Capítulo VIII
La alarma de su móvil sonó con aquel chirriante tono que anunciaba la hora de levantarse. Al menos, la hora en la que debía levantarse. No estaba de vacaciones aunque tampoco sabía exactamente que había venido a hacer a París. Saco el brazo de debajo de las sabanas y lo agarro, apagándolo, mientras echaba un vistazo a las notificaciones que le habían llegado. Pero ninguna señal de Axel, desde aquel mensaje con la cita a la que no asistió. Se durmió tarde después de su charla con Mark pese a que el vino influenciaba en el leve mareo que tenía, pero las pesadillas de aquel sueño por aquella conversación, tampoco es que la hubieran dejado dormir mucho. Dejo el móvil sobre la mesita de noche y se desperezo recostada sobre la almohada. Eran las nueve de la mañana y el sol ya hacía rato que calentaba las calles de la capital francesa. Sus ojos azules escrutaron el ventanal, observando el cielo. No le apetecía bajar a desayunar pero debía hacerlo, no podía permitir que la tristeza la dominara como para dejar de comer. Se metió en la ducha para despejarse, colocándose la radio de Inazuma donde le gustaba escuchar las noticias de cada mañana, no obstante su afición por el periodismo no había cambiado aunque no se dedicara a ello. El agua relajó sus músculos mientras recorría todo su cuerpo, tarareando con inercia la cabecera de aquel programa radiofónico.
La llamada entrante de Axel hizo vibrar el aparato sin afectar a la radio.
Tras el cuarto pitido y antes de que le saltará el contestador teniendo que dejar un mensaje, colgó. Era extraño que no respondiera, no era propio de Celia no responder al teléfono. Incluso hasta cuando estaba enfadada, era de las que siempre respondían. Sonrió levemente al recordar los enfados que muchas veces, en broma, simulaba tener para ganarse un afecto cariñoso o conseguir algo que pedía. La echaba de menos. Tenía muchas ganas de verla pero primero que todo tendría que dar una explicación a su ausencia en la cita y todo lo demás. Hoy se encargaría de investigar los informes médicos de Nelly. Se guardó el teléfono en el bolsillo, contestando antes al mensaje de Selene preocupándose por él. Se ajustó la corbata del traje a la vez que Nelly salía del dormitorio poniéndose su común pañuelo rosa alrededor del cuello.
ꟷ Deberías descansar por hoyꟷ sugirió de forma impasible girándose para mirarla.
Llevaba un vestido blanco de manga larga con sus medias negras y botas a juego. El esparadrapo que cubría su herida destacaba entre la frente y su pelo.
ꟷ Estoy bienꟷ respondió con una sonrisa pícara mientras le ajustaba con esmero la corbataꟷ Te pones muy sexy cuando te preocupas por mi así.
Hizo ademan de acercarse a sus labios para darle un beso pero con un bufido desentendido se separó de ella antes de que se cumpliera su intensión. Con una mirada fría y escamosa que clavo en su espalda siguió sus pasos. Acercándose a la mesita junto al sofá guardo la carpeta con los informes médicos y todo lo demás que debía llevar al trabajo en su maletín. Aquellos ojos cobrizos siguieron al detalle cada movimiento que hacía, escrutando la carpeta donde llevaba los papeles de anoche. Una vez listo camino hasta la puerta.
ꟷ Me marcho, no me esperes levantada. Seguramente vuelva tarde hoyꟷ comento dándole la espalda.
ꟷ Claro, no te preocupes.
El frío atroz de aquellas palabras le provoco un leve escalofrió en la punta de los dedos. Sin mirarla, continúo su camino saliendo de la casa para dirigirse a su trabajo. La castaña miro el reloj. Pronto darían las nueve y media de la mañana. Escrutando la puerta con rabia se mordió la uña del pulgar con nerviosismo. Agarro su teléfono buscando el número de Celia, pero lo pensó mejor. Hacía tiempo que no marcaba ese, pero era una mejor opción para lo que lo iba a hacer, sino salia bien seria su segundo recurso. Pulso el botón de llamada y escucho el pitido que indicaba la comunicación. Segundos después una voz ronca respondía al otro lado de la línea.
