N/A: Lo sé lo siento, no actualicé cuando venía una parte emocionante, pero el colegio me está matando, pude sacar un poco de tiempo para escribir para hoy, así que bajen sus palos, antorchas y demás objetos, hago lo que el tiempo me deja.

"- L-la leíste… - Dijo más para sí mismo un poco sonrojado el más grande… bueno, ya ninguno era notablemente más grande que el otro, Bakura lo seguía siendo, pero solo por uno o dos centímetros imperceptibles; - Cre-creciste… y mucho… - Ryou sonrió ante lo ido que estaba su yami, quien también notó que los rasgos de su contraparte se habían endurecido, seguían siendo suaves y no llegaban a lo que eran los suyos, pero se veía más mayor, sus hombros eran más anchos, su inocencia aún estaba presente, pero debía continuar creciendo, cumpliría 17 ese año, no podía mantener esa apariencia suave toda la vida, tampoco es que hubiera tenido un cambio drástico, crecería y cambiaría más con el tiempo, pero no es que a Bakura no le gustara la manera en que estaba cambiando su hikari, le encantaba ese niño inocente, pero le gustaba este niño inocente con una apariencia más segura que iba más con la madures que ya poseía; - Tu… también has cambiado… bastante – Dijo el oji esmeralda extrañado y confundido cuando, desde su reencuentro hasta ahora, notó algo diferente en su contraparte oscura; - ¿Te…engordaste? ¿tu? – preguntó el menor tomando entre sus manos los ahora un poco más inflados cachetes de Bakura, quien no estaba muy contento con los pellizcos suaves en su cara; - ¡No estoy gordo! Solo…solo me ensanché un poco – Replicó con un nuevo sonrojo; - Aja… ¿y qué es esto entonces? – Preguntó el peliblanco menor con una ceja elevada mientras pinchaba el ahora un poco notable estomago de su yami; - E-el monstruo necesitaba más espacio – "explicó" el oji carmesí con una mano tras su cuello; -Claro, hablaremos de todo esto más tarde ¿te parece?, ahora debemos ir a casa de Yugi – le dijo Ryou a su otro yo, quien volteó los ojos reclamando el hecho de que tenía que ir y pasar rato respirando el mismo aire que el faraón, pero "el enano" los había invitado para pasar tiempo con Ryou y bla bla bla… en lo único que tenía mente Bakura ahora era en esa charla que tendrían sobre ¡TODO! Más tarde."

La noche había llegado, había sido un buen día para ambos peliblancos, más para uno que otro, pues el oji carmesí no dejó de sudar como puerco todo el día al ver los segundos pasar anunciando su charla con el menor, quien no parecía preocupado por esto en lo más mínimo pues no dejó de hablar con sus amigos durante todo el rato en la casa del "enano" sin dejar de sonreír y ahora se dirigían a casa en un taxi, en cual nadie había dicho nada, incluso habían estado distantes físicamente del otro, dejando una gran brecha entre ellos, ambos mirando por la ventada, el oscuro sentía que su corazón iba a colapsar en cualquier momento, se sentía como colegiala enamorada, algo que no le gustaba, no estaba preparado para esto, a pesar de tener originalmente 20 años (pues esa era la edad a la que murió en su otro cuerpo y no 18 como ahora) no tenía experiencia en este tipo de cosas, su vida quedó encerrada en odio, avaricia, venganza y tristeza, no hubo lugar para el amor después de Kul Elna y el haber dejado poseerse por Zork, ni felicidad, ni interacción real con personas, solo sus subordinados, pero eran solo eso, subordinados no amigos, por lo que las pasiones carnales fueron nulas también, no tuvo tiempo además de Zork había anulado esos sentires en él para que no fueran una distracción, así que no era bueno mostrando afecto, mucho menos expresando lo que sentía, todo el dolor que vivió se lo guardo para si mismo, no tenía con quien compartirlo, así que su manera de pensar era esa, lo que sentía, lo que pensaba, lo que quería, solo él tenía derecho a saberlo, además de que su orgullo no lo dejaba mucho tampoco, tal vez por todo esto fue que se enamoró tan rápido de Ryou, fue el único que en mucho tiempo lo trato como una persona y no como un animal salvaje y despiadado, aunque estuviera a la defensiva todo el tiempo cuando se reencontraron, aunque aún temiera que fuera el espíritu malvado de antes, no sintió lastima cuando se enteró de sus razones, al contrario, se había puesto sus zapatos y lo ayudó a salir un poco de ese dolor, le ayudo reiniciar su vida y no dejar que se perdiera en la depresión como planeo desde un principio cuando regresó a la vida en una época que ya no entendía, era el único que lo entendía, el único que confiaba en él, el único que le tenía paciencia, el único que se quedó a su lado no por miedo sino porque quería, lo hizo sentir vivo, como alguien normal, no como una molestia, un desperdicio de oxígeno, un idiota que solo le causaba problemas a todos, era el pilar con que mantenía de pie, el que no dejaba que callera de nuevo, quien día con día intentaba cerrar las heridas de su corrompida alma, el único al que le pondría su destrozado corazón en las manos.

