J: "Ryou, Ryou!, RYOU!"

R: "¿Ah? ¿Qué? Perdón no te escuche"

J: "Viejo, ¿Qué te ocurre? Te quedaste perdido viendo la ventana, ¿Qué llamo tanto tu atención eh?

R: "Y-yo…bueno"

Tr: "Hey! Chicos, miren quien está ahí"

Todos fueron a ver y no fue de su gusto verlo allí.

J: "Hm! De seguro está viendo a quien le roba"

Tr: "Si, de seguro se aprovechará de las pobres ancianas que caminan por ahí"

Y: "Um, chicos creo que es mejor que nos vallamos, ya se está haciendo tarde."

J: "Si tienes razón ya se está haciendo tarde"

Todos se marcharon, pero antes Ryou echo una última mirada al peliblanco más grande, para después seguir con su camino a casa.

En todo el camino a su casa había pensado en él y no sabía porque, bueno, si sabía, se había sentido culpable de dejarlo solo, después de lo que lo que le había escuchado decir Marik a su hermana: "Es parte de mi ser después de todo", pero quería ignorar este sentimiento de culpa con otro, el miedo, el miedo que le tenía era más grande que la bondad en su corazón para ayudar. Cuando por fin llego a casa se fue a cambiar y decidió ir a dormir, rogando que cuando despertara ya lo hubiera olvidado, lo cual en el fondo sabía que no iba a suceder.

Había pasado un semana y media desde que los yamis habían vuelto y una semana y media que no lo había vuelto a ver, de vez en cuando se acordaba de él, especialmente durante las noches, pero antes de que piensen en algo que no deberían les voy a explicar, cinco días después de los regresos, se había pronosticado que vendría una tormenta y así fue, todos los días llovía día o noche con fuertes y fríos vientos toda la semana y esta era la razón por la que pensaba en el durante las noches, porque lo hacía sentirse más culpable sabiendo que él estaba quien sabe dónde empapado, con frío y si había sido así durante todo el tiempo de la tormenta probablemente hasta enfermo, siempre tenía ganas de salir a buscarlo, pero…el miedo siempre le ganaba y al mismo tiempo trataba de engañarlo haciéndole pensar que de seguro estaba bien, que no había de que sentirse culpable, que si ese día se fue sin decir nada era porque de seguro sabía lo que hacía pero… ¿y si no? Y esa era la pelea de dudas y engaños que persistía en su mente hasta quedarse dormido. Pero eso cambiaria un día.

Y ese día era hoy, la lluvia continuaba sin cesar, ese día Ryou había ido a casa de Yugi para probar uno de los nuevos juegos que habían llegado a la tienda del abuelo. Se había ido por ahí de las 9:30pm y por estar tan emocionado de ir a probar el nuevo juego olvido su paraguas y era por eso que ahora corría hacia su casa, estaba corriendo cuando vio salir a 4 matones de un callejón unos metros al frente suyo, parecían como de unos 24 o 25 años, de seguro estaban en la universidad, bueno, si era que habían logrado llegar, paro y se escondió un callejón antes del que salieron los matones pues siempre que se topaba con alguno salía golpeado.

Estaba asomado para ver si se habían ido, los que escucho reírse y hablar: "Jajaja es una lástima que no lo encontráramos antes, nos hubiéramos divertido más con él" Dijo uno de ellos. "¿No crees que este para mañana? Preguntó otro. "No lo creo, parece que no ha comido en días, ¿no viste lo fácil que fue ganarle? Y no solo no ha comido, pareciera que está enfermo, ¿no viste como sudaba cuando lo encontramos? Y con la golpiza que le dimos definitivamente no llegara a mañana jajajaja, ya vámonos jajaja" Hablo el que parecía ser el líder y como dijo, todos se fueron riendo.

Al oír esto era obvio que habían golpeado a alguien y definitivamente necesitaba ayuda y de todos modos ya estaba empapado ya no tenía prisa, salió del callejón para dirigirse al otro de donde habían salido los matones, entró y estaba oscuro así que se fue adentrando para ver si podía encontrar a la persona y lo hizo, sus ojos se abrieron con sorpresa al verlo allí sentado contra la pared con los ojos cerrados y la cabeza a un lado, era Bakura y estaba empapado y aunque llevara su gabardina puesta estaba temblando no solo por el frío de la noche y el hecho de estar empapado, los matones tenían razón, estaba enfermo y se notaba a leguas, respiraba rápido y sus mejillas estaban rojas y estaba sudando.

Sin querer que su miedo lo paralizara más, fue se arrodillo a su lado, cuando lo hizo pudo notar que su labio y nariz sangraban, su pómulo se estaba comenzando a hinchar y al estar tan cerca también noto que su piel se comenzaba a pegar a sus pómulos y se veía más delgado a comparación del día que lo vio en el museo y parque, así que de nuevo los matones tenían razón, no había comido en días.

Le paso un brazo sombre su hombro y cuando se disponía a levantarlo habló: B: "Déjame, no me toques".

Se sorprendió al escucharlo hablar pensó que estaba inconsciente.

R: "No te puedo dejar aquí estas muy enfermo y si te dejo aquí podrías morir"

B: "Eso es lo que quiero, ahora suéltame y lárgate" trato de soltarse, más Ryou no lo dejó.

R: "¿Cómo puedes decir eso? De seguro estas delirando por la fiebre"

B: "¡Estoy completamente consiente de lo que digo y quiero, ya suéltame!"

Siguió tratando de forcejear, pero estaba muy débil, lo suficiente como para que no fuera problema para Ryou y poco a poco fue perdiendo las pocas fuerzas que tenía y cayó inconsciente. Ryou volvió a pasarle el brazo por sus hombros y lo agarró de la cintura y se lo llevó a casa, se llevó su temor a casa, la presencia de culpa lo abandonó por fin por una noche.