Capitulo III
No sabía que decir ni cómo reaccionar. Lo que ansiaba hacer no iba acorde con lo que era correcto. Sus ojos azules le perforaban sin adivinar qué era lo que pedían, como le ocurría en algunas ocasiones. Incluso las facciones de su rostro, no le decían nada. Se mantenía seria, impasible, esperando. El sol del mediodía estaría en todo lo alto, incluso algo caído, pero las nubes lo tapaban, oscureciendo el cielo y la ciudad. No tardaría en nevar o llover, lo primero que el cielo dejará caer. El frío le helaba las mejillas.
ꟷ Celia…ꟷ el susurro leve de su nombre le erizo la piel.
ꟷ ¿No tienes nada más que decir?ꟷ sonó fría y seria, pero el deje apenas perceptible en su voz, dejaba ver una inmensa pena.
Camino varios pasos más hacia delante, hacia ella.
ꟷ Ya te dije todo lo que tenía que decir. Es mejor así.
Continúo su camino, pasando a su lado, para salir de allí. No tenía caso decir nada más. La peliazul apretó los puños, mordiéndose el labio. Se giró, teniéndolo de espaldas, algo enfada y cargada de rabia, deteniéndolo.
ꟷ ¿Y ya está? Después de ochos meses sigues sin darme una explicación y esperas que me conformeꟷ gritoꟷ Vienes a Inazuma y no dices nada, esperando que nadie se entere.
ꟷ Vete a casa, Celia.
ꟷ ¡Eres un idiota, Axel Blaze!
Apretó los nudillos alrededor de la cuerda de su maletín, tragando saliva. Sin decir nada más, continúo su camino saliendo de allí. Le alivio saber que no le seguía, que no intentaba detenerlo más. Que no intentaría seguir buscando algo que no podía darle. No era alivio, era más bien tranquilidad, de saber que quizás por segundos, ya había aceptado todo lo que había ocurrido. Era la mejor decisión para ambos. Un encuentro de lo más amargo, corto y raro de lo que esperaba o imaginó. Camino a paso ligero por las calles de Inazuma, mientras recordaba cada detalle y segundo de todo lo que había ocurrido, con una extraña presión en el pecho que le dificultaba del respirar. Se palpo los bolsillos de la chaqueta esperando encontrar sus pastillas para la ansiedad, pero entre toda la mala suerte de aquel día, aquella ocasión se le sumaba.
No encontrándolas.
Llego a casa de Selene, con un nerviosismo y temblor en el cuerpo atroz, costándole abrir hasta la puerta. Entro, llamando a su amiga, desde que había subido al ascensor, rezaba porque estuviera en casa. Deseaba no estar solo ante un ataque, deseaba no sentir más soledad por un momento. Dejó el maletín en el suelo de la entrada, mientras se deshacía la corbata.
ꟷ Axel, ¿Qué ocurre?ꟷ la pelinegra salió del salón, con un fino delantal cubriendo sus ropas, preocupada.
ꟷ No puedo… no puedo respirar, Seleneꟷ respondió con dificultad.
La pelinegra le ordeno que pasará al salón, sentándolo en el sofá. Se quitó la corbata, desabrochándose varios botones superiores de la camisa, intentando coger el aire ficticio que le faltaba. Su amiga se agacho, apoyada con las manos en sus rodillas y pidiéndole que le mirará a los ojos, intento usar la técnica que tantas veces había empleado ella para sus ataques de ansiedad. Manteniendo la mirada fija el uno en el otro, le tranquilizo, centrándose en su respiración y el mantra continuo que le hizo repetir. Aquellos síntomas no eran otros que el principio de un ataque de ansiedad, algo que ella conocía bien desde pequeña, cuando aflojo en su estado de salud con la muerte de su tía. Se levantó, cuando ya estuvo más calmado y trajo un vaso de agua de la cocina, donde por el ruido se deducía que preparaba de comer, entregándoselo. Axel bebió, ya mucho mejor.
