Epilogo
La sala de espera estaba sumida en un silencio casi espectral. La muchacha tras el mostrador de recepción apenas podía decirse que respiraba. Leía con suma tranquilidad su libro mientras hacia su guardia de trabajo. El reloj de la pared marcaba casi las dos de la madrugada y el sonido de su minutero era lo único que perforaba, muy débilmente, la tranquilidad del lugar. Celia se movió para acomodarse en el hombro de Mark, con los ojos cerrados. No estaba durmiendo, los bancos de un Hospital no es que fueran muy cómodos para ello, pero había cerrado los ojos un instante de puro cansancio. El castaño estaba sentado a su lado, con la mirada perdida en el suelo aunque no iba a negar que está haciendo un esfuerzo titánico por mantener abiertos los ojos. El carrito del bebe estaba inmóvil al lado de la extraña pareja de amigos, donde el pequeño dormía sin esfuerzo ninguno. Al fin, las puertas que daban a los pasillos de las habitaciones se abrieron, dejando ver a Axel que conversaba con seriedad y educación con un policía francés. Él llevaba la bata blanca de su uniforme. Se despidió de él estrechándole la mano y se acercó a ellos. Los dos se habían incorporado, aunque la peliazul se frotaba los ojos intentando ubicarse.
ꟷ Esta sedada y tranquila en una de las habitaciones de la plantaꟷ anuncio, mirando directamente a Markꟷ Lo arreglaré todo para que reciba el tratamiento psicólogo que merece. Hay un psiquiátrico muy bueno aquí en Paris donde no le faltará de nada.
ꟷ Gracias Axel.
ꟷ Ahora mismo tengo la custodia del bebe pero lo arreglare para qué… bueno si tú…
ꟷ Sí, quiero ser yo quien se encargue de élꟷ se acercó al coche, mirando al pequeñoꟷ Es mi hijo, después de todo.
El rubio sonrió, asintiendo a su amigo con la mayor tranquilidad que pudiera trasmitir. Había sido un día muy largo. Más bien meses demasiados largos desde que comenzó todo. Historias paralelas que separadas por el tiempo habían vuelto a unirse por azar del destino. Ahora, tocaba poner punto y final a la historia.
ꟷ Lo haré tan pronto como puedaꟷ respondió a la mirada de su amigoꟷ Puedes pasar a verla.
Con una sonrisa cansada pero satisfactoria, miro a su amiga después de él y agarro el cochecito empujándolo hacia el interior del pasillo, desapareciendo con él. Celia observo como las puertas se cerraban, perdiendo la vista del castaño, fue en esos segundos cuando se dio cuenta de que el muro invisible que había levantado entre Axel y ella se había disipado como la espuma del mar. No había kilómetros, no había mentiras, no había nada entre los dos. Nada que no fuera arreglar las cosas y volver a empezar. Pero ¿quería él lo mismo que ella? Con la mirada en el suelo se revolvió el pelo nervioso.
ꟷ Creo que debería volver al hotelꟷ comento, evitando mirarle. Se giró para salir de allí, pero la mano firme de Axel se lo impidió, sintiendo como la electricidad recorría todo su cuerpo.
ꟷ Esperaꟷ sus azulados ojos buscaron su mirada y por una vez, con tan solo aquel contacto visual, sintió la paz de su corazón que tantos meses atrás había perdidoꟷ Creo que… deberíamos hablar… Y empezar a hacer las cosas bien.
La sonrisa que dibujaron los labios de Celia fue acompañada por un leve asentimiento de cabeza recibiendo la sonrisa que tanto había echado de menos, la suya.
ꟷΩꟷ
Ocho meses después…
Suspiro por enésima vez aquella mañana, si seguía así iba a desinflarse. El reflejo del espejo frente al que se encontraba le devolvía una imagen que mucho tiempo atrás había soñado con presenciar. El traje negro que llevaba puesto esta impecable y perfecto, la corbata se resistía al nudo pero no ganaría la batalla, su pelo estaba como siempre y la colonia le envolvía cada centímetro de él. Nada podía salir mal. No al menos en aquel día tan especial. Volvió a suspirar para intentar relajarse, ajustándose el nudo ya hecho. El golpeteo sobre la puerta que indicaba que llamaban para entrar le hizo dar un pequeño bote asustado. Estaba tan nervioso que había conseguido evadirse por completo de donde se encontraba, tan solo él y su reflejo. Una cabellera pelinegra se asomó por el resquicio con una amplia sonrisa.
ꟷ ¿Se puede? Vengo a ver como se encuentra el novio por orden de una hermana pequeña muy nerviosa allí abajoꟷ canturreo divertida mientras entraba y cerraba tras de sí.
