Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.

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IMPOSIBLE

Capítulo 14: Información

¿Has pensado en mí? ¿Aun piensas que puedo salvarme? Yo confió en tu palabra, así que… ¿todavía tengo otra oportunidad de vivir?

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4 meses

Mientras Rin molía los hierbajos medicinales en el pasto, se preguntó entonces que tan corto se le hicieron los cuatro meses que ya llevaba en la aldea. No había vuelto a ver a Obito desde que lo habían encerrado el día que volvió a Konoha con Kakashi de su misión. Lo extrañaba muchísimo y cada día que pasaba se lamentaba no ser capaz de siquiera haberle dedicado una despedida cuando tuvieron la oportunidad.

El sonido de la cascada la relajó ligeramente mientras seguía en su función. La sombra del árbol detrás suyo se mecía ligeramente con la brisa del día; Rin tenía la ligera sensación de que esa noche haría un viento frio que seguramente calaría en sus huesos. Dirigió una mirada hacia donde el rubio llamado Naruto, junto a muchísimos clones, trataban de detener la cascada artificial. No es que ella fuera una ignorante —ya había recuperado sus conocimientos ninjas y habilidades luego de tres meses de practica con Kakashi— pero no tenía la menor idea de cómo lo que hacia el rubio lo ayudaría en su entrenamiento.

—¿Para qué se supone que hace eso? —suspiró Rin sabiendo que Kakashi la había escuchado. El susodicho estaba muy cómodamente echado sobre la rama del árbol detrás suyo, su máscara seguía donde siempre estaba y sus ojos somnolientos no se enfrascaron en ella ni siquiera un segundo antes de contestarle.

—Es para que pueda hacer un jutsu nuevo.

Eso no terminó por darle ningún conocimiento nuevo a Rin. Ella ya sabia eso porque Yamato se lo había explicado. De hecho, el castaño estaba bastante absorto en lo que hacía, delante de ellos, envuelto en postes de madera como tótems y con la mano levantada hacia el rubio.

Rin se preocupó al ver que el muchacho en cuestión estaba sudando profusamente y perdía color a cada segundo que pasaba, ella estaba segura de que, si no tomaba un descanso pronto, seria inevitable que se desmayase. Le dio fuerzas con el pensamiento y luego prosiguió con su tarea. Había conseguido un trabajo básico en el almacén del área medicinal del hospital de Konoha. Por el momento solo era una obrera que fabricaba ungüentos medicinales para el suministro básico del hospital y la farmacia local.

Sin embargo, sabia que si se esforzaba otro poco mas seria ascendida a la supervisora del departamento de ungüentos. Tal vez un par de meses más...

—¿Qué se supone que estas haciendo? —preguntó Kakashi sin quitar su vista de su lectura.

—Medicina —fue su escueta respuesta. Ya estaba acostumbrada a tratarlo así. Él era muy escueto y corto al hablar, por lo que, en venganza, ella había decidido responderle de igual manera. Era una pequeña broma que se tomaban entre los dos.

Finalmente termino de moler sus hierbas y procedió a echar otra pasta blanca sobre su mezcla; con el mortero siguió apretando la mezcla hasta que se disolvio por completo y se volvió una sustancia patosa y fría. Rin era muy dedicada en lo que hacia por lo que los productos que ella entregaba eran considerados de alta calidad.

Mientras estaba moliendo escuchó un gemido de dolor. Tanto Kakashi como ella levantaron la vista y notaron el exacto momento en que Yamato se desvanecía.

—¡Yamato san! —inmediatamente dejó el mortero y se levantó para correr en su auxilio. El hombre respiraba de forma agitada y su corazón bombeaba con muchísima fuerza, además de que tenia unas profundas ojeras en los ojos y una palidez que podía competir con la del otro compañero de Naruto, Sai.

Kakashi se acercó despacio y se inclinó—Era inevitable, ha estado supervisando el entrenamiento de Naruto por muchísimas horas.

