Capítulo II
"Dos años a París, prefiero dejarlo todo he irme contigo" "¿Cena con los amigos de la empresa?" "Te echo de menos" "Te quiero" "No seas aguafiestas, Axel, venga una ronda más" "¿Nelly?" "¿Puedo invitarte a una copa?" "No sé nada de Mark, me ha dejado" Como una pesadilla mal estructurada, aquellas frases y palabras se manifestaban en sus sueños, junto a la sucesión de eventos que le acompañaban. Los labios que pronunciaron aquellas palabras a través de la línea telefónica, la difusa imagen de aquellos ojos rojos, las risas de sus compañeros de empresa. Su cabeza no pudo más haciéndole abrir los ojos de golpe, sobre la almohada. Sudado y con una pequeña dificultad para respirar. Miro el reloj digital que iluminaba la hora en la mesita girando la cabeza. Las siete de la mañana. El cuarto de invitados de Selene daba vueltas encima de él, oscuro. Apenas iluminado por las luces que se encontraban encendidas fuera y asomaban por debajo de la puerta cerrada. Escucho como su amiga abría la puerta de casa, caminado de un lado para otro por el piso.
ꟷ Buenos díasꟷ se escuchó como saludaba al recién llegado, respondiendo este de igual modo. Los pasos llevaron al salón, donde al encontrarse pared con pared, podía escuchar con claridad como hablabanꟷ Axel está durmiendo, imaginó que no tardará en despertarse, pero si no lo ha hecho no cierres con llave al salir. Tiene que acabarse el biberón, la mochila ya está preparada y no olvides decirle a la profesora que lo abrigue si salen al patio, esta algo resfriado.
ꟷ Esta todo controlado, Selene. Márchate ya o vas a llegar tardeꟷ podía sentir como su amiga iba de un lado a otro por el salón y dedujo la voz con aquella respuesta. Ruda y madura, pero inconfundibleꟷ Se cuidar de mi sobrino.
ꟷ Está bien, pues creo que esta todo. Me marcho pequeñajo, pórtate bien con el tío Byronꟷ dedujo como daba un beso en la cabeza al pequeño Haruꟷ Nos vemos a la tarde. Gracias por todo, hermanito. Te debo unaꟷ rio, el rubio volvió a recriminarle que llegaría tarde mientras se daban un beso en la mejillaꟷ Me marcho. ¡Ah, no lo olvides! Hay que recogerlo a las tres de la guarde.
Con alguna que otra reprimenda a la pelinegra, unas risas y teatrillo por parte de los dos que dejaba atrás, el cerrar de la puerta sonó en el piso. Volviendo el silencio de hace un rato tan solo masacrado por los pasos. No le apetecía hablar con nadie, aunque fuera descortés no saludar a Byron. Más que dormir parecía haber estado batallando toda la noche, dejándole exhausto de cuerpo y mente. Agarro su teléfono móvil de la mesita, varias llamadas y mensajes perdidos de París, correo de trabajo y la hora, era lo que pudo leer en las notificaciones que saltaban sin desbloquearlo. Suspiro y volvió a colocarlo bocabajo. Varios minutos después, que se le hicieron segundos, Byron salió de la casa, haciéndole pegos al pequeño que escuchaba como se reía. Ahora si estaba solo del todo.
No se lo pensó dos veces. Necesitaba una ducha y ponerse en marcha o iba a acabar fatal otro día más. Salió del cuarto, dirigiéndose al baño donde tras media hora, ya estaba listo para dirigirse al Hospital, donde debía resolver el papeleo por el que había venido. Con su traje y perfumado, se acercó a la cocina, para beber un poco de agua con la que tomarse sus pastillas, cuando vio la nota de Selene sobre la encimera. "Hay café en la cafetera" leyó. Con una leve sonrisa por la preocupación de su amiga, se sirvió una taza que tomo sin demorarse mucho junto a su medicación y salió de la casa, cerrando con llave tras de sí. Le había dado unas llaves para que entrara y saliera a su libre elección.
