Había sido un duro comienzo con la "rehabilitación" de Bakura y se suponía que esto era lo de menor nivel, Ryou no se quería imaginar cómo se pondría y lo difícil que sería revivir la masacre de Kul Elna para Bakura, pero el hikari estaba dispuesto a ayudarlo por cuanto tiempo fuera necesario pues quería hacerle recuperar a su yami todo lo perdido y quitarle todo lo malo que le fue dado.

Pov Ryou

Me desperté, era sábado por lo que no tenía que ir al colegio, por suerte pues hacía mucho frío, y como tenía alguien a mi lado me daría el calor suficiente… o eso se suponía.

Me volteé buscando el calor que las sabanas ya no me proporcionaban, pero no encontré nada, abrí los ojos y vi que la cama estaba vacía ¿Dónde estará? Me disponía a sacarme las sabanas de encima para buscarlo ya que era muy extraño temprano y más si era antes que yo, pero el sonido de la puerta a unos centímetros de mi abriéndose me hizo detener mis acciones, del baño de mi cuarto salió Bakura con una mano en su cuello mientras bostezaba, se veía cansado, no, no solo eso, había algo más aparte de que parecía que no había dormido bien.

"¿Estas bien?" Le pregunté, a lo que me volteó a ver descubriendo que yo también había despertado.

"¿Hmm? Ah… sí" Me respondió algo indeciso, creo que lo que había en su mirada era tristeza, ¿pero porqué? ¿acaso esta era una de esas veces en las que amanecía depresivo como me había dicho?

"¿Estás seguro? Sabes que es bueno que te desahogues y digas lo que sientes y piensas." Mientras le decía se volvía a acostar en la cama, pero no se acostó boca abajo como siempre lo hacía, esta vez lo hizo de perfil dándome la espalda.

"Te dije que no tengo nada" Su tono de voz era golpeado, estaba a la defensiva, era lógico no se sentía bien, al menos no emocionalmente.

No le respondí, sentía que lo mejor era dejarlo en paz o sé que se terminará enojando por completo y seguramente se irá de la habitación, me quedé boca arriba con un brazo tras mi cabeza pensando en que podía hacer para subirle el ánimo más tarde, tal vez… ¿la carne? Creo que podría ayudar, miré el reloj a mi lado y observé que aún era algo temprano así que decidí dormir un poco más, por lo que cerré los ojos en la misma posición en la que estaba y caí en el sueño nuevamente.

Desperté de nueva cuenta unas horas más tarde, volteé la mirada para ver que otra vez estaba solo en la cama, me levanté y toque la puerta que daba a mi baño ¿será que Bakura estará enfermo del estómago o algo? Esperé respuesta, más no llegó ninguna y no volvió a llegar al segundo llamado, abrí la puerta lentamente "¿Bakura?" asomé mi cabeza en el interior, no había nadie, qué raro ¿Dónde estará?

Escuché el sonido de un golpe en seco, por lo que ya me imaginaba dónde estaba, salí de la habitación y bajé las escalera para caminar unos poco pasos hacia la izquierda como si me dirigiera a la cocina, más me detuve a medio camino y me volví a hacia la puerta que estaba al costado izquierdo del pasillo hacia la cocina, los golpes venían del sótano, eran lentos, ósea, se escuchaba una pausa antes de que se escuchara el sonido de otro golpe, pero estos llevaban mucha fuerza como para ser escuchado hasta el piso de arriba a puerta cerrada, eso explicaba la lentitud de los golpes.

Abrí la puerta lentamente, el sonido se expandió de inmediato y ahora no era lo único que lograba escuchar, también los furiosos bufidos de mi yami.

"¡Grrrr! (¡PUM!)… ¡grrrr! (¡PUM!)… ¡grrrr! (¡PUM!)….." Bajé las escaleras lo suficiente como para que mi oscuro entrara en mi rango de visión.

Estaba en posición de pelea, un brazo lo tiraba hacia atrás con la mano en puño para después dispararlo con toda su fuerza hacia el saco de boxeo delante de él N/A: ¿Lo recuerdan? Lo mencioné antes en otro cap. El saco se hiso hacía atrás por la fuerza lo suficiente como para que tuviera tiempo para echar el otro brazo hacia atrás para dispararlo de igual manera cuando el saco viniera de regreso.

Tenía que detenerlo, se haría daño si seguía haciendo eso, aunque tuviera las manos vendadas para evitar esto, más con la fuerza que estaba usando no le servirían de nada y no solo era eso, también tenía que aprender a desahogarse con las palabras, el dolor físico no remplazaría el dolor emocional, debía aprender eso, era parte de su recuperación.

Me paré frente a él para detenerlo, su puño ya venía en camino así que cerré los ojos con fuerza, volteé la cara hacia un lado y levanté mis manos para detener el puño, cuando chocó en mis manos estas se retrajeron un poco hacia atrás debido a la fuerza del golpe y la potencia que llevaba, realmente me dolió contrarrestar su golpe, sentía el hormigueo en mis manos.

