Capitulo 3 Buscando Aliados -Parte 2- Nos Roban!
Alfred: ¿¡Dónde está, dónde está el tanque!?
La rapidez y escandalo con los que Alfred y sus amigos entraron en el salón no hizo más que causar eco en el aula y atrajo la atención de los únicos estudiantes en ella además de los recién llegados.
Ace: Aquí no hay nada, solo un montón de carros normales, ni siquiera armados o blindados.
Alfred: No importa, miren bien tiene que haber algo por aquí.
Looney: Disculpa, amigo, ¿podemos ayudarte con algo?
Los tres estudiantes de segundo grado dirigieron su atención al lugar de salón del cual provenía la voz, todo lo que vieron allí fue un grupo de cuatro estudiantes de la Preparatoria, los cuales no habían visto antes, tres de ellos sentados alrededor de una mesa que tenía sobre si un tablero de ajedrez donde se estaba llevando a cabo una partida y el cuarto de ellos estaba recostado en la única ventana abierta en todo el taller.
Por su parte, Sarek. Se dirigió a la ventana con intención de tomar un poco de aire, la carrera que habían recorrido no había sido fácil o corta.
Alfred: Oh, hola, no los notamos ahí, venimos con prisa.
Looney: Pudimos verlo, pero eso no explica qué hacen aquí o quiénes son, porque si no me equivoco no son miembros del club de automovilismo.
Alfred: Cierto, mi nombre es Alfred Ackerman, estos dos son mis amigos, Ace y Sarek, somos de segundo año.
Looney: Muy bien, estos aquí son Danilo- dijo mientras señalaba al más bajo de todos en la habitación en el momento, de piel teñida por el sol y con indicios de barba en su rostro y que se hallaba sentado en el escritorio que sostenía el tablero de ajedrez.
Danilo por su parte solo asintió su cabeza al ser mencionado.
Looney: Santiago, aunque todos lo llamamos Mono, por obvias razones- fueron sus palabras al referirse a quien perfectamente podría ser confundido con un europeo, cabello mono y zarco, el cual se hallaba recostado en una de las ventanas del club.
Mono: Hola.
Looney: Este de aquí es Torres- menciono mientras señalaba a quien aún sostenía una pieza de ajedrez en su mano, de contextura rígida con ojos algo más grandes que los del humano común.
Torres: Mucho gusto- fueron sus palabras mientras dibujaba una amigable sonrisa en su rostro.
Looney: Y a mí pueden llamarme Looney- dice mientras se señala a sí mismo, delgado, de pelo corto, siendo el más alto de los cuatro- los cuatro somos de primer año.
Ace: Looney, ¿de dónde es ese nombre?
Looney: Es un apodo, mi nombre es irrelevante en el gran esquema de las cosas, pero significa loco o raro en inglés; ve tú a saber porque me lo pusieron. De todos modos, ¿por qué están aquí?
Alfred: Veras, estamos en busca del tanque que apareció ayer en el patio en las horas del descanso, así como de su tripulación. Y tenemos razones para creer que pueden ser ustedes o que al menos saben algo.
Los cuatro compañeros se miraron los unos a los otros antes de dirigirle una mirada sorprendida a Alfred.
Looney: Ya veo, me imagino que tienes algo para soportar esas afirmaciones.
Alfred: La música que provenía de este bloque era la misma que sonaba ayer cuando apareció el tanque, eso sin contar que sus voces son bastante similares a las de la tripulación.
Looney: ¿Eso es todo? No es por sonar grosero ni nada, pero no tienes nada que puedo relacionarnos con lo que paso ayer. La música que escuchamos es una lista de reproducción de cientos de canciones, solo fue una coincidencia, y no es como si nos conociéramos de antes para que puedan diferenciar nuestras voces tan bien.
Ace: Qué dices hombre, no pongas en duda mi capacidad auditiva, porque fui capaz de escuchar esa canción desde los salones de primer año, diferenciar unas voces no es nada comparado con eso.
Looney: No sé ustedes, pero muchas veces me ha pasado que he escuchado voces cuando voy por la calle, antiguos conocidos o simplemente como si alguien me llamará, pero nunca ha sido tal el caso, ¿por qué para ti sería diferente?
Ace: Dices eso porque nunca has sido testigo de lo que puedo ver o escuchar.
Looney: Mayor razón para no creerte.