El pequeño libro en sus manos, anteriormente cerrado fue abierto nuevamente para seguir leyendo. Rin se pregunto entonces, entrecerrando los ojos, ¿qué clase de compañero despreocupado era Kakashi?

—¡¿El capitán Yamato está bien?! —se escuchó un grito venir de la cascada, logrando de esta forma que el peliblanco levantará su mirada y le gritará en respuesta a su estudiante que tendrían un pequeño descanso por Yamato.

Rin acomodó la cabeza de Yamato en sus piernas y lo revisó con su chakra medicinal.

A la castaña solo le quedo gruñir al escuchar a Kakashi—Nunca esta demás tener una médica exactamente por estos casos —su tonito arrogante la ponía de mal humor.

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5 meses

Las esposas en sus manos eran todo menos cómodas, Obito estaba acostumbrado a sentir la sangre recorrer por cada parte de su cuerpo, sin embargo, ahora estaba seguro de que la sangre ya no se distribuía tan bien como antes. Sus muñecas debían estar muy blancas por lo apretadas que estaban, sin contar sus piernas y torso.

No tenia la necesidad de abrir los ojos o que le quitaran la venda especial que traía, para notar la cantidad innumerable de pergaminos pegados a su cuerpo o la cantidad de sellos dibujados en las paredes de la celda. Estaba apoyado incómodamente en la pared de ladrillos oscuros buscando una forma de entretenerse.

Las únicas formas de salir de ahí era cuando tenia ganas de ir al baño o cuando lo alimentaban. Y ni siquiera salía de la celda cuando lo alimentaban, solamente le daban un poco de conversación para entretenerse.

Durante ese tiempo, Obito fue capaz de pensar bien en sus decisiones, ahora mismo estaba pagando por todos los crímenes que cometió. Ellos sabían solo lo superficial, que estaba asociado con Akatsuki; pero Obito sabía muy bien dentro de su consciencia lo que verdaderamente estaba pagando. El haber engañado a Kirigakure y manipulado a su Kage Yagura, el hecho de haber sido cómplice de la muerte de Salamandra, el verdadero líder de Amegakure y sin contar aquellas muertes inocentes de ninjas que intentaron detenerlo muchísimas veces.

Era una larga lista dentro de su cabeza, y seguramente solo estaba recordando poco de todo lo que debía pagar. Una sentencia de veinte años era nada para todo el destrozo que había cometido en el mundo Shinobi. ¡Estaba a nada de destrozar Konoha y causar la cuarta guerra ninja! Aun así, él sabía que, aunque estuviera encerrado nadie detendría su reloj.

Las cosas pasarían, un poco antes o un poco después, pero pasarían.

Su celda se abrió con un chirrido que le trajo recuerdos de su visita a las carceletas de la estación de policía de Konoha cuando acababa de cumplir siete años. Era solo una visita escolar, pero había sido suficiente para que lo asustase. Kakashi se había burlado de él por mucho tiempo debido a eso. Aunque nadie podía culparlo por temerle a los lugares donde torturaban a las personas. Aunque él mismo se hubiera deshecho de sus sentimientos más tarde y actuará exactamente igual que un verdugo.

La vida da unas vueltas muy extrañas, pensó.

—Uchiha Obito —una voz gruesa resonó en su celda, aunque él no podía reconocerla de nada—. Han pasado muchos años.

Eso atrajo la atención de Obito, ¿lo conocía acaso?

—Estas acusado de cómplice con Akatsuki, pero yo estoy aquí para saber que mas has hecho en tu vida y que mas pensabas hacer para perjudicar a los demás.

Tentado a responderle abrió la boca, pero nada salió.

—Tómalo con calma —dijo la voz gruesa de aquel hombre maduro que se había adentrado a su celda—, aun no se te han quitado los sellos de restricción del habla.

