Hola, Atzuko-San pidio un one-shot desde el pov de Makino y ese sera el siguiente, muchas gracias por leer y por reviews.

Este capitulo ya estaba listo desde hace algún one-shot contiene LawLu 'establecido'. Luffy es el Rey pirata y Law un emperador.

Advertencias: muerte de un personaje.


Él es tu sol. (Law x Luffy)

Una pequeña sonrisa juega en los labios de Law al sentir los ásperos dedos de Luffy trazando el contorno del tatuaje de su pecho mostrando especial interés en la figura del Jolly Roger de los piratas Heart. A pesar de la dulce atmosfera que los rodea, Luffy ha estado extrañamente silencioso a lo largo de la noche y Law no puede evitar sentir que algo está mal, desea preguntar qué ocurre pero tiene miedo de escuchar una respuesta que no sea de su agrado

– Hey, Torao – dice Luffy llamando la atención del cirujano, quien voltea su rostro para quedar mirando en su dirección y no al techo sobre ellos –

– ¿Hmm…? – murmura Law tanteando sobre la cama para encontrar la pequeña mano de Luffy y sostenerla entre la suya mientras entrelaza sus dedos –

– ¿Sabías que Gold Roger no fue capturado por la marina? – Dice Luffy, mientras Law lo mira de manera inquisidora, instándole a que continúe con aquella información que desconocía – Él estaba realmente enfermo y no había cura alguna para su enfermedad, así que navego por el Grand Line y se convirtió en el Rey de los piratas, su última orden como capitán fue desintegrar su tripulación y un año después se entregó a la marina

– ¿Cómo sabes eso? – Pregunta Law impresionado, recordando aquella imagen de un viejo periódico donde mostraban el cuerpo del antiguo Rey de los piratas siendo atravesado por dos sables mientras debajo de su peculiar bigote sonreía ampliamente–

– Rayleigh nos contó hace algunos años, cuando lo conocimos en Sabaody– responde Luffy, su expresión se vuelve inusualmente suave y Law siente su estómago pesado porque las manos de Luffy tiemblan entre las suyas. Law recuerda a Luffy peleando contra Doflamingo y sus manos nunca temblaron. Law recuerda a Luffy de pie solo por su fuerza de voluntad mientras peleaban con Kaido y sus manos tampoco temblaban entonces. Law recuerda a Luffy enfrentando a Big mom aun gravemente herido después de haber peleado contra la que era la criatura más fuerte del mundo y sus manos tampoco temblaban (aun cuando sus piernas si lo hacían, por el esfuerzo que le tomaba el simple hecho de permanecer de pie) – No sé cómo decir esto, Law.

– ¿Decir qué? – Pregunta Trafalgar, ignorando si es que suena algo desesperado y aterrado porque Luffy nunca lo llama por su nombre a menos que la situación sea importante o grave –

– Estoy enfermo – Responde Luffy, cambiando su posición sobre la cama para terminar sentado mirando al cirujano directamente a los ojos, quien parece aún no procesar la información – Mis órganos internos están gravemente dañados al igual que mis músculos y mi corazón no está mucho mejor… Chopper dice que se debe a la exigencia que mis técnicas tienen sobre mi cuerpo y otras cosas que no entendí bien mientras él lloraba.

Law no sabe qué decir ni que sentir.

Vacío, es la palabra que más se aproxima para describir cómo se siente.

Esa es la única palabra que puede encontrar en su extenso vocabulario para describir la horrible opresión en su pecho que le dificulta respirar con normalidad. Vacío es lo que queda de su mundo al imaginar una vida sin la risa infantil de Luffy, sin la voz aguda exigiendo algo para comer o animando una fiesta que ha surgido de la nada, sin los ojos oscuros bañados en lujuria cuando dejan fluir su pasión, sin las manos cálidas acariciando su rostro o envolviendo su cintura en un abrazo y sin aquella sonrisa amable que parece ser la cura a todas las estúpidas preocupaciones que Law tiene en la cabeza.