Alfred: De acuerdo, pero, ¿qué hay de la música?, es la primera vez que escuchamos esa canción en el tiempo que llevamos aquí, y escucharla en dos días consecutivos.
El silencio que siguió fue corto, tanto que si no prestaras atención no lo habrías notado.
Danilo: Es una canción muy buena, es la primera vez que nosotros la reproducimos desde que la escuchamos ayer en el patio.
La mirada de Looney, Torres y Mono se dirigieron a Danilo rápidamente, solo para regresar con Alfred y sus amigos.
Looney: Ciertamente, además que la agregamos a una lista de reproducción de cientos de canciones, que sonara justo ahora es solo una coincidencia…como ya había mencionado. Por todo lo que sabemos, esa gente de ayer puede que ni siquiera fuera de aquí, tal vez echaron mano de unos uniformes y vinieron aquí a jugar con su tanque; yo ciertamente lo haría, menos posibilidades de ser descubiertos si causara algún accidente.
Ace: Oh por favor, eso es ridículo, nadie haría algo así.
Looney: Puedes afirmar algo así con certeza, puedes asegurarme que nadie lo haría, ¿mmm?
Ace: Bueno, no, pero-
Looney: Entonces estamos en el mismo canal, ciertamente nos gustaría echar mano de tal vehículo para examinarlo y desmontarlo, después de todo somos parte del club de automovilismo, pero esa oportunidad simplemente se nos escapa de las manos, ¿o acaso ves algún tanque en este taller?
Tanto Ace como Alfred se hallaron sin palabras antes los argumentos que se les presentaban, su evidencia parecía muy clara y segura, pero en realidad no tenían nada acerca del tanque y su tripulación, ¿podría ser que las personas dueñas del tanque ni siquiera fueran estudiantes del colegio? Si esa era la situación, entonces todo se había acabado, buscar un grupo de personas en una escuela ya era bastante difícil, ahora en todo un portaviones, sencillamente imposible.
*RING*
Looney: Bueno, e-e-e-e-e-eso es todo amigos, hora de volver a clase, pero necesitamos que ustedes salgan primero para poder cerrar el salón y devolver las llaves.
Alfred: Si, muy bien. De todas formas, si ven o saben algo acerca del tanque o la tripulación, ¿creen que puedan decirnos?
Looney: Tenlo por seguro, amigo. Serán los primeros en saber.
Con eso, Alfred, Ace y Sarek se retiraron para regresar a sus respectivos salones.
Ace: Así que, esto es todo, ¿no? Sin el tanque no tenemos nada.
Alfred: No podemos rendirnos tan fácil, aún nos quedan unos días semanas. Tal vez si….no se podríamos recorrer el portaviones buscando, o preguntarle a las personas…o….o
Sarek: O seguirle la pista a los dueños del tanque.
Alfred. O seguirle la pista a los dueños del tanque….espera un minuto, Sarek- dijo mientras sonreía y dirigía su mirada hacía Sarek.
Ace: Vamos, Sarek. ¿Qué tienes?
Sarek: Cuando me acerque a la ventana a tomar aire pude ver una figura alejarse de la misma y ese alguien llevaba una guitarra en su espalda.
Ace: ¿Y eso qué?
Sarek: Recuerdas al muchacho que encontramos en el corredor, el que venía quejándose de un proyecto y de sacarlo al patio.
Ace: Oh...Ohhhh.
Alfred: Bueno, entonces lo seguimos a él.
Sarek: No necesariamente.
Alfred: ¿Por qué no?
Sarek: Porque es más fácil seguir a cuatro que a uno.
Ace: ¿Los de primer año del club de automovilismo? Creo que quedo bastante claro que ellos no tienen nada.
Sarek: Tengo que estar en desacuerdo, pero no por sus palabras, el collar que tenía uno de ellos, qué acaso no lo notaron, tenía una especia de espada roja colgando de él. Y uno de los miembros de la tripulación del tanque tenía un collar con algo rojo colgando de él.
Alfred: Ja, bien jugado, Sarek. Este es el plan, cuando acaben las clases nos reuniremos rápido cerca de los salones de primer año y los seguiremos, como están las cosas seguramente se dirigirán donde está el tanque para asegurarse que todo esté bien.
Ace: Excelente, esta vez tendremos al tanque y a su tripulación.
Sarek: Pero no valdrá si nos castigan por llegar tarde a clases.
Alfred: Bien dicho, ¿creen poder correr de regreso?, antes de que nos cierren la puerta del salón.
