Dos veces en el tiempo (Twice Upon a Time)
Traducción oficial con permiso de la autora.
Creadora y dueña de la historia (autora): NinjaWhisper
Traductora: JaspheReal
Resumen: Todo lo que Vegeta quiere hacer es dormir y despertar en el otro mundo para ver a su esposa muerta, Bulma. Sin embargo, Vegeta despierta rejuvenecido más de treinta años y descubre que se le ha dado una segunda oportunidad.
Disclaimer: Dragon Ball Z pertenece a Akira Toriyama y a la empresa Toei Animation
Nota de la autora: un capítulo muy esponjoso, más adelante pondré en acción algunas cosas.
Capítulo 10.
Los androides y Cell se acercaban. Vegeta era consciente de que Trunks no nacería antes de la llegada del enemigo.
Bulma le había hablado de trimestres y fechas de parto aproximadas. No estaba interesado en detalles como esos, quería acabar de una vez por todas con esto y tener al mocoso ahí, donde pudiera verlo de forma física. No es que estuviera ansioso por sentir el olor del bebé, verlo vomitar, o agitar todo a su alrededor, pero anhelaba la visión tangible de su hijo. A veces una sensación de desorientación se reunía con él en la mañana y por un instante estaba seguro de que había despertado de nuevo en el futuro, frágil, muriéndose con un enorme agujero donde su primer familia solía estar. Trunks solidificaría las cosas con su nacimiento.
Dos hembras vertiginosas analizaban un pedazo de papel. Él hizo una mueca. Estaban de pie cerca de la mesada de la cocina, Bulma se inclinaba sobre ella, mientras que su madre examinaba un trozo de papel blanco. Vegeta se preguntó cómo la señora Briefs podía leer sin abrir los ojos.
-"Estos son maravillosos. Me encanta el nombre Y-Front" -dijo La señora Briefs. Le entregó el papel a Bulma, quien miró por encima una lista de nuevo. Vegeta resopló y le arrebató el papel. Bulma lo miró y dijo: "¿Qué haces aquí Vegeta? Si querías el papel sólo me lo hubieras pedido".
De ninguna manera iba a permitir que su hijo sea nombrado así.
Echó un vistazo por la lista de nombres con disgusto y frustración.
Nombres de niños: Drawers, Bloomers, Boxers, Pants, Shorts, Underpants, Undershorts.
Nombres de niñas: Gstring, Girdle, Panties, Teddies, Thong, Brassiere.
Neutrales: YFront, Smalls.
Vegeta lo leyó horrorizado. ¡Estos nombres eran terribles! Ni Trunks ni Bra. ¡Cielos! Ni siquiera sus nombres estaban en la lista. Cogió la pluma que se hallaba en una mesa sobre la cual estaba el calendario y escribió Trunks audazmente en la parte inferior y la rodeó.
Luego, le pasó el papel a Bulma.
-"¿Trunks? Oye, no es malo. Bien pensando, Vegeta".
Mujer ridícula. Ya había decidió sola el nombre antes, porque él no estuvo 100% involucrado en el asunto y casi nunca se preocupó por la educación de sus hijos, ni en lo más mínimo. Si fuera por él, habría respetado la costumbre real Saiyajin: pasar el nombre Vegeta en la línea de sucesión. Dándole su reinado completo, declarando toda responsabilidad del planeta en él sucesor, pero Bulma había decidido otra cosa sin consultárselo. De ninguna manera, cambiaría el nombre de su hijo por sus caprichos, de modo que se sintió inclinado a intervenir y actuar en su deber de padre y asegurarse de que su hijo no crezca con un estúpido nombre.
Ella lo siguió, para reunirse con él cerca de la sala de estar. La miró de arriba abajo, prestando atención en su abdomen que había tomado una suave forma redondeada. Había cambiado a ropa de maternidad, y ella constantemente se quejaba de lo poco atractiva que parecía, pero él todavía la encontraba muy atractiva.