ꟷ ¿Mark?ꟷ la respuesta al otro lado del teléfono le hizo ensanchar sus labios en una gran sonrisaꟷ Tenemos que hablarꟷ escucho las dudas extrañas que soltaba el castaño sin prestarle demasiada atención para darle coherenciaꟷ ¿Dónde estás?ꟷ agarro un papel que tenía a mano y escribió el nombre del Hotel y su dirección. Aunque lo conocía bien, el mismo de aquel viaje que hicieron juntos. "Eres idiota" pensóꟷ Genial. Nos vemos en el bar de la esquina que hace el Hotel en media hora.
Sin dejar que respondiera más, colgó. Tamborileo con los dedos sobre la mesa junto al papel, mirando aquella dirección. No iba a permitir que destrozará el plan que había creado. Su vida en París era perfecta y mucho trabajo le había costado llegar hasta allí. Más aún haber engañado a Axel. Ahora no iba a dejar que se arruinará. Arrugo el papel con la dirección, enrabiada y lo metió en su bolso. Volvió a buscar el contacto de Celia en su teléfono y escribió un mensaje "Nos vemos donde ayer en una hora, necesito darte una explicación. Axel". Sin pensárselo más lo envió, justo antes de que llamarán al timbre. La niñera llegaba puntual. Se salió de dicha pantalla, rezando porque no tuviera su número y se tragará aquello, o por el contrario le saldría muy mal la jugada. Guardo el aparato en su bolso y se dirigió a la puerta para abrir.
Dejo el teléfono sobre la mesa y miro extrañado la bandeja con las cosas del desayuno que se había cogido del comedor del Hotel, ya acabado. Pero sus pensamientos no miraban el plato vacío o el café a medio tomar, estaban en aquella llamada ¿De qué querría hablar Nelly? Con aquel breve y tenso encuentro que tuvieron en el bar le había quedado claro que no quería saber nada de él. ¿Había cambiado de opinión o le había ocurrido algo? Con la castaña nunca se sabía por dónde saldría. Las historias que muchas veces se había llegado a montar eran más incoherentes que la propia realidad. Definir para que quería verlo era más un misterio que el trabajo de llegar a deducir algo. Vio entrar a Celia en el comedor, observando con una expresión extrañada su teléfono. Levanto la mano para llamarla e indicándole con un breve gesto de labios que iba a coger el desayuno, le asintió. Minutos después cargando una bandeja con dos tostadas y un café bien cargado, se sentaba frente a él.
ꟷ ¡Buenos días, Mark!ꟷ saludó, recibiendo el saludo de su parte.
ꟷ Voy a ir luego más tarde a la Torre Eiffel ¿te apetecería venir?ꟷ propuso con una sonrisa el castañoꟷ Pasar otro día dentro de este hotel va a volverme loco y no vuelo a Inazuma hasta pasado mañana.
ꟷ Me encantaría, Mark. Pero hoy estaré ocupada con algunos asuntos por los que he venido a París.
No quería contarle sobre su quedada con Axel en ese extraño mensaje que le había llegado. Aunque su charla fue intensa la noche anterior, aquel asunto era mejor mantenerlo para ella. Ahora mismo no necesitaba sermones y charlas, ni tan siquiera palabras amigas. Necesitaba verle, necesitaba una explicación que esperaba conseguir y por supuesto, intentar arreglar aquella locura en la que había acabado su vida. Mark asintió con una sonrisa, indicándole que no le molestaba el rechazo a su propuesta y despidiéndose de ella se levantó para marcharse. Le hubiera gustado quedarse con ella a desayunar y charlar algo más, pero quería subir a cambiarse a su habitación antes de verse con Nelly. Apenas se había puesto el chándal que había traído para bajar al comedor. Siempre fue de ropa cómoda y poco combinable para actos tribales del día a día. La peliazul le vio desaparecer por la puerta del comedor y miro la bandeja que tenía delante. Apenas había dado dos sorbos al café y un bocado a la tostada, pero su estómago no estaba pensando en comer. Más bien se debatía en intentar controlar los nervios que le habían asaltado al recibir aquel mensaje. Era raro el número en el que le había llegado. No era el de Axel y desde luego era poco usual que él usara otro número que no fuera el suyo. Pero tampoco tenía nada que perder volviendo al bar de anoche. Se bebió el café apenas dando dos bocados más y recogiendo salió del comedor, dirección a su cuarto para prepararse.