– Law – el joven de goma susurra mientras sus dedos se deslizan por el rostro del mayor de manera reconfortante; y que Luffy sea quien está intentando consolar a Law cuando es él quien va a morir le dan ganas de llorar –

– Déjame realizar la operación de la eterna juventud en ti – dice Law luego de repasar breve instantes en sus conocimientos médicos. El cirujano no duda en las capacidades de Chopper a la hora de dar un análisis y encontrar curas para enfermedades, pero la fruta del diablo que Law consumió tiene la capacidad de dar la vida eterna a otro sujeto – Curara cualquier enfermedad que tengas sin importar lo complicada que esta sea

– ¿Y vivir sabiendo que el costo fue tu vida? – responde Luffy mirando con fiereza al cirujano quien a su vez parece sorprendido que el joven pirata supiera ese pequeño detalle – Estaba ahí cuando Doflamingo te pidió que realizaras en él esa operación

– ¿Y que si el precio es mi vida? – responde Law molesto, sentándose en la cama mientras coloca su mano sobre el pecho de Luffy para darle un pequeño empujón – ¡Moriría con una sonrisa en el rostro si mi vida extiende la tuya!

Luffy sonríe dulcemente mientras coloca su mano sobre la que el cirujano tiene en su pecho dándole un ligero apretón – Siempre supe el precio que debía pagar para alcanzar mi sueño y lo acepte con una sonrisa – dice Luffy con orgullo trazando cada palabra – Soy el Rey de los piratas y todos en mi tripulación han cumplido sus sueños, ¿qué más puedo pedir de la vida?

– Eres tan jodidamente egoísta – exclama Law con voz temblorosa y amarga, porque sabe que en realidad el único egoísta es él – Sabes cada perdida que he sufrido y lo difícil que ha sido para mí recuperarme de cada una de ellas…y si tu mueres, sé que nunca podría superarlo.

– Lo harás – responde Luffy con determinación – porque Torao es fuerte y tiene una tripulación que lo adora

'¿No entiendes?' susurra una pequeña voz en la cabeza de Law mientras observa aquellos orbes oscuros mirarlo con tanto amor que hace que el corazón del cirujano de un vuelco 'No importa nada si tú no estás. Mi única meta durante 13 años fue asesinar a Doflamingo y falle, tú tomaste toda esa carga de mis hombros y llevaste a cabo la voluntad de un hombre que nunca conociste por otro hombre que te mintió para envolverte en una alianza. Extendiste tu mano mientras sonreías tan amablemente y me enseñaste el camino, mostrándome las cosas que estuvieron bajo mi nariz todo el tiempo y que nunca aprecie realmente. Me devolviste la sonrisa que perdí hace tantos años en un mar lejano y sanaste cada pequeña herida que quedaba en lo profundo de mi corazón. Me has dado tanto, me has hecho tan dependiente de ti y ahora me dices que no lo tendré nunca más. ¿Cómo te digo que nunca he sido fuerte, que solo he sido otro planeta que ha sido arrastrado y ha encontrado refugio colgándose de tu orbita? ¿Cómo te explico que eres tu quien me ha dado el coraje para luchar durante estos años? ¿Cómo te explico sin hacerte sentir culpable que eres el sol al centro de mi galaxia?'

– Aunque eres el Rey de los piratas sigues siendo tan ingenuo – resopla Law con sarcasmo, la única manera que tiene de mantenerse firme y no dejar que aquellas lagrimas que pican en sus ojos corran libremente – supongo que eso es lo que siempre me ha gustado de ti

– ¡Sonríe Torao! – Pide Luffy con una sonrisa tan grande que en cualquier otro rostro hubiera parecido dolorosa – ¡Quiero que Torao me recuerde con una sonrisa!

El corazón del cirujano da un doloroso vuelco una vez más; esas son las mismas palabras que Cora-san le dedico hace tantos años atrás y que Trafalgar lleva tatuada en su pecho con la forma de su Jolly Roger. Law da su mejor sonrisa e ignora las lágrimas que se deslizan por sus mejillas, dejando que Luffy las bese y limpie con sus pulgares.

#

Los días pasan lentos y sin mayor inconveniente que uno que otro novato insensato que cree ser lo suficientemente fuerte para desafiar a uno de los cuatro emperadores del mar. Las noticias sobre la tripulación del sombrero de paja son escasas y la última vez que se les vio causar un gran alboroto fue en la Isla Gyojin, que ahora se encuentra bajo el sol y cuenta con la protección del Rey de los piratas y sus aliados.