No disponía de coche, así que camino hasta el Hospital Inazuma. Por suerte no quedaba lejos de allí. Eran cerca de las nueve ya, pero el leve sol que conseguía asomarse por las nubes no derretía la nieve ni calentaba las calles. Tampoco era símbolo de un día soleado. Se ajustó la bufanda, tapándose por encima de la nariz para que el frío no le calara, evitando así que por algún casual no le recocieran si se topaba con alguno de sus amigos que aún seguían en la Ciudad. Cargando con su maletín, atravesó la entrada hacia el interior del edificio blanco, con las enormes letras de Hospital encima. Por un momento, paseando de camino allí le vino a la cabeza el recorrido que debía tomar para ir al Instituto Ágora. Como un relámpago cruzando la noche, sacudido por el nombre de Celia. Pero cerró los ojos y entro, descartándose de aquellos pensamientos, al menos por ahora. Ya se iba encontrando mejor de animo.
La mañana se le paso volando, entre las oficinas centrales del Hospital, las reuniones con los peces gordos de aquel negocio, firmas y más papeles. En alguna que otra ocasión en la que debía coger el ascensor para subir a las diferentes oficinas que estaban repartidas por las plantas le pareció ver a Camelia entre los pasillos. Sabía que aquella muchacha, que alguna que otra relación intensa tuvo con sus amigos durante la secundaria, trabajaba allí. Por lo que intentaba evitarla como mejor podía.
ꟷ ¿Planta?ꟷ preguntó el enfermero que empujando un carrito de suministros médicos entro tras de él al ascensor. No se molestó en mirarlo, iba absorto en la lectura de los últimos papeles que le habían entregado para firmar y llevar a otro lado.
ꟷ Baja.
El muchacho pulso el botón, haciendo que las puertas se cerrar de forma automática. El transporte comenzó a moverse hacia abajo.
ꟷ ¡ah! Que mañana más agotadoraꟷ comento el enfermero, dejándose caer en la barra del carrito, por donde empujaba.
Axel trago saliva, no había confusión en aquella voz. ¿Cómo era posible que estuviera allí?
ꟷ Shauw…ꟷ susurro con un fino hilo de voz.
El nombrado se giró para mirarle, pestañeando varias veces para caer en quien tenía delante. No se lo podía creer. Grito el nombre de su amigo y se acerco para abrazarlo, aunque Axel prefería haberle dado la mano. Respondió con cortesía, observándolo. Llevaba el uniforme de enfermero, con una tarjeta al cuello donde se leía su nombre. Adulto y maduro, con sus típicos cabellos grises alborotados.
ꟷ No me lo puedo creer ¿Qué haces aquí? Me dijeron que vivías en Parísꟷ es decir, que el rumor solo decía eso, mejor para él que no tendría que dar más explicaciones. Afirmo nervioso con una sonrisa mientras observaba el contador del ascensor esperando salir de allíꟷ Tenemos muchas cosas que contarnos. Madre mía, no se van a creer que estés aquí. ¿Cuánto llevas fuera? ¿Dos, tres años?ꟷ estaba empezando a ponerse muy nervioso con cada palabra que salía de la boca de su amigoꟷ Tienes que tomarte un café conmigo y no acepto un no por respuesta. Dejo el carrito en la sala y en dos minutos estoy en la cafetería, me toca descansar ahora.
Antes de que pudiera responder, tan solo balbuceando unas palabras, las puertas del ascensor se abrieron llegando a su destino. El peliplateado salió de allí, con aquella petición que rebosaba de alegría, empujando el carrito y desapareciendo por el pasillo. Se despegó un poco la corbata del cuello, respirando. Genial, estaba metido hasta los huesos en un gran problema. Un problema que haber como solucionaba. No quería sentarse con Shauw, no quería hablar. Empezarían las preguntas y tendría que dar explicaciones. Explicaciones que ni por todo el oro del mundo quería dar. Además, estaba empezando a dolerle el pecho, para colmo. Se concentró en su respiración y apoyándose en la pared, fuera del ascensor, respiro. Solo un café. Un corto café que los sentaría, desviaría el tema a lo más tribal que fuera posible y saldría de allí, nada más. No sería para tanto. Tenía que intentarlo. Esquivar su vida en Inazuma no iba a ser fácil, así que lo mejor era pasar los inconvenientes sin llamar la atención.