-"¿Y si es una niña?" -inquirió.
Su expresión se mantuvo firme: -"Es un niño, y lo llamaremos Trunks".
-"Pero puede ser que sea una niña, ¿estaría bien?" –parecía preocupada, preguntándose si él aceptaría de buen grado a una niña en el hogar.
Imágenes del torbellino que solía ser Bra se destellaron en su mente. La niña había dado bastante el trabajo. En primer lugar, no sabía cómo manejarla porque no podía entrenar como un niño, y eso fue una pérdida. Creció muy mimada, siempre exigiendo cosas y hablando siempre de algo. Se parecía a su madre. A medida que fue creciendo, comenzó a pedir dinero para ir de compras y salir con chicos. Lo hizo sentirse mareado más de una vez. Por otra parte, ella tenía una forma de hacer que se sienta importante y poderoso. Cuando alzaba la vista hacia él siempre había admiración. A pesar de que nunca había sido una experta en artes marciales, hubo un breve momento en que había tomado interés, y vio a su padre con temor.
-"Eres Muy fuerte, papá"- el siempre había querido hacerla sentir orgullosa.
-"Por supuesto" apuntaba él.
Bulma por su parte no estaba convencida, curiosa preguntó: -"Pero, ¿por qué siempre llamas al bebé él?"
-"Debido a que es un varón. En la familia real Saiyanjin siempre el primogénito es un macho"- agregó en la última parte no sólo como una excusa, sino que también como un hecho verídico.
Bulma asintió en aceptación. Su rostro cambió, dio un respingo, y tocó el costado de su estómago.
Los ojos de Vegeta se estrecharon.
-"¿Todo está bien?".
Ella asintió de nuevo.
-"Son patadas. Fuertes. Parece que mi estómago es su cámara de gravedad personal".
Ese es mi hijo, pensó Vegeta. No había duda de que era de sexo masculino.
Ella extendió su mano y le cogió la suya. Frunció el ceño, no le gustaba tomarse de las manos, incluso en secreto. Ella dirigió su palma sobre el bulto de su estómago en un intento de conseguir que se sienta el movimiento del niño. Como por acto reflejó el niño se retiró. Fue como un Déjà vu. Había intentado hacer esto antes cuando estaba embarazada de Bra y había ocurrido lo mismo y ella le había dado esa mirada herida que tenía justo ahora.
-"Está bien" –susurró tocando su estómago como si lo protegiera -"Lo entiendo". Obviamente, no lo entendía porque un poco de humedad aparecía en el borde de su ojo.
Vegeta suspiró.
-"Mira, mujer...Bulma...".
-"Está bien"-dijo.
-"No estoy acostumbrado a esto" -todavía no lo estaba, ni siquiera ahora. Ser cariñoso, tocar…demostrar que le importaba.
Su forma de ser Saiyanjin mezclado con el abuso de Freezer había abierto una grieta muy profunda.
Gruñó -"Déjame intentar de nuevo".
Ella parpadeo hacia él, lentamente movió sus brazos, dejando al descubierto su vientre. Vacilante, él puso su mano derecha donde Trunks residía. No pasó nada al principio, pero Bulma la volvió a colocar. Un pie se estrelló fuerte contra su piel. Fue suficiente para hacer latir el corazón de Vegeta. Si él estaba buscando realismo, aquí estaba. Trunks definitivamente vivía allí.
Más tarde esa semana, Bulma y su madre prepararon la habitación del niño. Bajaron la pintura del gatito, eliminaron la cama matrimonial, y la reemplazaron con una cuna blanca y móviles de estrellas. Vegeta podía mirar la habitación con paz después de esto. A Bulma le llamó la atención la tranquilidad de Vegeta, al observarlo ver esos cambios y que no le gustaba (para nada) las ideas que comenzaban a girar en su cabeza.
Su esposa…No, ella no era su esposa, sin embargo, recordó no haber tomado ese lazo con ella por su propio bien. Pero Bulma era demasiado inteligente. ¿Y si de alguna manera ella descubría la verdad?
