Capítulo 52

-Estoy en conflicto, lo odio y lo amo- explicó Bakura volviendo su atención a Ryou nuevamente, quien solo rio suavemente - bien… creo que ya se está haciendo un poco tarde, hablamos mañana ¿cierto? -dijo el oji verde no queriendo dejar de hablar en realidad, pero tenía que dejar descansar a Bakura, tener dos trabajos no debía de ser fácil; - Sabes que sí – respondió el mayor también sin muchas ganas y con leve gruñido; - Nos vemos… te quiero / t-también te q-quiero…hikari –

- Pareces una abuelita…una muy peligrosa – Dijo divertida una suave voz a través de una luminosa pantalla; - ¡oh lo siento señor estoy acostumbrado al frío! ¡pero te recuerdo que en Egipto JAMÁS hizo tanto frío, ni siquiera en las peores noches! – Reclamó Bakura hecho "una bolita" en la silla de escritorio, vestido con su chaqueta de invierno y envuelto por completo por una gruesa sabana azul que solo dejaba ver su rostro y parte de su ahora aplastado flequillo; - ¡Se me entumeció todo allí afuera! – Miró hacia abajo y luego volvió a levantar la mirada a la pantalla; - ¡Realmente hablo de TODO Ryou! – El mencionado parpadeó un par de veces, apareciendo después un leve sonrojo; - Oh… ¿ya intestaste tomar un baño caliente? – preguntó algo incomodo el menor; - ¡Claro que lo intente! Pero sigo sin sentir nada de la cintura para abajo, supongo que recuperaré la movilidad más tarde. Como sea ¿Cómo has estado hoy? –

- Bien supongo, la ciudad siempre ha sido un poco ruidosa y alocada en estas fechas, siempre hay fiestas para navidad y esas cosas, así que hoy no será la excepción, bueno… es fin de año después de todo – Una fecha importante, o al menos eso es lo que Bakura sabía que lo era para Ryou y las personas de esta época en general, al igual que la dichosa navidad, en que se suponía debías darle un regalo a tus seres queridos, el oji carmesí le preguntó a su contraparte si podía enviarle algo, más este se negó diciendo que con su camisa, la fotografía y el gran teléfono que le había dado en su cumpleaños era suficiente, que no era necesario otro regalo, además de que no quería que gastara dinero en cosas innecesarias cuando podía guardarlo para hacerlo volver, que esa era la única cosa que realmente quería y prometió que cuando esto pasara le mostraría realmente porque era tan especial la navidad, año nuevo y las grandiosas cosas que traía consigo la nieve además de lo estético.

- Sí… ¡oye! Cuando vuelvas comerás todos mis platillos, no soy muy bueno con los postres aún ¡pero seguiré practicando y haré que no puedas dejar de comerlos! – Bakura había tenido que aprender a cocinar para si mismo, pues no quería pasar todo el tiempo comiendo comidas instantáneas o chatarra que compraba de vez en cuando, además de que en sus ratos libres que no podía hablar con Ryou lo aburrían mucho. Había sido extremadamente cuidadoso con todos los utensilios de la cocina de Ryou, pues prometió tenerla en una sola pieza cuando volviera, como ya mencionó el mayor, era bueno para varios platos, más los postres realmente no eran lo suyo, además de que contrario a su hikari, no era muy fan del azúcar; - ¡Genial! Enserio estoy ansioso por probar tu cuchara, espera… mi casa está entera ¿verdad abuela musculosa? –

- Sí y no me llames así, ya te dije los problemas que me trajo este maldito frío a zonas inesperadas de mi cuerpo, desearía ser un maldito espíritu de nuevo- Gruño temblando de frío el ex ladrón; - Pronto terminará el frío mi oscuridad, pero dime ¿qué tal tu, digo, tus trabajos? – Preguntó Ryou viendo como su contraparte hacía una mueca un poco disgustada; - La verdad es muy cansado, ser mecánico y despejar entradas fines de semana es realmente desgastante, mis brazos me están matando, todos dicen que es porque aún a pasado poco tiempo, pero ellos no tienen dos trabajos prácticamente solo físicos, enserio necesito uno de tus masajes – Bakura había conseguido su segundo trabajo unos días después de que comenzara a nevar como Don barredora…digo digo, como esos que quitan la nieve de la entrada de tu casa, pero debía hacer con una pala, pues los que lo hacían en los caminos con camiones tenían licencia de conducir y el no. N/A: ¡Capitán referencias deja de participar en esta historia!, además, no sé como se les llama a esas personas, aquí no nieva, que se yo.

- Es su culpa que no sienta nada…pero vale pena, pues tendré el dinero reunido para inicios de Febrero, así entraré a estudiar con calma, esperaremos a que pase tu mes allá y te traeré de vuelta mi luz- explicó con determinación y confianza el peliblanco mayor. Continuaron hablando por un largo rato hasta que en ambos lados comenzó un año nuevo y Ryou decidió que ya era muy tarde para su yami ya que este debía trabajar al siguiente día despejando entradas hasta marzo cuando empezaba de nuevo la primavera, pero tenía decidido que apenas tuviera el dinero necesario renunciaría, pero lo que no sabían ambos albinos, era que el destino quería jugar con ellos un poco más…

- Hola Kura… oye ¿Por qué estás tan hacia la derecha? Ponte un poco más en el centro – La mitad de enero ya esta en curso y Ryou seguía esperando lo más paciente que podía, pero una corazonada le decía que algo no estaba bien; - No gracias, así estoy bien – El par de esmeraldas se entrecerraron tras la pantalla; - Itemri ¿Qué está pasando? – El mencionado miró a la derecha inseguro y suspirando se movió junto con la silla de escritorio hacia el centro, Ryou ahogó un jadeo tras su mano; - ¡¿Qué te pasó?!

