Disclaimer: Ningún personaje de la serie Naruto me pertenece, sino a Kishimoto. Solo he utilizado dichos personajes para el fin de entretenimiento.

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IMPOSIBLE

Capítulo 16: Batalla

¡Es la hora de luchar!

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El mediodía sin lluvia era un tiempo al que Pain no estaba acostumbrado. Solía ver las cosas desde el interior de su aldea así que al salir sabia que cometeria uno de los mayores crimines de la historia y lo haría sin arrepentimientos.

Alzó los manos muy despacio mientras le llegaba el olor a fuego desde la aldea, Konoha estaba ardiendo por los destrozos de una batalla con Konan y sus demás Pain. Los ninjas de Konoha estaban enfrascados en defenderse y defender a los mas débiles como para fijarse en él.

Los miro correr sin sentimientos.

Era una aldea que no había pasado hambre como la suya, era una aldea que se regodeaba ante el sufrimiento ajeno.

Pero que ahora iba a sufrir.

—Shinra Tensei.

Las casas volaron por los aires después de mencionar su técnica, los edificios mas modernos de la aldea salieron disparados a las lejanías y los ninjas mas cercanos fueron los que sufrieron el ataque con más fuerza. Para buena suerte de todos, Tsunade había dispersado a Katsuyu con el suficiente tiempo para poder proteger a todos los habitantes de la aldea.

Jiraiya quien había regresado esa mañana, salió expulsado de Katsuyu de un solo movimiento, después de que todo se calmara, mientras tosía al sentir algo viscoso recorriendo su garganta. No tenía nada contra las babosas, pero realmente era raro sentirse dentro de una. Otro tosido le llamo la atención, otro de los clones de Katsuyu estaba expulsando a un Anbu de sus fauces. El peliblanco Sannin reconoció la máscara y se levantó rápidamente para ayudarlo.

—J-Jiraiya sama —tosió el Anbu.

—No hay tiempo que perder, ¿estás herido?

—No.

—Entonces, tengo que pedirte un favor —el Anbu terminó de enderezarse para escuchar la petición de su superior—. El grupo de Kakashi ha salido hace cinco días de la aldea, necesito que vayas a buscarlos y los traigas.

—Comprendo, Jiraiya sama.

—Entonces, ¡ve! —nada mas decir eso, el Anbu dio un largo salto hacia el final de los escombros y corrió hacia el espeso bosque de la aldea. Jiraiya agradeció no tener la suerte de Tsunade, ¡mira que encontrarse con un Anbu Inuzuka! El peliblanco lo había reconocido instantáneamente por los patrones de su máscara.

Con un poco de suerte, el grupo de Kakashi ya debería estar de vuelta a la aldea, ya sea por haber encontrado a su objetivo o por el hecho de simplemente no haberlos hallado. Jiraiya rápidamente escaneo el lugar para encontrarse con la figura de alguien que él conocía. Reconoció a Shikaku saliendo de unas paredes destruidas y corrió hacia él. Tenía que averiguar qué estaba pasando.

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Un tosido salió de su garganta luego de ser expulsada de Katsuyu. Sus cortos cabellos castaños estaban ligeramente húmedos por haber estado en contacto con la babosa de Tsunade. De un solo movimientos se inspecciono a sí misma, no tenía nada fuera de lugar ni tampoco tenia dolor de nada. Estaba intacta.

Se levantó con algo de pesar para ver a su alrededor, estaba sola en mitad de los escombros, pero a varios metros de ella había muchos clones expulsando a mas aldeanos y ninjas.

Sus manos temblaron cuando notó donde estaba. La aldea completa estaba devastada. Había sangre de personas que no llegaron a tiempo a un clon de Katsuyu cerca del impacto principal y enorme hueco hundido donde debería estar la calle principal de Konoha. Sobre todo esto, estaba un único hombre de cortos cabellos naranjas y perforaciones en su rostro.

Rin pestañeó. Esa capa lo delataba como miembro de Akatsuki.

Su vista no era muy buena desde su posición, pero pudo reconocer a otros sujetos parecidos a él acercársele. En total había seis personajes. Su mirada volvió a concentrarse en la capa de la organización. La misma organización que había creado Obito.