Ace: Siempre listo.
Sarek: No es como si tuviéramos otra opción.
Con eso los tres amigos se vieron forzados a correr por los mismos caminos, solo que esta vez un poco más tranquilos porque los corredores se hallaban desocupados.
…
El día escolar había terminado, por tanto los estudiantes de la Preparatoria San Francisco se encontraban en sus respectivos caminos a casa, otros se dirigían a las actividades de los clubes y unos pocos permanecía cerca del colegio aun charlando entre sí.
En este último grupo se hallaban tres estudiantes de segundo grado, una vez el timbre sonó, Alfred, Ace y Sarek tomaron sus cosas y se dirigieron a los salones de primer año tan rápido como pudieron, los tres utilizaban sus uniformes, en especial sus chaquetas para cubrirse los rostros, incluso Sarek se había quitado su respectiva bufanda y la había ocultado en su maleta, cualquier cosa que los diferenciaría podría evitar que los guiaran hacía el tanque que tanto había buscado.
Ace: ¿Por qué tardan tanto en salir?
Sarek: Tal vez ya se fueron, puede que nos tardáramos mucho.
Alfred: No, aún deben estar aquí.
?: ¿Quíenes?
Alfred: Como que quienes, pues los dueños del tanqu-
Mientras la voz de Alfred se cortaba y dirigía su mirada a quien le había hablado, solo podía pensar en como había sido descubierto tan fácilmente, "ahora nunca me dirán nada y serán más precavidos cada vez que-"
Eli: Así que al final si los encontraron. Ven aquí Anko- son sus palabras mientras se acerca al oído de Anko y susurra- los tiene, a los que montaron el tanque en el patio.
Anko: ¡¿QU-
Elizabeth es rápida para poner una mano en la boca de Anko y un dedo en sus labios.
Eli: Así que, ¿quiénes son?
Alfred: Looney, Mono, Torres y Danilo.
Sarek: Tal vez haya otro más, uno que anda con una guitarra en su espalda.
Eli: Ese tendrá que ser Max, pero no me esperaría algo así de él.
Anko: Para mi tiene sentido, no son problemáticos pero si son bullosos, bueno, menos Max.
Eli: Aun así, no sabía que se interesaban en tanques. Entonces- dice mientras dirige su mirada a Alfred una vez más- ¿qué piensan hacer?
Alfred: Vamos a seguirlos, para que nos lleven donde sea que guarden el tanque.
Anko: Tendrán que apurarse porque ya se fueron.
Alfred. ¿¡Qué!? ¿Por dónde?
Anko: Acaban de bajar las escaleras hacía el primer piso.
Alfred: Muy bien, todos, en marcha.
Eli: Si, señor- son sus palabras mientras realiza un saludo militar y toma a Anko de la mano- muévete, Anko.
Las mejillas de Anko se enrojecen como un semáforo, tanto que las líneas rojas que adornan el cuello de su camisa se funden con su rostro.
Ace: ¿Estás seguro de esto, Alfred? Entre más gente venga más fácil será que nos vean.
Alfred: Tampoco tenemos tiempo para discutir acerca de si pueden venir o no.
Ace: Esta bien, pero si algo pasa no digas que no te lo advertí.
Alfred: Seguro, Ace. Seguro.
…
El seguimiento de Alfred y su pequeño grupo no podría clasificarse como bueno bajo ningún estándar. Pero son afortunados que aquellos a quienes siguen están demasiado ocupados charlando acerca de cientos de cosas como para notar que los están siguiendo.
Tras a abandonar la escuela el grupo se dirigió a una panadería, una tienda de videojuegos donde no compraron nada, además de parar un rato a ver un partido de futbol en una tienda de electrodomésticos, al menos tres de ellos, Looney solo se quedó sentado esperando para retomar la marcha.
Durante todo ese tiempo, Alfred no les quito un ojo de encima, cosa que no podía ser dicha de sus acompañantes, cada quien iba a lo suyo, Ace y Elizabeth se dedicaron a conversar de tanques como si no hubiera un mañana, mientras que Sarek, quien se había colocado la bufanda de nuevo, y Anko permanecían en silencio, mirando hacia el cielo, o cualquier cosa medianamente interesante que hubiera por el camino, para , debes en cuando, cruzar miradas y solamente asentirse el uno al otro.