El suspiro que precesión de forma inconsciente por parte del nombrado le dio la respuesta que buscaba. Selene soltó una risa divertida, acercándose a él para colocarle bien a la corbata. Estaba realmente preciosa y eso hizo que una sonrisa se dibujara en su labios, relajándolo solo un poco, al menos. Llevaba el pelo en un moño despeinado con varios adornos florales a un lado, conjuntando con su vestido estilo romano de color blanco que llevaba puesto.
ꟷ No recuerdo haberte visto tan nervioso desde el día de mi bodaꟷ bromeó.
ꟷ Y no era yo él que se casabaꟷ la expresión de terror cómico en su rostro hizo que ambos rieran divertidos. Axel la observo con una sonrisa mientras se afanaba en su traje.
ꟷ Todo va a salir bien, ya lo verás…
Antes de que pudiera acabar se lanzó sobre ella para abrazarla. No necesitaba decir nada más para que supiera que aquel acto hablaba por él. Los ocho meses que habían pasado después de todo lo ocurrido habían dado para mucho. Ahora estaba allí, de vuelta en Inazuma. Con su familia, sus amigos, un nuevo trabajo –no mejor que el de París pero no se podía quejar– e iba a casarse con la mujer de sus sueños en menos de unas horas. Era como si las aguas que un día se revolucionaron e inundaron su vida hubieran vuelto a su cauce. Ocho meses de duro trabajo para arreglar muchas cosas, y no precisamente físicas. El esfuerzo había merecido la pena. Se separó de ella para mirarla a los ojos, mientras le sonreía. Le había pedido perdón infinidad de veces desde que le contó todo lo ocurrido en París, sintiéndose culpable por cómo le había tratado aunque sabía que siempre había sido desde el cariño. Por mucho que ella le dijera que todo estaba bien, él no podía evitarlo. Era su mejor amiga y hoy sería la testigo de su boda, lo que tanto tiempo había soñado. Verle feliz como tantas veces le decía.
Ofreciéndole el brazo para que se enlazara con él, sonrieron y salieron de la habitación para dirigirse a la planta baja, donde todos los implicados del novio le esperaban para dirigirse a la iglesia.
Decir que estaba nerviosa era mentir. No, no estaba nerviosa. Había soñado demasiadas veces con aquel día. Desde que era una niña. Casi podía recordar como planeaba su boda dibujando en su cuaderno escena por escena cuando se encontraba en el Orfanato. Su hermoso vestido blanco y su pelo recogido junto al velo. Ahora, en la puerta del templo, apunto de cruzar la pasarela hasta el altar, enlazada al brazo de su hermano, el sueño se hacía realidad. Estaba feliz y exhausta por aquel día. Habían sido muchos los preparativos, mucho el esfuerzo hasta aquel paso, mucho para hoy estar ahí. Un altar y la promesa de un amor eterno entre los dos. Porque ya nada ni nadie iba a separarlos. Sintió como su hermano apretaba su mano y le miro, dedicándole una gran sonrisa. Sus grandes ojos rojos la abrazaron de forma ficticia gritándole lo mucho que la quería. Las campanas sonaron anunciando su entrada, embriagando cada metro de aquel lugar. Y con paso firme, sin necesita de impulso, sus pies la llevaron hasta él. Con todos los recuerdos que habían vivido, desde ese primer día en el que se conocieron en el campo de futbol de la secundaria, agolpados en el borde de sus pestañas.
Tomo su mano hechizada por la electricidad del momento y la adrenalina que se disparaban en sus ojos, aquel día, se convirtieron en marido y mujer.
Sonaba "Perfect" de Ed Sheeran en todos los altavoces del gran salón donde ya se encontraban celebrando la copa de la ceremonia, la noche ya hacía rato que había entrando. Después de que los novios abrieran el baile, todos los demás invitados comenzaron a unirse en la pista junto a sus copas de champan y bebida. Mark se encontraba apartado, durmiendo al pequeño de un año que agotado descansaba sobre el carrito, mientras le acunaba con una sonrisa, junto al carrito del bebe de Selene. La música estaba alta, pero no parecía molestarle, tampoco a los otros pequeños de los demás invitados que se encontraban en aquel lugar apartado para no molestar y que descansaran. Zona destinada a ellos en el salón de bodas. Dadas las horas, todos se encontraban durmiendo. La mano de Axel sobre su hombro le hizo sobre saltarse un poco.
ꟷ ¿Todo bien?ꟷ le pregunto con una sonrisa.
ꟷ Sí, ya casi se ha dormido.