Obito…

¡Obito!

Busco con la mirada donde se supone que debería estar la zona de Inteligencia, sin embargo, esta estaba completamente devastada. Su corazón latió fuertemente al reconocer la zona vacía. Corrió en esa dirección con la esperanza de siquiera encontrar algo que le dijera lo que había pasado. Con suerte hallaría algunos ninjas que le dirían sobre lo que había sucedido.

Sus pasos se aceleraron cuando estuvieron cada vez mas cerca del lugar. Su corazón temblaba dentro de su pecho, con el dolor de saber que a lo mejor había ocurrido un desastre con él. Rin no podría soportarlo. Si tan solo Kakashi hubiera estado ahí, él podría haberla ayudado con Obito. Tenía que saber cómo estaba…

Los escombros eran muy dificultosos para cruzar en algunas zonas así que empezó a saltar sobre ellos, hasta que, finalmente, llegó al descampado donde debería estar el edificio. Encontrándose con alrededor de tres personas sacudiéndose la baba de Katsuyu. Entre ellos pudo reconocer a su anterior compañero de academia, Ibiki. Había hablado con él respecto a algunas misiones que había realizado hasta el momento, pero no se habían detenido a interactuar más que eso.

—Ibiki, ¿estás bien? —consultó ella mientras lo ayudaba a enderezarse. Tenia unas cuantas motas de polvo en las rodillas y pantorrillas, sin contar la espesa baba que recorría sus hombros y miembros superiores. Pero a ella no le importo y lo tomo del codo, este le emitió un mudo gracias con su mirada.

Un quejido atrajo su atención. Detrás de ellos, un hombre rubio estaba sacudiendo el polvo de sus pantalones. Ibiki, a un lado de ella, también le dirigió una mirada.

—¿Estas bien, Inoichi?

El sujeto rubio en cuestión asintió—Si.

—¿Qué ha sucedido aquí, Ibiki?

—Estamos bajo ataque de Akatsuki.

—¿No se supone que todo estaba controlado? —sugirió Rin recordando que supuestamente Obito había soltado información importante acerca de los ataques, pero… esto había sucedido de pronto.

—Podríamos decir que —el sujeto de larga gabardina encerró su rostro entre una de sus manos y mostro una sonrisa decaída de ironía—nos hemos confiado.

—Tenemos que ir con la Hokage —menciono Inoichi acercándose.

—No, tenemos que sacar a los prisioneros de aquí —tan pronto como Ibiki dijo eso, pateó una larga caja de madera destruida para dejar ver una compuerta de metal. Rin asumió que la compuerta escondida llevaría a un sótano donde deberían estar todos los prisioneros. Ella por fin pudo suspirar tranquila. Obito estaba bien—. Hay que movilizar solo a los más importantes.

—¿Obito Uchiha está entre ellos?

Tan pronto como la castaña dijo eso, ambos varones le dieron una mirada curiosa. Inevitablemente ella se encogió en su sitio, las dos miradas se veían bastante duras y sospechosas por la forma en como fruncían el ceño. Era aterrador, tuvo que admitir la muchacha. Sin embargo, en cuanto el rubio estuvo a punto de hablar, Ibiki le levantó la mano y negó.

—Eres médica, ¿verdad?

Rin asintió a la pregunta del mas alto de los tres y este pestañeo.

—Entonces puedes ser de utilidad.

Rin nunca estuvo mas feliz de haber decidido convertirse en una ninja médica.

Tan pronto como todos estuvieron de acuerdo, Ibiki se agacho para abrir la compuerta. Desde ese lado se podía observar unas largas escaleras verticales hechas de acero. Él bajo primero, seguido de Rin y después Inoichi. Pasaron unos serios minutos en silencio antes de alcanzar el final de las escaleras.

Mientras Rin se retorcía las manos con curiosidad ante su alrededor, se obligó a pensar en Kakashi, el peliblanco había salido de misión hacia poco mas de cuatro días. La última vez que lo había visto se habían sentado a conversar un momento cerca de un puesto de dangos. Ella recordaba haberlo visto muy demacrado y triste.

