Capítulo VII

Era algo más de las diez de la noche cuando llego al Hotel, desanimada y cansada. La noche hacía rato que había caído y el frío se había instalado en las calles desiertas de la capital. En invierno no es que hubiera mucha vida entre ellas. Agotada de esperar y sin saber ya que más tomar con la excusa de seguir esperando, decidió volver. No se había atrevido a llamarle tampoco, por lo que si había pasado algo, no lo sabía. Es más, empezaba a imaginarse que aquello comenzaba a ser una broma pesada. Aquella actitud comenzaba a ser impropia de él. Nada más cruzar las puertas de recepción, comenzó a llover. Al menos el tiempo había tenido la decencia de esperar que llegará para que no se pusiera hecha una sopa. Se deshizo de la bufanda y el abrigo, mientras esperaba al ascensor. Volvió a desbloquear su teléfono por si había alguna novedad, pero aparte de la respuesta de Shauw, después de responderle al fin y las quejas de su hermano en otro par de mensajes, nada. Seguía sin noticias. Soltó un gran suspiro, cerrando los ojos, con desgana. Escucho la voz de Mark, hablando con la chica que estaba de guardia en la recepción y sonrió. Era curioso, pero no le apetecía volver a la habitación. Solo le daría vueltas a la cabeza, sin poder dormir y seguramente se atreviera a llamarle en uno de los actos de valor que le daban cuando se encontraba así, algo que se negaba después de semejante ausencia a la cita por su parte.

ꟷ Markꟷ le llamo levantando la mano, acercándose a élꟷ ¿Te apetecería ahora tomar una copa?

El castaño pestañeo, algo desconcertado, sin haberle dado tiempo a saludarla. Pero con una sonrisa, aceptó. Se dirigieron al bar del Hotel, que se encontraba cruzando el comedor, donde a aquellas horas estaba desierto. Tan solo los trabajadores se afanaban en terminar de recoger y dejar las cosas preparadas para los desayunos de mañana temprano. El bar era elegante y sofisticado, muy al estilo del Hotel donde se encontraban. Con varias luces de colores, su elegante barra donde el camarero se encontraba sirviendo y varias mesas. Pidieron una copa de vino cada uno y se sentaron en una de las mesas del fondo, mientras comentaban su día en París. Una conversación animada entre ambos amigos que acabo derivando en sus tiempos de infancia, recordando lo mucho que rieron y pasaron. Incluso anécdotas de los primeros años de Universidad en los que aún se veían mucho más.

Era curioso lo rápido que pasaba el tiempo y como con momentos así eres capaz de darte cuenta que lo mejor no era el futuro, sin el momento que estabas viviendo en ese único instante.

ꟷ Eran buenos tiempos…ꟷ rio el castaño, dándole un sorbo al vino.

ꟷ Ojala hubieran seguido asíꟷ apoyo su cabeza sobre la palma de su mano, con la mirada baja mientras contoneaba con sus dedos el borde de su copa ya vacía.

Mark sonrió y llamado al camarero, pidió dos más. Llevarían una hora así, pero estaban bien. Hablando tranquilamente sobre la infinidad de anécdotas de sus vidas, recordando sobre todo los momentos felices. Pues parecía más bien que ninguno de los dos se atrevía a preguntar lo que estallaban en la punta de sus lenguas. El camarero les sirvió, retirándose. Celia le miró, con una agradable sonrisa. Aun no se le había subido el vino a la cabeza, pero comenzaba a notar el calor que se le acumulaba en las mejillas. Y eso que apenas habría bebido más de tres.

ꟷ Mark…ꟷ sus ojos azules le miraron. Iba a formular la pregunta, pero no hubo necesidad. El castaño sonrió, y bajando la mirada miro como el vino se mecía tranquilo en el culo de su copa.

