Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.
PD: Ya se que en funeral de Asuma no llueve, pero yo quería que lloviera :c es que es un momento muy triste.
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IMPOSIBLE
Capítulo 15: Charla de chicas
Te he mantenido lejos tantas veces que olvido incluso por que lo hago. Sueño con que algún día no harás caso de lo que digo y correrás a mis brazos.
Sera un sueño para siempre, ¿verdad?
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—¿Cuánto tiempo tienes?—preguntó Rin tomando de su taza de manzanilla con tranquilidad.
—Son seis meses ya.
—¿Seis meses? —suspiró la castaña mirando la prominente panza de Kurenai. Preguntándose cuanto tiempo había pasado ya. Seria mentira decir que la muerte de Asuma había sido un recuerdo doloroso encerrado en el baúl del olvido, sin embargo, a pesar de que habían pasado poco menos de tres meses de eso, la herida estaba tan abierta como cuando recibieron la noticia.
La lluvia de aquel día había sido profusa, los cielos grises que se presentaron al acontecer uno de los días mas tristes en la vida de los ninjas que admiraron a Asuma, fue como un homenaje a su persona. Rin había descubierto que sus lágrimas se detuvieron solamente cuando la ancha mano de su compañero Kakashi le había apretado el hombro con comprensión.
La gente se estaba disipando del funeral, y los únicos que quedaba eran los allegados mas cercanos del fallecido. Kurenai, con su largo cabello negro mojado abrazaba por los hombros al pequeño Konohamaru; tratando inútilmente de protegerlo de la lluvia de ese día. Un solo susurro de Kakashi fue suficiente señal para Rin, era hora de retirarse.
Las calles sonoras fueron un chillido espeluznante para sus oídos; para ella sobre todo que vestía de negro por la reciente muerte y trataba de sobreponerse de su tristeza y dolor.
Kakashi la había empujado desde los hombros hasta la florería Yamanaka, para buscar unas flores acordes a quien querían visitar.
—¿No es una falta de respeto de veamos a Minato sensei y dejemos solo a Asuma?
—Asuma lo entenderá.
Rin rogó porque lo que dijera Kakashi fuera cierto. Esperaba que Asuma lo entendiera, porque en estos momentos de tristeza, ambos solo podían apoyarse entre si y con los muertos. Su maestro Minato era el único al que solían visitar seguidamente y con quien compartían todas sus penas y sentimientos; y era ahora cuando la pena era insoportable cuando sabían que era momento de visitar la lápida de su maestro. Compraron flores simples para visitarlo, nada muy extravagante para atraer la atención.
Llegaron al cementerio de Konoha cuando la lluvia todavía no se detenía y las calles se hacían cada vez mas ruidosas por acercarse a la noche. Ambos se sentaron cerca de la lápida con los ojos temblorosos y con las manos hechas un manojo de nervios.
—Hola, Minato sensei —la aguda voz de Rin se hizo escuchar entre la lluvia. Kakashi solo asintió ante la lápida con el nombre de su maestro escrito en él.
Ambos inclinaron la cabeza con respeto y conversaron con su maestro unos momentos antes de empezar conversar entre ellos y disfrutar de su poco tiempo con Minato.
—¿Naruto pudo aprender esa técnica que estaba practicando?
—Si. Ocasionó mucho destrozo en el lugar, es demasiado poderosa, aunque todavía le faltan afilar ciertos detalles —respondió el peliblanco cerrando los ojos y subiendo la cabeza. La lluvia picó sus ojos brevemente, pero sin llegar a molestar.
—Es un derivado del Rasengan, ¿no?
—Si… La técnica que hizo es una combinación entre Fuuton y su Rasengan. Un Rasenshuriken.
—Es agradable ver que sea tan perseverante.
El único ojo visible de Kakashi brilló—Es un muchacho muy terco. Su nindo es…
—Jamás rendirse. Lo sé.
—Por supuesto que lo sabes —suspiró Kakashi antes de volver a bajar la mirada y chocar con la lápida de su maestro.