Tan pronto como dijo eso, la presión bajo su lengua y garganta se liberó, de esta manera ya era capaz de pronunciar algunas frases o silabas sin sentido. Había pasado mucho tiempo desde que había hablado con alguien y por supuesto ya había olvidado acerca de las restricciones del habla. ¿Cuándo fue la última vez que lo interrogaron? ¿Dos meses a lo mejor?

—Mi nombre es Ibiki Morino. Seré quien te interrogue esta vez.

Obito sintió que el nombre le sonaba de algo, pero no logro recordarlo.

Ni siquiera se había terminado de adaptar al escuchar su voz nuevamente cuando fue atosigado por muchas preguntas provenientes de Ibiki. La oscuridad de sus ojos fue bastante atrayente al final, de alguna manera u otra solo quería descansar. Sin embargo, a pesar de sus deseos, cuando miraba fijamente el velo sobre sus ojos solo podía reconocer el rostro de Rin y de Kakashi sonriendo y diciéndole que todo estaría bien.

Ellos vivían en Konoha, en un pueblo que él alguna vez amo. Y era por ellos que se esforzó en contestar todas las preguntas que le hacia Ibiki sin rechistar. Tenia que proteger Konoha con su información para protegerlos a ellos.

Por suerte, su interrogador no le hizo las mismas preguntas de hace dos meses atrás, tuvo la decencia de preguntar otras cosas de muchísimo mayor importancia. Solo entonces, Obito al ver su dedicación y la forma en que trataba de manipularlo, le dio las respuestas que quería. Soltó su calendario maligno.

Todas las fechas en donde se darían los ataques en distintos lugares del mundo Shinobi. Incluyendo por supuesto la destrucción de Konoha entre ellas. Si Ibiki reaccionó ante la nueva información, Obito nunca lo sabría por la venda que le tapaba los ojos.

—Háblame sobre los demás miembros de Akatsuki —esta era una pregunta recurrente. Siempre que lo interrogaban él siempre respondía todas las preguntas sin agregar nada nuevo, sin embargo, Ibiki era distinto, y sacó más información de la que él esperaba dar. No supo en que momento de pronto ya le estaba contando como había conocido a los tres ninjas que había enseñado Jiraiya.

Le comento acerca de cómo Pain se volvió el nuevo "protector" de Amegakure y acerca de cómo conoció a los tres alumnos y los convenció para que hicieran lo que él decía. Le dijo a Ibiki sin sentimientos en la voz como había muerto Yahiko a manos de Nagato y como este había explotado de rabia. De esta manera solo era cuestión de tiempo de que se realizará un golpe de estado, de tal forma como lo predijo sucedió. Nuevamente, si Ibiki reaccionó ante esa nueva información, Obito jamás lo sabría.

Hubo un silencio incomodo antes de que el sonido de la ropa arrugándose llenara el lugar. Ibiki Morino se estaba dando la vuelta para salir de la celda, solo le emitió un muy bajo "gracias por tu colaboración" a Obito antes de dejarlo solo.

Solo entonces y cuando el susodicho salió de la celda, Obito pudo recordar de donde escuchó su nombre. Con una sonrisa aceptó que todavía quedaban personas que recordaba de sus años de antaño.

—Ciertamente han pasado muchos años —susurró Obito para luego preguntarse si aquel gordito Ibiki de su memoria, había logrado adelgazar y crecer.

Aunque de todas maneras agradeció que se haya olvidado volver a poner sus restricciones al habla. Si es que efectivamente lo había olvidado…

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7 meses

La lluvia torrencial no tenía apariencia de detenerse en ninguna circunstancia, las personas de la aldea por lo tanto tampoco tenían intención de detener sus acciones por un simple aguacero como ese. Por lo que, portando paraguas de colores oscuros o sombreros de paja anchos, se dedicaban a seguir sus vidas sin temor a que la lluvia los perjudicara.

Así era como funcionaba Amegakure.