ꟷ ¿Qué ha ocurrido?ꟷ preguntó, sentándose a su lado en el sofá.
ꟷ Me la he encontrado. No solo a ella, a Shauw y Jude tambiénꟷ se dejó caer en el respalda del sofá, respirando ya mucho más tranquiloꟷ No… no puedo con esto.
ꟷ Tuvo que ser Shauw, lo siento Axel. Debí haberte dicho que trabajaba en el Hospitalꟷ se levantó, algo nerviosa, dando vueltas por el salónꟷ Lo olvide por completo, Celia me lo dijo y mi madre también, yo…
El rubio le agarro de la mano, cuando paso frente a él en aquellas vueltas de nerviosismo, mirándola. Le pidió que se tranquilizara y se volvió a sentar a su lado, acariciándose el vientre. Se había puesto algo nerviosa, aunque supiera controlar muy bien sus nervios, no siempre podía evitarlo. Y el pequeño bebe se había movido ante aquel altercado, dentro de ella. Tras procesar aquella información que fugaz se le había escapado a su amiga y con la tranquilidad algo más estable en el ambiente, la miro extrañado. La pelinegra bajo la mirada y jugueteo con sus manos.
ꟷ Shauw es con quien va a casarseꟷ explicó, él negó con la cabeza, sin creérseloꟷ Comenzaron a verse semanas después de que rompieras con ella y ocurriera todo. Shauw volvió buscando trabajo a Inazuma y…ꟷ se levantó del sofá, revolviéndose el pelo mientras caminando de espaldas a ella, negaba.
ꟷ De todas las personas del mundo tenía que ser él…
ꟷ No puedes culparle. Ni a Celia tampoco. La vida continúo después de aquel corte que quisiste dar a todo lo que te unía aquíꟷ se levantó del sofá, mirando su espaldaꟷ ¿Qué esperabas? Que se quedara sentada llorando esperando a que volvieras. A sabiendas de todo lo que intento por conseguir una explicación y arreglar las cosas… La vida no funciona así, Axel.
ꟷ ¿Y que querías que hiciera?ꟷ grito, girándose a ellaꟷ Decirle que fui incapaz de controlar una borrachera, que me metí en la cama con la única persona que jamás perdonaría en este mundo. No sé….ꟷ la había agarrado por los hombros, asustándola un poco. La soltó, tartamudeando lo que intentaba salir de su gargantaꟷ… no puedo darle una explicación. No me perdonaría, Seleneꟷ la pelinegra le miro, entristecidaꟷ Prefiero que me odie por una ruptura sin explicación, a que descubra la verdad y me odie para siempre.
ꟷ Olvidas una cosa, Axel. Que te quiere y tú a ellaꟷ se acercó a él agarrándole de la manoꟷ Después de tanto tiempo de relación como habéis pasado, no deberías rendirte así. Y más por algo que no me encaja en la situación como…
ꟷ Selene…ꟷ iba a continuar, respondiendo a aquella queja con verdad que iba a salir de sus labios, cuando se escuchó la puerta de casa abrirse.
Henry entro en el salón, soltando la carpeta de trabajo sobre la mesa del salón, saludando a los dos. Selene apretó la mano de Axel, mirándose a los ojos para poner punto y final a aquella conversación. Su amigo asintió levemente y saludando al castaño salió de allí, para ir al baño. La pelinegra se acercó a él, saludándolo con un beso cariñoso, que respondió colocando la mano sobre su barriga, para saludar a las dos.
ꟷ Voy a matar a tu hermano.
ꟷ ¿Y eso?ꟷ rio divertidaꟷ Anda, ayúdame a preparar la comida.