Alfred: Menudo grupo tengo aquí- dijo, mientras se sonreía- Muy bien todos, ya que están en movimiento y esta vez parece que si van enserio.
Ace: Eso has dicho las otras tres veces, a este paso vamos a salir de las zonas residenciales del portaviones.
Eli: Tendría sentido que tuvieran los tanques lejos del pueblo, ¿no?
Ace: Bueno si, pero….agh, esto va para largo. Por mi está bien, pero- Ace se giró para quedar cara con Anko- ¿El bebe de mamá estará bien?
El pequeño grupo soltó un par de carcajadas mientras que Anko no pudo hacer más que mirar hacia otro lado con el tomate que ahora tenía por cara.
Anko: Muchas gracias, Eli. Y no, no hay ningún problema.
Eli: No te lo tomes tan enserio, es solo una broma, nada más.
La caminata siguió por mucho más tiempo, el colegio había terminado a las 2 de la tarde y ya había transcurrido una hora desde que partieron del colegio, tanto llevaban caminado que ya se encontraban en la zona rural del portaviones, un gran bosque, planicies y algunos claros marcaban el cambio de ambiente, todos resaltando a la vista por el brillante sol que se hallaba sobre ellos, mientras que el sonido de las olas al chocar con el portaviones le otorga un aire de calma a todo el lugar, y el olor de agua marina se mezcla con los aromas que dejaban ir las flores y plantas de la zona. Todo el paraje parecía un lugar diferente al portaviones, algo que no podría existir, pero ahí estaba y todos los que venían con Alfred, y él mismo, jamás había llegado a ver en su tiempo en el gran barco.
Sarek: Solo ahora me doy cuenta que apenas y nos hemos tomado el tiempo de conocer el lugar que llamamos hogar.
Eli: Y que lo digas, esto es precioso. Tal vez venga aquí a tomar aire todas las tardes, ¿qué dices, Anko? Anko. ¡Anko!
Anko: Eh…Perdón, es que me perdí viendo esto. Decías.
Eli: Nada, ya me has respondido.
Anko: Ahmm...De acuerdo.
Alfred, a diferencia de sus compañeros, no se encontraba contemplando el lugar, ya lo haría cuando tuviera su equipo de senshado, tal vez vendría aquí después para celebrar las victorias o pensar estrategias, pero ahora solo una cosa pasaba por su mente, y esa cosa era seguir a los de primer año.
Los cuatro estudiantes seguían su marcha y conversando animadamente, o eso venía haciendo. Alfred pudo notar que hace algunos metros se habían calmado y bajado el volumen de su voz, al igual que ponerse más precavidos, si no fuera por todas estas plantas, y el peculiar talento de Elizabeth y Anko para esconderse, ya los habrían visto.
Tras un minutos más, los estudiantes de primer año llegaron a una especie de bodega en medio de toda la naturaleza, el lugar tenía dos pisos, una gran puerta para el ingreso y salida de vehículos, así como una pequeña para las personas, además de tener, al menos, 3 ventanales grandes en cada lado, pero todos cubiertos con cortinas negras, de hecho, se podía ver que las luces interiores del lugar estaban encendidas. Los cuatro muchachos se acercaron a la puerta del lugar y tocaron; poco tiempo después y luego de escuchar algunos ruidos metálicos en el interior la puerta estaba abierta y al otro lado estaba-
Eli: Es Max, así que si estaba implicado en esto.
Tras una pequeña charla Looney entro al lugar seguido por sus compañeros.
Alfred: Nos acercaremos silenciosamente y buscaremos una forma de entrar, luego vamos a esperar a que el lugar este despejado para entrar y buscar el tanque.
Ace: No sería más fácil entrar y encararlos con el tanque tras ellos.
Alfred: Queremos que nos presten el tanque para fundar el club.
Ace: Si nos descubre ahora no crees que será lo mismo.
Alfred: Como venía diciendo, necesitamos que nos presten el tanque, pero primero necesitamos saber, con certeza, si lo tienen. Luego los convenceremos para que lo presten y podamos fundar el club.
Eli: ¿Fundar un club?
Ace: No te lo habíamos comentado, queremos fundar un club de senshado, pero el consejo estudiantil no nos lo permitirá mientras solo seamos tres los miembros y no tengamos ningún tanque, además de otras cosas.
Eli: Querrás decir 5 miembros, ¿no? Pensé que solo querían ver el tanque, pero esto es más emocionante de lo que esperaba.