—Será un increíble Hokage cuando crezca…
—No le digas eso a Naruto o harás que se ponga aún más insoportable.
Rin emitió una pequeña risita—No se lo diré.
La lluvia resonó en sus oídos nuevamente cuando quedaron en silencio.
—Kakashi.
—Dime.
—¿Qué hay…? —Rin dio un suspiro de resignación antes de continuar—¿…sobre Akatsuki?
El peliblanco se tensó visiblemente antes de contestarle a su compañera con otra pregunta—¿Qué quieres saber exactamente?
—¿Qué crees que harán ahora? No se quedarán quietos, ¿verdad?
—No. No lo harán —respondió Kakashi—. No te preocupes por eso, lo mas seguro es que no tienen pensado rendirse, pero saben que tenemos de nuestro lado a Obito. No atacaran sin habérselo pensado dos veces antes. Tienen que reorganizarse.
—Obito ya debe haberles contado a Inteligencia todo sobre Akatsuki.
—Y ese es el motivo por el que están inactivos… aparentemente.
Rin asintió—De todas formas, no podemos bajar la guardia.
Ambos decidieron con una mirada que era suficiente tiempo estando con su maestro, era hora de volver a las andadas y buscar una manera de distraerse de lo que hacían, sin embargo, estando muy cerca de entrar a una tienda de dangos, Kakashi se excusó con que no podía acompañarla debido a una corazonada. Ella jamás refutaba sus corazonadas, por lo que lo dejó ir. Lo próximo que supo de él era que había acompañado a los estudiantes de Asuma a vengar a su maestro.
No supo decidir si estaba molesta o agradecida.
—¿Has oído acerca de la última misión de Kakashi?
Los pensamientos de Rin fueron interrumpidos abruptamente al escuchar a Kurenai, la mujer sostenía entre sus delicadas manos una taza con te de jazmín, mientras el vapor empañaba su vista; Rin se limitó a negar. Sabía que Kakashi había salido en dirección a la torre Hokage, pero no tenía la menor idea de porqué.
—Ha sido hace muy poco. Me lo comentó Hinata cuando me la encontré viniendo hacia acá. Parece ser que mis estudiantes y los estudiantes de Kakashi tienen una misión de rastreo para hallar a Itachi Uchiha o en su defecto atrapar a Sasuke Uchiha.
—¿Itachi y Sasuke Uchiha?
—Si… ¿Kakashi te ha hablado sobre ellos?
Rin asintió brevemente luego de recordarlo—Si. Me comento que Sasuke fue su otro estudiante y que se obsesionó con el hecho de vengar a su familia matando a… su hermano.
—El hecho de que Sasuke quiera acabar con ese criminal no es el problema en sí, nadie se lo reprocharía. El problema es que escapó de la aldea y se unió a Orochimaru. Era un chiquillo nada mas cuando se fue, es por eso por lo que la Hokage, Kakashi y sus compañeros están convencidos que solo estaba siendo manipulado por un ser superior a él que le ofreció poder por muy poco a cambio.
—¿Tu qué piensas?
Kurenai dio un largo trago a su bebida antes de responder—Me lo hubiera creído si Sasuke aun tuviera trece años, pero… ya acabó con Orochimaru y aun no vuelve a la aldea por su propio pie. Tengo la corazonada de que no piensa volver, aunque acabará con Itachi.
—Es comprensible.
La ventana de la casa de Rin estaba abierta, entraba un fresco viento desde fuera indicando los comienzos de otoño. También ingresaban muchos aromas de las calles, deliciosos aromas de comida recién preparada o dulces para los niños. Cuando Rin disfrutaba de la vista del vapor de su taza siendo expulsado por dicha brisa, ingresó un olor a pino que no había sentido hasta el momento.
Era un olor que siempre le recordaba al pequeño Obito. No había pensado en él desde el día anterior. Cualquiera diría que no había pasado tanto tiempo, pero para ella… había pasado una eternidad, dado que ella pensaba en el Uchiha a cada segundo, no hacerlo era como perderse en la oscuridad.
Él era su ancla. Recordarlo le traía paz.