Salió de sus pensamientos cuando vio el frente de la casa ya conocida, salieron del taxi y aún sin decir nada bajó la maleta de su contraparte y entraron a la casa, pudo llevarla sin problemas con su brazo sano a la habitación del oji esmeralda, colocándola sobre la cama al mismo tiempo que veía cierta figura sentarse y dejarse caer sobre la misma a su derecha, no despegó la vista del objeto frente él, podía sentir esos ojos verdes mirarlo, así que sin mirarlos se sentó también en el borde dándole la espalda, con una mano y ojos sobre el yeso. De nuevo vio a su contraparte moverse de reojo, sentándose su lado, pero manteniendo aún la distancia; - ¿Cuándo te lo quitan? – Bakura titubeó antes de responder: - Mañana en la mañana – Ryou asintió e hizo otra pregunta: - ¿Quieres que te acompañe? – el mayor se encogió de hombros; - Solo si quieres – respondió simplemente.

- ¿En que momento la pusiste allí? – volvió a preguntar la suave voz, haciendo que extrañado el oji carmesí lo volteara a ver, más no duró un segundo antes de desviar la mirada de nuevo; - ¿De qué hablas? – Ryou se estiró alcanzando su maleta y sacó algo de ella; - De esto, cuando la revisé la última vez antes de irme no estaba allí; -Pues…

Flash Back

- ¿Tienes todo? ¿no olvidas nada? – Le preguntó Bakura desde la cama a Ryou, quien terminaba de lavarse los dientes en el baño; - Sí, llevo todo lo que necesito - Respondió el menor, Bakura miró la maleta a su lado pensando por un momento, para después, decidido, levantarse saliendo de la habitación hacia la suya, entró se arrodilló frente a su cama, metió su mano y sacó una caja de zapatos, cuando la abrió estaba vacía, o eso pensaría cualquiera que la viera, la agitó hacia abajo como si estuviera vaciando su contenido hasta que un pedazo de cartón cayó, revelando su verdadero fondo, dónde había un sobre azul lo sacó y regresó el resto de las cosas debajo de la cama, volvió a la habitación de Ryou y silenciosamente abrió la maleta buscando un lugar no obvio para esconder la carta y lo encontró; "Ra, yo sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero me dijiste que si tomaba las decisiones correctas tendría una buena vida esta vez, si acaso estoy yendo por el camino correcto, si acaso lo merezco en la forma en que deseo, en que me siento, haz que la encuentre, de lo contrario, si no será feliz a mi lado, que no lo haga por favor, prefiero morir por el dolor de un amor no correspondido a morir por el dolo de hacerlo infeliz, de hacerlo sufrir con mi mera presencia, por favor, te lo ruego concédeme lo que te pido, puedes ver en mi corazón mis verdaderas intenciones y sabes que no son melodiosas en lo absoluto, por favor" – Rogó en su mente el ex ladrón escondiendo la carta en el lugar elegido.

Fin Flash back

- ya veo, la pusiste después – Bakura se había ahorrado contarle la parte de sus plegarias por vergüenza; - como sabes, tengo varias dudas ¿Cómo rayos lograste poner el resto de las cartas en mi casillero? Nunca mi rastro de forcejeo en el candado – Nuevamente la boca del mayor se abrió, no sin seguir titubeando antes de responder.