Anko: Eli, yo-
Alfred: ¿Quieres decir que estas con nosotros?
Eli: Por supuesto, solo estoy en esta Preparatoria porque mi madre insistió, pero yo quería ir a Saunders o Kuromoire, un lugar donde seguir practicado senshado. Y Anko, Anko está conmigo en esta, ¿cierto?
Anko: De hecho-
Sarek: Con eso tenemos el mínimo de miembros necesarios.
Anko: Podrías decir eso pero, ¿acaso el senshado no es cosa solo de mujeres?
Sarek: Hace mucho tiempo que los hombres pueden practicar senshado, el manual fue cambiado para expresar eso al intentar ser imparcial en sexo o género, ser más inclusivo y esa cosas. Pero como nació siendo algo de mujeres las ligas masculinas fueran muy pocas e impopulares. Al final simplemente terminaron desapareciendo, y la gente olvido que no es solo una cosa de mujeres.
Anko: Si, pero tú hablas de ligas masculinas.
Ace: De hecho, es como las ligas profesionales de videojuegos, mujeres juegan con hombres como si nada, aunque ciertamente son muy pocas las chicas que participan, lo mismo pasa con el senshado, el manual también habla de esto, en cierta forma.
Alfred: Lo que Ace quiere decir es que, no especifica mucho, no niega ni afirma, así que como dicen, "El que calla otorga". Tal vez nos den algo de problemas, pero nosotros jugamos por las reglas… Más o menos.
Eli: Así que tendremos equipo de senshado.
Anko: Yo nunca dije que me uniría sabes.
Eli: No me dejaras sola en esto, ¿o si, Anko?- Eli deja salir las palabras mientras intenta poner la cara más tierna que puede.
Anko: Bueno…. Si lo pones así.
Eli: Muchas gracias, Anko- A la vez que lo dice, Eli, se abalanza sobre Anko y lo abraza, solo para hacerlo sonrojar.
Alfred: Parece que podemos acércanos ahora, todos atentos y listos para esconderse ante la menor señal.
…
A medida que Alfred y su pequeño equipo se acercaban al lugar pudieron escuchar como las voces y pasos al interior de la bodega se dirigían al segundo piso. Y como una discusión tomaba lugar arriba de ellos.
Alfred: Muy bien, esta es nuestra oportunidad, entramos, buscamos el tanque, nada más.
Todos los que venían con Alfred, asintieron. Uno a uno, fueron ingresando a la bodega por una ventana abierta que había en uno de los lados. Y uno a uno se fue quedando con la boca abierta ante la visión que tenían en frente. Ahí estaba, el tanque que tanto habían buscado, un Cruiser MK 2, el mismo que había aparecido el día anterior en al patio de la escuela, pero lo que los sorprendió no fue ese tanque si no lo otro que vieron.
La bodega no estaba solamente ocupada por el Cruiser Mk 2, junto al primer tanque se encontraba uno idéntico, aunque con su cañón desmontado de la torreta. Incluso así Ace y Eli no dudaron en mirar los tanques y revisar cada rincón, desde el motor hasta la torreta.
Ace: Increíble, estos dos tanques están casi restaurados, los motores y todo lo relacionado con la mecánica se ve en buen estado, excepto los cañones, pareciera que aun necesitan algo de trabajo.
Pero eso no era todo, había un tercer tanque cubierto por una tela; Ace y Eli fueron los primero en moverse hacía la misteriosa figura, cada uno imaginando que tipo de tanque sería, su amor por los vehículos blindados tomando lo mejor de ellos.
Cuando se acercaron lo suficiente y cada uno tenía una parte de la tela, se miraron a los ojos y asintieron, juntos removieron la cobertura y bajo ella hallaron un-
Ace y Eli: ¡Un Pazer 1 C!
Ace: Este pareciera estar reparado del todo-
Eli: El trabajo de restauración es increíble, el patrón de camuflaje es idéntico a-
Ace: El interior, mira el interior, está completamente restaurado-
Eli: Anko ven aquí, mira esto.
Anko: Eh… De acuerdo.
Mientras que Ace y Eli arrastraba a Anko a contemplar el tanque y contarle detalles del mismo, Alfred se encontraba con su mano extendida hacía el Cruiser, tocando el vehículo como queriendo verificar que era real, como el frio acero se sentía en realidad, viendo como sus sueños se materializaban.
"Este es, este es, maldita sea, el momento que tanto he esperado".
