Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.
.
IMPOSIBLE
Capitulo 10: Obito
La máscara que ocultaba mi verdadera forma se rompió. Mi esquelético rostro y mis ojos sin iris fueron observados, insistentemente, por ti. Me besaste, me abrazaste e hicimos el amor. Dijiste que te habías enamorado de un monstruo.
Y yo confié en que fuera cierto.
.
Kakashi abrió muchísimo los ojos al escuchar a Kiba mencionar que aquel sujeto enmascarado era el supuesto Obito. Aquel compañero suyo que había muerto frente a sus ojos, aquel que lo había hecho llorar por el dolor y la culpabilidad, aquel compañero que muchas noches le hizo quedarse pensando que a lo mejor era el destino que lo obligaba a seguir el camino de su padre. Preguntándose en realidad, que era lo correcto…
Ahí estaba. El protagonista de todos sus anhelos, de sus sueños y de sus reflexiones.
Y aunque no podía ver su rostro... el aura de aquel pelinegro enmascarado lo llamaba. Le gritaba horrorizado por todos los errores que cometió, por todo lo que tenía que pagar, por todo lo que pensaba hacerle pasar. Estaba envuelto en un aura de oscuridad lista para atacar.
—¿Teníamos compañía? —indicó Tobi al ver como se acercaban los ninjas de Konoha poco a poco hacia él. Todos tenían la frente perlada por el cansancio y el calor de la zona, sin embargo ostentaban un reluciente kunai en sus manos advirtiendo su posición de defensa ante cualquier tipo de amenaza hacia ellos. Se veían bastante preparados para una batalla.
—Ustedes son de Akatsuki, sus nombres —ordenó Kakashi manteniendo una distancia prudencial de ambos sujetos mientras los señalaba con su kunai.
Tobi ladeó la cabeza en confusión como todo un idiota.
—¡Eres un grosero! —indicó el enmascarado para seguidamente levantarse de su asiento. Todos se pusieron alertas instantáneamente— ¡Tobi no está en la obligación de darte su nombre!
Kiba sintió que una gotita de sudor resbalaba por su sien—Acaba de decirlo…
Kakashi se golpeó mentalmente al escuchar el nombre de "Tobi", era ridículamente parecido a su nombre original: Obito. Además de que el orificio para su ojo derecho era justamente para el ojo que le quedaba, puesto que el otro ojo lo tenía implantado Kakashi.
Esto iba a ser duro.
—Por el momento no tenemos nada que hacer con ustedes —mencionó el Zetsu con una sonrisa extraña para luego tratar de desaparecer en la tierra—. Así que nos retiraremos.
—¡Esperen! —gritó Kakashi cuando vio que el ojo de Obito estaba siendo activado y poco a poco desaparecía en un extraño remolino, ¡tenía que decirle algo rápidamente que evitara que se fuera! ¿Pero qué…? ¡Solo tenía menos de dos segundos!—¡Espera, Obito!
Eso pareció funcionar, porque ambos sujetos se quedaron muy quietos en su lugar en vez de desaparecer.
Rin, por su parte, se apretó la capa fuertemente detrás de Kakashi y rogaba a todos los dioses existentes y por haber, que no permitieran que Obito se les escapara de las manos, estando tan cerca de ellos. ¡Simplemente no podía volver a perderlo!
—¿Qué es lo que quieren? —inquirió Tobi, cambiando drásticamente su tono de voz, al equipo luego de proceder a desactivar su técnica; dentro de la máscara, su rostro estaba compungido por las emociones que desbordaban por su mirada, sin embargo trataba en lo posible que su voz fuera totalmente neutral.
Si tenía que ser sincero… no esperaba que Kakashi lo reconociera así; estaba preparado para ignorarlo cuando se diera el caso pero no esperaba que él fuera el primero en hablar del pasado.
—Quítate la máscara, Obito —dijo Kakashi mientras con el rostro surcado por el dolor, semi rogaba por ver nuevamente a su compañero. Y saber que los últimos acontecimientos dados en su vida, no eran simplemente un sueño del que despertaría en cuestión de tiempo.
El regreso de Rin y Obito vivo… no eran un sueño o un genjutsu. Ellos estaban a su lado en esos momentos, sentía sus auras envolverlo y eso llenaba su pecho de nostalgia y anhelo.
—Yo no soy Obito —espetó el pelinegro al volver a escuchar su anterior nombre de aquel fantasma de su pasado. Él ya no quería volver a recordar, ni volver a mencionar ningún tipo de relación con aquel debilucho muchacho que había "muerto"—. Ese niño murió bajo los escombros.