Estaba ansiosa por volverlo a ver, sin embargo, sabia que seria imposible para ella hasta que se diera el nuevo juicio dentro de seis meses más. Se pregunto entonces, ¿lo estarían alimentando bien? ¿estaría ejercitando su cuerpo o lo tendrían bajo siete llaves? ¿tendría buena salud?
No sabía ningún detalle sobre él, pero esperaba que hubiese colaborado en todo lo que Inteligencia le pedía, no quería que él sufriese ningún tipo de tortura en lo absoluto. Eso la pondría demasiado triste.
—Me preguntó —suspiró Rin logrando atraer la atención de Kurenai— como le estará yendo a Obito.
La mirada dura de Kurenai decayó considerablemente al escucharlo, la pelinegra podía notar muy claramente con sus rojos ojos como Rin suspiraba por ese muchacho a cada segundo que pasaba. Sabía que dentro de la cabeza de la castaña las cosas estaban divididas a la mitad, mitad de sus pensamientos eran sobre Obito y la otra mitad eran sobre Kakashi, misiones, y otras tareas o personas.
Rin era demasiado sencilla de leer.
—Siempre y cuando Obito colaboré con Inteligencia, no debería haber ningún problema —explicó calmadamente Kurenai mientras Rin levantaba su mirada perdida con sorpresa.
—¡Oh! ¿Lo dije en voz alta?
A Kurenai solo le toco reír—Si.
Rin solo sonrió ligeramente antes de volver a perderse en sus pensamientos. Esta vez fijó su vista en la única ventana de su pequeña sala. Estaba abierta en bandeja, Rin solía pasar mucho tiempo en el pequeño balcón para ver hacia la calle principal que estaba justo debajo suyo. Además de encargarse de la pequeña maceta en la ventana donde crecería una bonita flor con su delicado cuidado, en un tiempo.
A veces a Rin no le gustaba fijarse mucho en la ventana, muchas personas que veía desde su posición estaban envueltas en un aura negra justo como ella recordaba haber visto en Jiraiya la última vez que lo vio en el hospital con Kakashi. Ella no podría olvidar aquellas auras negras, aunque quisiera, después de todo ella no podía controlar cuando verlas, simplemente estaban ahí y ya. De alguna forma agradecía que Kurenai no tuviera esa aura oscura a su alrededor.
Hasta el momento no tenía la menor idea de lo que significaba, su Dios no le había mencionado nada de eso cuando la revivió, simplemente le había dicho que evitara la cuarta guerra ninja, esa era su única misión. ¿Entonces porqué de pronto podía ver auras extrañas en las personas? ¿Era algún tipo de señal o algo por el estilo?
Ella no podía estar segura al cien por ciento.
—¿Sabes cuándo volverán de su misión? —consultó Rin mirando a su compañera pelinegra. Necesitaba consultar esas cosas que veía con Kakashi, antes que nada—Me refiero al grupo de Kakashi.
—¡Oh! Es una misión que depende mucho del objetivo, si logran encontrarlos es seguro que los perseguirán y tomará su tiempo, pero sino… tendrán que resignarse y volver cuando ellos crean conveniente.
—Comprendo. Solo nos queda rezar porque estén bien y no les pase nada.
Kurenai asintió terminando su taza con te de jazmín. Ella más que nadie rezaría para no perder a nadie mas que le importaba. Ya había perdido a Asuma, ya no quería perder a nadie más.
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—Mañana se cumplirá las dos semanas que nos dijo Zetsu, Pain.
—Lo sé.
—¿Qué haremos? —expresó Konan dejando que Pain que le daba la espalda se levantará con gracia desde el balcón de la torre de Amegakure. Llovía como siempre, pero esta vez venia con tormenta.
—Atacaremos mañana —su tono de voz fue acompañado por un relámpago cercano que iluminó su silueta por completo.
La noche iba a caer pronto, era hora de tomar las armas y pelear por tus ideales.
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N/A: Se viene el ataque de Pain papuuuuus, en el próximo capitulo veremos que se cuece.
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