ꟷ Nelly y yo lo dejamos hará nueve meses, bueno, pronto serán diez. Un viaje a París, fue lo último que hicimos…

Flashback

La risa divertida de la castaña le hizo sonreír mientras la observaba correr a pocos metros delante de él, dirección a la Torre Eiffel. Parecía una niña pequeña descubriendo el mundo por primera vez. Con su pañuelo rosa al cuello y aquel vestido veraniego de color negro, que se ajustaba a su silueta. La primavera alegraba la capital francesa rebosante de vida bajo un cálido sol. Turistas, parisinos, terrazas, flores, una estación y tiempo digno de ser disfrutado hasta el último detalle. Mark sonrió divertido contemplándola, mientras caminaba detrás de ella. Con las manos en los bolsillos de su pantalón, la gran Torre Eiffel se abría ante ellos con los jardines de sus pies.

Vamos, vamos. Quiero subir a la Torre antes de que estallen los fuegos artificialesꟷ grito emocionada, dando una palmada al aire mientras se giraba para mirarlo.

ꟷ Pues entonces, démonos prisa.

Con aquella expresión cómica y divertida, la agarro de la mano sorprendiéndola y echaron a correr por aquella calle. Minutos después, desde el mirador del gran monumento parisino observaban el cielo y la ciudad. Diminuta y cargada de alegría. Los fuegos de la primavera floral estallaban en el aire en infinidad de colores, desentonando con el azul del cielo. Nelly observaba aquel espectáculo echada sobre la barandilla frente al cristal, con una enorme sonrisa. Él prefirió observar un tiempo desde atrás. Intentando grabar aquella hermosa imagen en lo más profundo de su retina, una estampa de recuerdo para su memoria. La chica que amaba en su felicidad más real. Sin embargo, no habían venido a París de vacaciones, no al menos él. Tenía un objetivo.

Hablar con ella.

Sus ojos cobrizos brillaban a la luz del día, hermosos. Trago con nerviosismo y soltando un gran suspiro, se acercó a ella. Rodeo su cintura con una de sus manos, llamándole la atención. Ella se incorporó, dejándose caer en su pecho.

Nelly…

No quiero que termine este instanteꟷ el castaño la miró, con seriedad. Ella levanto la mirada con las mejillas sonrojadasꟷ Ojalá pudiéramos quedarnos en este momento para siempre. Te quiero, Mark.

Sus labios se abrieron para decir algo que finalmente no llego a salir. Respondió con un mismo te quiero y a media sonrisa se agacho para besarla. Igual las cosas podían seguir así y él intentaría controlar lo que viniera. No podía ser tan malo. Podía soportarlo, se esforzaría en intentar soportarlo e intentaría ayudarla en todo cuanto le fuera posible sin que ella se diera cuenta. Lo que no sabía, es que las tormentas más arrasadoras estallaban en silencio y sin hacer ruido.

Flashback

ꟷ Le regale el viaje a París para hablar con ella…ꟷ sonrió levemente, con la mirada perdida sobre la mesa, como si aquella superficie proyecta la imagen de aquel recuerdoꟷ Y no encontré el valor para hacerlo. Luego, todo estallóꟷ se llevó la copa a los labios y dio un sorbo.

ꟷ ¿Querías dejarla?

ꟷ No, Celiaꟷ negó con la cabeza, mirándola. El rostro de la peliazul le observaba extrañado. Soltó un gran suspiro, como si las palabras que iba a decir, pesaran sobre su estómagoꟷ Nelly… cambio. Todo se volvió raro en poco tiempoꟷ se mojó los labios en el vino y continuoꟷ Comenzó a crear planes de futuro entre los dos, dejo de ver a su familia para solo estar conmigo, controlando cada paso que daba. Le molestaba que quedará con mis amigos, le celaba las compañeras de trabajo o el que estuviera con mis amigas. Llegaba a casa y las discusiones sucedían sin más, de historias imaginarias que por más que intentara encontrar de donde las sacaba, no conseguía darle sentido. Todo… cambio.

