda de Pakkun y Akamaru con esto. Tenemos que buscarlos siguiendo a Kiba, y tenemos que hacerlo rápido —exclamó Kakashi sin dejarles ninguna otra opción.

Los perros de rastreo estaban haciendo su trabajo, y el capitán del equipo de búsqueda no iba a interrumpirlos por una conjetura.

—Entonces empecemos —Rin apretó su puño antes de dar inicio a la búsqueda. Entonces Kiba corrió y todos corrieron detrás de él.

Las personas estaban verdaderamente sorprendidas por ver ninjas sobre sus techos, todos tenían la preocupación y el horror estampados en sus caras; porque la aldea no era más que una aldea común, llena de civiles con ansias de sobrevivir algunos años más. Ver ninjas traía recuerdos de los tiempos remotos donde la aldea era solamente un campo de batalla para las grandes naciones.

Muchos pusieron mala cara y muchos otros cogieron piedras llenándolas con rencor.

Rin pudo notar que el ambiente estaba cambiando, la vibración del viento se hacía pesada y además se sentía como si tuviera muchas miradas en la nuca.

Negó con la cabeza antes de empezar cosas pesimistas. Aunque la mirada de los aldeanos era…

Kakashi se detuvo de pronto y con su mano apretó su cien. Kiba delante de él freno en seco y se acercó a su capitán con un rostro preocupado. Rin y Kurenai abrieron la boca sin posibilidad de hablar cuando de pronto, la única pelinegra del grupo gimió y cayó al suelo sosteniendo su pierna.

—¡Kurenai!

—¿Qué sucede, Kakashi? —preguntó Kiba viendo como la cien de Kakashi estaba sangrando y no se veía muy bien que digamos.

—Alguien… me tiro una…

—…piedra —completó Kurenai sosteniendo su pierna la cual estaba roja y tenía toda la pinta de que más tarde se le formaría un moratón.

La lluvia de piedras luego de eso no se hizo esperar; de pronto bajo ellos tenían una multitud de ciudadanos horrorizados y furiosos a la vez, mirándolos.

—¡Lárguense de aquí!

—¡Suficiente daño le han hecho a esta aldea!

—¡Estamos hartos de sus guerras!

—¡Váyanse!

Las piedras seguían cayendo con furia implantada, haciendo que Rin cubriera su rostro con los brazos delante de Kurenai. Igualmente hizo Kiba con Kakashi pero dándoles la espalda a los aldeanos. La castaña tuvo que deducir que la aldea donde estaban había sido destruida, seguramente, innumerables veces por los ninjas de las grandes naciones, y por eso no los recibían con mucho ánimo.

Kiba gruñó cuando una piedra le cayó en la nuca, mientras le gritaba a su capitán que era mejor irse. Pero el peliblanco aun sentía que el suelo se le movía, la piedra que le habían tirado a la cien había sido grande y afilada como para realizarle un corte en la cabeza y golpearlo lo suficiente para dejarlo desorientado.

—¡Kurenai! ¡Tenemos que irnos! —le gritó Rin sin poder resistir mas la lluvia de piedras que le caían.

La pelinegra se levantó y con un asentimiento, saltó hasta la posición de Kakashi.

—Te ayudaré —soportando la punzada en su pierna, ella puso el brazo de su capitán sobre sus hombros y dando un salto lo alejo de ahí, siendo seguidos muy de cerca por Kiba y por Rin.

Rin solo dio suspiro antes de pensar que definitivamente ese día había sido horrible. La falta de pistas los tenía a todos estresados y dado que incluso los alimentos escaseaban, hacía que todos gruñeran del mal humor.

Era horrible caminar o si quiera correr cuando no tenías nada en el estomago, sin dormir más que cuatro horas y encima con el sol, en toda su hora punta, dando directo a tu cabeza.

Ella no podía más pero no podía rendirse. Porque si se rendía todo acabaría, no solo para ella o para Kakashi, sino para la aldea e inclusive para el mundo Shinobi como todos los conocían. Rin sabía que algo muy malo sucedería, pero no recordaba que era. Solamente tenía ese presentimiento caminando sobre su espalda.