Los dos se adentraron en la cocina, hablando animadamente. En el baño, se mojó la cara con agua fría para intentar despejarse. Los ataques de ansiedad continuados que le daban con frecuencia lo dejaban agotado. Como si hubiera hecho el esfuerzo más titánico encima de la tierra. El reflejo de su apariencia le hizo darse cuenta de lo destrozado que estaba. Ojeroso, delgado y apagado. Se odiaba también por dicho reflejo. Odiaba todo lo que había ocurrido desde que piso la Ciudad Inazuma de nuevo. No había visto a su familia, a su hermana. No deseaba encontrarse con nadie de sus amigos. Tan solo arreglar los papeles y volver a París. En cambio había ocurrido todo lo contrario.
Le había visto.
Tan preciosa como siempre. Y de todas las personas del mundo eran los labios de Shauw los que ahora la besaban, sus brazos los que la abrazaban y la dormía. Odiaba el maldito destino caprichoso que no ponía nada a su favor. Los sentimientos de un amigo resignado a que algún día fueran correspondidos, ahora convertidos en promesa de matrimonio. Era un idiota. Un idiota que había perdido lo que más quería y ni había movido un dedo por intentar arreglar algo. Solucionar la falsa vida que se había creado. Pero claro, las soluciones no eran fáciles y no iban a llover del cielo. No al menos si él no hacía algo. Empezando por sacar la valentía necesaria para comenzar a dudar de su burbuja...
ꟷΩꟷ
La noche ya había caído. Aunque con lo gris que el cielo se mantuvo durante todo el día, no parecía haber diferencia entre noche y día. En la puerta de un pequeño apartamento situado junto a una placita de Inazuma, Shauw se abrocho el abrió, colocándose la bufanda para que el frío no le helara en su camino a casa. La pareja se despedía. Por su parte, la peliazul se encontraba vestida con la ropa informal de aquella mañana y las zapatillas de casa.
ꟷ Ha sido una cena genial, Celiaꟷ se acercó a ella, agarrándola de la cintura con una mano y apoyando la otra en su mejilla, besándola con cariñoꟷ ¿Estas segura de que no quieres que me quede? Te noto triste desde que viniste al Hospital.
ꟷ No de verdad, estoy bien. Tengo trabajo que quiero acabar antes de irme a dormir y quiero estar sola por esta nocheꟷ respondió sonriéndole.
Aunque estaban a escasos meses de convertirse en marido y mujer, su relación de novios seguía siendo la de siempre desde que comenzaron a verse. Ambos vivían cada uno en su casa de Inazuma, quedando para verse, cenar o cualquier otra cosa común y normal en una pareja. La peliazul no le había dicho nada de su encuentro con Axel y por lo que dedujo en los ojos y las palabras del albino, ni se lo había imaginado. No es que Shauw supiera mucho de lo que ocurrió. Lo único que ella le contó es que simplemente su relación con Axel había terminado. Después, ni se acordaba como comenzó a quedar con él y comenzar a verse, cuando ni una de las noches posteriores a aquella ruptura había dejado de llorar. Rota por perder al que amaba de corazón.
Se despidió de él y antes de cerrar la puerta vio cómo su hermano subía las escaleras del portal del edificio, saludando a Shauw que se marchó. Cargaba delante de él, en un portabebes, a un pequeño de casi un año, cubierto con su abrigo y una manta. Sin duda bien abrigado para aquel frío helador.
ꟷ ¿Qué estás haciendo aquí?ꟷ preguntó, entrando en la casa. Le ayudo con el abrigo, cargando al pequeño.
ꟷ He ido a tomar algo con Mark y los demás. Como me pillaba de camino, he venido a verte.
ꟷ ¿Y has llevado a Noah contigo a tu reunión de colegas en el bar?ꟷ le atravesó con la mirada, colocando al pequeño en una sillita de bebe que tenía ella en casa de cuando cuidaba de sus sobrinos, no sin antes darle un beso en la cabeza de castaños cabellos, dejándole junto a la estufa más cercana del salónꟷ Me extraña que Saly te lo haya permitido.