ꟷ Creo que Jude me comentó algo de que estabas desaparecido cuando quedabais para veros.

Celia bajo la mirada, sin saber que decir. Jamás imagino que su amiga pudiera cambiar de ese modo, es más, casi no podía creerse aquello. ¿Nelly Raimon con semejante actitud? No sonaba nada coherente. Era una muchacha alegre, responsable y sabia lo mucho que quería a Mark. Vio florecer su relación desde el inicio. Casi tanto como ella con Axel. Aunque su comienzo con Axel fue más extraño, locuras propias de aquella edad. Una sonrisa divertida se dibujó en sus labios al recordar aquel primer momento en el que ambos se confesaron sus sentimientos. Pero todo lo demás le asalto de golpe y tosiendo levemente, dio un trago a su copa, volviendo su atención hacia Mark. El castaño sonrió a medias, revolviéndose el pelo con la mirada baja sobre la mesa.

ꟷ Nelly está enfermaꟷ levanto la mirada, observando la extrañeza en el rostro de su amigaꟷ No me gusta decirlo así porque realmente…

ꟷ Markꟷ sintió la mano de la peliazul sobre la suyaꟷ No tienes que seguir si no quieres.

ꟷ Estoy bienꟷ respondió estrechándole la manoꟷ No quiero que lo mal entiendas y te preocupes. Nelly está bien, digamos qué… hay enfermedades que no te matan directamente, matan a los de tu alrededor.

Celia le sonrió, respondiendo de aquel modo a que entendía sus palabras. No sabía exactamente a lo que se estaba refiriendo, pero conseguía hacerse una idea a la difícil situación que enfrentaba su amigo. Incluso que estaría pasando Nelly. El camarero sirvió otras dos copas, por orden de la peliazul con un gesto de mano. Aquella sería la última o empezaría a subírsele a la cabeza. Algo que no quería. Por ahora, tan solo sentía un agradable calor sobre sus mejillas. Apoyo la cabeza sobre su mano, echándose sobre la mesa y mirando al castaño con una agradable sonrisa. Sus ojos pestañeaban paseándose por el bar que ahora, se había llenado de varios grupos de turistas.

ꟷ Y tú, ¿Qué tal con Axel? Me sorprende no verte con élꟷ rio dando un sorbo.

ꟷ Axel me dejoꟷ respondió tan pronto y con tanta naturalidad, que no le dio tiempo a reaccionarꟷ Se vino a trabajar a París y después de un tiempo sobreviviendo a una relación a distancia. Me llamo, dejándome, y desaparecióꟷ soltó una leve carcajada que derivo durante unos segundos en una risa floja. No sabía que le hacía gracia. Contar aquella situación en alto o el efecto que el vino ya estaba haciendo en ellaꟷ Ya sabes cómo es Axelꟷ junto sus manos y perdió la mirada sobre la mesaꟷ Hay cosas que nunca cambiarán en una persona…ꟷ susurró.

ꟷ Lo siento, Celia.

La peliazul negó con la cabeza, sonriendo. Levanto la vista hacia el castaño, ganándose una agradable sonrisa. Mirando el lado positivo de aquella noche, la ausencia de Axel había acabado bien. Sus ganas de verle no habían desaparecido y necesitaría algo más que una larga explicación para arreglar aquello. Pero las copas de vino, aquella charla y su antiguo amigo, le hizo recordar por un momento como si nada hubiera cambiado de aquellos tiempos en la que sus únicas preocupaciones eran los exámenes y no pasarse la hora acordada para volver a casa. Era como una proyección encima de la realidad. Momentos, que hacían que el pasado los sepultará pero entendiendo que quedarse allí, no ayudaría para mirar hacia delante. Aquella última copa derivo en varias risas recordando las anécdotas más significativas que pasaron juntos. Y poco después, tras pagar la cuenta, se separaron en el ascensor, cada uno hacia la planta de su habitación. Con un fuerte abrazo y las mejillas acaloradas.

