"Supongo, es el único lugar a donde puedo ir sin que nadie me moleste, además de que hay muchos animales allí, tipos de pájaros que nunca había visto, al igual con los perros, los que conocía eran los Lebreros que ayudaban a la caza y aquí hay otros muy distintos, me gusta conocer eso"

"Ya veo, así que te gustan los animales" En serio cada vez me da menos miedo.

B: "Am sí, siempre me han gustado supongo, mi padre tuvo un momo y mi madre un gato y cuando era ladrón tuve un caballo"

"¿Lo robaste?" Dije con gracia.

"jaja, por supuesto" Dijo también con gracia y riendo un poco como si fuera obvio, que lo era un poco, a decir verdad.

Por fin llegamos a casa, él fue directo a su cuarto y yo al mío, tenía trabajos que hacer, el resto de la noche paso normal, cenamos y después fuimos a dormir.

Había pasado una semana desde que Bakura había despertado y Ryou llamó al doctor y en este momento estaba revisándolo en la habitación de Bakura, Ryou esperaba con calma en la cocina tomando un té, todo estaba en silencio, por lo que supuso que Bakura no puso mucha resistencia, el doctor había pedido que los dejara solo y le preocupó que Bakura se comportara de manera Hostil como lo había hecho al principio con el o peor, pero al parecer se estaba comportando.

El sonido de una puerta abriéndose y el ruido de pasos sacaron a Ryou de sus pensamientos, se levantó y salió de la cocina para encontrarse con el doctor que terminaba de bajar las escaleras.

"¿Como lo vio doctor?" Preguntó ansioso el peliblanco.

"Él está bien, está comenzando a ganar peso de nuevo y eso es bueno, ya puede comer de nuevo alimentos sólidos y es recomendable que haga ejercicios para fortalecer más los músculos y evitar problemas" Dijo tranquilizando a Ryou.

"Me alegra escuchar eso y sí, lo pondré a hacer ejercicio pronto, gracias por venir doctor, realmente le agradezco su ayuda" Ryou hizo una pequeña inclinación de agradecimiento y se dirigió junto al doctor hacia la puerta.

"No fue nada, me alegra también haber ayudado, hasta luego, salúdame a tu padre cuando puedas" El albino asintió a esto y lo despidió con la mano.

Cerró la puerta y se dirigió a la habitación de Bakura, cuando llegó llamo a la puerta y esperó el permiso para entrar.

"No tienes porque tocar la puerta esta es tu casa" Se oyó una voz desde dentro de la habitación y lo tomó una señal para entrar.

"Ahora vives aquí y este es tu espacio de privacidad, no puedo entrar cuando se me antoje porque estaría irrespetando tu privacidad" Dijo mientras cerraba la puerta y se volvía con una pequeña sonrisa.

Bakura estaba sentado en el filo (El filo es la orilla) de la cama y Ryou se fue a sentar con él.

"¿Te dijo el doctor que ya puedes comer sólidos? Preguntó viendo a los ojos carmesí del otro.

"Sí y que tengo que hacer no sé que otra cosa" Dijo mientras inconscientemente se perdía en los ojos achocolatados del más pequeño.

"Hacer ejercicios físicos, son actividades físicas que mejoran y mantienen la aptitud física, la salud y el bienestar de las personas, yo te ayudaré a hacerlos" Habló mientras sonreía un poco.

"Como quieras" Decía Bakura mientras desviaba la mirada al darse cuenta de que se extraviaba en los ojos del otro.

"Y dime ¿Cuál es tu comida favorita? Digo, no hay mejor manera de volver a empezar a comer sólidos, que con tu comida favorita" Decía sin dejar de ver al mayor.

"mmm, bueno no lo sé, supongo que cualquier cosa hecha de carne, creo que es lo que más me gusta" Le brillaron los ojos al recordar la deliciosa carne que no probaba hace ya bastante tiempo.

"Bueno, creo que tengo varios tipos de carne para que pruebes todos los que quieras" Se levantaba mientras decía esto.

"¡¿en serio?!" Estaba comenzado a sentir que la boca se le hacía agua.

Amplió más su sonrisa al ver la actitud infantil del mayor "Sí en serio, pero mientras tanto yo cocino, tú te iras a bañar"

Era medio día y Bakura seguía en pijamas "Si claro no hay problema" Recogió todo lo necesario y se fue a bañar.

Ryou salió del cuarto y fue a comenzar a preparar todo para cocinar.

Después de un rato.

