Dos veces en el tiempo (Twice Upon a Time)
Traducción oficial con permiso de la autora.
Creadora y dueña de la historia (autora): NinjaWhisper
Traductora: JaspheReal
Resumen: Todo lo que Vegeta quiere hacer es dormir y despertar en el otro mundo para ver a su esposa muerta, Bulma. Sin embargo, Vegeta despierta rejuvenecido más de treinta años y descubre que se le ha dado una segunda oportunidad.
Disclaimer: Dragon Ball Z pertenece a Akira Toriyama y a la empresa Toei Animation
Nota de la autora: "Nunca ví Dragon Ball GT por lo que algunas cosas pueden no coincidir.
Es así, tuve una lluvia de ideas y he venido con algunas de ellas. Yay, no escribiré cosas al azar, sin un destino"
Nota de la traductora: Mil disculpas por la demora. Estuve muy ocupada durante estos últimos dos meses. Disfruten de la lectura.
Capítulo 3.
A pesar de los esfuerzos y la sutileza de Vegeta, Bulma no se arrojó a sus brazos. No lo entendía. Obviamente él estaba ganando muchos puntos, al igual que cuando estuvieron casados, porque ella le sonreía mucho y ambos se quedaban cerca más a menudo. No sabía por cuánto tiempo sería capaz de mantener la rutina de ser dulce y atento con ella todo el tiempo. No estaba en su naturaleza. Todo esto sólo lo había frustrado en más de una manera.
Lo cierto era que le resultaba un poco preocupante ver cómo las cosas podían desviarse tanto desde la primera línea de tiempo. Ella había roto con Yamcha, pero lo manejó de un modo tan diferente. En el tiempo original, habían estado juntos inmediatamente después de ese hecho. Ella lo había iniciado. Este intento de "atraparla" le resultaba anormal. ¿Qué podía hacer? El método directo fracasó, y estar mostrando un lado bueno constantemente tomaba demasiado tiempo. ¿No había algo que pudiera hacer para acelerar el proceso? Dormir solo era insoportable. Pasaba la mayor parte de la noche tratando de no centrarse en las habitaciones buscando su energía a lo lejos y teniendo que recurrir, vergonzosamente, a la mano.
Pero, por otra parte, si comparaba esto con el lugar desde donde venía antes de este viaje, aquí sólo tendría que estar y compartir la misma casa que ella. Era mejor que morir sin ella, no sabiendo si terminaría en el mismo lugar. Por lo menos ella estaba aquí, aunque no fuera suya.
La versión número 2 de la Cápsula de gravedad llegó a ser completada al final de la semana. El padre de Bulma explotó una cápsula Hoi-Poi frente a él en una gran nube de humo, luego Vegeta dio un recorrido por las nuevas instalaciones. La cápsula era tanto una cámara de gravedad como una nave espacial y albergaba una gran cantidad combustible, una cantidad mayor que la de su primer prototipo. El aburrimiento de Vegeta creció rápido pero asintió con la cabeza, ante cada explicación, como si eso realmente le interesara.
Con el tiempo suficiente para experimentar por sí solo, probó sus límites. Estaba parado en la sala de gravedad y la aumentó a 500G, el sudor empapó su piel mientras trataba de moverse. Bien, este cuerpo no estaba acostumbrado a esa presión. Tendría que bajar el nivel de gravedad. Jadeando, se las arregló para girar la perilla hasta una gravedad terrestre de 300G. Mejor.
¿Podía convertirse en Super Saiyan 3? Reunió la energía, gritando mientras ésta se acumulaba. Sintió un cambio en su cabello, el cual tuvo un ligero crecimiento, lo sintió más pesado y largo abajo de la espalda. Luego, todo se comenzó a apagar, y cayó de rodillas. Está bien. Sólo era capaz de mantenerlo durante unos segundos. Este cuerpo era una verdadera molestia en cierto modo. No había desarrollado todo su potencial y no estaba acostumbrado a un alto nivel de energía o a la fuerte presión de la gravedad. Como sea, debía darse un gran impulso en algún momento. Se conformó con el Super Saiyajin 2, que latía con una vitalidad estable. Se le ocurrió pensar que nadie siquiera sabía que era capaz de convertirse en Super Saiyajin. Kakaroto, el que todos llamaban Goku, lo había logrado hasta no hace mucho tiempo.