En la torre más alta de dicha aldea se balanceaba sin gracia una negra capa envuelta en maldad y sueños oscuros. Pain, el dueño de dicha ciudad envuelta en lluvia mecía su pie sobre el precipicio que era el balcón de la gran torre de Amegakure.

No estaba completamente encantado de cómo se estaban controlando las cosas, pero agradecía de todas formas haber logrado poner una sonrisa en sus habitantes. Eran personas que durante su niñez le habían negado un pan para comer pero que a la larga se habían vuelto sus queridos protegidos de los verdaderos malvados de la nación.

Lamentablemente no había podido lograr eso solo o con la ayuda de Konan.

—Pain —su nombre sonó en una oscura voz detrás de él. No tenía que voltear para saber que Konan, con varios origamis de ángeles flotando a su alrededor, permanecía allí con una impávida mirada.

Era ella quien le hacía preguntarse a veces si haber usado sus poderes había sido lo correcto cuando tomó la ciudad bajo su mando. Solo podía olvidarse de esa pregunta cuando veía los niños corriendo bajo la lluvia o cuando las madres salían de sus ventanales para respirar un aire de paz.

—¿Qué haremos ahora? —la voz de Konan volvió a interrumpir sus pensamientos—Ya ha pasado mucho tiempo desde que Zetsu dice que Madara está indispuesto. Acaba de dar la orden de buscar al Hachibi y envió a Itachi y Kisame para eso… Pain, yo no confió en él.

Y él tampoco, tenía que admitir.

—Por el momento le haremos caso en lo que diga, no tenemos suficientes pruebas para refutar lo que dice.

Además, no había nada fuera de lugar con lo que Zetsu decía, todo estaba dentro de los planes que Madara había establecido desde un comienzo. A este punto era prácticamente seguir el ritmo que habían tomado, pero de una manera exageradamente rápida.

Estaban bailando al compás de una melodía que era más rápida que lo que tarda un trueno en caer al suelo.

Pain se levantó grácilmente y acompañado de Konan se introdujeron al laberinto que era la torre más alta de Amegakure. Llegaron al primer piso cuando menos se dieron cuenta solo para chocarse con una presencia que ambos conocían muy bien. Ninguno de los dos se inmutó ante lo que vieron. Aunque Zetsu y su sonrisa maniaca no aparentaba tranquilidad como ellos.

—Todos los Jinchurikis han sido capturados con éxito. He mandado a Itachi y Kisame a buscar al Hachibi. Le he dicho a Deidara que los ayudará también, esperaré que lo cumpla. Solo falta el Kyuubi.

Hubo una pausa donde el brillante ojo amarillo del Zetsu rasgó las ventanas del alma no existente de Pain.

—Es hora de ir a por el Kyuubi.

—Todavía se están haciendo los preparativos para el ataque a Konoha —aclaró Pain sin apartar la vista.

—Tienes dos semanas como máximo —fue lo último que se escuchó del Zetsu antes de que este desapareciera hundiéndose en la tierra. Pain y Konan no pudieron evitar fruncir el ceño. Se supone que el ataque se daría en dos meses más, pero… Zetsu pedía que hicieran todo cuanto antes. Ellos no estaban confiados en que las cosas salieran bien si se apresuraban.

Zetsu por su parte, solo le toco gruñir; ahora que habían atrapado a Obito, estaba demás decir que era obvio que el sujeto les diría a las grandes autoridades de Konoha todo sobre sus planes. La única manera para que no hubiera capacidad de defenderse de su ataque era que apuraran la catástrofe. Además, estaba seguro de que Obito estaba preso como rehén de guerra y que sería así por muchos años; según el plan establecido Pain debería poder destrozar toda Konoha así que… definitivamente Obito moriría en la destrucción que se ocasionaría.

Eso era quitar un enorme peso de encima.

Él ya no podía esperar por ver que eso sucediese.

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