—Hay que armar el campamento aquí —estaban ya a varios metros de la aldea que los había atacado y Kurenai ya estaba procediendo a vendar la herida de Kakashi.

—Es increíble que una piedra te haya derribado así, Kakashi, estás perdiendo el toque —sonrió cansinamente Kiba tratando de aligerar el ambiente, pero sin conseguirlo realmente.

—Yo no- ¡tch!

—¡Quédate quieto! Sino la venda quedará suelta —sin siquiera darle tiempo a responder, Kurenai lo obligó a quedarse inmóvil mientras seguía pasando la venda por su cabeza. Rin los observó desde su posición sin acotar nada. Se sentía miserable porque no sabía qué hacer. El mundo Shinobi que ella había conocido alguna vez había muerto hacia muchísimo tiempo y ahora estaba frente a las secuelas y consecuencias de todas las muertes y daños ocasionados.

Era como si todos los que hubieran perecido en sus manos hubieran gritado: ¡venganza!

Con una sonrisa irónica, quedo resuelta la idea de que el karma no era agradable en lo absoluto cuando te caía a ti, eso se podía constatar observando los profusos golpes en sus brazos, pecho y piernas.

—¡Kakashi! ¡Encon-! ¡¿Qué te paso?! —como en una comedia de muy mal gusto, entro Pakkun a la escena observando como la pelinegra encerraba la cabeza de su invocador en una venda descolorida. El peliblanco solo se quejó cuando ella terminó y apretó ligeramente la herida.

—Tuvimos unos problemas en la aldea donde buscamos —respondió el Inuzuka al ver que su capitán no se veía de humor para hablar.

—Es verdad, Kiba, ¿qué paso con el olor?

—Desapareció —respondió el castaño a su maestra—, fue como… si la tierra se lo hubiese tragado.

—¿Olor? —inquirió Pakkun confundido para luego negar con la cabeza, lo que él tenía que decir era más importante—Da igual, ¡vine para decirles que encontré el olor del objetivo!

Todos levantaron la cabeza con sorpresa para mirar al perro ninja.

—¿Es así?

—Sí, está en un claro a los límites con Iwa. Aproximadamente cuarenta minutos… pero no está sol-

—¡Tenemos que ir! —interrumpió Rin alzando la voz—No podemos dejar que se vaya ahora que estamos tan cerca…

Kakashi se levantó recuperando la compostura; si, había sufrido por los comentarios de los aldeanos que él siempre se ocupo de proteger; comparándolo inevitablemente con lo que su rubio estudiante sufría en silencio cuando fue niño. ¿Era así como se sentía?

Había dejado que sus pensamientos tomaran otros rumbos hasta que escuchó a Pakkun decir que había encontrado el olor de Obito. Eso lo despertó, el golpe de la noticia lo trajo a la realidad. Una realidad donde su compañero de equipo, que creía muerto, había estado vivo y causando desgracias a su paso.

—Vamos, ¡ahora! —inmediatamente guardaron las cosas que habían sacado para armar el campamento. Ya no era tiempo para eso, el objetivo del grupo estaba a un paso de ellos, y estaban en el deber de ir a por él.

Mientras corrían, Pakkun se preguntó si debía decirles que había encontrado el olor del objetivo junto a otro sujeto que olía completamente como la mitad del objetivo. El fallecido Obito olía a jazmín, el de sus recuerdos olía a jazmín y a orquídeas y había otro sujeto que solo olía a orquídeas junto al objetivo.

Pakkun había encontrado al de sus recuerdos junto a este nuevo sujeto que olía a orquídeas. El perro ninja solo asumió que al estar al lado del desconocido, su olor había sido captado por el cuerpo del objetivo… pero ya no estaba tan seguro ahora que estaban en marcha de encontrarlos.

Ni siquiera recordaba de donde había captado esa esencia de fusión.