El pensamiento le hizo detener. Una idea se disparó en su cabeza y pasó por su cara en la cual habría aparecido una mirada diabólica. En el momento actual, donde ahora residía, era más fuerte que Kakaroto. Diablos, era probablemente el hombre más fuerte del planeta.
La risa se derramó fuera de él. Se sentía tan bien con esta revelación. El Principe de los Saiyajin, Vegeta, finalmente había encontrado su verdadero valor y destino. Él era el mejor.
Le enseñaría a ese maldito Kakaroto que tenía el poder. Que merecía ser tratado como rey. Que era digno de respeto.
Y, él seguiría entrenando. Sería aún más fuerte. Aún más veloz. No había manera de Kakarotto fuera capaz de alcanzarlo. Nunca.
Se deleitó en estas emociones durante bastante tiempo. Llegando a una decisión, largarse en su nave espacial. Tomaría unas pequeñas pruebas en el espacio exterior. Sería bueno para despejar su mente de Bulma, así como para poder entrenar en otro planeta con el espacio abierto. No había manera, ahora que sabía que tenía la ventaja, de que él le dé oportunidades a otros de volverse fuertes por ser un perezoso aquí en la Tierra.
Cuatro días más tarde
Bulma se recostó en el sofá bajo una ceñida manta de color beige. Un libro sobre microchips yacía boca abajo a su lado. Seguía las palabras con sus ojos, había leído el mismo párrafo una y otra vez. Su mente seguía preguntándose sobre él, específicamente sobre un Saiyanjin de cabello oscuro, enloquecedor, un sexy Saiyajin. Un sexy Saiyajin ausente.
Un puchero se formó en sus labios. Lo que más le molestó era que se hubiera ido sin previo aviso y que no sabía cuando regresaría. Suponiendo que regresara a la tierra. No tenía nada para retenerlo aquí excepto su rivalidad con Goku. Eso le hacía sentir... ¿No podría ser miedo? ¿O sí?
Algo cambió en los últimos días. Empezó a ver un lado de Vegeta que nunca había visto antes. Claro, todavía había sido soez y grosero, pero sumado a la mezcla de incidentes de consideración...casi utilizaría la palabra bondad, pero eso no parecía correcto. Aunque no estaba segura si era una consideración adecuada para él. Por ejemplo, si se quedaba dormida y la manta se le cayera, no estaría sorprendida si se despertaba y estaba envuelta alrededor de ella una vez más.
Por alguna extraña razón, no podía imaginar a Yamcha hacer tales cosas. Probablemente lo habría hecho, pero no podía imaginarlo. Probablemente porque nunca había vivido allí. Debido a que, en algún lugar, ella siempre lo había mantenido a distancia. Al igual que un simple pasatiempo hasta que encontrase algo mejor. Qué horror, se dio cuenta. Lo había utilizado de alguna manera.
Bulma acarició la suave manta y recordando el sueño que había tenido hace unos días justo antes de Vegeta dejase la tierra por ir al espacio en la nave que construyó su padre. Había sido un sueño de un encuentro tórrido en la cocina ¡De todos los lugares! e involucró al helado Rocky Road. Ella sonrió ante el recuerdo, pero luego su boca se cayó. Maldición. Lo echaba de menos. Echaba de menos al Saiyanjin.
Una parte de ella lamentaba sus acciones cuando él había mostrado avances sexuales hacia ella. Su cuerpo lo quería desde que había comenzado a observar sus músculos. Su mente...Ahora, esa fue la parte de ella que cuestionaba. Sabía que podía ser superficial con las miradas, pero ella no estaba dispuesta a involucrarse con alguien a menos que hubiera un mínimo de afecto. Vegeta nunca había mostrado ningún indicio de pensar en nadie más que en sí mismo. Hasta hace poco. Lo que le hizo preguntarse si había algo más profundo que él le escondía.