Kakashi le había mencionado que durante varios días estuvo planeando una manera para ir a buscar a Sasuke quien era uno de sus estudiantes pero que había huido en busca de poder. Rin se preocupo mucho por él, se le notaba tan angustiado y preocupado que indirectamente casi podía sentir su dolor como si fuera el suyo propio. Sin contar la forma en como el peliblanco se desentendía de su apariencia débil poniendo sobre la mesa, mayores detalles sobre el grupo que estaba haciendo para la búsqueda.

Rin recordaba haberlo tomado de la mano para hacerle saber que ella siempre estaría ahí para él sin importar lo que suceda. Kakashi le había sonreído desde su único ojo visible para luego decirle una frase que hasta el momento no dejaba de sonrojarla.

Obito tiene mucha suerte de tener tu amor.

Rin sacudió su cabeza brevemente luego de notar como Ibiki tomaba un camino a la izquierda, ella lo seguía y detrás suyo la seguía Inoichi. Rin, por supuesto, no había dejado de notar que el rubio tenía un aura oscura al igual que Jiraiya, a su alrededor. Aun no entendía lo que esto significaba, pero definitivamente iba a averiguarlo.

—Es una suerte que los calabozos estén tan debajo de la superficie —agregó Rin mirando a su alrededor, acababan de pasar una puerta de metal, y estaban viendo la cantidad de celdas expuestas a su alrededor. Había prisioneros en cada uno de los encierros, envueltos en pergaminos, esposas y sellos.

Ella pestañeo. ¿Sería así como tenían a Obito?

Inoichi se detuvo en ese lugar y luego de retirar unas llaves de un pequeño cajón cercano, abrió la celda de uno de los prisioneros.

—¿Te encargaras de esta zona? —pregunto Ibiki haciendo respingar a Rin, quien había estado viendo al rubio.

—Si —respondió Inoichi—. Estaremos esperando afuera a que saques a ese hombre, y podamos trasladarlos a todos.

Ibiki solo asintió y siguió guiando a Rin hacia el final del pasillo. Otra gran puerta de acero los saludo antes de dejarlos pasar a la siguiente sala. Por supuesto, la castaña había echado un ojo a todas las celdas para encontrar al pelinegro Uchiha, y sin embargo no había visto ni un solo cabello de él por ahí.

Eso solo quería decir que estaba en otra estancia de aquel sótano de calabozos. A lo mejor, él que estaban pensando entrar en estos momentos.

El portón que era de acero y color vino hizo un ruido desagradable en el momento en que Ibiki hundió la llave —que siempre llevaba en la cadera— para abrirla. Ella vio como esta se abrió en bandeja completamente para observar su interior, el lugar estaba oscuro. Completamente oscuro.

Pero cuando ingresó a su interior, detrás del gran hombre, su vista se adecuó al lugar, reconociendo un cuerpo maltrecho sentado en el suelo. Rin no supo que hacer al verlo así. Tenia pergaminos pegados en los brazos desnudos y por sobre todo su pecho, sus piernas y pies tampoco se libraban de este hecho. Ella desvió sus ojos al techo, colgaban pesadas cadenas que se ataban a las muñecas y tobillos del muchacho, además de que tenia colgando sobre los ojos una venda amarilla con sellos rojos, seguramente para reprimir su Sharingan.

Las paredes tenían patrones extraños en el techo, en las paredes y en el suelo. En colores negros, rojo y blanco. Ella tenia hasta miedo de entrar, la seguridad era tan extrema que debían haber colocado una trampa para las personas que, ajenas al personal, se acercaran al prisionero.

—No hay trampas, por si lo piensas.

Ella no necesito nada mas para tirarse sobre Obito. Lo primero que hizo fue retirarle la venda de los ojos. Necesitaba saber que aun podía reconocerla, si aun podía saber quien era ella y salvarlo de esta masacre.