Flash back

Bakura estaba sentado en su escritorio pensando, acababa de terminar uno de sus dibujos, uno que le encantaba, lo había visto en una foto en el celular de su contraparte, era una foto de él de hecho.

Reflexionaba lo estúpidamente enamorado que estaba y de las malditas ganas de saber lo que pensaría Ryou al respecto ¿pero como decírselo? No podía llegar así nada más y decirle "oye Ryou ¿sabes? Me tienes completamente loco, me estupidiso cuando estoy cerca de ti, me haces suspirar como niña enamorada cuando te veo o pienso en ti ¿sabes? Incluso he tenido sueños húmedos contigo que desearía que no fueran un sueño, además de que por las noches me toco pensando en ti como un enfermo y quisiera pasar el resto de mi vida junto a ti ¿Qué piensas sobre todo esto? ¿también sientes algo por mí?" No, no podía decírselo, obviamente no así, sino que también le hacía falta valor para decírselo de frente, le tenía miedo al rechazo, ÉL MIEDO IMAGINATE Y TODO EN LA MISMA FRASE.

Guardo el cuaderno de dibujo en el cajón del escritorio cuando vio una hoja blanca suelta en su escritorio, tal vez… había otra forma de decirle lo que sentía sin temer a ser humillado, así que tomó la hoja, una pluma negra y comenzó a escribir, cuando terminó se quiso agarrar a sillazos a si mismo, Ryou ya conocía su letra, entonces recordó su doble habilidad en las manos, comenzó a escribir en otra hoja, pero esta vez con la mano izquierda y sonrió, su letra era distinta, era una cursiva elegante, no como la de su hikari, los trazos eran finos, pero firmes, no era tan curva como la de él, era sumamente legible al contrario de lo que podía hacer su mano derecha, cunado volvió a terminar la carta la dobló y con un papel de color celeste hizo un sobre, la echó en el y la guardó en una caja de zapatos que tenía por allí, le creó un fondo falso y la metió debajo de la cama.

Ahora ¿Cómo dársela? Se había inventado un sobre nombre para no dejar el remitente en blanco ¿y qué mejor que como era conocido antes, pero en abreviación? No podía dársela de frente tampoco, dejarla en su habitación tampoco funcionaría, se asustaría si alguien "desconocido" entra a su casa dejando una carta diciendo que estaba enamorado de él, no podía pedirle a Marik o a Kiram que se la dieran, porque les daría la razón en cuanto a lo que sentía y se burlarían, así que solo se le ocurrió una cosa.

Eran la una de la mañana, Bakura se había mantenido despierto hasta ese momento de la noche para asegurarse de que su hikari se había dormido, se levantó en silencio, tomó la caja y sacó su contenido, salió por la ventana y se fue rumbo a su destino, caminaba cuando un camión pasó a su lado "Exportación de flores Tokio" leyó en la parte de atrás del camión junto a un dibujo de una flor que conocía bien; "su preferida" pensó y comenzó a correr tras el camión, lo alcanzó cuando este se detuvo en un semáforo en rojo; "¿Quién diablos se detiene en un semáforo a esta hora cuando no hay autos"? se preguntó de nuevo a si mismo; - ¡Oye! ¡oye! – gritó cuando llegó a la ventana del asiento del pasajero, estaba tomando grandes bocanadas de aire, había corrido mucho, Inseguro el acompañante bajó un poco la ventana, se veía asustado, ¿Cómo culparlo? Un tipo que los había perseguido a pie a la una de mañana completamente de negro les estaba gritando; - ¿P-puedo ayudarte? – aún recuperando aire, Bakura asintió; - ¿Tienes…la flor…del dibujo…? – el tipo se extrañó aún más con la pregunta; - la del dibujo – señalo Bakura el costado del camión; - ¿la tienes? – volteando a ver a su compañero extrañado por toda la situación respondió; - bueno si… pero, no son para vender, lo siento, saldrán del país en la mañana –