Llevo los papeles a la oficina, acabando con toda la tarea que debía hacer, y bajo a la cafetería.
Shauw dejo el carrito en la sala de enfermería y agarro el teléfono móvil que vibraba en su bolsillo. Le había escrito hacia un rato y había olvidado responder.
ꟷ Holaꟷ una voz dulce y femenina le respondió al otro lado de la líneaꟷ He olvidado responder, lo siento. No vas a adivinar a quien acabo de ver ahora mismoꟷ comento con alegría.
ꟷΩꟷ
La sirena del edificio sonó con fuerza, cerró el libro recogiendo sus cosas mientras los alumnos frente a él se iban levantando para salir al descanso. Le tocaba dar aun dos clases más y después el entrenamiento del equipo. Necesitaba café, o se dormiría por los rincones. Cerró su maletín y salió de clase, camino a la sala de profesores. Donde con suerte, si ocurría el milagro, habría café recién hecho. Sino debía bajar a la cafetería y con el poco tiempo de descanso que disponía hasta la próxima clase, le sería imposible. Se revolvió el pelo, saludando alegremente a los alumnos que pasaban por su lado reconociéndole.
ꟷ Profesor Evansꟷ una joven alumna de su clase que reconoció como la delegada, se le acerco corriendo por la espaldaꟷ Me han pedido que le informe de que el presidente de la junta escolar quiere verlo. Estará en el despacho del director.
Genial, ahora sí que debía olvidarse de ese café. Dio las gracias y la vio alejarse. No tenía más remedio que ir. Llevaba mucho tiempo esquivando aquella charla desde hacía una semana. Siempre que hablaba con el señor Raimon, la conversación era automática y dirigida hacia lo mismo. Varias negaciones, alguna que otra información absurda que no llevaba a ningún lado y bajadas de cabeza con la mirada triste. Era un padre que no sabía dónde estaba su hija, pero tampoco sabía muchas otras partes de aquella historia. Que jamás le contaría y que mucho menos adivinaría. Era lo mejor. Había caminado hasta el despacho y respirando hondo llamo, entrando seguidamente en cuanto escucho la orden de pasar. El señor Raimon, mayor y a través de sus gafas, le miró sentado desde la mesa del director.
ꟷ Perdóname por quitarte tu hora de descanso, Mark.
ꟷ No importa señor Raimon ¿Quería verme?ꟷ sus ojos triste le atravesaron, esperando que continuara, con noticias que no podía darleꟷ No sé nada de ella, tampoco hay ninguna novedad.
ꟷ Lo séꟷ respondió. Extendió la mano por la mesa, pasándole una carta. El castaño se acercó para cogerla y observarlaꟷ Me llego hace una semana. Está en París.
Mark trago saliva. Observando las cuidadosas letras que remarcaban el nombre de Nelly Raimon, el sello con la torre Eiffel en blanco y negro y una dirección en francés. Seguramente falsa o de un lugar donde no darían con ella, conociendo en lo que se había convertido tiempo atrás. Igual no, pero tampoco creía ya nada que viniera de ella.