Algo triste y agridulce colgaba en el aire. Bulma se dio cuenta de algo sorprendente. Le gustaba Vegeta. Le gustaba la forma en la que la hacía sentir como mujer, y últimamente, la había incluso hecho sentir cuidada. Había algo fuerte y maduro en él...en estos últimos días. Yamcha siempre parecía un niño grande.
Bulma se hundió la cabeza en la almohada. Un enorme peso de arrepentimiento parecía presionar sobre ella. Había dejado escapar a Vegeta. Sus manos apretaron la manta en puños. Tal vez él nunca iba a volver, pensó de nuevo. Sentía ganas de llorar. Tan estúpida.
Así fue como Vegeta la encontró cuando irrumpió en la casa, cogiéndola con la guardia baja. Sus ojos azul cobalto se abrieron con sorpresa y lo miraron inquisitivamente. Él sólo se quedó allí, tenía la ropa hecha jirones, con el pelo revuelto salvajemente. Algunas raspaduras estropeaban su piel. Se veía como una bestia salvaje.
Ella levantó de un salto. "¡Vegeta!" Fue un grito de alivio.
Se quedó allí, parpadeando. La miró, ágape. "Sí, ese es mi nombre", dijo.
"Has vuelto." ella respiraba.
Él se pasó una mano a través de su pelo. "Actúas como pensaras que no iba a volver en absoluto"
Ella meneó la cabeza. "No sabía dónde estabas". Él se rió entre dientes. "Como si fuera capaz de dejar pasar la oportunidad de derrotar a Kakaroto y dejarlo en el suelo"
Sonriendo, ella dijo, "No, creo que no". Se detuvo, relajante. "¿Fuiste súper Saiyajin entonces?"
Sonrió. "Hice más que eso".
Ella mordió su labio, de repente sin saber qué decir o hacer.
Vegeta asintió con la cabeza. Se volvió hacia la dirección de su habitación. "Voy a cambiarme, supongo. Preparare la cama". Instintivamente, ella le agarró el brazo. Él se volvió, inquisitivamente. Se veían uno a otro a través de sus ojos. Luego, ella se inclinó hacia adelante y presionó los labios contra los de él. Fue más suave de lo esperado y él tomo la cabeza de ella con una mano, acarició su cabello corto azul y profundizó el beso.
El beso se convirtió en algo más, aumentó la intensidad y sus lenguas salieron a jugar en una danza de frenesí. Ella tambaleó y cayó de espaldas al sofá y él presionó su cuerpo sobre el de ella. La levantó, presionó los manos sobre sobre cuerpo. Ella jadeó.
Dios mío. Eso era todo lo que su cerebro podía comprender. La dureza entre sus piernas, como el se movía contra ella y ella gemía. Tengo mucho ropa, pensó. Demasiada.
Ella le desgarraba la ropa a jirones y él le sonreía maliciosamente. Eran un poco más amable con su ropa. . . un poco. Desnudo. Caliente. Impaciente y exigente.
Él levantó sus caderas a su encuentro y ella se colocó en una posición perfecta para encajar. Un momento de asombro pasó sobre su cara.
Cuando se unieron, ella sentía como si estuviera derritiéndose, ahogándose en la nada. Sólo este fuego de intensidad los alimentaba. Eso era todo lo que quedaba. Eso era todo lo que importaba. Por una fracción de segundo ella tuvo una una sensación de déjà vu. Hemos estado aquí antes, pensó. Pero luego ese fugaz pensamiento fue barrido a un lado, simplemente significa que ambos se pertenecían.
"Bulma," él gruñó como mientras se movía sobre ella.
Ella gimió. Era todo tan bueno y malo a la vez. Al igual que él.
Vegeta la colmaba, una y otra vez, la moldeada, se movía hacia los lados y hacia atrás de nuevo. La conocía y ella se clavaba sus cuidadas uñas en su espalda, probablemente añadiendole aún más rasguños. Ella tembló, se rompió y se renovó.
Había una cosa segura... Nunca serían los mismos después de esto.
Nota de la autora: "Y ¿Les gusta la diversión como racimos de manzanas? Creo que fue el mejor capítulo hasta ahora ¿no?"
Nota de la traductora: Gracias por esperar.