Le escuché respirar rápida y profundamente, seguía enojado, así que lentamente fui abriendo los ojos para dirigirle la mirada. Cualquiera que lo hubiera visto diría que estaba más que furioso, pero lo que yo vi en sus ojos era dolor y tristeza.

"K-Kura cálmate, el dolor físico no hará desaparecer el dolor emocional" Le dije tratando de calmarlo, pero solo estrechó más los ojos, dándome una mala señal.

"Lo ha hecho por un buen tiempo ¿por qué no funcionaría ahora?" Me dijo esto mientras aplicaba más fuerza en su puño que seguía entre mis manos, haciéndole retroceder aún más de lo que ya lo había hecho por el impacto.

"Pero solo ha sido por unos momentos, como mucho un día ¿no es así?" Y con esto le desafié, desafié todos sentimientos, todos sus pensamientos y todas sus soluciones, tengo que hacerle ver que esto está mal, sí puede que le ayude un poco para desestresarse, pero no es la única salida, no es la única manera para sentirse mejor.

Y al parecer di en el clavo, pues sus ojos se abrieron un poco al igual que su boca, pero rápidamente volvieron a su antigua posición.

"Es mejor que nada" me respondió secamente.

"¿Y si te doy algo más nada?" En su mirada se notó la curiosidad que esto le causó aunque no me lo dijera "Recuerda que estamos en un proceso para contrarrestar todo este dolor, para buscar maneras efectivas que te ayuden de verdad por un tiempo real, no solo una ilusión vaga causada por otro tipo de dolor, sé que quieras que esto ocurra de inmediato, pero no se puede y tampoco ayuda que tu hagas esto, te dije que tenías que confiar en mí, que abrieras tu corazón a mí porqué eso te ayudaría, no te dará la salida completa del dolor de manera tan rápida como lo hace el desquitarte con cosas físicas, pero deberás sacrificar la rapidez de efectividad por una verdadera solución"

Parece estar entendiéndolo pues la fuerza en su puño está comenzando a disminuir retrayéndolo y poniéndolo en su lugar, también está comenzando a relajar su cuerpo lentamente al igual que su mirada, más como es costumbre, su ceño está ceñido.

Una pequeña sonrisa salió de mis labios, le miré a los ojos, tomé su mano, le jalé y llevé hasta las escaleras para volver a subir y le dije: "Ven, lo hablaremos en el desayuno" y con eso nos fuimos de la habitación.

-Una semana después-

Otra semana había pasado para los peliblancos y cierto oji esmeralda ya esperaba sentado en la misma posición de la semana anterior a su contraparte oscura, este después de unos momentos entró en la habitación y se sentó en su lugar frente al más joven, se notaba que aún estaba disgustado por hacer esto de contar sus experiencias.

El menor de los albinos esperó a que el otro comenzara, más el otro estaba más que incomodo, sabía que debía comenzar, pero no sabía cómo, así que Ryou decidió darle el mismo empujón de la ves pasada.

"Después de tu primer robo ¿Qué pasó?" Le preguntó Ryou al mayor tratando de hacerlo hablar.

"Deesspuéss… mmm… yo… umm… seguí robando, dejaron de atraparme más seguido, pero aún lo hacían y siempre era lo mismo… pero si hablamos de otro acontecimiento que me marco… bueno… no sé" Se quedó pensando por un tiempo con la mirada en la cama y de un pronto a otro sus ojos se ensancharon, parecía haber recordado algo.

El menor notó todo esto así que le preguntó "¿Qué ocurre Kura? ¿qué fue lo que recordaste?"

Más este no le contesto, su mirada estaba perdida "¿Kura? ¿Qué pasa? ¡Kura reacciona! ¡¿me escuchas?!" Ryou no tenía idea de lo que ocurría, la mente de Bakura estaba en otro sitio, sus ojos se movían hacía todos lados como si estuviera viendo cosas a gran velocidad y entonces lo entendió, el oji carmesí estaba teniendo una regresión, el menor nunca había presenciado esto, pero sabía que tenía que hacerlo regresar a como diera lugar lo más pronto posible.

"¡KURA! ¡KURA! ¡despierta! ¡por favor despierta!" El menor de los albinos lo sacudió por los hombros y lo llamó durante unos momentos hasta que el yami salió de su "ensoñación"

El oscuro cerró los ojos y los abrió de inmediato dando un gran jadeo y volteando a ver todo a su alrededor con desesperación, alejándose de su hikari, se veía como si no supiera donde estaba y que pasaba, todavía estaba en un pequeño shock.

El oji esmeralda lo comenzó a calmar antes de que se desesperara más "Tranquilo Bakura, solo fue una regresión, ya pasó, ya pasó, estás a salvo, recuérdalo, ya NO estás en Egipto"

Poco a poco la respiración del yami se fue ralentizando y su mirada se enfocó en el peliblanco frente a él, se calmó y cerró los ojos con fuerza y sacudió su cabeza, realmente no había sido una bonita experiencia, Ryou se volvió a sentar en su lugar esperando a que su contraparte terminara de aclarar su mente.