Es un mes después de que Luffy le diera aquella terrible noticia que vuelven a verse, escabulléndose de sus respectivas tripulaciones para terminar solo ellos dos en la habitación de Law en el submarino.

Luffy descansa su espalda contra el pecho de Law quien posa su mentón sobre el cabello del joven pirata, quien le pide que le cuente todas sus aventuras durante el último mes y el cirujano le cuenta cada detalle, sobre los novatos que cada cierto tiempo vienen a desafiarlo para quedarse con su cabeza, sobre los inventos de Sachi y de las modificaciones que le hicieron al 'polar tang'. Luffy bebe cada palabra como un hombre sediento en el desierto, como si se regocijara en las aventuras que Law vive cada día con su tripulación e interrumpe brevemente para hacer algún comentario o pregunta.

Es horas después, cuando las aventuras que contar se acabaron, que los labios hambrientos se buscaron y manos inquietas recorrieron caminos prohibidos para otras personas, cuando estuvieron desnudos y saciados pero aun envueltos en un abrazo que Luffy le cuenta una historia que no incluyo dentro de las aventuras de la tripulación de los sombrero de paja.

– Hace una semana hable con Coby – Dice Luffy, sus dedos juegan con las puntas del cabello color alquitrán del cirujano –

– ¿El almirante de Flota? – pregunta Law, recordando que Luffy habia estado feliz cuando apareció en el periódico que un joven de cabello rosa había tomado el mando de la marina –

– Si, somos amigos – responde Luffy y es evidente la pregunta que Law desea hacer por la manera en que levanta su ceja – Cuando comencé mi viaje lo encontré en un barco pirata contra su voluntad, él quería ser un marino y me acompaño a buscar a Zoro. Él se quedó en la base de la marina que había en esa ciudad y lo vimos nuevamente un tiempo después en water 7.

– ¿Por qué no me sorprende que seas amigo de un marino de tan alto rango? – Pregunta Law riendo mientras se inclina en las caricias del joven pirata – ¿De qué hablaron?

– Negociamos – dice el joven Rey pirata en un suspiro – detalles de mi ejecución y lo que sucederá después

– ¿Cuándo será? – pregunta Law mirando fijamente a Luffy mientras su mano descansa sobre la cicatriz en el pecho del joven –

– En cuatro meses, en mi ciudad natal en el East blue – Responde el Rey pirata – ni mi tripulación ni los piratas aliados sufrirán represalias.

– ¿Tu tripulación ya sabe sobre esto? – Cuestiona Trafalgar mientras sus dedos delinean los bordes rugosos de la cicatriz que hace algunos años casi le quita la vida al joven pirata–

– Solo Chopper sabe que estoy enfermo y le pedí que lo mantuviera en secreto. Nadie más sabe, aunque Zoro sospecha que oculto algo, nunca he podido esconder nada de él –

– ¿No crees que es muy pronto? – Pregunta Law, su garganta se siente seca al pensar en que ya haya una fecha designada– Cuatro meses es muy poco tiempo

– Es cuestión de tiempo antes de que los síntomas de mi enfermedad se hagan presentes – responde Luffy, tomando una de las manos de Law y acariciando sus nudillos – No quiero que nadie me vea débil y enfermo. Si voy a morir quiero que sea bajo mis condiciones y dejando algo detrás

– La muerte del último Rey pirata trajo consigo una nueva era – Dice Law pensando en los 26 años que han pasado desde su ejecución y como los piratas surcaron los mares en busca del legendario tesoro – y el nuevo Rey revelo la verdadera historia y desafío a todo el mundo a una pelea… ¿qué traerá tu muerte si los mares han vuelto a cambiar cuando tú fuiste coronado como el rey?