Ibiki se acerco despacio y le otorgo una llave maestra, ella supo instantáneamente que hacer. Ambos se encargaron de desposarlo rápidamente mientras Obito abrió su ojo y pestañaba rápidamente. Había pasado muchos meses sin ver. Era totalmente razonable que en un principio no supiera nada de lo que estuviera pasando o quien lo estaba liberando.

Siguió pestañando, pero era imposible que pudiera ver algo. Veía todo tan borroso que era hasta doloroso. Solo podía reconocer una luz proveniente de una rendija de la puerta que lo mantenía encerrado. Eso era lo único que podía notar.

Un jadeo femenino le atrajo la atención. ¿Una mujer?

Hasta el momento solo había sido visitado por varones así que eso si que era una sorpresa. Cuando dirigió su vista hacia ella, no podía notarla de nada, solo la forma en como se movía para quitarle las esposas. A su lado izquierdo también estaban cayendo los pergaminos que lo encerraban y las esposas alrededor de sus brazos, un manchón negro le advirtió que esta persona era un varón. Por lo ancho de sus hombros y la larga gabardina, solo pudo asumir que debía ser alguien de Inteligencia.

Ese sujeto que lo había llevado y encerrado en esa celda. Obito podía recordarlo muy bien. Tenia un pañuelo alrededor de su cabeza, era muy alto y con una mirada que podía atemorizar hasta al mismísimo Hokage. Obito recordaba haberse sentido muy cohibido cuando ese sujeto lo miro, sin embargo, nunca le habló y solo lo llevo a su nuevo cuarto abandonado.

—Termine —el suspiro de la chica lo hizo abrir los ojos con sorpresa. Esa voz…

—¿Rin?

La muchacha ni siquiera pudo contestarle antes de Ibiki se levantará y con él, arrastrará a un muy débil Obito. Este se quejo sonoramente por la rudeza que estaba ejerciendo con su cuerpo. Demandando a su sangre que se agrupara a sus débiles músculos cuando desde hace varios meses no se había movido mas que para respirar. En serio, los primeros meses lo sacaban para el baño, pero a partir del tercero instalaron un baño bajo de él. Ahora no necesitaba moverse para nada.

Hasta él pensaba que era ridículo, pero así era Inteligencia y así era su condena.

—Acostúmbrate rápido, tenemos que salir de aquí cuanto antes —la voz gruesa del hombre le trajo recuerdos a Obito de la voz del interrogador llamado Ibiki Morino, ese que había sido su compañero de academia alguna vez cuando eran niños. Eso solo quería decir que aquel sujeto de larga gabardina que lo había escoltado esa primera vez era él.

Que curioso… se dijo en su interior.

Su voz sonó rasposa cuando intento hablar, así que tosió para aclararse—Escuche… una explosión.

—Fue el ataque de uno de los miembros de Konoha. Destruyeron la aldea por completo —respondió Rin mientras veía como Ibiki prácticamente lo arrastraba a la salida.

—Pero —replico él—ellos debían atacar todavía dentro de mes y medio. Es…

La tuerca en su cabeza empezó a girar rápidamente mientras se aferraba con fuerza al hombro de aquel hombre que lo estaba ayudando. Sus pies se sentían pesados y débiles por el entumecimiento, pero sabía que podría recuperarse con un poco de tiempo. Aun no podía ver bien pero también sabía que era cuestión de acostumbrarse. Un gruñido de frustración salió de su garganta.

¿En que rayos estaba pesando Pain? ¿O Zetsu?

¿De quién había sido la gran idea de atacar Konoha antes del tiempo establecido?

—Tenemos que hacer algo —susurró Obito mientras apretaba sus pies con fuerza sobre el suelo haciendo a Ibiki detenerse.

—Tu eres un prisionero —le objeto—. Lo único que harás es salir de aquí para trasladarte a otra prisión de máxima seguridad subterránea del bosque.

Poco a poco y frente a los confundidos ojos de Rin, Obito se soltó de Ibiki y se apoyó en la pared mas cercana del pasillo. Su frente se estaba perlando por lo que hacía, pero estaba decidido a caminar por si solo a la salida. Se movía tembloroso y con mucho esfuerzo, pero tan… determinado.