ꟷ No lo sabe, y tú no le dirás nadaꟷ Celia rio y le sirvió un vaso de agua, sentándose los dos en la mesa principal, donde aún se encontraba el mantel y varias copas de la cenaꟷ No tenía con quien dejarlo, Saly trabajaba hasta tarde y los otros dos están con David. Me apetecía ver a los chicos y desconectar un poco.
Celia soltó un comentario irónico hacia su hermano, que con una pequeña reprimenda hizo que los dos rieran. Eran cerca de las once de las noche. La peliazul le ofreció un poco de té que acepto, hablando desde la cocina mientras lo preparaba. Temas tribales del día a día, sus sobrinos o el trabajo. Al cabo de media hora cuando sus vasos se vaciaron, Jude se acercó al pequeño para ver como estaba, meciéndolo un poco, mientras ella recogía la mesa.
ꟷ Le has visto ¿verdad?
El comentario de su hermano, de espaldas a ella, le hizo detenerse, con los vasos en la mano. Sabía a lo que se refería. Si algo caracterizaba a Jude, era que nada se le escapaba. Fuera o no fuera evidente. Se giró y la miro. Casi de forma automática y con seriedad, bajo la mirada girándose para adentrarse en la cocina.
ꟷ No es asunto tuyo.
ꟷ Sí que lo es Celia, no puedes seguir detrás de él, haciéndote daño de esa formaꟷ le siguió hasta la cocina, intentando no levantar la voz con la rabia que sentía dentro de siꟷ Me lo encontré en el Hospital, con Shauw, cuando llegue a dejarle las llaves para prestarle el coche. Imagino que te lo habrá dicho. No creía que tuviera el valor de volver.
ꟷ Ya vale, Judeꟷ le corto, dejando los vasos en el fregaderoꟷ Es tu amigo también.
ꟷ No, Celia. Dejo de serlo cuando se marchó sin volver a llamar y para colmo dejándote de ese modo. Eres mi hermana, ¿crees que me gusta verte así?
ꟷ Tenía sus razones. Y lo nuestro… es cosa de los dos. No tienes por qué meterte, te cuento las cosas para contar con tu apoyo, no para que me recrimines.
ꟷ ¿Porque le sigues defendiendo?
Habían salido de la cocina con aquella conversación y caminando hasta la mesa, se había dejado caer en la silla, sentándose. Con la mirada baja. Aquella pregunta de su hermano en un susurro de dichosa verdad escondida en sus acciones. Jude camino hacia su silla y le agarro de la mano que tenía apoyada sobre la mesa.
ꟷ Pasa página Celia. Sé que no es fácil, pero es lo mejor para ti…
ꟷ Ya no sé lo que es mejor para mí. Solo quiero ser felizꟷ sus azules ojos, atravesaron a Judeꟷ Gracias, hermanito.
Miro a su hermano, volviendo a bajar la mirada, con una sonrisa triste. Aquella conversación no continúo en nada más. Con un abrazo y un beso al pequeño Noah, se despidió de los dos que salieron por la puerta de su casa, dejándola sola. Puede que su hermano llevará razón, es más, puede que todos a su alrededor llevaran razón desde el primer momento. Selene también era una de las que más apoyo le había brindado, dándole el mismo consejo que Jude. A sabiendas de que ella no había roto la comunicación con él, sabía que era su mejor amigo. ¿Porque no quería rendirse? Su corazón le seguía amando, pese aquello. Y fuera lo que fuera que le llevara a tomar aquella decisión, no dejaría de amarle. Aunque Shauw estuviera ahora en su vida, no quería engañarse a sí misma, y tampoco hacerle daño a él.