En toda su vida nunca se había bañado tan rápido, realmente estaba ansioso por probar algo más que sopa y lo mejor es que no era cualquier comida la que probaría, ERA CARNE, VARIOS TIPOS DE CARNE.

Se vistió rápido y bajo las escaleras como alma que lleva el diablo. Olía delicioso y cuando llegó, allí estaba…era un festín para sus ojos y paladar que ya podía saborear todo aquello frente a él. No era en realidad un festín, la mesa de la cocina de Ryou no era tan grande como para poner tanta comida, pero él al haber sido un ladrón que no podía darse los lujos de comer lo que quisiera cuando quisiera, esto si lo era, era cierto, se había dado festines una que otra vez cuando hacia un gran robo en una tumba, pero no siempre fue así.

Se sentó y miró todo en la mesa, TODO SE VÍA DELICISOSO, no sabía con que empezar. Al final se decidió por la carne de ternero y después arraso con todo lo que se le cruzara en la mirada. Ryou estaba apoyado en fregadero con los brazos cruzados mientras veía con una sonrisa a su oscuridad deleitarse con lo que había preparado pues él ya había comido, le gustaba ver ese brillo de felicidad en los ojos de su Yami.

Y al pensar en esta palabra, decidió hacerle una pregunta a Bakura que había estado pensando hace días en hacerle y por suerte este ya había terminado de comer y estaba recostado contra el despaldar de la silla con los ojos cerrados y una mano en la barriga.

Ryou se aclaró la voz antes de hablar "Ammm, Bakura ¿te puedo hacer una pregunta?"

"Ya la hiciste ¿no?" Dijo en broma.

"Bakura ¿tú y yo seguimos siendo yami y hikari?, es decir, los artículos del milenio ya no poseen magia y tu estas vivo de nuevo" Dijo en un tono de confusión.

Abrió los ojos y frunció un poco el ceño debido a lo extraño de la pregunta, realmente no se esperaba una pregunta así, es más, ni siquiera esperaba pregunta alguna, pues ellos casi no se hablaban, cuando lo hacían N/A: ( ͡° ͜ʖ ͡°) no era incomodo ni nada por el estilo, al contrario era agradable, pero las conversaciones no duraban mucho y no sucedían cada vez que se veían y otro factor que influía era que no se veían mucho, ya que Bakura pasaba toda la mañana y noche en su habitación y después del medio día pasaba en el parque hasta que comenzaba a atardecer y abecés cenaba solo porque Ryou tenía trabajos que hacer y comía en su habitación para poder terminarlos, en este tema Ryou pensaba que Bakura tal vez era muy reservado y que por eso se la pasaba en su habitación la mayor parte del día y como él dijo tampoco era un animal que pudiera estar encerrado todo el día, pero también abecés pensaba que se encerraba en su habitación porque estaba deprimido por estar solo en términos de familia y porque no conocía prácticamente nada en esta época y por lo tanto creía que su vida no tenía ningún sentido y esto le preocupaba.

Su mirada estaba en el piso de la cocina "No lo sé, sigo siendo un ser de oscuridad y tu uno de luz, quizás sí, pero si tú no quieres puedo dejar de seguir…" "NO" levantó la cabeza ante la repentina y ansiosa interrupción.

"Quiero decir, no hace falta, por mí no hay problema, solo lo pregunté porque tenía esa duda" Estaba rojo como un tomate, sentía su cara arder en vergüenza por haberse escuchado tan ansioso y apresurado al responder.

"Bueno, está bien, tampoco hay problema para mí" se encogió de hombros y se levantó para irse, pero antes de salir de la cocina Ryou habló.

"Bakura, mañana tenía planeado ir de compras al supermercado ¿no quieres acompañarme? Podrás conocer más lugares de la ciudad y hará que no estés encerrado todo el día aquí, claro si quieres" preguntó cruzando sus manos hacia atrás esperando una respuesta.

"Mmm, sí ¿Por qué no?" y con esto se volteó para salir de la cocina "iré al parque, vuelvo al atardecer nos vemos" dijo antes de salir de la casa.

Ryou estaba feliz de que su yami aceptara salir con él, aunque fuera solo para ir comprar comida, Bakura le intrigaba mucho y quería conocerlo más, descubrir los misterios que se escondían detrás de esos ojos que cuando lo miraban sentía que le quemaban el alma con el fuego de un sentimiento que no sabía reconocer…o que solo trataba de ignorar el hecho de que si sabía cuál era ese sentimiento que no había querido comenzar a sentir y que estaba seguro de que jamás seria correspondido.

O eso era lo que creía.