Ibiki se acerco a él para acelerar el paso, pero ella se puso en frente y le susurró que ella se haría responsable. Con una sonrisa volteo a verlo. Ese era el Obito que ella recordaba.

Aquel niño terco que nunca sabia cuando rendirse. Ese niño que se esforzaba para lograr sus objetivos, decidido a morir por sus ideales, por su familia y amigos. Ese adulto responsable que sabia pelear por lo que quería, ese hombre que lloraba preguntándose si todo lo que hacia era lo correcto, pero que en el día mostraba una seguridad digna de envidiar.

Ese era su Obito. Su compañero, su amigo, su hermano, su todo.

¿Podía ella hacer algo por él? ¡Por supuesto que podía!

Con una mano aferrándose a su corazón, toco su espalda y la envolvió en su ninjutsu médico. El chakra visible tomo un color aguamarina verdoso que curo parte del entumecimiento de sus músculos. Con un rápido vistazo pudo notar que no había ningún daño ni interior ni exterior. Solo estaba cansado y debilitado por la obligación de mantener a sus músculos inactivos.

Rápidamente Obito se fue enderezando al sentir la energía correr por sus venas, se estaba curando de su entumecimiento como si alguien le hubiera quitado mas de cinco kilos adicionales en cada uno de sus miembros. Casi con pereza, hizo el además de tensar sus brazos y piernas, se sentía mucho más cómodo ahora.

El chakra de Rin era tan cálido que hacía a su corazón tronar con fuerza en su pecho. Definitivamente estaba agradecido de tenerla con él otra vez.

—Listo, ahora podrás moverte mejor —aseguro la castaña viendo como si compañero de aventuras infantiles hacia unas cuantas flexiones de pie y ladeaba su cuello para desestresarse. Ella tenia que admitir que tocarlo hacia que su sangre se calentara con fuerza; ¿era a lo mejor algún de tipo de embrujo arcaico?

—Gracias —su voz sonó ronca y despacio. Saboreando el exacto segundo en que volteo su mirada para chocar con esos ojos achocolatados que lo envolvían de esperanza. Ella tenia el rostro ovalado irradiando pureza y amor, y él, aunque solo poseía oscuridad, quería formar parte de esa extraña luz que ella irradiaba.

¿Sería tan raro, en verdad, que pudieran combinarse y formar un gris?

Él quería hacerlo… y si ella quería estar con él a pesar de todo… ¿quién era él para negarse a sus peticiones? Aunque bueno… tomando en cuenta que ella lo quisiera como una pareja romántica. Bastante ridículo en verdad, porque ella solo lo vería como ese hermanito menor tonto de tu familia que con las justas sabia caminar. Si, era un pensamiento muy triste.

Lamentablemente las cosas terminaron ahí, Ibiki aparto a Rin y cogió con demasiada fuerza el codo de Obito, el pelinegro solo pudo guardarse sus maldiciones—Es suficiente, tenemos que salir de aquí.

Ibiki acelero el paso y llegaron hasta el siguiente pasadizo, Rin recordaba que estaban próximos a las escaleras de salida. Ella no sabía lo que sucedería de ahora en adelante y se Moria de miedo al saber que estando afuera podían ser victimas de algún tipo de ataque imprevisto o en su defecto, que Obito intentara escapar. Esa última situación la hizo fruncir el ceño. No, el Uchiha iba a cumplir su condena, ella se encargaría con mano dura que eso sucediese. Haría todo lo posible para reducir su condena, pero Obito no escaparía de eso.

—Ibiki —el susurro se escucho justo cuando llegaron al frente de las escaleras—. Esto paso porque no pude prever las acciones de mis anteriores compañeros.

Ibiki y Rin pestañearon.

—Déjame arreglarlo.

La voz desesperada Obito se introdujo como un taladro en máxima potencia al corazón de la castaña de su lado. Sus ojos, seguramente aun borrosos, desbordaban tristeza y culpabilidad la palidez de su iris. Tenía sentimientos negativos acumulándose a su alrededor, y aunque no era palpable o visible, era capaz de sentirse sin mucho esfuerzo. La Nohara se mordió los labios al verlo apretar los puños de impotencia, ella no podía hacer nada por él.