Se acercó a uno de los cajones del mueble donde se encontraba la tele que tenía en el salón, sacando una de las fotos, que arrugada y algo rota por la infinidad de veces que rabiosa, triste y apenada, había contemplado, tenía guardada allí. Una foto de ellos dos juntos en París, con aquel enorme y precioso monumento de la Torre Eiffel a sus espaldas, sonriendo con una felicidad extrema a su cámara. La primera visita que le hizo en París, después de marcharse a trabajar allí. Seguía estando igual de guapo que entonces, aunque algo más triste. Algo le escamaba cada vez que pensaba en aquel lugar. No era normal lo que había ocurrido, quizás en parte por eso no podía dejar de pensar en ello.
París. Algo había ocurrido allí o algo le había ocurrido a él. Como se susurraron en aquella noche bajo la torre, poco después de tomarse la foto. Siempre París.
ꟷΩꟷ
Salió de la ducha, con el pijama colocado y la toalla sobre sus hombros. En aquellas noches de invierno, una ducha caliente era lo mejor que sentaba para el cuerpo entumecido por el frío. Hacía rato que había vuelto del Rai-Rai de tomar algo con Nathan y Jude. Recordando el momento en el que su amigo había entrado con el pequeño por la puerta, no pudo evitar sonreír, aunque en aquel entonces se había echado a reír. Era cierto que la vida de su amigo con tres niños era un poco estresante, él no podría soportarla. Pero no iba a negar la felicidad de su amigo con aquella familia que había creado. Algo que al pensarlo le llevo a recordarla junto a la conversación sobre crear una familia que tuvieron allí, en aquella ciudad. No tenía mucha experiencia como padre y aunque se viera como un negado para ello, siempre le atrajo la curiosidad de intentarlo algún día.
Se dirigió al salón, descalzo. Toda la casa estaba ya ambientada con la calefacción por lo que no le molestaba andar así. Pulso el botón del contestador, escuchando los mensajes que su madre le había dejado, mientras intentaba ordenar un poco el lugar. Riendo por los comentarios de su madre, la advertencias y como su padre se metió en ella para saludarle. Debía acordarse de ir a visitarlos, les echaba de menos desde que vivía solo. Entre las cosas de su trabajo, la carta que el señor Raimon le había entregado, cayó al suelo. Percatándose de ella, la agarro, mirándola.
No quería leerla, siendo sinceros. No le apetecía nada, leerla y saber de ella o lo que ahora hacia con su vida. Más que todo porque tampoco podría adivinar que era verdad y mentira en aquellas palabras. París. De nuevo aquella ciudad a sus pensamientos. No se lo pensó mucho y abrió el ordenador, tecleando el nombre de aquella dirección para ver lo que salía. Parecía un edificio de apartamentos, céntrico. A varios metros del museo del Louvre. Si lo que indicaba el google maps era verdad, ella debía estar allí. Desde donde mandaba aquella carta.
Se lo pensó unos minutos, escasos en sincera opinión. Y sin saber cómo, cuándo y porque, en menos de media hora ya había sacado un billete de avión para Francia. Iba a ir. No con la esperanza de encontrarla o verla. Iba a ir, solo eso. Sin más.
Cerró el ordenador, soltando un gran suspiro. Iba a volver a París.
Continuara…
Nota de la autora: ¡PIDO PERDÓN POR OLVIDARME DE SUBIR EL CAP! T-T Iba a subirlo el domingo, porque siempre intentare actualizar cada tres días, y al final me olvide completamente. ¡Lo sientoo! Para el próximo me pondré alarma o algo xD Pero de verdad, se me olvido completamente, no hay otra explicación xD jajajaja
Vale, notas hacia el cap, primero que todo. Aviso de que no voy a poner a Celia como una damisela triste y conformista o algo por el estilo. Intentaré reflejar el carácter de una chica luchadora por lo que ama (sin que me quede muy dramática) y madura. Puede que no lo conseguía, pero al menos esa es la idea. De verdad, me explico como el culo, lo siento xD Lo mismo digo para Mark, intentaré mantener su forma de ser, pero más madura por eso decía que ojala no se me salieran del ellos mismos jajaja
¡Gracias por leer!