ꟷ No quiero pedirte nada. De hecho, expresamente me pide que no te diga nada y menos que vaya a buscarlaꟷ continuo el presidenteꟷ Pero no me pareció correcto informarte o que tú no la tuvieras. Después de todo…
Se sorprendió un poco por aquel gesto pero no dijo nada. Tampoco tenía nada que decir. Dio las gracias y pidiendo permiso de que no quería nada más de él, se giró para salir de allí, con la carta en la mano. La observo de nuevo bien, mientras caminaba por los pasillos de vuelta a su clase. París… De todos los lugares del mundo donde poner distancia entre ellos, tenía que ser allí. La primera ciudad que visitaron juntos, cuando formalizaron su relación de novios y la ciudad a la que viajaron semanas antes de que todo estallara. Bueno, de que él estallara. Había sospechado de aquel destino, pero nunca creyó que se confirmaría sus pensamientos. Pero no quería darle más vueltas, solo deseaba que le fuera bien. Ya no le importaba. O eso creía, porque la dichosa espina de que nada estaba bien le punzaba el pecho de la forma más atroz posible.
Dejo de nuevo su maletín en el suelo, colocado en el atril para dar la lección que tocaba. Antes de que la sirena volviera a sonar y todos los alumnos entraran colocándose en sus asientos, saco su teléfono móvil para escribir en el grupo de mensajes de sus amigos "¿Cervezas después de currar hoy en el Rai-Rai? Jude, hoy no te escaquees." Pulso enviar y guardo el aparato, al tiempo que sonaba aquella dichosa tortura.
Puede que aquello no solucionará nada, pero al menos, se olvidaba de todo lo relacionado con ella durante aquellos ratitos con sus amigos.
ꟷΩꟷ
Le comunico a la camarera, el pedido de dos cafés más un bocata que pidió Shauw, y vio alejarse a aquella chica por el mostrador. La cafetería no estaba relativamente llena, era pasado el mediodía y al no servir almuerzos contundentes, la clientela era algo escasa. Sentados frente a frente, con la mesa de por medio, se miraban. El peliplateado con una sonrisa, y él intentando hervir las ideas en su cabeza para ir esquivando las preguntas que le hiciera. Así que tras varios minutos de silencio prefirió empezar él, preguntándole que tal todo y como es que había acabado trabajando en el Hospital Inazuma. Lo último que llego a saber de él cuando aún el grupo de amigos se veían más era que estudiaba en Tokio la carrera de enfermería y seguramente se quedaría trabajando allí durante sus prácticas de grado. Le explicó su historia, mientras la camarera servía sus pedidos y milagrosamente, antes de que la pregunta se invirtiera hacia él, Jude se acercó a ellos, sorprendiéndolos. Adulto y corpulento como ellos, vestido con traje y hablando por teléfono que colgó al acercarse.
Ya no llevaba las típicas gafas de cuando era niño. Ahora sus ojos rojos intensos podían verse con claridad, dándole un aspecto más serio, formal y rudo. Sin fijarse en Axel, absorto en la conversación que había tenido por el teléfono, colocó un llavero automático con varias llaves encima de la mesa, frente a Shauw.
ꟷ Las llaves del cocheꟷ anuncio a peliplateado que le miro con una sonrisaꟷ Tienes que recoger a Masato a las tres y a Iria del comedor a las cinco.
ꟷ A sus órdenes gran Sharpꟷ ironizo su amigo llevando la mano a la frente con un gesto militar bastante cómico. Jude le encogió la mirada rodando sus ojos.
Axel no entendía nada de aquella conversación, menos aún lo unidos que parecían estar con las miradas, sonrisas e ironías con las que hablaban. Lo último que sabía respecto a Jude y Shauw, es que este último se alejó de su amistad, bastante unida, cuando Celia y él consolidaron su relación después de tanto tiempo juntos, habiendo admitido sus sentimientos hacia la hermana del castaño y no poder ver como nunca serian correspondidos. Algo que tenía su lógica. Siendo la opción más sana para un corazón. Cuando terminaron de hablar, Jude se fijó en él, pestañeando varias veces antes de reaccionar.
ꟷ ¿Axel?
El nombrado se levantó de la silla, mirándole con seriedad.
ꟷ Hola, Judeꟷ trago saliva, esperando la reacción de su amigo. Seguramente sabía todo lo que había ocurrido, la versión de Celia, claro. A fin de cuentas era su hermanaꟷ Un placer volver a verteꟷ le ofreció la mano para que la estrechara.