- Dame solo una por favor, debo dársela a alguien – el tipo negó con la cabeza desde la ventana; - Lo siento amigo, ya te dije que no puedo hacer eso, nosotros solo las transportamos – el semáforo se puso en verde, se le acababa el tiempo; - Por favor, es para alguien especial ¿Cuándo has visto a alguien correr tras un camión solo para conseguirle una flor a ese alguien? – de nuevo volteó a ver a su compañero; - De acuerdo, solo una, pero mantén la distancia – Bakura se fue a sentar a la acera mientras se recuperaba, por Ra había corrido dos calles enteras tras un camión, el tipo abrió la parte trasera del camión, sacó la flor de una de las cajas y volvió a cerrar las puertas; - ten, en la parte norte del país hay una floristería que las vende, así no tendrás que correr tras nosotros todas las noches – le dijo con gracia entregándole la flor; - gracias, muchas gracias – el tipo se subió al camión y lo vio alejarse por dónde había venido; - suerte amigo, que tu carrera valga la pena –

Cuando por fin se regresó todo el camino de vuelta paró frente al colegio, no sería difícil entrar y de hecho no lo fue, rogaba porque Ryou no hubiera cambiado su casillero ni la clave de su candado y para su alivió todo estaba igual que como lo recordaba, dejó la carta y la flor rogando porque se mantuviera para dentro de unas horas, cerró el casillero y salió del colegió tan fácil como entró, volvió a casa y se cambió a su pantalón de dormir, aprovechando las pocas horas de sueño que le quedaban.

Fin Flash back

- Entonces ¿repetiste el proceso cada noche? – el mayor asintió; - excepto lo de perseguir al camión, iba a comprarlas en mi tiempo de almuerzo en el trabajo – Hubo un silenció un poco incomodo después de eso; -yo… quiero escuchar que es lo que realmente sientes Bakura – el mencionado sintió como su corazón de detenía por un instante, sus mejillas se calentaron; - Yo… no lo sé… yo solo… - Suspiró y enterró su cara en sus manos, estaba avergonzado, no podía hablar, no sabía como expresarse, no se podía explicar, Ryou acarició su espalda de arriba abajo lo que hizo que se tensara por un instante, el toque decía que estaba bien, todo estaba bien; - ¿te gusto? – Bakura asintió; - ¿desde hace mucho? – asintió; - desde que nos volvimos a ver, solo que no me di cuenta hasta después de un tiempo – Ryou sonrió, estaba logrando hacerlo hablar; - ¿amor a primera vista? – asintió; - ¿entonces no es solo algo físico, me amas? – asintió; - ¿quieres estar conmigo como algo más que amigos? -asintió, poniéndose más rojo entre sus manos; -¿quieres saber lo que siento, lo que pienso de esto? – asintió acelerándosele la respiración, los latidos, todo…

- Pienso… que eres alguien especial, alguien incomprendido, alguien que siente de debe defenderse de todo y todos porque fue muy mal herido, pero que a pesar de todo necesitas a alguien a tu lado, alguien con quien puedas experimentar todo lo que en el pasado no pudiste, pienso que a pesar de que te gusta reírte de los demás y meterte en problemas, eres alguien bueno, un poco travieso y muy curioso, pero bueno, solo que los demás no quieren ver lo que yo veo en ti, no quieren entender tu dolor, un dolor que no justifica lo que tratabas de hacer a muchos inocentes, pero que si lo hacia contra aquellos que tomaron injustamente la vida de los tuyos y de cierta manera la tuya, pero has cambiado, se que puedes llegar a ser amable, honesto, atento y cariñoso cuando quieres, puedo ver a ese niño interior que le encanta saber sobre todo, que ama la naturaleza misma, tanto en la tierra como en el oscuro firmamento, que a pesar de tener mucha energía le encanta estar un ambiente calmado donde pueda estar tranquilo sin ninguna presión de nada, un niño que le encanta dibujar sus sueños, sus vivencias y lo que ama, un hombre que duda en proteger a quien le importa, que no le teme a nada ni a nadie, un hombre audaz y lleno de valor, un hombre persistente, que lucha por lo que quiere y jamás se rinde, un hombre al que le temí, pero que ahora amo con todo mi corazón, mente y alma, porque yo te amo Bakura, como un ladrón entraste a mi corazón y lo robaste sin que me diera cuenta con tu mirada, tu sonrisa, tu fuerza, con todo lo que eres, porque amo todo lo que eres Bakura, con tus defectos y virtudes y aunque logres sacarme de quicio te sigo amando mi Rey Ladrón, el rey mi corazón – Bakura estuvo tenso todo tiempo que Ryou estuvo hablando, su corazón estaba por salírsele en cualquier momento, sus ojos estaban hasta el limite de abiertos, de su boca no podían salir más palabras, su mente trataba de procesar todo lo que escuchó, sintió algo caliente en su pecho, algo que no había sentido antes de aquella noche… felicidad, verdadera felicidad, la felicidad de amar y ser amado después de tantos años.