Cuando así fue le volvió a preguntar lo que recordó y el mayor respondió "M-mi… mi primer asesinato" al terminar de mencionar esto volteó un poco su cara a la derecha, desviando la mirada, la cual tenía el ceño fruncido.

"¿A-asesinato? ¿fuiste un asesino?" Preguntó con sorpresa y algo de temor el hikari del mayor, realmente no pensaba que su oscuro hubiera hecho tales cosas.

Volvió su mirada al otro y vio el temor en la expresión y ojos del otro y eso le molestaba, le hacía sentir mal que su contraparte más liviana le mirara con miedo, pues le hacía sentir como si aún fuera el maldito bastardo sin sentimientos de antes ¿cambiarían las cosas ahora que se sabía esto de él, Ryou le vería con miedo siempre? Esto era lo que pensaba el albino mayor mientras seguía viendo el producto de su enojo.

"Solo quiero aclarar que antes de que Zork me poseyera, cuando aún tenía sentimientos y razón, yo no mataba por gusto o en cada robo, solo lo hacía cuando era crucial y la mayoría de veces, sino es que siempre, solo murieron soldados del faraón, pero cuando Zork me quitó mi humanidad ya no me importaba si fuera crucial o no, solo arremetía con quién intentara detenerme y… no, no estoy orgulloso de eso"

"Está bien, entiendo, enserio no te preocupes, con el tiempo podrás ir afrontando más tu pasado" Le dijo el más joven de la habitación a su contrario con una amable sonrisa y mirada.

"Ahora dime ¿Cómo ocurrió?" Ryou esperaba que Bakura no cayera en otra regresión, sí él ya se sentía angustiado de solo verla, no sé imaginaba como se sentiría él es-ladrón de vivirla.

"Fue… una noche en la que estaba en la ciudad… estaba buscando alguna casa que se viera fácil de robar… pasé cerca de un callejón y de repente me jalaron hacia él… unnn tipo me apresó contra la pared del callejón… estaba borracho… yoo… sabía lo que quería…" El yami apretó los puños mientras hablaba y su mirada se estrechó más.

Mientras esto pasaba el menor de los albinos tenía, por el contrario, los ojos muy abiertos y la boca entre abierta, no lo podía creer ¿acaso su yami había sido…?

"Yo… traté con todas mis fuerzas poder escapar… pero yo aún era muy joven… ¡no tenía la fuerza suficiente!" El mayor dijo esto último como mucho resentimiento "Le lanzó al suelo y… se posó sobre mí… yo… seguía luchando… estaba muy asustado… no podía creer que eso me fuera a pasar a mí..." todo esto era dicho por Bakura con mucho asco y razones le sobraban para eso.

"Inconscientemente … saqué mi cuchillo… y… lo apuñalé a un lado de la garganta… murió al instante cayendo sobre mí… solo hizo que me asustara más… ¡YO NUNCA QUISE HACERLO! ¡NUNCA!" El yami llevó desesperadamente sus manos a su cabeza y las enterró en su cabello cerrando los ojos con fuerza.

"¡Lo sé! ¡lo sé! No fue tu culpa Kura, solo te defendiste, no te culpes, porque pudo haberle pasado a cualquiera" Los orbes esmeraldas veían angustiadas al hombre frente a él.

"¡NO! ¡YO LO MATÉ! ¡LO ASESINÉ A SANGRE FRÍA! ¡MIS MANOS ESTÁN MACHADAS CON SU SANGRE Y LA MUCHOS OTROS!" Bakura abrió los ojos y quitó sus manos de la cabeza y las observó con angustia, miedo y enojo, estas temblaban sin control.

"No fue tu culpa, fue una reacción involuntaria de tus sentidos de supervivencia, la adrenalina del momento también influyó en esto, no tienes porqué culparte, tu situación siempre fue difícil y antes para sobrevivir, se aplicaba la ley del más fuerte ¿o me equivocó? Deja de culparte" Mientras Ryou decía todo esto agarró las manos de Bakura entre las suya, lo que hizo que este último pusiera su mirada en el menor de los dos, analizando lo que acaba de escuchar, encontraba confort en las palabras de su hikari, tenía razón, no fue su culpa, pensaba el ex ladrón.

Después de un rato en que todos se calmaran el oji carmesí volvió a hablar "Yo… desde que sucedió esto… no me… gusta… que los… desconocidos, me toquen… yo… siento como si fuera a pasar lo mismo… de esa noche… y que esta vez, sí… lograrán abusar de mí… esto no me gusta… no me gusta sentir esto" la mirada carmesí era de angustia.

"Sé que te gusta y haré hasta lo imposible para que ese sentimiento se valla, haré que todas tus preocupaciones desaparezcan, lo juro Bakura" Ryou le dio una pequeña sonrisa la cual fue devuelta por el otro por un segundo para volver a desaparecer.

Más tarde se fueron a acostar, más la contraparte oscura del hikari tenía (aunque no lo admitiera) miedo de dormir, pues sabía que el hecho de rememorar ese recuerdo tan malo que tenía le haría tener pesadillas y eso era lo menos que quería.