ꟷ Una pena que no pueda decir lo mismoꟷ susurró deseando que Shauw no le escuchará, aceptándolaꟷ No imaginaba volver a verte por aquí.
ꟷ He venido unos días.
ꟷ Esperemos que pasen rápido.
Se notaba la tensión demasiado atroz entre ellos dos, más por parte de Jude. Pues si había algo seguro, era que no le gustaba ver a su hermana sufrir o mal, sea el motivo que sea. Axel intentaba mantener la serenidad. Dedujo que se había casado por el anillo de su mano pudiendo entender que hablaba de sus hijos cuando se había dirigido a Shauw. El peliplateado los miraba, mientras daba un bocado a su comida, sin entender nada de aquello. Pero tampoco tenía mucho tiempo de descanso para volver al trabajo.
ꟷ Bueno, me marcho Shauw. Más te vale que no llegues tarde o Saly te mataráꟷ se despidió de los dos, dedicándole una sonrisa al nombrado y una mirada seria a Axel, desapareciendo entre las mesas de la cafetería hasta la puerta.
Fue un encuentro raro, demasiado, diría él. Pero no podía culparlo. Como era normal, el tiempo allí había continuado, las heridas seguían en las miradas de los afectados pese a continuar hacia delante y él no era más que un mero espectador aislado en la vida de sus antiguos amigos. Una consecuencia colateral y errores en quien más había repercutido. Todo el tiempo que estuvo junto a Celia, Jude fue un gran apoyo para ellos dos, ahora, quizás la versión real de lo que la peliazul vivió, hubiera afectado a ambos. Como hermanos. Se acabó el café y con permiso se despidió de Shauw lo más rápido que pudo. Tenía que salir de allí. Aquella mañana ya le había agobiado demasiado. No quería encontrarse a nadie y en apenas unas horas había tenido que enfrentar el doble de tensión sobre sus hombros.
Soltó un gran suspiro, agotado, mientras las puertas automáticas se abrían a su paso, atravesándolas. Levanto la vista del suelo sin creerse lo que sus ojos veían. Sin duda aquel día no podía ir peor. Después de ocho meses, Celia volvía a estar frente a él.
Adulta y preciosa, en su opinión más sincera. Su cuerpo moldeado con las curvas de una hermosa mujer. Su cabello seguía corto, por los hombros, siempre recordaría lo mucho que le gustaba llevarlo así al resultarle cómodo para peinarlo. Sus ojos levemente sombreados por aquel maquillaje que nunca faltaba en su tocador. Con ropa informal, pesé a que imagino que vendría del trabajo. Unos vaqueros, un jersey básico son su bufanda al cuello y botas. Abrigada por una gabardina marrón. Imagino que seguía oliendo a fresas, aquel que era su perfume favorito y tantas veces disfruto embriagándose de ella durante las noches más ardientes bajo las sabanas. Lo que le llevo a fijarse en sus labios. Ansiaba correr a ella y besarla. Ansiaba decirle lo mucho que le había echado de menos y las ganas que tenia de que todo volviera a ser como antes. Pero todo a su alrededor, hasta su mismo cuerpo se quedó petrificado al tenerla delante. Todo parecía una mera ilusión, sacada de un cuento mal escrito.
ꟷ Hola, Axel.
Bajo los escalones de la entrada, para situarse a escasos metros de ella, sin apartarle la mirada y evitando pestañear lo menos posible. No quería perderse ningún detalle de ella. Después de ochos meses, cortos, pero largos para él y su corazón. Esta allí. Frente a él.
Y seguramente, con la intensión de escuchar una explicación que no sabía cómo dar.
Continuará…
Nota de la autora: Seguramente con este cap ya deducid algo, pero confió en que no jajaja. Mil perdones si se me van un poco los personajes, intento plasmar su igual forma pero, obviamente más maduros y acorde con la historia. No me matéis, por favor :( jajaja. Como veis, drama en su intensidad más brutal. Soy un desastre, pero se intenta jajaja.
¡Espero que os guste!