El castaño con una agradable sonrisa que le aguardaría un plácido sueño entre bonitos recuerdos, tanto de Nelly como de sus amigos. Y Celia, tan solo intentaría dormir, evitando a toda costa que su cabeza soñará. Pues aunque estaba feliz por aquel ratito, el frío de aquella cama le recordaría que París seguía vacío para ella.

ꟷΩꟷ

Despego el esparadrapo con gran habilidad y delicadeza para colocarlo sobre la gasa que cubría la herida que se había hecho en la caída de aquel desvanecimiento. Por debajo en la raíz del pelo junto al ojo derecho. Apenas tres puntos de sutura que ya estaban perfectamente tratados. Eran cerca de las once de la noche. Tras aquella caída, fue atendida en el mismo Hospital, curada de la brecha que el golpe contra el suelo le había hecho y mandada a casa. Posiblemente aquel desmayo había sido una bajada de tensión había dicho el médico que la atendió. No pudieron especificar con detalle lo que le había ocurrido. Nelly le observaba impasible y seria, sentada en su lado de la cama con las manos sobre su regazo mientras Axel fijaba la gasa. Recogió los utensilios que había usado para curar la herida, ordenándolos en el botiquín de mano y coloco el vaso de la bandeja que había llevado hasta el cuarto, sobre la mesita de noche.

ꟷ Bebe un poco de agua y descansaꟷ susurro con seriedad, saliendo de allí.

ꟷ Gracias.

Aquella simple palabra, seria y atroz salida de sus labios, le hizo detenerse en la puerta, pero tras escasos segundos salió. Sin girarse ni responderle. La puerta del cuarto indico con su mítico sonido que había sido cerrada y los labios de la castaña se ensancharon en una gran sonrisa. Soltando un gran suspiro, se dejó caer sobre la almohada y llevándose los dedos a la herida, la acarició. Arrugando sus labios en un gesto molesto, que enseguida cambio a su amplia sonrisa.

Dejo la bandeja sobre la encimera de la cocina, apoyándose en ella, soltó un suspiro agotador que casi lo deja sin aire. Había plantado a Celia, y ni tan siquiera había podido decirle nada. Se sentía un idiota y lo peor era arreglar aquello. Si ya las cosas estaban difíciles, ahora se sumaba una más. Solo estaba consiguiendo que Celia le odiará, esta vez de verdad, sin mentiras por medio. Agarro su teléfono para mirarlo. Nada. Ni llamadas perdidas, ni mensajes de la peliazul. Busco su número en los contactos pero, tentando de llamarla, se salió, bloqueándolo. Colocado sobre la mesa, lo observaba como si esperará que ocurriera el milagro de recibir alguna señal suya. Dando un leve golpe sobre la tabla, se llevó la mano a la sien para masajeársela. Estaba agotado. Anímica y físicamente, por todo aquel día más su atroces pensamientos.

Los ruidos leves y quejicosos del bebe se escucharon desde el salón. Se llenó un vaso de agua y se dirigió allí para ver lo que le ocurría, sentándose en el sofá junto a la cuna portátil. Tras mecerlo un poco, el silencio volvió entre aquellas sabanas donde dormía plácidamente. Sonrió al pequeño y tomándose sus pastillas con un sorbo de agua, saco la carpeta de su maletín. Nelly no se levantaría ya de la cama, por lo que no había problema en mirar aquellos informes detalladamente. Al menos le ayudaría a dejar de pensar por un rato y mataba el tiempo esperando a que el sueño aflorará en él. Los informes de maternidad eran relativamente sencillos. Datos del paciente, pruebas realizadas durante la gestación y el parto, y finalmente los datos del bebé. Era curioso que aquella información no le hubiera llamado la atención, tampoco se podía culpar. Por mucho que aquello fuera su "responsabilidad" no lo había aceptado como para preocuparse. Observaba con detalle cada meticulosa información llamándole la atención algo en concreto. Concentrado en aquella tarea, se evadió de lo que le rodeaba.