– Es más sencillo de lo que crees, Torao – responde Luffy volteándose y sentándose frente al cirujano para mirarlo fijamente – ya no hay One Piece que buscar ni título del rey pirata que obtener, seré el último rey y demostrare que los sueños si se cumplen

– Tu mente siempre funciona de las maneras más extrañas – suspira Law mientras sus brazos se enredan alrededor de la cintura de Luffy acercándolo más a su cuerpo, intentado quemar en su memoria la temperatura corporal del joven rey pirata – y al final la cosas siempre salen de la manera que a ti te apetece

shishishi~ – rie Luffy mientras apoya su frente contra la del emperador quien siente su corazón ser presionado dolorosamente en su pecho porque adora tanto aquel sonido infantil, y solo pensar en que tiene los días contados para poder escucharlo lo hacen sentir miserable – Torao no debería pensar en cosas que aún no suceden, debería pensar en que estamos solos y que mis labios están muy cerca de los suyos

Law solo niega con la cabeza antes de besar a Luffy, intentando alejar su mente del futuro y concentrarse solamente en este momento, donde Luffy aun esta entre sus brazos.

Al día siguiente Law lo ve partir una vez más y Luffy ni una sola vez mira atrás, siempre en busca de una nueva aventura que lo llevara lejos hasta que por su propia voluntad vuelva a Law y sabe que más pronto de lo que creía su temor más grande se volverá realidad: Luffy no volverá e ira a un lugar en el que no pueda alcanzarlo.

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Cuando se vuelven a ver y solo quedan dos meses para la ejecución de Luffy, es evidente que la tripulación del joven rey pirata se ha enterado de la situación en la que se encuentra su capitán. Todos parecen intentar aprovechar cada momento del día junto a su capitán, no quieren dejarlo ir pero también saben que es inútil intentar hacer que Luffy cambie su decisión. Es en la noche cuando todos se han ido a dormir que pueden pasar un tiempo juntos, sentados en sobre la figura del Sunny con el pequeño capitán apoyando su espalda en el cálido pecho del cirujano.

– ¿Qué crees que pasa cuando mueres? – pregunta Luffy –

La parte racional de Law no necesita mucho tiempo para formular una respuesta: en las primeras 48 horas cuerpo se pone rígido debido al rigor mortis, las células muertas ayudan a la descomposición del cuerpo y la piel aun existente se retrae debido a la deshidratación, con el pasar del tiempo el cuerpo se descompone por completo quedando nada más que huesos; pero Law sabe que no es esa la clase de respuesta que el pequeño capitán busca. Su pregunta es más metafísica que científica, más del corazón y menos de la lógica dictada por la razón de las cosas.

– No estoy seguro realmente– responde Law con sinceridad, sus dedos juegan con los rebeldes mechones de cabello negro de Luffy mientras piensa – No creo en ningún Dios, así que tampoco pienso que haya un cielo o infierno al que ir pero me gustaría creer que hay un lugar en donde vuelves a encontrarte con las personas que uno ha perdido – dice el cirujano pensando en el rostro de las personas que le gustaría volver a ver, el rostro sonriente de su hermana menor, las muecas de orgullo y cariño de sus padres y la sonrisa boba de Cora-san.

– Hmmm – murmura Luffy llevándose una mano al pecho, poniéndola sobre su cicatriz al igual que siempre que piensa en su difunto hermano – Si fuera así podría volver a estar con Ace… eso me haría… tan feliz.

Hay una vocecita desagradable que existe en la cabeza de Law, ella a veces suele señalar las cosas que Law no desea pensar y sentir. Desea creer que es una voz ajena, pero sabe que en el fondo aquella voz dice lo que en verdad siente. Law sabe que es importante para Luffy y que ocupa un lugar especial en su corazón de una manera distinta a la que sus nakamas ocupan pero siempre está la sombra de Ace, el lugar en su corazón que nadie podría soñar llenar. Ace es la persona que Luffy más ha amado en su vida y nada, ni siquiera su muerte ha podido cambiarlo. Ace siempre será el número uno en la vida de Luffy y a veces, esa parte egoísta, esa parte oscura y retorcida que vive en él siente celos. Estúpidos y sucios celos de un hombre que sacrifico su vida en un momento de amor por el hermano menor que adoraba.

– Por supuesto que si – es la respuesta forzada de Law – si es que existe un lugar donde se pueden volver a encontrar estoy seguro que el también estará muy feliz de verte.