Sus pasos se detuvieron a escasos metros del bar donde había quedado con Celia. Se bajó las gafas de sol para observar la terraza desde allí y la escruto bajo su gorro de lana sentada en una de sus esquinas, pensativa. El bar era el mejor lugar para hablar con ella, entre tanta gente no habría indicios de que pudiera formar un numerito y estaba segura de que la sorprendería viéndola allí. El cielo comenzaba a nublarse amenazando la tortuosa lluvia de invierno. Entro por la puerta del interior, pidió su bebida para que se la llevaran a dicha mesa y salió a la terraza, para sentarse frente a Celia.
ꟷ Perdone, está ocupadaꟷ exclamo la peliazul sin reconocerla.
Inmediatamente se iba a corregir para decir aquella frase en francés por si no la había entendido pero sus labios se quedaron entreabiertos cuando se bajó las gafas y aquellos ojos cobrizos la saludaron con una amigable sonrisa.
ꟷ Nelly…ꟷ apenas fue un hilo de voz lo que pronuncio aquel nombre. El camarero sirvió su bebida que agradeció con un "gracias" en francés. Celia trago saliva y se irguió en la sillaꟷ ¿Qué estás haciendo aquí?
Era curioso que la persona que tenía enfrente fuera una amiga con la que había crecido, cuando apenas la reconocía y el aura que trasmitía dejaba desear poco menos de lo que fue. Sus puños se cerraron con fuerza sobre sus rodillas. No podía explicar lo que sentía al tenerla enfrente. No la odiaba, tampoco se alegraba de verla, era más bien indiferencia. Entre ellas no había pasado nada. Mark y Nelly se alejaron de ellos por asuntos que nunca sabría. Es más, aunque había llegado a saber que un día la castaña llego a sentir por Axel, mucho antes de enamorarse de Mark, jamás le dijo nada o hizo algo que pudiera molestarle. Se limitó a vivir su vida, alegrándose porque sus sentimientos fueran correspondidos, pero sin imaginar que eso fuera malo. Frente a ella siempre se intentaba comportar como la amiga que siempre fue, Silvia sabia aquello entre las dos pese a que ella también lo paso mal con respecto a su amiga. Se podia decir que Nelly había dejado huella entre las tres amigas y no precisamente buena, tampoco mala. En cambio los escalofríos que muchas veces recorrieron su espalda ante aquellas miradas, hoy no tenían nada que ver con el que le cosquilleaba en los dedos al tenerla allí.
ꟷ Yo también me alegro mucho de verte, Celiaꟷ respondió con fingida amabilidad.
ꟷ Estoy esperando a alguienꟷ exclamo con seriedad, sin bajar su mirada.
ꟷ Lo séꟷ sus labios se ensancharon en una sonrisa simpática y aterradoraꟷ Pero no vendrá.
ꟷ ¿Qué quieres decir?
ꟷ Axel ha rehecho su vida ¿no te imaginas con quién?ꟷ aquella pregunta formulada con la ironía mas enfermiza la puso aún más seria. La castaña apoyo su brazo sobre la mesa y sorbió de la pajita de su refrescoꟷ No sabía cómo decírtelo, y te dejo de la forma más cruel, lo admito. Pero es difícil decir que te has enamorado de otra persona estando tan lejos. La distancia puede ocultar muchas cosasꟷ alzo los ojos, pensativa con la mejor de sus actuacionesꟷ Es normal, supongoꟷ dedujo divertidaꟷ Decir que te has enamorado de otra persona y que además está embarazada, no debe ser fácil.
ꟷ ¿De que estas hablando?