Nelly abrió la puerta del cuarto, que daba al salón, despacio para que no hiciera ruido, observándole por aquella comisura de la puerta. Descalza y de puntillas, evitando hacer el menor ruido posible para que no se diera cuenta, camino relativamente cerca de él, para observar lo que hacía ¿estaba revisando los informes médicos del parto y él bebe? Aquello no le olía bien y empezaba a mosquearse muy en serio. Encogió la mirada a las líneas y letras del papel, evitando acercarse para que no se percatara de su presencia. La buena concentración que tenía Axel, le favorecía. Apretando los labios, encogió la mirada en un pestañeo nervioso que indicaba el funcionamiento de su cabeza, pensando. Se giró y camino de igual hacia la cocina. Estancia que quedaba de espaldas al sofá y agradecía. Rezando porque el teléfono del rubio estuviera allí y no con él, o tendría que ingeniar otra cosa para hacerse con el aparato. Pero el nombrado se encontraba encima de la encimera, vigilando el salón por el rabillo del ojo a través de la puerta que estaba abierta, lo agarró. Busco el teléfono de Celia y sacando el suyo del bolsillo de la bata de seda que la envolvía, lo copio. Su impasible y serio rostro escruto aquellos números, con rabia durante unos segundos. Dejando todo como estaba, salió de la cocina con sigilo.

Él bebe volvió a soltar un quejicoso sonido que alerto al rubio, percatándose de ella. Para su suerte, la había pillado junto a la puerta del cuarto.

ꟷ Nelly…ꟷ revolvió los papeles sobre la mesa, ocultando los informes como pudo. Mientras mecía la cuna.

ꟷ Lo sientoꟷ tartamudeo con perfecta actuaciónꟷ Me apetecía comer algo dulce.

ꟷ Deberías irte a la camaꟷ respondió levantándose del sofá para acercarse a ellaꟷ Yo… me encargaré de eso.

Se colocó la bata, tapándose mientras le sonreía con una sonrisa baja.

ꟷ Graciasꟷ exclamó melosa.

Asintió levemente con la cabeza y paso a su lado para dirigirse a la cocina, dejándola apoyada sobre el resquicio de la puerta. Sintiendo como sus ojos le acompañaban hasta allí. Extrañado observo aquella estancia, incluso se acercó a su móvil, como si algo le hubiera alertado. Por el rabillo del ojo la observo a través de la puerta, y dedicándole una amplia sonrisa que le heló el cuello se afano en la tarea de prepararle algo dulce para llevarle a la cama. Seguramente hubieran sido imaginaciones suyas. Nelly pestañeo varios segundos hasta que ya no volvió a ver cómo le observaba, desviando la vista hacia la mesa frente al sofá, con un rostro helador hacia aquellos papeles. Apretando los nudillos, se giró para volver a la cama. Cerrando en un pequeño portazo la puerta de la habitación tras de sí.

Continuara…


Nota de la autora: De este cap tengo que decir que la frase que dice Mark sobre las enfermedades mentales es la misma que me dijo mi médica cuando pase mi depresión. Es una frase que me encanta porque realmente representa lo que significa. Aunque le propia persona sea la bomba, a veces, afecta más a los de tu alrededor que a ti mismo. Espero poder plasmar o estar plasmando bien a nuestra castaña y su enfermedad. Se que me vais a odiar, pero prometo que compensaré jajajaja.

He tardado más en actualizar por problemas personales. Y posiblemente tarde un poco a partir de aquí. Apenas quedan dos/tres cap más, mas el epilogo. Pero esos no los tengo escritos y entre los problemas personales y el poco tiempo, pues se me hará difícil escribir. Pero relax, que vendrán ^^ Sorry por las molestias.

¡Gracias por leer!