Levantó su rostro sonrojado de sus manos y miró a su contraparte, quien también estaba sonrojado, pero aun así le dio una suave sonrisa; - ¿Hablas enserio? – por fin logró preguntar el mayor, el oji esmeralda asintió un poco divertido; - ¿entonces…en que lugar estamos ahora? ¿pa-re-ja o a-algo así? – Ryou se encogió de hombros; - solo si quieres – dijo pasando una mano por la mejilla del otro, logrando que se pusiera más rojo, tragara en seco y se sentara recto, puso la otra mano en la otra mejilla y la deslizó hasta la nuca tras su cabello, ya se estaba dificultando la respiración, no quería estar tan nervioso, pero no podía evitarlo, vio petrificado como el otro se acercaba sin dejar de mirarlo a los ojos, los cerró y los suyos se ampliaron cuando sintió esos añorados labios sobre los suyos, tan suaves como imaginó por tanto tiempo de día…y de noche…

No duró mucho el beso, además de que no fue muy profundo, pero cuando se separaron lo hizo suspirar e inclinarse un poco hacia el frente tratando de seguir sintiendo aquello que tanto deseaba, al ver esto Ryou sonrió y lo atrajo a otro beso, un que duró más y que con el tiempo se profundizó más, Bakura comenzó a inclinarse más y más hasta que ambos quedaron acostados, el mayor tomó las piernas de su contraparte los llevó a ambos al centro de la cama, donde profundizaron aun más el beso, explorando la boca del otro con sus lenguas, Ryou abrió las piernas dándole más espació a su yami para estar más juntos y subió la parte de atrás de la camisa de este explorando su espalda, mientras el oji carmesí pasaba una mano por una de su piernas, se acomodó entre las piernas de Ryou y todo se detuvo por un instante, la mano no ocupada del mencionado viajó hasta el abdomen del otro y ambos se separaron; -No puedo – Dijeron al mismo tiempo; -¿No puedes? – de nuevo hablaron coordinados, se miraron confundidos, Ryou le hizo una señal para que hablara primero; - Bueno… no… no puedo, no es que no quiera, realmente me encantaría estar contigo, pero no estoy listo, quiero decir, soy nuevo en esto del amor, quiero hacer las cosas bien contigo, no quiero cometer ningún error, quiero llevar las cosas con calma, te deseo, te deseo como no tienes idea…pero simplemente hay algo que me impide seguir, lo siento – se separó un poco del cuerpo del otro para que ambas erecciones dejaran de estar en contacto; - Estoy de acuerdo, tampoco estoy listo y esto es algo apresurado, no llevamos ni una hora de estar juntos – rio suavemente el menor, Bakura se levantó y sentó de piernas cruzadas y estiró la mano al otro, quien la tomó y se sentó de igual forma, un poco dudoso de si debería hacer lo que quería, juntó ambas frentes, combinando sus flequillos, tomó la manó derecha entre su izquierda y yeso y la llevó su pechó; - Por favor… cuídalo, porque es lo único que te puedo dar y algo que solo se lo daré a alguien una vez y decidí que sería a ti- Ryou se sorprendió por las palabras, pero cerró los ojos y sonrió posando su otra mano sobre las de Bakura; - Prometo cuidarlo como a mi vida y también prometo sanar todas sus heridas…