Celia se había quedado petrificada, sus ojos abiertos a más no poder no daban crédito a aquellas palabras que salían de la boca de la castaña. Dentro de ella la guerra era peor, no sabía si sentía rabia, tristeza o enfado. No sabía si quería salir corriendo o que la tierra se la tragara allí mismo. Tan solo sabía que aquella realidad que estaba viviendo era la peor de las pesadillas. No sabía ni como había conseguido formular aquella pregunta con el leve hilo de voz que conseguía emitir. Nelly apoyo sus dos brazos en la mesa, cruzándolos y la miro con tremenda seriedad, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios. Conocía a la castaña desde su inicio en secundaria, aquellos ojos le estaba gritando, por lo que cada palabra que salia de su boca era una verdad para la peliazul.
ꟷ Axel se ha enamorado de mí estando en París. Vivimos felizmente los dos con un niño precioso de apenas un mes. Solo quería decirte que vuelvas a Inazuma y te olvides de él, no va a volver contigoꟷ la incredulidad en el rostro de Celia era notable, apenas pestañeaba. Dos lagrimas traicioneras cayeron de sus ojos mientras sus nudillos se tornaba blancos de apretarlos con fuerzaꟷ Todo lo que haya intentado, o te haya dicho, estoy segura de que ha sido un error. Eres historia para él, Celia. Han cambiado muchas cosas.
Con una sonrisa extraña como de conformismo, saco el dinero del refresco de su cartera y colocándolo encima de la mesa se levantó para marcharse. Se acercó a ella, colocando una mano sobre su hombro y se aproximó hasta su oído.
ꟷ No quiero volver a verte por París. Es mi familia por quien estoy luchando. Lo siento, Celiaꟷ aquellas palabras sonaron tajantes, frías y con un deje de compasión en ellas que le hizo estremecerse.
Con un golpe sutil en su hombro, desapareció por el hueco de la terraza, dejándola sola y desconcertada. La fina lluvia comenzó a caer de aquellas nubes grises que llevaban rato cubriendo el cielo de la capital. No sabía qué hacer. Era como si todo a su alrededor se hubiera congelado. Ahora no sentía tristeza, sentía rabia, coraje. Se sentía una idiota por haber arriesgado su última esperanza a que toda su vida volviera a ser la de antes. Se sentía la chica tonta de una falsa historia. Lo mejor hubiera sido haber tenido el valor para seguir adelante, olvidarle y rehacer su vida. Escuchar a Selene, su hermano y las personas que le querían. No pelear ni luchar por un corte tajante y sin sentido que dio. Quizás no merecía la pena. Quizás Axel no era la persona que creía conocer y al que tanta veces le dijo que le quería perdiéndose en sus ojos. Ahora ya no quería verle, no quería una explicación, no quería saber nada de él. Pago su consumición y salió del bar, sin importarle la lluvia que le mojaba los cabellos y le calaba la ropa. Le daba igual lo que ocurriera a su alrededor. Ahora si que ya no sabía qué hacer.
Mark se encontraba sentado en los butacones de la recepción del hotel leyendo el periódico de aquel día, mientras la fina lluvia azotaba en las calles. No iba a mentir si decía que la paciencia no era lo suyo, más cuando se trataban de asuntos así y más si era Nelly la implicada. Hacía mucho tiempo que ya se había cansado de sus historias. Mucho antes de aquellos nueve meses que los había separado. Después de esperar unos diez minutos en aquel bar, se marchó de allí, de vuelta al hotel. Más con las previsiones del tiempo que anunciaba la lluvia. Sin molestarse tan siquiera. Nelly no era de llegar tarde y tampoco es que aquella llamada le hubiera dado buena espina como para saber que no le plantaría. Vio a Celia entrar por la puerta, completamente empapada, cuando levanto la vista del papel hacia las puertas automáticas que se habían abierto. Corrió hacia ella, echándole la chaqueta que llevaba puesta sobre los hombros.
ꟷ Dios mío, Celia. Como se te ocurre salir así ¿te encuentras bien?