- Tu qué crees… - respondió el mayor sin mucha gana y un poco molesto sin "darle la mirada" a su contraparte; - Se lo que es, pero ¡¿cómo?! -

Bakura reparaba un auto al cual se le habían sacado las llantas para un cambio de estas, por lo que estaba siendo sostenido por un gato hidráulico que lo podía levantar por completo, además de que lo que Bakura reparaba estaba bajo el auto. N/A: http

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Flashback

Bakura salió un poco para alcanzar una herramienta, dejando su brazo derecho bajo el auto y como si una venganza de los mismos dioses se tratara, el seguro del gato hidráulico estaba flojo y terminó cediendo ante el peso del auto cayendo sobre el brazo del mecánico, quien rugió del dolor sin poder liberar su brazo del vehículo, los demás mecánicos corrieron a levantar la parte frontal del auto entre todos logrando que Bakura sacara su extremidad obviamente rota por el impacto y peso de este, fue llevado al hospital de inmediato para enyesar su brazo.

- Debo permanecer enyesado dos meses, el doctor dijo que el hecho de que liberaran mi brazo tan rápido hizo que la fractura no fuera grave, de lo contrario el auto hubiera molido mis huesos, pero… me obligaron a no trabajar todo este tiempo, me seguirán pagan, pues fue un accidente dentro del trabajo, pero tuve que dejar el otro por obvias razones, así que… nos atrasaremos dos meses y medio con el dinero… lo siento – Explicó Bakura notablemente molesto consigo mismo por hacer tener que esperar aún más a su contraparte por su regreso; - ¡Qué bueno que estás bien y que no es nada grave, me asusté por un segundo! ¡tienes que seguir todas las ordenes y recomendaciones del doctor para que te mejores! – dijo en un suspiro haciendo que su yami parpadeara confundido; - ¿No me escuchaste? ¡Nos atrasaremos DOS MESE Y MEDIO! – La suave risa del menor se escuchó antes de decir: - Kura, no tengo problema con esperar un poco más, lo que me importa ahora es que estás bien – Bakura no pudo esconder algo de su sorpresa con las palabras del oji esmeralda, esperaba que se enojara, le gritara, lo regañara o incluso llorara, pero no, solo había comprensión de su parte, realmente no entendía como alguien tan bueno podía existir en este mundo.

Ryou había pasado el mes más aburrido en su vida en mucho tiempo, en Japón eran muy estrictos claro, pero siempre eran muy amigables y creativos para las actividades en el colegio, siempre veías a todos hablar amenamente, incluso riéndose en los pasillos y por todo el lugar, el patio era uno de los lugares más entretenidos, algo que a Ryou le había encantado desde el primer día que había llegado, siempre habían matones, pero no era nada que otros colegios no tuvieran, pero a diferencia de Japón, el colegio técnico era "gris" y aburrido, lo exigente no se compensaba con lo poco divertidos que eran allí, costaba mucho encontrar amigos de verdad con gustos similares, todos eran muy serios y se tomaban muy a pecho las cosas, además de que las diferencias se daban por clases sociales, algo muy estúpido para el peliblanco, no estaba seguro de poder aguantar 2 meses allí.

Contrario a su hikari, Bakura satisfecho por como funcionaba la escuela, Ryou tenía razón cuando le dijo que podía saciar su curiosidad allí, además de que volvía a tener algo de poder allí, lo demostró cuando los matones intentaron sus bromas "para novatos" con él aprovechando que tenía un brazo roto, pero esto no le impidió mostrarles quién era superior, tampoco estaba solo, Marik (a pesar de que él no quería) le dio un recorrido a Bakura en su primer día pasándolo también con él y con Kiram, quien obligadamente había sido inscrito en el colegio cuando su hikari se enteró que Bakura lo haría, también estaba Nanami, quien estaba en su clase, sorprendiendo al peliblanco cuando descubrió que a esta le parecía gracioso su humor oscuro y algo sádico, hasta ahora solo Ryou, Marik y Kiram se reían de sus bromas crueles, aunque Ryou lo "regañaba" después de reírse, así que siempre se sentaban en un pupitre al lado del otro, el oji carmesí esperaba que fuera como Tea, de hecho al tener nulo contacto con las chicas de esta época, él pensaba que todas eran igual o similares, dándose cuenta de su error.

Debido a su fractura debía usar su camisa negra sin mangas bajo su chaqueta azul y una bufanda negra, más solo podía meter el brazo izquierdo en su chaqueta y la otra manga debía usarla por encima de su hombro como lo hacia Atem con ambas a veces.

Era abril y Bakura no solo estaba feliz por su primer mes en el colegio, sino que también porque hoy Ryou por fin volvía a Japón, el dinero había sido enviado y hoy por fin volvía, lo estaba esperando en este momento de manera impaciente, no podía dejar de buscarlo con la mirada y por fin estuvo a la vista.

- ¡Kura! – Ryou corrió a su reencuentro abrazándolo cuando por fin estuvo lo suficientemente cerca de él, cuando se separaron Bakura le entregó una Columbine Mountain a su contraparte, su flor favorita, este la tomó y le dio un beso en la mejilla acercándose después al oído del mayor para susurrar en un tono que Bakura no supo identificar; - Cumpliste con tu promesa mi Romeo… ¿o debería decir, mi Rey.Ladrón? -