Sería demasiado humillante admitir que había venido desde el futuro para estar con su familia de nuevo. El hecho lo hizo sonar como un debilucho suspirando de amor. Su seguridad se desmoronó cuando fue consciente de que ella podría averiguar lo ocurrido.
No, él no quería que ella se enterase. Además, conocer cosas que otros desconocían lo hacía sentirse importante. Poderoso. Él tenía la sartén por el mango.
Las mujeres comenzaron a armar la habitación del bebé, trayendo a casa grandes cantidades de juguetes y ropa, y un sinfín de accesorios que Vegeta ni siquiera podía identificar. Bulma encontró una necesidad molesta de incluirlo en sus lecciones, lo cual era bastante insoportable.
En un momento levantó un gorrito de color marino con orejas puntiagudas. Ese sombrero siempre lo hacía enfermar.
-"¿No es la cosa más adorable que hayas visto?" -preguntó.
Cruzando sus brazos y apoyado en el marco de la puerta, dijo bruscamente: -"Eso se verá horrible con su cabello lavanda".
-"¿Lavanda? ¿Qué?".
En realidad, tenía que ser más cuidadoso. Todos estos deslices podrían ponerse al día con ella.
-"Nada. Olvídalo. Haz lo que quieras, no me importa" -salió de la habitación antes de que preguntará más.
El tiempo transcurría más y más. De modo que la llegada de Cell y los androides era inminente. Vegeta continuaba entrenado duro, aunque era innecesario. Llegó a superar la gravedad de 600G lo que produjo que el cerebro de la cámara actué inestable y, por supuesto, se rompiera.
Bulma estaba fuera de la CC en una conferencia con su padre, por lo que tuvo todo el día libre antes de que vuelva y arreglará el aparato. Se vio obligado a recurrir a lo que solía hacer cada terrícola perezoso en el planeta: encender la televisión. Las noticias hablaban sobre la economía y el mercado de valores. Eso no le concernía, la Cápsula Corp sostuvo su monopolio y de ninguna manera pasaría por debajo de otras corporaciones, por lo que estaba a punto de cambiar a otro canal cuando la historia cambió rápidamente a algo que se refería a él.
La televisión mostraba a Bulma saliendo de la clínica durante su última cita con el doctor. Había sido el día en el que se realizó un ultrasonido, y la prueba que confirmaba que el bebé era un niño. Se sintió eufórico cuando ella le había divulgado la información.
La imágen captó a la muy embarazada sucesora de la Cápsula Corporation y el reportero comentó sobre el misterio detrás del embarazo.
La cámara la mostraba mientras caminaba por el estacionamiento hacia su coche.
Su cabeza se erguió mientras comenzó un bombardeado de preguntas hacia ella:
-"¿Dónde está el padre en todo esto?
¿Por qué no la acompaña a sus citas?
¿Cómo afecta esto a su trabajo?
¿Se tomará un año sabático?".
La mujer de cabello azul los ignoró y siguió a su vehículo.
Luego la noticia discutía sobre su silencio con interminables chismes hipotéticos. Incluso sabían sobre su ruptura con Yamcha y que era muy probable que la paternidad no sea él. Los reporteros, un hombre y una mujer, hablaron juntos sobre cómo Bulma nunca había sido vista en público con otro hombre desde que terminó con Yamcha. También vagó la teoría de que el padre del niño fue producto de una noche de aventura y despecho.
Vegeta apagó el televisor mientras echaba humo. Los paparazzi. Demonios. ¿Cómo se atrevían a deshonran a su familia así? Como si su vida fuera algún tipo de entretenimiento, y cualquiera podría asumir y opinar lo peor.
Se recostó contra los cojines del sofá, con los brazos cruzados, poniendo mala cara. Realmente no le gustaba que pusieran a Bulma en ese lugar. Su primer pensamiento fue sobrevolar la estación de TV y hacerla pedazos. No era una idea muy sensata si quería mantener buenas relaciones con su esposa. Allí estaba otra vez. Esa etiqueta. Simplemente no haría algo que le disgustase. Jamás.