—No lo harás, eres un prisionero importante, tenemos que trasladarte por seguridad de Konoha y la información que posees.

—¡No puedo quedarme aquí a esperar y cumplir mi condena cuando puedo hacer algo! Prometo regresar cuando termine. ¡Quiero ayudarlos!

—¡Tú ya no eres un Shinobi de Konoha! —le refuto Ibiki frunciendo el ceño—Eres solo un prisionero.

—Pero… quiero proteger a esta gente.

—Antes querías destruirnos. Cosas como esas no se olvidan, Obito; así que sube las escaleras.

Rápidamente Ibiki lanzo el maltrecho cuerpo del Uchiha a las escaleras de salida y lo incito a subir. Durante todo el trayecto Obito siguió insistiendo para que lo dejara ir, prometiendo y perjurando que volvería si se daba el caso de terminar la batalla y que cumpliría su condena como ya estaba dictada. No se escaparía por nada del mundo.

Sin embargo, Ibiki se mantuvo firme.

Llegaron a la superficie solo para notar un enorme sapo batallando contra los Pain, era Jiraiya uso todo su arsenal de jutsu para proteger la aldea y derrotar a los enemigos. Ibiki chasqueo la lengua al verlo, tenía que reunirse rápidamente con la Hokage después de eso y preparar una formación de contrataque mientras Jiraiya peleaba con ellos. Sin nada mas que decir, se reunió con Inoichi y los prisioneros y amenazando a Obito silenciosamente lo arrastro para seguir al grupo.

—¡Ibiki, por favor!

—Ya basta, Obito. Cállate.

—Ibiki… me hare responsable, por favor déjalo ir.

Era la primera vez que ella se entrometía en la conversación y eso lo sorprendió, casi había olvidado su presencia por la forma muda en la que se movía.

—Si Obito se escapa no dudaran en contarte a ti y a mí, la cabeza.

—Quiero arriesgarme y sé que tú también quieres hacerlo. Obito es poderoso y si lo atiendo ahora puede recuperar su energía, él puede hacerles frente —replico la castaña mostrando poco a poco su desesperación. La aldea estaba en peligro y la ayuda de alguien como el ex líder de Akatsuki podía ser valiosa. Incluso alguien como Ibiki podía entenderlo perfectamente.

Un largo suspiro salió de la boca de Morino—Voy a arrepentirme de esto, más tarde.

Ibiki soltó el codo de Obito y sin decir nada más corrió hasta alcanzar al grupo de Inoichi que iba un poco mas delante de ellos. El hombre tomo a uno de los prisioneros y lo incito a avanzar como si se hubiera adecuado a la situación perfectamente y no hubiera sucedido nada más.

Tanto Obito como Rin quedaron estupefactos al verlo. Lo ultimo que vieron del sujeto de larga gabardina fue el susurro que voló de su boca como una brisa de viento de verano.

—Buena suerte.

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N/A: Ya digo yo, Jiraiya se ha salvado por un par de días, si no hubiera habido ataque, Jiraiya hubiera ido por Tsunade le hubiera dicho su plan y se hubiera ido mañana mismo y por supuesto hubiera muerto como en la historia original.

Pero yo he adelantado el ataque de Konoha por algunos meses. Recordemos que Zetsu está desesperado en hacer cumplir su plan lo antes posible para no coincidir con el calendario de Obito. Así que para que no haya tiempo ni para prepararse los mandó de una vez.

La historia original seria algo así como: Búsqueda de Sasuke, al mismo tiempo Jiraiya muere, un mes para descifrar la bherga del código ese en la espalda de Pa, otro mes y pico para el entrenamiento de Naruto con los sapos y ahí recién viene el ataque de Pain. Sin embargo, en esta historia, ahora mismo Naruto y los demás están en la búsqueda de Sasuke, paralelamente es el ataque de Pain. No quiero que se me pierdan por eso lo estoy explicando.

Cualquier duda háganmelo saber por los review.

¡Muchas gracias por leer!