De los tres que volvieron de París, a Mark fue el que más trabajo le costó que su ahora vida se estabilizara un poco. Era padre, padre soltero de un niño precioso. Pero no solo tenía el apoyo de su familia, sino de sus amigos, todos ellos. Celia y Axel se volcaron mucho en ayudarle en todo cuanto necesitará, lo que los había unido aún más. Restableciendo los lazos perdidos por el tiempo. Se separó un poco del cochecito y acepto la copa de champan que Axel le ofrecía. Observaban como Celia reía con sus sobrinos y Haru, que en brazos de su padre, Henry House, se unía al juego de la peliazul. No había tensión entre ellos dos, pero tampoco sabían que decirse. Era como si una nube de nostalgia y pena se hubiera instalado encima. Habían pasado por demasiado sin apenas saberlo entre los dos.
ꟷ Os deseo la mayor de las felicidades, Axelꟷ con una sonrisa, el castaño levanto su copa y bebió, imitado por el rubio.
ꟷ Mark…
ꟷ No tienes que decir nada, ya te lo he dicho muchas veces. Todo está bien, créeme.
Aquella respuesta se había vuelto parte de él desde que volvieron. Nelly estaba ingresada en París, y se recuperaba poco a poco. No iba a negar que se preocupaba por ella aunque ya no hubiera sentimientos manifestados. El trago de contar todo al señor Raimon fue duro, pero pasó. Su padre se preocupaba por su hija tanto como él la había querido y sabia de su nieto. Error a error, aquella historia se estaba solucionando. La normalidad volvía a sus vidas, con pinceladas de madurez y diferencias pero felices. Sin nada más que decir, ambos se dieron un abrazo. Un largo abrazo que ocupo los segundos que las palabras no pudieron conquistar. Tras una risa floja se acercaron a la mesa donde estaban todos, Mark se distrajo hablando con Silvia y Nathan que habían salido de la pista. Axel se acercó a Celia, agarrándola de la mano.
ꟷ Bueno, bueno. Os voy a robar a la novia un ratitoꟷ bromeo frente a los pequeños que se afanaron más a ella.
Pese a las quejas, Jude los agarro a los dos como pudo, separándolos, mientras Selene reía por lo cómico que resultaba ante las patadas de los pequeños. Haru aplaudía con tremenda alegría y felicidad sin apartar la mirada, fue en ese momento cuando la pelinegra aprovecho para acercarse a los novios. Agarro la mano de Celia y la de Axel, mirándolos. Sus orbes azules brillaban posiblemente por las lágrimas de felicidad que estaban a punto de resbalar de ellos.
ꟷ Esto es lo que quería para vosotros. Prometedme esta felicidad en vuestros ojos para siempreꟷ comento emocionada apretando sus manos.
ꟷ Hasta que la muerte nos separé.
Apenas lo había pensando, aquella simple frase salió de los labios de Axel mientras sus ojos se perdían en los de Celia. Su sonrisa fue posiblemente la personificación de la felicidad. Ambos abrazaron a la pelinegra con fuerza, agradecidos por la ayuda y lo mucho que los quería a los dos. Sin más, con sus dedos fuertemente entrelazados, volvieron a la pista de baile para enlazarse de nuevo al ritmo de Ed Sheeran en el día más feliz de su vida. Bailaban como si solo fueran ellos en aquella enorme sala, realmente no había nada más a su alrededor para sí mismos.
Habían hablado las cosas, las habían solucionado y con esfuerzo se habían perdonado. Quizás eso era lo bueno de conocerse, de haber pasado casi una vida juntos y toda la que le quedaba. Crecer, perdonar y caminar. Recordarían París, pero era hora de echarle la llave a esa puerta. Las heridas sanarían, el tiempo volvería a pasar y el mundo estaba lleno de lugares por visitar. Embriagarse de sus calles, su historia, sus flores. Un nuevo proyecto de vida y quizás, ¿Quién sabe? Otra historia podía contarse. Ahora estaban felices, perdidos en las caricias que tanto habían echado de menos. La sonrisa de Celia se ensancho al sentir como los labios de su ahora esposo rozaban su oreja, susurrándole aquellas simples palabras que nunca se cansaría de oír: "Te quiero".
Sabían con total seguridad que nunca olvidarían aquel rinconcito europeo que les vibro el corazón con buenos y malos momentos bajo un cielo de invierno.
Siempre sería París.
Fin
Notas de la autora: ¡Y fin! Esta vez sí. Espero que no haya quedado muy azucarado y que realmente no haya quedado muy desastroso. Espero. Y que no me matéis por ello también jajaja Me ha encantado escribir esta historia y de verdad estoy muy muy contenta con el resultado. Al final de una idea/historia antigua ha salido esta versión mejorada y la he acabado. Espero que os guste, en serio. Obviamente esto no queda así, habrá un pequeño one-short para como quedo Shauw o como se resolvió con él. Y otro para Mark y Nelly con cierto asuntillo que se ha quedado sin resolver jejeje. He preferido hacerlo así porque me gustaba más como quedaba en los lapsos del tiempo (ya lo entenderéis) jajaja
¡Muchas gracias por leer y acompañarme en esta historia!