Tal vez era hora de poner todo el asunto del matrimonio fuera del camino. No había sido demasiado doloroso la última vez; sólo fue un viaje al juzgado para firmar unos papeles. Su ceño se profundizó. Recordó cómo Bulma trató de no demostrárselo, pero había dado indicios de decepción por no tener una ceremonia formal. Cuando Bra se enamoró y luego se casó habló de ese momento como el "día más importante de la vida de una mujer".
Una parte de él consideró pasar por la tortura sólo para evitar remordimientos. Se estremeció ante la idea de llevar un esmoquin y tener que estar delante de una multitud enorme de personas, lo más probable era que se incluyeran parientes lejanos y compañeros de trabajo. Personas que le importaban un bledo. Tener que repetir tonterías sin sentido sobre el amor, la enfermedad y la salud...No es que no significara algo entre ellos, pero no estaba dispuesto a admitirlos en voz alta frente a extraños.
No, de ninguna manera iba a comprometerse con tal agonía. El registro civil sería suficiente.
Aún así, no pudo borrar la imagen que frecuentaba los ojos de Bulma cuando hablaba con hija acerca del matrimonio y la boda en la vida de una mujer. Grrr…tenía que haber algo que pudiera hacer para demostrarle Bulma lo especial que era su vínculo sin la necesidad de experimentar una humillación de una exhibición pública.
Vegeta se levantó y se fue en busca de la señora Briefs. La encontró en el jardín con una regadera, tarareaba mientras alimenta a sus plantas y flores.
-"Necesito dinero", declaró Vegeta.
La señora Briefs bajó la regadera y sonrió: -"Oh, Vegeta, ¿cuánto estabas necesitando?".
-"Yo... Eh..." -No tenía idea del costo de un anillo de compromiso. Todo lo que sabía era que eran caros.
-"Posiblemente esté en el rango de los 100.000 Zenī".
-"¿Tanto?, Vegeta es una gran suma de dinero. ¿Para qué es?".
Él se quejó en voz baja.
-"¿Qué fue eso?" -preguntó la señora Briefs.
-"Es para Bulma".
Una sonrisa brillante se formó en el rostro de la señora Briefs.
-"Si es para mi hijita ninguna cantidad de dinero es demasiado alta. No estarás pensando en pedirle a mi hija matrimonio, ¿verdad?".
Maldita sea, él esperaba no sonrojarse. Incluso la madre de Bulma podía resolver las cosas a veces.
-"¿Es realmente cierto?" -presionó- "¡Bulma será tan feliz!"
Permitió que su futura suegra que lo acompañase a la tienda de joyas sólo porque no tenía idea de lo que estaba haciendo. El empleado de la tienda se ubicó detrás de un cristal, hablando de docenas de opciones. A Vegeta no le importaba. Cualquiera de ellos lo haría bien. Pero, él quería uno que satisfaga a su pareja, por lo que recurrió a la señora Briefs.
Acabaron escogiendo uno de los anillos más caros y elegantes. Tenía una banda de plata, corte princesa grande. Era un diamante, con piedras laterales acompañados.
Después de todo Vegeta estaba agradecido de Sra. Briefs porque la conocía el tamaño de los dedos de su hija. Con todos esos anillos que Bulma compró lo largo de los años, nunca había mirado uno, ni prestado atención a su tamaño.
El empleado manejó el anillo con esmero, y parloteaba sobre posibles extras como el cambiando el color de una piedra, la selección de un marco diferente, o grabar un mensaje en la banda.
Al principio, Vegeta puso todas estas opciones a un lado considerándolas innecesarias, pero luego llegó a una decisión.
-"Un grabado" –dijo escuetamente.
-"¡Ah, Señor, una buena elección! Estará hecho en una hora". El hombre sacó un formulario: "¿Qué le gustaría que dijera?".