Tanto Kakashi, como Rin negaron con la cabeza. Obito estaba vivo, estaba justo frente a ellos.
—¡Tienes que detenerte! ¡Se que formas parte de Akatsuki por lo que sucedió con… Rin! ¡Yo también sufrí con su mue-!
—Tú la mataste —susurró muy tranquilamente, causando un estremecimiento en la columna de Kakashi, un jadeo en Kurenai y un escozor en la garganta de Rin. El peliblanco empezó a sudar frio al escuchar las palabras de su antiguo compañero. Él sabía, muy dentro de sí, que lo que decía Obito era la verdad, y en otras circunstancias hubiera caído rendido ante sus palabras desmoronándose por dentro y por fuera. La culpabilidad hubiera destrozado su cabeza arremetiendo en su moral… pero ahora ya no podía culparse, al menos ya no tanto como antes.
Porque tenía a una pequeña Rin aferrándose a su espalda con afecto, transmitiéndole tranquilidad en su toque. Quitando todos sus demonios internos y dándole la verdadera fuerza, no solo de la amistad o del compañerismo, sino del amor pleno y verdadero.
Ella era su hermana, su única y más querida hermana, y Obito era su hermano.
Y Kakashi no abandonaba a sus hermanos, no otra vez.
—Pero no te culpo —explicó muy calmado Obito mientras alzaba los brazos en un gesto desinteresado—, después de todo este es un mundo destruido y que yo seré capaz de volver a reconstruir. Un mundo donde todos caeremos dormidos soñando por toda la eternidad. Y en nuestros sueños hallaremos el verdadero mundo.
Todos los presentes quedaron atónitos al escucharlo, asumiendo la frase: "Un mundo donde todos caeremos dormidos soñando" como un genjutsu masivo. Era la única manera para escapar de la realidad. Kakashi comprendió; escapar de la realidad hacia una fantasía donde una falsa Rin pudiera estar con ellos.
Obito solo estaba huyendo y Kakashi no lo dejaría escapar. Mucho menos Rin, quien aguantaba sus gritos enroscándolos bajo su lengua. Tenía tantas ganas de decirle aquí estoy pero no podía hacerlo. Primero tenía que dejar que Kakashi tratara con él primero y si aun así no funcionaba el trato; entonces Rin podría salir a relucir en la ecuación.
—T-Tienes que estar bromeando, ¿un genjutsu masivo? —preguntó Kiba sin terminar de procesar toda la información.
—No puede ser —Kurenai tapó su boca con las manos mientras observaba el porte impasible de uno de sus anteriores compañeros de academia, uno que específicamente se creía muerto.
Rin prefirió guardarse sus comentarios.
—Tienes que detener esa idea, Obito —le dijo el peliblanco tratando de mantener la compostura—. No intentes escapar de este mundo, enfréntalo, tienes que hacerl-
—No, Kakashi. No hay manera de que yo pueda enfrentarme a un mundo que desde un comienzo ya estuvo mal. Solo volveré al principio de todo, de donde todos vinimos.
—N-No logro seguirte.
—No tienes que entenderlo por completo —mencionó Tobi alzando los hombros—, solo no se entrometan y podrán disfrutar de ese mundo que crearé.
—¿Es por eso que necesitan a los Bijuus? —preguntó Kurenai alzando la voz, haciéndose escuchar entre los presentes. Kakashi tragó saliva al escucharla, sabiendo que su rubio e hiperactivo alumno estaba incluido en dicha pregunta. Sabiendo esta vez, quien era la amenaza. Su anterior compañero tratando de matar a su alumno… quién lo diría.
—Digamos que si —dijo Tobi con un tono de voz risueño.
Rin, quien permanecía detrás de Kakashi, cerró fuertemente sus puños sabiendo que todo el peligro que se estaba ocasionando, indirectamente, era por su culpa. Ella había muerto causándole muchísimos dolor a sus compañeros, sobre todo a Obito, quien estaba muy enamorado de ella. Rin no quería ponerse en sus zapatos… ver la persona que amas y con quien deseas pasar tu vida, morir frente a tus ojos, debería ser tremendamente chocantes para un adolescente. Rin tenía la culpa por huir de los problemas así y por eso era su responsabilidad de alguna extraña y retorcida manera, y ella sabía que tenía que detenerlo sea como sea. Aunque Obito la rechazará al verla, ella tenía que intentarlo y ganar. Para Rin no había opción para perder porque si ella perdía, el mundo se iría hacia abajo… hacia la desesperación.