Sorprendido y sin decir nada, la peliazul se echó sobre su pecho, agarrando con fuerza la camiseta que llevaba. Necesitaba a su hermano, a sus padres, a sus amigas. Pero todos estaban lejos, ella estaba lejos. Mark era una suerte que se había encontrado en París, un antiguo amigo que echaba de menos pero que no dejo de ser su amigo nunca. Era lo que ahora necesitaba, todo daba igual. Sus sollozos se mezclaban con hipidos, al igual que las gotas de lluvia se confundían con sus lágrimas. Un llanto cargado de rabia más que de pena, de frustración, de dolor. Estaba helada por el frío y el llanto. El castaño no dijo nada, tan solo dejo que aquella rabia transformada en lágrimas saliera fuera, esperando que se tranquilizará para poder preguntarle lo que le había ocurrido.
ꟷΩꟷ
Eran pasadas las ocho de la tarde cuando cruzo el umbral de la puerta de casa. Pulso el botón para que se abriera el ascensor y entro en él. Se deshizo del gorro de lana ahuecándose el pelo para colocarse sus rizos en la posición actual, todo lo que el ambiente lo permitiera, porque desde luego su pelo no es que pusiera mucho de su parte. Y aquel desastroso tiempo que habitaba en París durante el inverno, menos aún. Sus ojos cobrizos la escrutaron desde el reflejo, dibujando una divertida sonrisa. Había sido un gran día, al menos para ella. Suponía que había dejado a Celia confusa y destrozada. Pero aquel no era su problema. Era la solución para que toda su vida en París siguiera como hasta ahora. No sabía cuál hubiera sido el plan de Axel si volvían a verse, pero desde luego no quería averiguarlo. Tampoco se había vuelto a preocupar por Mark, aunque conociéndolo seguro que no había esperado ni diez minutos en aquel bar donde le cito. Hablar con él para pedirle aquella cita había servido para conseguir el hotel donde se hospedaba y, realmente iba a hablar con él, pero cambio de idea después de su quedada con Celia. Ya no tenía nada que decirle. Con aquello, su amiga no tardaría en volver a Inazuma y Mark también. No iban a quedarse en París eternamente.
Una vez se marcharan no tendría nada de qué preocuparse. Su niño, Axel y una vida nueva ¿Qué más podía preocuparla? Cuando sus pensamientos la devolvieron al ascensor donde se encontraba se dio cuenta de que se mordía la uña del dedo índice con nerviosismo. Algo la inquietaba. Nada podía salirse de su control, todo tendría que ir bien. Agito sus dedos repetidas veces para conseguir la calma que busca y sonriendo a su reflejo, salió por las puertas automáticas del aparato cuando indicaba haber llegado a su planta. Busco las llaves de su casa en el bolso y entro.
ꟷ Ya he vuelto.
Sabía que debía anunciar aquello en francés para que la niñera fuera consciente de que era ella, pero no le preocupo. Con la voz y el ruido de la puerta, ya se daría cuenta. Tampoco era tonta. Dejo las llaves sobre el aparador y colgó su abrigo en la percha. Hasta que no fue consciente del silencio que reinaba en el hogar, no se extrañó. Entro extrañada en el salón y dejando el bolso sobre la mesa grande se acercó al sofá.
ꟷ ¿Axel? ¿Qué haces aquí tan pronto? Me has asustado.
El rubio se levantó del sofá. Su rostro serio y frío le atravesó, haciéndole tragar saliva con nerviosismo.
ꟷ Tenemos que hablar, Nelly.
Aquella simple frase le atravesó el pecho, fijándose en los informes médicos de encima de la mesa y varios papeles más esparcidos por allí. El tic nervioso de sus manos le hizo apretar las uñas contra la palma de sus puños, con fuerza, casi hundirlas en su misma piel. Mientras se mordía el labio en una media sonrisa que atravesaba con sus ojos cobrizos la seriedad de Axel.
Continuara…
Notas de la autora: Bueno, en este cap he probado algo nuevo enlazando lo que iba ocurriendo a nuestros protagonistas en vez de separarlos con mi característico signo, espero que se entienda bien. La verdad, esas escenas las he imaginado así y quería ponerlas tal cual así que ojala haya quedado bien. No tengo mucho que decir más (en cuanto a Nelly ya diré en el ultimo cap, por ahora guardo silencio jejejeje), salvo que esto va llegando a su final, solo dos capitulos más jejeje.
¡Gracias por leer!