-"Mujer".
El hombre garabateó la palabra: "¿Eso es todo?".
Vegeta sonrió: "Sí".
Esa noche más tarde.
Bulma estaba agotada cuando llegó a casa. La convención la había agotado más de la cuenta, por no hablar de toda la gimnasia que el pequeño Trunks hizo durante las presentaciones. Pasó al cuarto de baño de la planta baja, descartando la idea de un baño de espumas esa noche. Se dirigió a su dormitorio, que solía ser suyo. Cambiaron su habitación cuando ella lo convenció de que esta habitación era más grande y estaba más cerca de la nueva guardería.
Entró y comenzó a quitarse los calcetines. Se preparó para deslizarse por sus pantalones bajo sus pies cuando sintió la brisa de la puerta corredera de cristal que daba al balcón. Su atención se movió y pudo distinguir una sombra inconfundible: la de Vegeta a través de las cortinas. Sus labios se levantaron. Él la había estado esperando.
El cielo nocturno estaba lleno de estrellas. Mientras se le acercaba brillaban con brillantez a pesar de la electricidad de la ciudad.
Vegeta estaba sentado en una tumbona, cerca de una mesa redonda, descansaba la espalda presionándola contra una pared de la casa, con los brazos cruzados en su forma habitual. Se había quedado dormido, pero la llegada de ella lo agitó.
-"¿Podemos ir a la cama?"- dijo.
Vegeta se despertó de golpe.
-"Todavía no. Siéntate".
Ella se acercó, Vegeta le produjo una especie de diversión y la ternura. Llevaba la camisa muscular negra (su favorita), que muestraba sus brazos mejor. Tal vez ella no estaba tan cansada después de todo.
Bulma se sentó en la otra silla y sonrió: "¿Qué ocurre?".
La luz procedente de la lámpara del dormitorio, era tenue pero ella captó el nerviosismo en sus ojos oscuros. Sus manos se movían a tientas con algo que no podía ver por debajo de la mesa.
-"No sé cómo se hace".
Empezó a levantarse, para ir a su lado, y ver si podía ayudarlo.
-"¡Siéntate, mujer!".
Ella lo hizo. Caray, no tenía por qué gritar. El agotamiento regresó de golpe.
-"Mira, Vegeta, estoy cansada, así que si te no te importa apresúrate con esto".
Sus ojos se ensancharon: "Estoy haciendo esto para ti por lo que te exijo que te comportes de la mejor manera".
Confundida, esperó en silencio.
Tendió un anillo de diamantes que brillaba en la oscuridad.
-"Mujer, cásate conmigo"- no era una petición. Era una demanda.
No fue propuesta soñada de Bulma, pero, Vegeta no era un príncipe soñado tampoco. No se había puesto de rodillas, ni declarado su amor eterno. Pero, él era un príncipe, su príncipe. Su Vegeta.
-"Sí, me casaré contigo" -respondió.
Satisfecho, se dio por terminado. No conocía la costumbre de la Tierra en la que el hombre tenía que deslizar el anillo en el dedo izquierdo de la mujer. Eso no iba a molestarla. De cualquier manera, Vegeta era Vegeta, y Bulma sabía lo que el significaba para ella.
-"¿Puedo mirarlo a la luz?" -preguntó.
Él gruñó. Se puso de pie y se acercó para sacar el anillo y sostenerlo. Era hermoso. Elegante, femenino, y brillante. Estaba a punto de ponérselo cuando notó la inscripción dentro de la banda. Mujer.
Sintió venir a Vegeta detrás de ella. La fuerte aura que salió de él pasó por encima de ella, haciéndola temblar.
Nunca antes sintió la intensidad de su etiqueta "mujer". Al principio pensó que era por degradación, poniéndola en un lugar muy simple. Luego, ella supo que Vegeta era Vegeta.