Rin estuvo muy tentada en mostrarse cuando sintió el brazo de Kakashi alzarse a su costado, dándole a entender en un solo y pequeño gesto, que aun no era momento en que ella participara. Kakashi sabía que Rin seria su carta de triunfo, pero aun así quería intentarlo todo, por sus propios medios, para recuperar a Obito. Después de todo era su compañero de equipo y su mejor amigo.
—Déjalo —dijo Kakashi con tono de voz entre resignado y ansioso—, tan solo estas huyendo de la realidad. Vuelve a la aldea, serás bienvenido para que puedas cumplir tu sueño.
Tobi chasqueó la lengua y no le respondió.
—Obito… se que han pasado muchas cosas y yo de verdad lamento lo que pasó. Me he culpado durante años, seguramente al igual que tú. Pero es hora de dejar el pasado donde está y seguir hacia adelante.
—No hables de eso como si fuera tan fácil.
—Obi-
—¡La mataste frente a mis ojos! —gritó Obito finalmente perdiendo la paciencia. Seguidamente procedió a quitarse la máscara para sorpresa de los presentes quienes contuvieron la respiración al ver su rostro. El moreno tenía una cicatriz en su lado derecho casi en la misma forma que el relieve de su máscara, además de que su otro ojo estaba firmemente cerrado.
La furia brillaba en su Sharingan.
—¡Jamás pienso perdonártelo! ¡Ni a ti, ni a este mundo que colisionó en el caos desde que los ninjas se crearon! ¡Mi propósito es incluso mayor a la muerte de Rin, yo detendré este ciclo de odio interminable!
—¡Ya basta, Obito! Hay otras maneras para lograr tu sueño, hay muchísimas personas que piensan lo mismo que tú, y todos de esta manera lograremos un cambio. ¡Pero esta no es la manera!
—¡Cállate! —entonces Obito, con ansias de sangre realizó los signos correspondientes, con las manos, para tirarles a los ninjas de Konoha, una enorme bola de fuego, característica de su clan semi extinto.
Pero antes de que pudiera terminar de concretar los sellos, apareció delante de Kakashi una encapuchada que le trajo muchísimos recuerdos a Obito de hacia algunos días.
Era ella, la chica que se llamaba Rin y que él ayudo a volver a Konoha. No la había notado por haberse estado escondiendo detrás del peliblanco. Pero la reconoció instantáneamente, era esa chica que había causado estragos en sus nervios.
Inevitablemente Obito detuvo su técnica justo en el último sello.
—Tobi —la misma voz—, ¿me recuerdas?
El pelinegro ni siquiera pudo responder claramente al principio por la sorpresa de encontrarse nuevamente con ella pero en la posición de enemigos. Ciertamente sabía que en algún momento sucedería en el campo de batalla por la guerra que él ocasionaría pero… no creía que fuera en esas circunstancias.
—Si… —suspiró Obito sin despegar su mirada de ella, la luz del sol chocaba directamente contra su capucha ocasionando un contraluz que le impedía ver la única zona de su piel expuesta: sus mejillas. Tuvo que entrecerrar los ojos un poco para notarla más definidamente pero aun así no pudo observarla a detalle—eres esa chica que guié a Konoha. No esperaba verte en estas circunstancias.
—De haberlo sabido en un principio… que eras tú. Créeme que no estaríamos en esta situación.
Tobi bajó la cabeza levemente sin despegar sus manos del último sello para el jutsu de la gran bola de fuego. Si él veía cualquier amenaza de parte de esa chica, soltaría el jutsu sin dudar. Pero… ¿por qué no hacerlo ahora? Era muy simple; tenía muchísima curiosidad de saber quién era ella. Porque ella parecía conocerlo y además, porque Kakashi se veía realmente embelesado y maravillado viéndola.
Eso sí que era sorprendente. Esa chica debía ser poderosa.
—Nuestra misión, Obito Uchiha —empezó la chica mientras Obito se ponía tenso al escuchar nuevamente ese nombre—, es llevarte de vuelta a la aldea de Konoha, tu hogar. Para que expíes tus pecados y luego de cumplir tu condena, se te otorgará un espacio en la villa para que vivas a favor de tu pueblo y familia.
—Yo no tengo familia —Obito casi quiso reír al escucharla. Estaba loca si de verdad creía que él volvería por algo como e-
—Nosotros somos tu familia. Kakashi… —entonces Rin se quitó la capucha para mostrar su blanquecino rostro ante la atónita mirada de Obito—y yo.
.
.
.
.
.
N/A: wooowww me moría por hacer esta escena y bueno, después de muchas corregidas, ya está completa.
Gracias por leer y por su apoyo~