– Torao no siempre tiene que reprimir lo que piensa – dice Luffy mirando al cielo estrellado – si hay algo que quieras decir solo tienes que hacerlo

– No es nada – niega Law, no quiere que Luffy vea la horrible verdad sobre él. No quiere que vea quien es Trafalgar Law en realidad, no quiere que vea que años de soledad han hecho de él un ser tan egoísta y posesivo – no te preocupes, Luffy-ya.

– Law – Dice Luffy, volteándose y sentándose sobre el regazo del cirujano – A finales de mes tengo que entregarme a la marina y esta es posiblemente la última vez que nos vamos a ver. Quiero que llores cuando muera pero no quiero que dejes de vivir. Quiero que cuides de tu tripulación y de ti mismo. Quiero que viajes a muchos lugares y que conozcas a muchas personas.

Law asiente, sin creerse capaz de hablar sin que su voz tiemble y que ganas de llorar lo asalten, en cambio sostiene fuerte a Luffy contra su cuerpo, besa cada detalle de su rostro e inhala su aroma, mar y libertad. Law ve partir al Luffy al día siguiente y sabe que la próxima vez que lo vea será sobre una plataforma, en una ejecución que no puede hacer nada para detener.

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El lugar de ejecución es una pequeña aldea en un reino podrido por la corrupción en el East Blue, hay marinos, civiles y piratas esperando el momento que el Rey Pirata sea llevado a la plataforma de ejecución que han construido. Law reconoce algunos rostros entre el mar de gente que ha asistido a tal histórico acontecimiento y ve en sus rostros la misma angustia que el siente. Hay cobertuda absoluta del evento, intentan hacer que esta sea una lección para todos los piratas y acabar de raíz con la ambición de ser un Rey pirata.

Luffy es guiado hasta la plataforma por dos soldados, lleva ambas manos esposadas detrás de su espalda, una chaqueta roja de capitán cuelga de sus hombros y aun se le hace extraño verlo sin su sombrero de paja que le dio su epíteto. Una vez sobre la plataforma es puesto de rodillas y dos sables son puestos junto a su cabeza, el silencio es sepulcral hasta que alguien decide gritar una pregunta.

– ¡Rey Pirata! – Grita alguien en medio de la multitud, llamando la atención de todos los presentes– ¿Dónde has escondido tu tesoro? ¿Qué paso con el One Piece?

Un silencio profundo se forma, al igual que 26 años atrás en un lugar distinto pero en el mismo mar donde se inició la gran era pirata se formuló una pregunta parecida que envió a todos los piratas a surcar los mares.

– El oro que encontramos en Raftel lo gastamos en carne, alcohol y comida en el banquete con todos nuestros amigos y algunas estatuas de bronce – responde Luffy y se pueden oír las mandíbulas caer de sorpresa e incredulidad – No hay tesoro legendario que buscar y la verdadera historia se ha revelado para que no se vuelve a repetir.

Algunas risas son escuchadas entre el público y sin tener que mirar el cirujano sabe que son los nakamas de Luffy, acompañándolo hasta su último minuto.

– ¡Silencio! – Grita uno de los soldados al público, antes de dirigirse a Luffy – ¿Tus últimas palabras?

Luffy inhala, dándose el tiempo de buscar entre el público a todas las personas que le interesaba ver presentes antes de dar su último respiro.

– ¡Ha sido una vida maravillosa!– proclama Luffy, aun entre cadenas y sables se sigue manteniendo erguido con todo el orgullo de un rey. Por un breve segundo recuerda la respiración laboriosa de su adorado hermano mayor mientras decía ciertas palabras, que Luffy comparte y entiende completamente ahora– ¡La manera en que he vivido mi vida… no tengo ningún arrepentimiento!

Ambos sables atraviesan su cuerpo pero ni eso logra quitarle la sonrisa de los labios. El rey pirata dejo este mundo y afronto a la muerte sin miedo, la recibió con una sonrisa y con brazos abiertos. Hay gente entre el público llorando, riendo y aclamando. Hay gente comenzando una revolución, hay gente pensando en comenzar una aventura y conseguir tanta libertad como la que tuvo el Rey pirata en su vida.

Esa es la llama que él quería encender. Es este mismo escenario el que él quería provocar…es tan típico de Luffy que Law no puede evitar sonreír entre sus amargas lágrimas.