Se machaba la cabeza pensando pero…

No lo recordaba en lo absoluto. A lo mejor lo había captado como una esencia pegada a otro cuerpo con el que pasaba mucho tiempo. Eso explicaría porque solo tenía retazos y no el olor completo en su memoria junto a la figura del dueño de la esencia.

En mitad del camino se les unió Akamaru ladrándole a Kiba haber encontrado al objetivo, aunque Pakkun ya lo había hecho antes.

El grupo Kakashi llego al claro al cabo de veinte minutos después de encontrarse con Akamaru. Ahí, en mitad del todo estaban dos miembros de Akatsuki que debido a los rayos del sol tan potentes, eran imposibles de reconocer y sin embargo la negrura de sus capas era fácilmente identificable.

Eran las capas de Akatsuki.

Se acercaron los cuatro ninjas con kunais en las manos hacia los desconocidos. Rin estaba escondida detrás de las espaldas de sus compañeros por ser la médica del grupo.

—¿Oh? —exclamó uno de los asesinos haciendo a Kakashi alzar el kunai.

Los rayos del sol bajaron mediante se acercaban y finalmente pudieron verlos. Uno de ellos parecía una planta… literalmente. Tenía la mirada del cuerpo de color blanco y la otra de color negro. Sin contar que estaba envuelto en lo que parecía la boca de una planta carnívora, de un color muy verde como el pasto. Estaba saliendo ligeramente del suelo.

Al lado de este sujeto estaba había un hombre enmascarado de negros cabellos y un agujero en el ojo izquierdo. Estaba sentado muy cómodo, en una de las piedras del claro.

Ninguno de los presentes los pudo reconocer.

Kakashi boqueo, jamás en la vida había visto a esos sujetos y se supone que uno de ellos era… Obito. Solo rezaba para que no fuera la planta.

—Es él. El enmascarado —mencionó Kiba señalándolo—, su esencia es la misma que la de los googles, y tiene combinada la esencia de ese sujeto en su cuerpo —Kiba desvió la mano para señalar a la planta.

Kakashi apretó el kunai. Ese enmascarado era Obito.

Rin, quien se había puesto la capucha antes de aparecer frente a los miembros de Akatsuki, por su parte alzo la vista desde el hombro de su compañero peliblanco. Lo reconoció instantáneamente.

Era él. El sujeto que la había guiado a Konoha.

Fue tanta la sorpresa que tuvo que pisar fuerte el suelo para no caerse de sentón. Empezó a reclamarse a sí misma por ser una tonta ciega. ¡Lo había tenido justo en frente de ella! ¡Justo en frente! Y había dejado que pasara de largo nuevamente.

¡Había sido el primer sujeto con quien tuvo contacto después de salir de la muerte! ¡Nada más, ni nada menos que Uchiha Obito! El sujeto que buscaba y del que estaba perdidamente enamorada. Casi se jala los cabellos al volver a repasar en su cabeza todas esas señales. Las veces en que se comportaba tan amable, justo como Obito. Cuando la tomó de la cintura para ayudarla y envió un relámpago a su espalda, su cuerpo lo había reconocido. Cuando la hacia reír, tal cual era Obito.

Si tan solo lo hubiera reconocido o le hubiese dejado ver su rostro, otra seria la historia. Pero ya no podía quejarse ahora, lo tenía en frente justo como quería y esta vez no lo dejaría irse.

¡Te seguiré observando, Obito! ¡Lo quieras o no! —y con ese pensamiento en mente, dio un paso al frente.

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N/A: Ya llego el tan esperado reencuentro! En fin, el siguiente capítulo llegara lo más pronto que pueda pero no tengo fecha, pero aseguro que estará llena de sentimientos kawaiis, no recomendable si eres propenso a llorar xD se soltaran algunos trapitos sucios, flash backs matadores, lloriqueos (snif, se me metió algo al ojo /no mientas, obito, si tu usas googles) y mucho mucho drama y romance xD veremos que sale cuando combinas todo lo anterior.

De todas formas, gracias por pasarse y leer. Ja neee