Su memoria recorría toda su vida, cada vez que se burlaron de él antes de llegar a este lugar por amar los tanques, todas las veces que en su hogar fue desanimado de tal cosa, pues "el senshado es cosa de niñas", cada lectura del manual de senshado buscando como entrar en el deporte, y por encima de todo el día que fue enviado a esta escuela donde no había si quiera un club para que él pudiera unirse.
Cuando miro a su alrededor pudo ver a sus amigos todos reunidos alrededor de los tanques, como Eli le enseñaba a Ace a pilotar un tanque, como Sarek contemplaba la bestia de acero con ojos llenos de emoción y Anko, Anko solo estaba ahí escuchando con total atención las palabras de Eli.
"Muy bien consejo estudiantil, preparen el sello de aprobado, porque esta vez tenemos todo lo que hace falta".
Mientras que su mente se encontraba perdida en el pasado, y se ilusionaba con el futuro pudo notar algo diferente en el ambiente.
Ace: Así que por fin los hicimos, ¿no?
Sarek: Aún nos falta convencerlos, pero sí, me atrevería a decir que si, ¿o no, Alfred?
Ace y Sarek se habían acercado a Alfred para celebrar esta pequeña victoria. Pero Alfred se hallaba en otro mundo, "Algo falta, un sonido, algo muy importante".
Ace: Oye, Alfred, ¡Alfred!
Y justo cuando creyó notarlo, las luces de la bodega se oscurecieron, y con las ventanas negras cubriendo cada ventana, ver se volvía casi imposible.
Ace: ¡Pero qué demonios!
Eli: Esto no puedo ser bueno.
Pero no era solo la oscuridad. Humo, había humo llenado el lugar.
Alfred: ¡Oh demonios, rápido, todos entren a un tanque y cierren todas las escotillas!
Sin pensarlo dos veces Eli y Anko entraron en el Panzer I, mientras que Alfred, Sarek Y Ace entraron al Cruiser 2 que aún tenía su cañón.
Justo para cuando lo hicieron, vieron por los periscopios del tanque, como la puerta principal de la bodega se abría y ahí estaban cinco figuras de pie. El sol se hallaba tras ellos así que distinguirlos no era fácil, pero ciertamente tenían una especie de armas en sus manos.
Sarek: Lo que tienen en las manos, ¿es lo que creo que es?
Ace: No veníamos siguiendo unos estudiantes de primer año. Esto escalo demasiado rápido.
Alfred: Oye, Ace.
Ace: ¿Qué ocurre, Alfred?
Alfred: ¡Enciende el maldito motor y sácanos de aquí!
Ace: Prepárense, ¡Porque este viaje va a ser movidito!
El motor del Cruiser cobró vida y acelero lo más rápido que pudo forzando a las cinco figuras a salir del camino. No sin antes disparar al tanque, asustando aún más a los que estaban dentro Cruiser cuando el eco del acero al rebotar varias balas resonó en el interior.
Ace: ¡Nos disparan, NOS DISPARAN! ¡Oh, Dios no quiero morir así, yo solo quería-
Una cachetada de Sarek puso fin a los gritos de Ace, mientras que Alfred intentaba mantener la calma. "No seré yo quien se asuste como niñita dos veces en una semana".
Alfred: Muy bien, Ace, acelera y llévanos a la ciudad ahí buscaremos a la policía.
Ace: Entendido.
Alfred: Sarek, mira si la radio funciona e intenta ponerte en contacto con Eli, y dile que no se quede ahí, que nos siga hasta la ciudad.
Sarek: Entendido.
Por su parte, Eli no necesito una señal para iniciar el Panzer 1, como si fuera un reflejo puso el motor en marcha y acelero tras el Cruiser que Alfred y sus amigos habían tomado.
Anko: ¡Ahhhhh, ¿estas segura de esto, Eli?!
Eli: Ni un poco, así que agárrate muy bien.
Las figuras que aún se recuperaban de esquivar el Cruiser tuvieron que saltar de nuevo fuera del camino cuando un Panzer 1 salió a toda velocidad tras el Cruiser.
?: Maldita sea, la sentí cerca.
?: Oh, vaya- fueron sus palabras mientras observaba los tanques alejarse.
?: ¡Demonios, nos roban, súbanse al tanque ya, no podemos dejarlos escapar.
Con eso el último Cruiser Mk 2, abandono la bodega en persecución de los dos tanques fugitivos.
…