Y luego se convirtió en un reclamo. Mi mujer. Pero ahora, mientras tomaba las palabras de la declaración, escondida debajo de la banda para su custodia y secreto, ella entiendió la profundidad de la misma.
Cada vez que le dijo mujer, había algo escondido debajo de la superficie. Una promesa. Una confesión. Amor.
Él nunca le había dicho que la amaba, pero siempre había estado allí. Él hablaba de otra manera.
Bulma puso el anillo en el dedo, todavía lo sentía detrás de ella, pero no podía darse la vuelta. No quería que él viera sus lágrimas.
Unas manos fuertes le dieron la vuelta. No hizo comentarios sobre las lágrimas, en su lugar tomó su mano y la examinó.
-"Se ve bien" - susurró.
Esto la hizo llorar aún más. Él me ama, pensó. Podía sentirlo, respirarlo y saborearlo. Ella había dudado de él. Niña tonta.
-"Gracias" -dijo.
-"No esperes una ceremonia humana, ¿entendido?".
Ella rió: "Ya me lo esperaba".
Lo había hecho, le compró un anillo. Lo imaginó yendo a la tienda a recogerlo e incluso surgió más gratitud en su corazón. ¿Había algo que podía hacer a cambio?
-"¿Qué pasa con la ceremonia Saiyanjin?" - preguntó, con curiosidad.
Sorprendido, se detuvo, considerándolo.
-"Imposible".
-"¿Por qué?".
-"Ninguno de nosotros tiene una cola. La ceremonia de unión implica, involucrarnos…colas de unión, un juramento".
-"Oh" -se mordió el labio, nunca había considerado lo que había perdido cuando su cola había sido cortada. Las colas Saiyanjin eran parte de su identidad.
-"Supongo que podríamos hacer el juramento" –dijo Bulma mientras él llevaba de nuevo bajo las estrellas.
-"Normalmente, se hace mientras se mira la luna".
Vegeta envolvió su brazo alrededor de ella. Fue un poco incómodo con el vientre agrandado.
-"Posiciono mi cola a su alrededor tuyo mientras hablo, como una señal de que eres mía".
Ella se tragó una réplica de ser propiedad de nadie. Pero esto era otro planeta, un rito extraño. Había mostrar respeto.
-"Eres mi compañera, Bulma Briefs" –dijo- "Te he considerado digna de permanecer a mi lado durante todo esta vida. Eres fuerte y digna de alabanza, y por lo tanto, nadie más podrá reclamarte. Debemos tener niños y continuar con el linaje Saiyanjin. Estamos orgullosos de nuestra esclavitud y no nos avergonzamos. Cualquier persona que esté contra nosotros será víctima de nuestra ira".
Bulma no sabía cómo reaccionar.
-"¿Es asi?".
-"El macho dice el voto, y la mujer está de acuerdo con ello. No voy a hacer contigo".
Ella encontró su voz: -"No, estoy de acuerdo. Cualquier persona que esté contra de nosotros puede conocer mi ira"-bromeó.
Él era tan serio como siempre.
-"Los Saiyanjins tienden ir al punto. No somos sentimentales como en este planeta".
-"Las palabras no lo son todo" -dijo. Se pasó una mano por el pelo y se acercó a su oído- "Ahora, quieres hacer alguna cosa terrícola?".
Bulma guardó silencio y le dio una mirada pícara.
-"¿Qué es eso, mujer?"
-"Cuando un hombre y una mujer se declaran casados se besan."
Vegeta le permitió envolver sus brazos alrededor de su cuello y se inclinó. Ella cerró los ojos y tocó sus labios.
Chispas despertaron en sus cuerpos mientras su lengua se deslizó para bailar con la de ella, quien gimió y se frotó contra él. Se tambalearon hacia atrás en el dormitorio.
"Estoy muy despierta, esposo mío"-dijo Bulma.
Nota de la autora: Hubiese descrito lo que pasaba en el dormitorio, pero mi mano me duele y esto ya se trata de un largo capítulo, asi que…
Nota de la traductora: S/N.
